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Argentina: Los objetivos de nuestra labor PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Alessandro Busnello, imc   
19.11.2007
Animación misionera
Un anhelo constante de los Misioneros de la Consolata, desde su llegada a la Argentina, ha sido la animación misionera del pueblo cristiano en el seno de las distintas diócesis en las que desarrollaban su labor apostólica.

La revista “Misiones Consolata” que se publicó, sin interrupciones, desde el día de su nacimiento en 1951, ha sido ciertamente un vehículo significativo para la difusión del espíritu misionero en el país. Sin embargo los misioneros sintieron la obligación de ofrecer un servicio específicamente misionero a las Iglesias locales asumiendo, a menudo, pese a la escasez de personal, tareas de animación misionera a nivel diocesano.

También a nivel nacional han prestado su servicio animador ya desde el año 1979 con e
l P. N. Borgogno, primero y el P. E. D´Errico después, ambos con la tares, a tiempo completo, de secretarios ejecutivos de la comisión de misiones en la Conferencia Episcopal Argentina. Más significativo aún fue el desempeño del P.J. Calderón como director nacional de las Pontificias Obras Misionales desde 1994 hasta 2007.

Misioneros “Ad Gentes”
La animación misionera apuntaba principalmente a suscitar vocaciones para la “Misión” entre la juventud argentina. Es sabido que la finalidad específica de los Misioneros de la Consolata es el anuncio del Evangelio de Cristo a los pueblos no cristianos (Ad Gentes) y, para anunciar, se necesitan anunciadores.

En la casa misionera de San Francisco (Cba.) nació en 1953 el primer seminario con cuatro chicos. Muy pronto, como en todo el mundo, se pasó de la formación de niños a la de jóvenes que han finalizado el ciclo secundario.

En la actualidad las casas de formación de los Misioneros de la Consolata están ubicadas en San Miguel (Bs. As.) para el nivel propedéutico y filosófico y en Martín Coronado (partido de Tres de Febrero – Bs. As.) para el año de noviciado. Para la teología los jóvenes se destinan a diferentes países del mundo.

El primer fruto de este trabajo se dio en 1964 con la ordenación sacerdotal del P. N. Borgogno al que se sumaron muchos más a través de los años siguientes.

El primero de ellos que emprendió el camino de las Misiones fuera de Argentina fue el P. E. Blussand en 1979. Desde entonces 21 misioneros de la Consolata argentinos han trabajado en distintos países de 4 continentes: África, América, Europa y Asia. En la actualidad suman ocho los que permanecen en el extranjero.

Labor apostólica
La actividad apostólica de los Misioneros de la Consolata en la Argentina no ha cejado nunca en estos 60 años durante los cuales se han turnado, en el País: 125 misioneros de la Consolata que prestaron su servicio pastoral en 18 diócesis diferentes atendiendo, a lo largo del tiempo, a 28 parroquias, 3 colegios, 3 centros de animación misionera.

El año 1977, en el espíritu del Concilio Vaticano II y de los Capítulos generales de 1969 y 1975, significó, también para los Misioneros de la Consolata que estaban en la Argentina, el comienzo de un largo y sufrido camino de cambios.

Se trataba de emprender un serio esfuerzo de “recalificación” de toda la labor apostólica, reduciendo el número de tareas pastorales a favor de una profundización del estilo y las prioridades, también cuando ellos significara reemplazar algunas antiguas sedes ya consolidadas con lugares de mayor desafío pastoral y social.

Ese largo camino llevó a que, en la actualidad, los Misioneros de la Consolata en la Argentina, cuenten con 8 parroquias, ubicadas en Jujuy, Orán (Salta), Las Heras (Mendoza), Estanislao del Campo, Pozo del Tigre y Pirané (Formosa), Merlo (Bs.As.) y una en Capital Federal; 2 colegios: en Guaymallén (Mendoza) y San Francisco (Córdoba), 2 casas de formación sitas en San Miguel y Martín Coronado (Bs.As.).

Todo este proceso de reestructuración de obras y compromisos, no fue una iniciativa solamente de los Misioneros de la Consolata, sino prácticamente de todas las Congregaciones religiosas. El empujón para esta renovación lo dio el Concilio Vaticano II, cuando exhortó a los religiosos a que recuperáramos nuestras raíces y volviéramos a las fuentes de nuestro origen y al espíritu originario de los Fundadores.

Siguiendo esta invitación del Concilio, los Misioneros de la Consolata analizamos nuestras actividades y lugares de presencias e intentamos renovar nuestros compromisos, ya sea desde la pastoral, como de la animación misionera-vocacional, y de la formación. Ciertamente no fueron decisiones fáciles ya que esto implicaba “dejar” lugares y sobre todo personas con las que se había caminado con esfuerzos y alegrías y con las que se habían estrechados lazos de amistad, colaboración y apoyo mutuo.

A lo largo de estos 60 años de presencia en la Argentina, fueron muchas las vivencias y los aportes, con aciertos y desaciertos, que creemos haber ofrecido a las iglesias locales y comunidades cristianas en las que estuvimos trabajando y fueron muchas también las enseñanzas recibidas de las mismas comunidades a lo largo de estos años. Por eso agradecemos a Dios por todo el bien que realizaron los que ya Dios llamó a su casa y todo lo que cada uno supo dar desde sus posibilidades y capacidades hasta este momento.

Es este el agradecimiento de los 29 Misioneros que actualmente residen en la Argentina y que llegamos de diferentes países: 12 de Europa, 8 argentinos, 7 de África, 1 de Colombia y 1 de Uruguay.

La Virgen Consolata siga protegiéndonos a todos y bendiciendo la labor de cada uno de nosotros los Misioneros y de todas las personas comprometidas en la tarea misionera desde su realidad y lugar particular.
Ultima modificación ( 19.11.2007 )