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(1930-2004)
Los primeros años de sacerdocio y de formación seminarista del P. Augustinho Squizzato nos presentan a un misionero de buenas cualidades, aunque siempre dispuesto a cambiar de dirección: de la parroquia al seminario, del seminario al servicio militar de hospital o a la dirección del noviciado. Fue también superior regional de Brasil tres años, seguidos de un periodo vivido fuera del Instituto y nueve años de trabajo en las misiones de Mozambique.
Datos biográficos
«Augustinho Squizzato, hijo de Jacinto y de Ana Ghisoni, nació el 13 de agosto de 1930 en Urubici, ayuntamiento Bom Retiro en el Estado de Santa Catarina (Brasil). El 9 de febrero de 1942 entra en el Seminario San Francisco Javier, en Rio d’Oeste (SC) donde hace estudios medio-superiores. En marzo de 1947 pasa al seminario mayor “Santa Teresinha do Menino Jesus”, en el Estado de São Manuel (SP) para hacer el curso trienal de filosofía. El 4 de marzo de 1950 comienza el noviciado en Sorocaba (SP) bajo la dirección del maestro Ottavio Occelli. El 5 de marzo de 1951 hace la profesión religiosa temporal y el 5 de marzo de 1954 la profesión perpetua. El 8 de diciembre de 1954, Año Mariano, es ordenado sacerdote por S. E. Monseñor Henrique Golland Trindade, arzobispo de Botucatu. Después de la ordenación es asistente en el seminario filosófico y teológico de São Manuel (1955-1959); vicepárroco de Nossa Senhora Consolata en Rio de Janeiro (1960-1961); capellán militar en el hospitale central del Ejército (H.C.E) en Río de Janeiro (1961-1964); director del seminario y párroco de la parroquia N. Senhora da Salette en Erexim (1964-1965); director del seminario y párroco de N. Senhora Consolata en Rio d’Oeste (1965-1966); nuevamente capellán militar en el H.C.E. y vicepárroco de N. Senhora Consolata en Rio de Janeiro; dedicado a la pastoral y otras actividades. Del 1970 al 1973 es superior regional de Brasil, luego director del seminario de Erexim. Tras un curso en Roma, reanuda su actividad como párroco de N. Senhora Consolata en Brasilia (1976-1977); maestro de novicios en Aparecida de São Manuel (1977-1978); párroco de São Manuel (1978-1981). De febrero de 1981 a diciembre de 1988 deja la comunidad IMC. A su vuelta a la casa regional se dedica al estudio y al ministerio. Se le destina a la región de Mozambique, donde trabaja durante nueva años. En 1977, después de sufrir un accidente de tráfico que le causa graves lesiones cerebrales, se ve oblgado a largas curas en in Italia y luego en Brasil. Víctima del parkinson, el P. Augustinho transcurre los últimos cuatro años de su vida en la casa regional de São Paulo. Hasta que, tras una caída, muere el 25 de enero de 2004. Los funerales, presididos por el superior regional, P. Michelangelo Piovano, tuvieron lugar en la parroquia de la Consolata con la participación de numerosos misioneros y misioneras de la Consolata y muchos amigos. Sus restos mortales descansan en el cementerio “Chora Menino” de São Paulo, en la tumba del Instituto. El P. Augustinho tenía 73 años de edad, 53 de profesión religiosa y 49 de sacerdocio». P. Michelangelo Piovano - P. Jordão Maria Pessatti.
Fe sencilla y profunda
Conocí al P. Augustinho en Mozambique en 1994 cuando fui nombrado su vice-párroco en la Parroquia de la Sagrada Familia de Machava. En los pocos meses que pasamos juntos descubrí en él a un hombre profundamente probado en la vida, pero al mismo tiempo de una fe sencilla y profunda. Hombre aficionado al estudio, se preocupaba de preparar hasta en los más pequeños detalles sus intervenciones para ofrecer a los cristianos una visión sencilla y clara de la vida cristiana, por lo que a veces corría el riesgo de caer en el perfeccionismo. Fue notable en los últimos años en Machava su obra entre los catequistas, a los que dedicaba tiempo y energías, y en la “Legio Mariae”, a la que acompañaba con su presencia y acción formativa. Un accidente en Lichinga hizo que su débil salud se viera posteriormente muy afectada, por lo que se sometió a una delicada operación quirúrgica en Turín. Tras la convalecencia volvió a Mozambico, a Machava, pero pocos meses después se vio obligado a volver a Brasil, donde por complicaciones de salud llegó pronto el final de su vida terrena. Con su muerte se nos va otro compañero de viaje encontrado a lo largo del camino de la misión. Que en paz descanse.
P. Gianfranco Graziola
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