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| América Latina: No al trabajo infantil en agricultura |
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| Escrito por Aliadas | |
| 20.07.2007 | |
OIT impulsa campaña contra labores infantiles de riesgo en el campo.Unos 20 millones de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años trabajan en América Latina y el Caribe. De ellos, 70% se concentra en la agricultura, alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al celebrarse el 12 de junio el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. En el marco de esa fecha, la OIT y cinco organizaciones internacionales vinculadas a la agricultura formaron una alianza con el objetivo de desarrollar un trabajo conjunto que permita para el 2016 eliminar “las peores formas de trabajo infantil”. Este año, la celebración se realizó bajo el lema “Agricultura libre de trabajo infantil: la cosecha futura”, el mismo que es el título de un folleto de 12 páginas publicado por la organización internacional para estimular discusiones dentro del entorno sindical, escolar o comunitario sobre la manera en que se puede contribuir a la lucha contra el trabajo infantil. “El trabajo infantil plantea un acuciante problema económico, social y de derechos humanos”, manifestó el director general de la OIT, Juan Somavía. “A pesar de los grandes avances obtenidos en la prevención y combate del trabajo infantil en el mundo, aún existen 218 millones de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años que trabajan, de los cuales 190 millones realizan labores peligrosas. De ellos, 20 millones son latinoamericanos”. La OIT señaló que si bien la agricultura puede no ser en sí misma una actividad peligrosa, el trabajo infantil en este sector implica serios riesgos debido a la manipulación de herbicidas y pesticidas, uso de maquinaria pesada, instrumentos punzo-cortantes, adversidades climáticas y largas jornadas de trabajo. “Todo esto lleva a que muchos [niños] abandonen la escuela, o deban combinar el estudio con largas jornadas en el campo, lo que afecta seriamente su rendimiento educativo y por tanto su formación”, agregó. Estrategias de sensibilización La OIT propone trabajar en forma articulada para desalentar el trabajo rural infantil en toda la cadena productiva. También prevé la adopción de estrategias de sensibilización de la sociedad ante el problema, de concientización entre productores y trabajadores rurales, y llevar a cabo acciones orientadas a incidir sobre los condicionantes económicos y culturales que hacen que persista el trabajo infantil en el campo. “Es importante comprender y respetar las diferencias culturales, pero es también fundamental garantizar que los niños no estén involucrados en trabajos excesivos, explotadores o peligrosos”, señala el folleto. “Crear conciencia sobre el coste humano del trabajo infantil, así como sus consecuencias negativas de carácter económico y social, puede ayudar a cambiar las actitudes y creencias, y convencer a las comunidades, empleadores y gobiernos de la necesidad de enfrentar el problema del trabajo infantil”. En Argentina, de los 1.9 millones de niños, niñas y adolescentes que trabajan, 400,000 lo hacen en actividades rurales. Desde los cinco años estos niños trabajan con sus padres en los campos de algodón, tabaco o en viñedos, granjas lecheras o corrales, y abandonan la escuela en un porcentaje que duplica a los que viven en el campo pero que no trabajan. En ese país, el Ministerio de Trabajo, la Secretaría de Agricultura y organizaciones de grandes, medianos y pequeños productores, así como la OIT y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), firmaron el 12 de junio el Protocolo de Intención para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en la Agricultura, informó Inter Press Service. Salud en peligro En el Perú, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) reveló que de los 2.5 millones de niños, niños y adolescentes trabajadores, 1.7 millones laboran en el campo en condiciones de riesgo y de explotación. Según Guillermo Bustamante, director de Protección al Menor y Seguridad en el Trabajo del MTPE, “los menores que se dedican a estas faenas participan en la siembra, cosecha y fumigación, poniendo su salud en riesgo ya que están en contacto con químicos que pueden desencadenar enfermedades”. Para hacer frente a esta situación, el MTPE ha creado el Comité Directivo Nacional para la Prevención y la Erradicación del Trabajo Infantil, que se encargará de coordinar acciones entre organismos del sector público y privado, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales. “Para crear un mundo donde el trabajo infantil ya no sea una necesidad, es necesario reducir el nivel de pobreza, y para erradicar la pobreza es preciso, entre otras cosas, alcanzar el objetivo de trabajo decente para los adultos”, señala la OIT, entendiendo por trabajo decente aquel que es de calidad, es decir, en el cual los trabajadores cuentan con remuneración adecuada y protección social y, en general, sus derechos son protegidos. También es necesario —dice la OIT— proporcionar el acceso a una educación de calidad para todos los niños, una educación que atraiga y retenga a esos niños, especialmente aquellos que trabajan, y que tenga en cuenta sus necesidades y expectativas. “Nuestra meta es trabajo decente para los padres, educación de calidad para los niños, verdaderas oportunidades para los jóvenes, dignidad para todos”, dijo Somavía. |
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| Ultima modificación ( 19.07.2007 ) |
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