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| Entrevista Maria Esperanza Córdoba, Misionera Laica |
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| Escrito por Edgar Chavarro, IMC | |
| 23.08.2007 | |
La siguiente entrevista se realizó a María Esperanza Córdoba, misionera laica con 13 años de experiencia de trabajo misionero en Toribio (Cauca), con el fin de saber como concibe el equipo misionero de está zona. Que es para ti un equipo misionero? Son hombres y mujeres de toda cultura, lengua, pueblo y nación. El equipo misionero es una familia diversa, conformada por personas de diferentes nacionalidades, edades, culturas, formación intelectual y espiritualidades. ¿Cuántos años completa acá? Doce años y medio. Llegué el 16 de febrero del 1994, era un miércoles de ceniza. ¿Cómo se vive la alegría en el equipo? La alegría en sí yo la he experimentado en el equipo, por ejemplo cuando nos reunimos, cuando celebramos el logro de una persona por ejemplo el grado de los muchachos, cumpleaños de cada miembro del equipo, cuando por cualquier motivo sencillo nos reunimos para compartir una comida un rato de charla. También, cuando terminamos un trabajo, se produce como una satisfacción profunda de alegría, y también en el sentido de que en el equipo no se ven amarguras, se pueden ver cansancios, como desánimo, ósea nosotros estamos seguros de qué venimos hacer acá y para mí eso es una especie de felicidad y esa es la alegría. ¿En qué momento habría complementariedad? Hay una cosa primero que aquí somos, hombres y mujeres vivimos, jugamos, compartimos, trabajamos, peleamos, pero se tiene en cuanta la opinión de hombre y mujer ósea nos complementamos en ese sentido, luego también está la parte de los carisma y los roles, hay sacerdotes, religiosas y laicos, entonces cada uno complementa el equipo con sus diferentes actitudes. ¿Te has llegado a sentir en una misión de esas de verdad verdad?. Yo llevo 31 años en la misión y de esos 31 años 12 años estuve en una comunidad religiosa. En la comunidad religiosa mientras estuve allá en el Sur de Bolívar, en el Magdalena Medio yo trabajaba bien, pero llegó un momento que teníamos que ir seleccionados a la misión, como si fuéramos hijas prodigas, ósea como ellos querían que fueran allá. Íbamos a vender libros, entonces yo vi que allá, como que le amarraban las alas para la misión. Cuando yo salí de la comunidad y estuve como un año de laica, en la parroquia con el tio, yo me encontré con este equipo. Unas jóvenes que trabajaban en el Caquetá, me ayudaron a contactar con el padre Reinaldo. Y Reinaldo, me trajo aquí. Y yo aquí llevo 12 años largos, yo creo que si es la misión que buscaba, porque no he sentido rutina, fastidio, ni decir, que pereza esto, a pesar que ha tenido dificultades, que mis puntos de vista los he peleado, a pesar de que no me he quedado callada cundo no me gustan las cosas, yo creo que es eso mismo es lo que me a ayudado aquí en la misión, yo no he estado haciendo una cosa pasiva, yo vengo aquí y no hago de sacristana, ni me siento sacristana. ¿A qué se debe la presencia de tres italianos casi fundadores? Yo creo que eso es también lectura personal. Los de afuera valoran más y asumen más la cultura diferente que los de aquí. ¿Los de afuera? Quiere decir los extranjeros, asume mejor la cultura distinta, lo diverso. Y eso si es en toda parte, ósea, al colombiano le cuesta más valorar ya sea por razones históricas o por lo que haya sido, porque somos mestizos o porque hemos sufrido, entonces eso es más complicado. ¿Al colombiano misionero o al colombiano laico?. A algunos laicos también. A mí me llegó a decir el padre Antonio, que raro que tú hayas aguantado tanto tiempo aquí. Porque nosotros los colombianos en este caso, podemos tender a juzgar más, pero entonces en el otro lado, asumen más, pero también hay un riesgo, que los extranjeros pueden ser más paternalistas, porque sienten que pueden asumir por un lado y por otro pueden sentir también lastima de la cultura. Entonces puede haber también sus contradicciones, pero ellos se han enamorado de este proceso. ¿La comunidad si trabaja al ritmo del equipo? Nosotros tratamos de adaptarnos al ritmo de la comunidad y por eso es que a veces, no hacemos las cosas como lo quieren los de afuera, por que no hemos evangelizado más, por que no hemos hecho más, nosotros tratamos de hacerlo al ritmo de la comunidad en el sentido pastoral, y en el sentido de obras. ¿Cómo defines el equipo en palabras? En resumidas cuentas, para mí, es como un poco de levadura no más, ósea uno trata, aquí no hacemos maravillas, no hacemos milagros. Creo que hacía fuera hay una visión centrada del equipo de lo que es, de hecho cuando yo vine aquí venía con un miedo terrible porque a mí me decían que aquí habían abogados, médicos. Entones yo decía que voy hacer allá, yo lo único que se dar es catequesis, entonces estando en esas ya fue que me encontré con Reinaldo y me dijo .ya mandó la carta o no?.. Cuando yo llegué aquí me di cuenta que era una cosa completamente diferente, que éramos personas normales, que éramos un poco ignorantes unos, que no éramos la maravilla que me pintaban, pero a pesar de eso, creo que hay es donde está el mérito del equipo, a pesar de ser pocos, o no ser tan instruidos muchos, de ser tan distintos unos de otros, trabajamos y afuera parecemos una maravilla y aquí la comunidad la gente nos ve como algo grande, como algo fuera de lo normal, cuando en realidad somos un puñado. ¿Qué dimensión del equipo ve que está bien desarrollada y cuál está así floja? Desarrolladas prácticamente todas no están, estamos como en el camino de todas, para mí nos falta en todas mucho, pero vamos equilibrados, eso es lo que yo veo aunque nos falte mucho. Hemos tenido esa acusación sí, a nivel de Bogotá y a nivel de los padres de la Consolata, y de algunos sectores, nos han dicho que nosotros tendemos más a lo político, aquí sí se ha hecho evangelización, se ha hecho pero con una distinta visión de la inculturación, por que la inculturación no es tener el refresco en la misa, ponerse una estola con dibujos del chumbe, es colocarse una ruana en vez de casulla, colocar una mata de coca en el altar, se puede caer ese error de que eso es inculturación. Inculturación para nosotros el equipo misionero es: descubrir a Jesús, en los proyectos existenciales de la comunidad, está en salud, en la política, en lo social, está en todo, no es que nosotros estemos descentrados, descarnados, para mí no es que este más cojo de un lado y caminando en otro no. Nos falta mucho en todos los aspectos, pero estamos equilibrados. Esta entrevista hace parte del libro TEJIENDO MEMORIAS .La misión en equipo., un trabajo de investigación realizado por los Misioneros de la Consolata publicado en abril de 2007. |
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| Ultima modificación ( 22.08.2007 ) |
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