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20 de Junio de 2004 Solemnidad de María SS. Consolada
Queridos Misioneros,
En el día solemne de la Fiesta de nuestra Madre y Patrona, María Consolata, tenemos la alegría de convocar el XI Capítulo General del Instituto. En la contemplación devota de su imagen, percibimos cuánto sea necesario poner bajo su protección materna este importante acontecimiento del Instituto, mientras al mismo tiempo queremos fijarnos en Ella como modelo sublime de consagración y de servicio misionero. Con esta carta, además de cumplir los requisitos jurídicos exigidos por las Constituciones, queremos recordar algunos elementos que pueden facilitar nuestra preparación y suscitar en todos una atenta espera, para que el Capítulo General constituya un verdadero paso del Espíritu en nuestro Instituto.
Significado del Capítulo General
Los Capítulos Generales, que se han sucedido cada seis años desde 1969, han tenido un papel insustituible y fundamental para encaminar y mantener viva en el Instituto la renovación iniciada con el Concilio Vaticano II. Han sido auténticos laboratorios de reflexión sobre la vida y sobre la misión del Instituto, y de discernimiento a la luz del Espíritu acerca del futuro que tenemos delante. El redescubrimiento y la valorización del carisma del Beato Allamano, gracias a las innumerables publicaciones de estas últimas décadas, han permitido a las asambleas capitulares mantener la brújula apuntando firmemente hacia la inspiración original, que da impulso a la autenticidad de vida de los misioneros y seguridad frente a los nuevos caminos de la misión. Las Constituciones ilustran la naturaleza y el objetivo del Capítulo General de manera incisiva y clara:
«El Capítulo General es la asamblea de los legítimos representantes del Instituto, reunida para examinar su vida y su actividad, y definir orientaciones y normas. En oración y reflexión, dejándose guiar por el Espíritu de la verdad, se interroga y confronta con el Evangelio, con las directrices de la Iglesia y con el carisma de la fundación. Se compromete a discernir, en un determinado momento de la historia, la voluntad de Dios, para hacer siempre actual nuestro servicio misionero» (Const. 110).
El Capítulo es ante todo expresión privilegiada de comunión y reflexión dentro de nuestra Familia, que inicia con la preparación, alcanza su cumbre durante la celebración y vuelve luego a los hermanos por la puesta en práctica de las orientaciones capitulares. Los tres momentos son por tanto un único acontecimiento, que debe ser vivido por cada uno participando activamente y, al mismo tiempo, evitando poner una atención casi exclusiva en la fase de la celebración del Capítulo. Todos tenemos en el corazón el presente y el futuro de nuestro Instituto y por ello nos sentimos llamados a participar de manera activa, aunque con modalidad y formas diferentes. Reflexión atenta y oración constante tienen que acompañar los tres momentos, pues la puesta en juego es alta. Se trata de nuestra vida y de nuestra misión. Supliquemos constantemente al Espíritu Santo para que sea nuestro guía, mientras nos acompañan la intercesión de nuestro Beato Fundador y la materna asistencia de Maria Consolata. Si queremos conocer la "voluntad de Dios" sobre nuestro Instituto, es necesario que nuestra atención se mantenga abierta sobre un vasto horizonte: el mundo de hoy; la Iglesia y su magisterio; los desafíos de hoy a la vida consagrada y las interpelaciones antiguas y nuevas que provienen de la misión. El Capítulo General tiene por fin la tarea de elegir al nuevo Superior General y su Consejo. A este cometido hay que prepararse con la oración y el discernimiento, tomando en consideración el bien del Instituto y las nuevas exigencias de la misión que hoy tiene que afrontar. A este respecto hay que favorecer, a nivel de circunscripción, un diálogo sereno y abierto con el único objetivo de sintonizarnos mejor con el plan de Dios y discernir su voluntad.
La preparación
La experiencia positiva de la preparación del X Capítulo General ha llevado a los miembros del mismo Capítulo a sugerir igual método para el XI Capítulo. La Dirección General ha acogido la sugerencia y ha encaminado así la preparación con la siguiente modalidad:
• Se ha hecho un sondeo inicial entre los miembros del Instituto para escoger el tema del Capítulo y el proceso de preparación; • La Comisión pre-capitular ha redactado el texto de los Lineamenta, con la aprobación de la Dirección General; • Ahora, de mayo a mediados de septiembre, los Misioneros estudian el texto de los Lineamenta, y mandan sus aportes en vista de la redacción del Instrumentum laboris, a cargo de la misma Comisión; • A finales de noviembre, se entregará a los Capitulares el Instrumentum laboris con la agenda del Capítulo.
Confiamos a los Superiores de las comunidades locales y de las Circunscripciones el compromiso de la animación, para que todos los Misioneros puedan ofrecer oportunamente sus aportes de reflexión y discernimiento sobre los Lineamenta.
El tema: "Os quiero así"… - nuestro estilo misionero
Los dos últimos Capítulos Generales concentraron su atención alrededor de un tema único, aunque no de manera exclusiva. El sondeo, realizado entre todos los miembros del Instituto, ha revelado de nuevo la misma orientación: el Capítulo profundice un argumento principal, pero no omita otros temas que los Capitulares juzguen de particular relevancia para el Instituto. La mayoría de las indicaciones recibidas ha aconsejado la elección del tema: " Nuestro estilo misionero: Ratio missionis. Otros dos temas han recibido amplio consentimiento: "La interculturalidad del Instituto" y “La formación de base y permanente." Siguiendo las indicaciones recibidas y de acuerdo con la Dirección General, la Comisión pre-capitular ha redactado los Lineamenta que describen nuestro estilo misionero, como aparece de los documentos del Instituto. Incumbe ahora a cada misionero dar consistencia al texto, presentando elementos nuevos y eventuales correcciones. El texto, revisto por la Comisión, constituirá luego el Instrumentum laboris que se entregará al Capítulo General que, a su vez, valorará si transformarlo o no en Ratio missionis para el Instituto.
La inspiración
Los nuestros primeros Misioneros en Kenia se dieron cuenta enseguida, que no era suficiente tener claros el ideal de la misión, las ideas fuerza de la espiritualidad, los objetivos más urgentes de la misión. Necesitaban también ponerse de acuerdo sobre la metodología de trabajo y el programa común de vida, para que el servicio misionero fuese más eficaz y su testimonio de vida más claro. Así dos años después de su llegada a Kenia, los Misioneros sintieron la exigencia que el espíritu de familia y la unidad de intenciones se expresaran en líneas operativas sobre el modo concreto de hacer misión y de realizar la evangelización. Lo hicieron en marzo de 1904, con las conocidas Conferencias de Murang’a, con las que trazaron los llamados “Medios y modos mejores de apostolado". El Fundador fue pródigo en alabanzas al aprobar el trabajo realizado (cf. Quasi una vita, IV, 108), porque veía realizada indudablemente su voluntad. Cien años más tarde, también nosotros somos invitados a responder a las siguientes preguntas: ¿cómo podemos concretar, en unidad de intenciones, las orientaciones y las líneas operativas indicadas por las Constituciones y por los últimos Capítulos Generales? ¿Cuál estilo de vida y que trabajo que nos caracteriza y qué nos puede permitir actuar concordemente, dondequiera que nos encontremos? La tarea que nos espera no es fácil, teniendo en cuenta la composición internacional de nuestra Familia, comprometida en situaciones muy diferentes de trabajo. Sin embargo creemos que lo que estamos a punto de hacer no es un objetivo irrealizable. Los elementos que nos aúnan son muchos y de tal manera que seamos verdaderamente un corazón solo y un alma sola. Tenemos en efecto la misma vocación misionera, poseemos un común manantial carismático del que siempre podemos beber, todos seguimos a Cristo con los votos religiosos y actuamos con el espíritu de las mismas Constituciones, nos sentimos unidos en la única Iglesia de Cristo y comprometidos con el anuncio del evangelio a los pueblos.
Fecha y lugar
Con profunda gratitud al Señor y en señal de fraterna comunión con toda nuestra Familia, tenemos la alegría de convocar el XI Capítulo General para el 10 de abril de 2005, en San Pablo (Brasil). Esta es la segunda vez que el Capítulo se celebra fuera de Italia. Nos ha llevado a tomar a esta decisión la experiencia positiva del pasado y también la intención de las Misioneras de la Consolata, que van a celebrar su Capítulo General en la misma ciudad y al mismo tiempo. La vecindad ofrecerá así a las dos asambleas la posibilidad de tener juntos celebraciones y, al mismo tiempo, compartir y discernir sobre temas de interés común. Teniendo en cuenta la experiencia pasada, pensamos que 4-5 semanas pueden ser suficientes para llevar a cabo los trabajos capitulares. Sin embargo, no hay que olvidar que la efectiva duración será determinada por el propio Capítulo.
La oración
Con la presente carta también mandamos un breve subsidio para la oración personal y comunitaria, preparado junto con las Misioneras de la Consolata. Además exhortamos a rezar diariamente al Espíritu Santo por el buen resultado del Capítulo, usando, cuando las normas litúrgicas lo permitan, la Misa votiva del Espíritu Santo. Se utilicen también las Misas propias del Instituto, de modo particular las del 29 de enero y del 16 de febrero. En esta oración de súplica por el Capítulo, también implicamos a las comunidades religiosas más unidas a nosotros y las comunidades cristianas que servimos, los amigos y los laicos que colaboran con nosotros. Sabemos que el Capítulo General no interesa sólo al Instituto, sino que es un acontecimiento eclesial. Y toda la Iglesia tiene que participar de alguna manera, pues ella misma es misionera, nuestro carisma es en su beneficio, y el objetivo apostólico que nos anima es único, es decir la llegada del Reino de Dios al mundo.
Conclusión
La Dirección General, coadyuvada por la Comisión pre-capitular, hará todo lo que esté a su alcance para que se prepare de la mejor manera el XI Capítulo General, pero es consciente de que su eficacia será proporcionada sobre todo al empeño concreto y el interés que pongan cada Misionero y cada comunidad local o regional. Invitamos al mismo tiempo a colaborar con las Misioneras de la Consolata en todas las iniciativas de oración y reflexión que podrán mejorar nuestra preparación y hacer más eficaz la celebración de nuestros Capítulos Generales. Escribiremos así una importante página de hermandad y comunión, en sintonía plena con el espíritu que el Beato Fundador tanto deseó de nosotros. Os saludamos con cariño en la Consolata,
P. Piero Trabucco, IMC (Superior General) P. Antonio Bellagamba, IMC (Vice Superior General) P. Norberto Ribeiro Louro, IMC (Consejero General) P. Aquiléo Florentini, IMC (Consejero General) P. Jean André Benedetti, IMC (Consejero General)
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