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El cura más popular del Caguán Imprimir E-mail
Escrito por El Espectador   
04.07.2008
Giacinto Franzoi es, tal vez, el religioso más conocido en todo el Caguán (Caquetá). El padre Jacinto, como le dicen los lugareños, permaneció 30 años en un área que las Farc han mantenido como una retaguardia estratégica por casi cuatro décadas. La misma de la que el entonces presidente Andrés Pastrana, en 1998, cedió 42.193 kilómetros para establecer una zona de distensión donde se adelantaron los frustrados diálogos de paz con los guerrilleros. También allí se instaló el corazón de las operaciones del Plan Patriota, hoy Plan Victoria.

Durante esos 30 años, el sacerdote tuvo una trayectoria impecable. A pesar de tener que tratar con todas las partes en conflicto, nunca sintió que su vida estuviera en riesgo. Ni siquiera una amenaza recibió, asegura él mismo. Se ganó el respeto de la población a pulso, con un trabajo que partía de oponerse a los actores de la violencia y a la ilegalidad. Su gestión le valió el Premio Nacional de Paz en 2004 con Chocaguán –programa de sustitución de cultivos ilícitos por siembras de cacao–, así como varios reconocimientos regionales.


Franzoi arribó a la zona en 1978, durante el mandato de Julio César Turbay Ayala. Permaneció en Cartagena del Chairá por 10 años hasta que, en 1988, se fundó la parroquia San Isidro Labrador en el corregimiento de Remolinos del Caguán, donde este cura italiano se convirtió en el primer capellán de la localidad. Y un año más tarde, comenzó el proyecto de Chocaguán. “La guerrilla me dijo que les había metido un golazo con el programa. Que ellos debían haberlo promovido. Pero con el tiempo, me di cuenta de que ellos eran los responsables de las plantaciones ilegales”.

A finales de febrero pasado el religioso, quien llegó a Colombia de 35 años de edad, dejó Remolinos del Caguán. Se desplazó a Bogotá con problemas del corazón y la urgencia de recibir un tratamiento para la leishmaniasis, pero satisfecho con la labor cumplida y listo para regresar a su país natal. Hasta que se enteró de que su nombre aparecía en un informe preliminar del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI). “Al parecer, colabora con las Farc en la región”, consigna el documento conocido por El Espectador.

El misionero, que jamás ha sido vinculado a algún proceso penal por las autoridades colombianas, conoció la situación hace un mes y medio, el 11 de mayo, luego de que la Fiscalía ordenara detener a 40 habitantes de Remolinos por supuestos nexos con las Farc. Esta indagación –advierten Franzoi e incluso funcionarios del ente investigador– es bastante compleja de manejar en zonas como el Caguán, donde, entre cooperar con los insurgentes y ser obligados por ellos, se traza una línea bastante delgada.

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Ultima modificación ( 03.07.2008 )