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| Padre Angelo Pagani (1928-2003) |
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| Escrito por Giovanni Tebaldi | |
| 19.02.2006 | |
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“Bergamasco incluso en las prácticas religiosas”, así reza la ficha de noviciado. Estaba unido a su tierra, que caracterizaba su modo de ser en todo: estilo, porte, trabajo, sacrificio y sobriedad. Sus raíces eran buenas. El Ayuntamiento de Castelli Calepio, provincia de Bérgamo, donde había nacido el 24 de febrero de 1928 del matrimonio de Pedro y Lucía Picchi, estaba habitado por familias de agricultores y braceros que unían a su honradez la asistencia a las celebraciones en el templo. Angelo fue a la escuela elemental de Cividino y de Palazzo sull’Oglio, y al final, con apenas once años, comenzó a practicar el oficio de pintor, aunque por poco tiempo. El 2 de octubre de 1941, ya en plena guerra, entró en el seminario de Montevecchia, donde se pasaba hambre y los alimentos se distribuían en dosis escasas entre todos. El cura de Cividino, don Angelo Brignoli, interpelado por los superiores del Instituto sobre Angelo, declara: “Su buena voluntad es enorme y su cultura bastante buena. En el aspecto espiritual, el mejor de todos”. En Motevecchia siguió los cursos de la etapa siguiente y al final de la guerra se le trasladó al Pequeño Seminario de Varallo Sesia para realizar estudios de bachillerato. En 1949-50 hizo el noviciado. Al final del mismo escribía su maestro: “Buen elemento. Piedad sólida y constante, dócil y maleable, de fácil y grata convivencia. No tiene una gran inteligencia, pero se aplica mucho. Es generoso por naturaleza. ...” Ordenado sacerdote en Turín el 20 de junio de 1954 por monseñor Lorenzo Bessone, obispo de Meru (Kenya), ese mismo día partió hacia Londres. Escribía al Superior General, P. Domenico Fiorina: “Llegamos ayer por la tarde a la estación de Londres. Nos esperaba el P. Mario Borello... La casa nos ha parecido estupenda y acogedora. Probablemente nos detengamos en Londres para hacer el curso de inglés...”.. De 1955 a 2003 desplegará su capacidad para el apostolado en Tanzania, en las misiones de Kipengere, Kisinga, Nyabula y Matamba, cuyos nombres recuerdan a los misioneros que con espíritu nuevo trabajaron toda su vida en condiciones de extrema pobreza. Kipengere está relacionada con el P. Bartorelli por su actividad en el campo escolar. Actualmente pertenece a la diócesis de Njombe, nacida en 1968 de la división de Iringa y Peramiho. A esa misma diócesis han pasado las misiones de Kisinga y Matembwe, esta última plaza fuerte de los luteranos, muy cerrada al ecumenismo. La única que queda formando parte de la vieja Iringa es Nyabula, la misión que el P. Emilio Oggé describió en su libro “Cómo nace una misión”. En estos lugares, que el tiempo ha probado con la guerra y la pobreza, el P. Angelo trabajó durante 49 años conforme al estilo que le caracterizaba y que reflejaba el de la llanura bergamasca, madurado en contacto con Dios. Su fe en Dios fue proporcional al amor por sus parroquianos y al dolor de su cuerpo, pues sufría de bronquitis crónica, diabetes, presión alta y defectuosa circulación de la sangre. Escribe el Superior, P. Giuseppe Inverardi: “Soportó todo con serenidad, sin negarse nunca a ninguna actividad por motivos de salud”. Practicó la pastoral con gran delicadeza entre los jóvenes, al igual que entre los adultos. Su cuerpo se encontraba últimamente muy debilitado, hasta el punto de no poder sostenerse. Celebró la misa con los demás misioneros hasta el día 6 de julio. El 7 y el 8 del mismo mes no acudió a la concelebración de la mañana, pero levantó para desayunar y celebró más tarde. Al día siguiente, 9 de julio, le esperaron con preocupación. Como no llegaba, fueron en su busca y lo encontraron muerto en la cama. Los funerales tuvieron lugar en Nyabula con la presencia de mucha gente, especialmente misioneros y misioneras. El viernes siguiente hubo una solemne celebración eucarística presidida por monseñor Tarsicius Ngalalekumtwa, en la catedral de Tosamaganga. Concelebraron con él 44 sacerdotes ante una muchedumbre de parroquianos, amigos, Misioneras de la Consolata, religiosas Teresianas, etc. En la homilía el obispo exaltó la personalidad del P. Angelo Pagani hablando de su sencillez y capacidad de trabajo misionero. Giovanni Tebaldi |
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| Ultima modificación ( 12.03.2006 ) |
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