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Relación de la Dirección General - 4. EL SERVICIO DE LA DIRECCIÓN GENERAL PDF Imprimir E-mail
Escrito por Consolata.org   
15.02.2006

A. La Dirección General

Con la propuesta de conceder una función mayor a los Consejeros Continentales y con la constitución del Secretariado para la Misión, el XCG provocó una pequeña revolución en el tradicional servicio de la Dirección General. Desde el principio, nuestro empeño fue poner en práctica, del mejor modo posible, las orientaciones que el Capítulo había sugerido, aun sabiendo que nos dejaba un amplio margen de discernimiento.
Como primer acto, se decidió la constitución del Secretariado para la Misión, al que fueron destinados muy pronto dos religiosos misioneros. La Dirección General ha encontrado en ellos una gran ayuda desde la fase inicial de la planificación, cuando debían encontrar los modos más idóneos de concretar las líneas capitulares, sin penalizar a ningún sector, pero ofreciendo al Instituto un servicio más calificado de animación. Si inició con un análisis atento de las Actas del XCG y de todas las peticiones y propuestas que el mismo hacía a la Dirección General. Nos detuvimos largo tiempo en establecer y determinar lo que debería ser ese Secretariado al servicio de la Dirección General. Siguió a continuación el análisis del cometido de los Consejeros Continentales y su relación con el propio Secretariado. Con los elementos que logramos madurar, pudimos abordar la “Programación de la Dirección General 1999-2005”, a la que dedicamos un tiempo estimable.
Dividida en cuatro partes, la “Programación” tomó en examen:
- El servicio de la Dirección General, ofreciendo indicaciones prácticas para el trabajo del Consejo General y de cada uno de sus componentes, analizando el trabajo de los Consejeros Continentales, acogiendo la sugerencia del Capítulo sobre las visitas canónicas y ofreciendo sugerencias concretas para nuestras publicaciones.
- El Secretariado para la Misión y los demás Departamentos Generales, describiendo su finalidad y sus líneas operativas. Algunos de los tradicionales Departamentos Generales fueron integrados en el Secretariado con otros más recientes, pero manteniendo su especificidad con el nombre de “sector” (formación permanente, animación misionera y vocacional, primera evangelización y pastoral, justicia y paz, laicos misioneros de la Consolata).
- La renovación del misionero: con esta expresión hemos entendido la animación espiritual y carismática que la Dirección debía ofrecer al Instituto. Se especificaron así las líneas principales de intervención, los temas de reflexión y los modos de colaboración con las Misioneras de la Consolata.
- La organización, para especificar concretamente el cometido de la Dirección General en el Grupo de la Casa Generalicia, en orden a las nuevas aperturas y para la distribución del personal.
Otra decisión fue que cada uno de los miembros de la Dirección General participase en las conferencias regionales que, a sugerencia del Capítulo, se celebrarían a próximamente a un año de distancia del propio Capítulo. La experiencia fue enriquecedora para todos, pero especialmente para los que entre nosotros tenían su primer contacto con una determinada circunscripción. Dicha experiencia nos permitió conocer realidades y situaciones nuevas y, al mismo tiempo, confrontar nuestra programación con las que las circunscripciones se disponían a redactar.

1. El Consejo General

El Consejo General pudo realizar, todos los años, tres sesiones prolongadas de encuentro de consejo en los meses de marzo, junio y noviembre, con la presencia de todos sus miembros. Su duración fue de 4-5 semanas cada una. En los demás meses del año, el Consejo se podía reunir para discutir o decidir cuestiones urgentes, incluso cuando la presencia de los Consejeros no era total. Para algunos argumentos más importantes, como las admisiones o confirmaciones a la profesión perpetua, se exigía la presencia de todo el Consejo. Conviene recordar aquí que por medio del correo electrónico se ha podido siempre contar fácilmente con el parecer de cada uno de los miembros en el momento de tomar decisiones, aunque no siempre se podía contar con la presencia de todos.
Un elemento nuevo en la agenda de nuestros consejos ha sido la praxis de hacer una puesta al día, en el curso de cada sesión prolongada de Consejo, sobre la situación de cada circunscripción. En esto han sido de ayuda las visitas a las Regiones y las relaciones de los consejeros Continentales, además de la lectura de las actas de cada circunscripción y la correspondencia ordinaria (postal es especialmente electrónica).
Hemos tratado de introducir la norma de que la correspondencia con las Direcciones de circunscripción fuera hecha normalmente por el Consejero Continental, aunque, de común acuerdo y para casos especiales, otros miembros del Consejo podían sustituirle. Esta costumbre, sin embargo, todavía no se ha consolidado totalmente, por lo que en algunos momentos, también por nuestra parte, puede haber habido repeticiones o falta de regularidad en los contactos. Toda la correspondencia de carácter personal con cada uno de los misioneros ha seguido otros pasos.

2. Los Consejeros Continentales

El XCG establecía que “Los Consejeros Generales, excepto el Vicesuperior General, son encargados por el Superior General con su Consejo a seguir de cerca a uno de los cuatro Continentes. Su cometido principal consistirá en promover y organizar iniciativas continentales e interregionales en los diversos sectores de la vida y la actividad misioneras, así como de de entendimiento con los Superiores de las circunscripción” (80). Establecía también que los Consejeros Continentales debían estar libres de la dirección de los Departamentos generales, con excepción del Departamento general de la formación de base y estudios. Pedía también que los Consejeros transcurrieran largos períodos de tiempo en su respectivo Continente y que cada año formularan su programa de trabajo en un encuentro al efecto con los Superiores de circunscripción.
La Programación de la Dirección General fue redactada teniendo en cuenta al máximo posible las orientaciones capitulares. Al Consejero para Europa se le confió la coordinación del Departamento general de la formación de base, mientras que los Consejeros para África y América fueron liberados de de todo otro empeño.
Los Consejeros de África y América han conseguido fácilmente realizar su programación, gracias a una configuración continental más clara que estos dos Continentes ya poseían. Ambos Continentes –pero especialmente el americano– gozaban desde hace años de ritmo regular de encuentros, tanto a nivel de Direcciones Regionales como de responsabilidad de las diversas actividades (AMV, formación, justicia y paz).
Europa, en cambio, encontró mayores dificultades para partir de programas claros que pudieran incidir positivamente en el camino de cada una de las Regiones. Últimamente, especialmente a partir de las celebraciones centenarias, también las circunscripciones de Europa han logrado poner en marcha iniciativas positivas de apoyo a la AMV, a los Laicos misioneros y al sector de Justicia y Paz, bajo la coordinación del Consejero Continental. Otro tema que ha sido muy debatido en el ámbito europeo ha sido el de una posible apertura de AMV en este Continente.
La Delegación de Corea hizo en el pasado una llamada apremiante a Europa en busca de apoyos para sus actividades. Al comienzo del sexenio hemos barajado la posibilidad de incorporar a la Delegación de Corea en el Continente de Europa, pero esta opción no ha podido llegar a puerto. Con la apertura de Mongolia pensamos que podrán ser normales las relaciones entre estos dos grupos, dada la proximidad geográfica y lo común de tantas problemáticas relacionadas con la evangelización y la AMV. Ya están en marcha algunas iniciativas en favor de la formación permanente, lo que tiene efectos benéficos para todos. La Dirección General ha continuado la praxis antigua, según la cual un miembro del Consejo General visita a los misioneros todos los años, ofreciendo su ayuda para los ejercicios espirituales, los momentos fuertes de discernimiento o las programaciones.
Nos detenemos ahora en las principales actividades a las que se han dedicado los Consejeros Continentales o que ellos han promovido con la ayuda del Secretariado para la Misión, mientras que para un análisis más detallado de sus actividades os remitimos a la relación preparada por cada Consejero.
- La familiaridad con la realidad del Continente tuvo su tiempo más fuerte al comienzo del sexenio, cuando los Consejeros pudieron estar presentes en casi todas las Conferencias de las propias Regiones. Cada uno de los Consejeros ha tratado posteriormente de reunir las informaciones y otro material útil para conocer detalladamente la realidad de cada una de las circunscripciones. Esas informaciones eran luego compartidas con todo el Consejo General a lo largo de los encuentros normales de consejo.
- La presencia en el Continente: se puede afirmar que cada Consejero ha podido estar presente casi todos los años en todas las circunscripciones que le corresponden. Los Consejeros de África y de América calculan que han pasado de cinco a seis meses al año en el Continente que les correspondía.
- El intercambio de comunicaciones entre el Consejero Continental y la Dirección de circunscripción se ha ido intensificando conforme las actividades aumentaban. Dichas comunicaciones se referían especialmente al personal que debía alternarse, a las iniciativas formativas continentales programadas, a las situaciones especiales de emergencia y a las decisiones de la Dirección General.
- Los encuentros continentales de los Superiores Regionales se han realizado regularmente cada año. Tenían la finalidad de “estudiar y promover iniciativas, en el ámbito continental o interregional en los diversos sectores de la vida y de las actividades misioneras (XCG 81). Estos encuentros han permitido también un intercambio de informaciones sobre las programaciones regionales, la profundización de las problemáticas emergentes y la discusión de temas específicos con la Dirección General.
- Los encuentros continentales de sector: han sido numerosos y se han realizado en el área de la AMV, J&PIC, pastoral y formación de base. A lo largo del sexenio el número total de dichos encuentros ha sido de 18. Para las primeras tres áreas, los encuentros eran organizados y realizados con las Misioneras de la Consolata y estaban dirigidos especialmente a los responsables regionales. El juicio de los participantes ha sido generalmente positivo. Corresponde ahora a los Superiores Regionales hacer una valoración sobre el impacto que dichos encuentros han tenido en los misioneros de las propias circunscripciones.
- La participación en las visitas canónicas: el Consejero Continental ha participado siempre en las visitas canónicas hechas por el Superior General o por el Vicesuperior a las circunscripciones de sus respectivos Continentes. Más allá de la ayuda dada al Visitador a lo largo de la visita, el consejero ha podido aprovechar esta ocasión para mejorar su contacto con las realidades locales y dialogar con los misioneros.
- Actividades diversas realizadas por los Consejeros continentales: ejercicios espirituales, encuentros de formación permanente para los superiores locales, participación en asambleas regionales, participación en asambleas eclesiales, visitas locales con el Superior Regional.
La valoración conjunta que podemos hacer de esta experiencia es positiva. Hemos aludido a la “revolución” que este marco ha causado en el encuadre tradicional de trabajo de la Dirección General. Sin duda el compromiso de los Consejeros Continentales mismos en la búsqueda del modo mejor de desempeñar su servicio y luego la acogida cordial de las Regiones han permitido hacer un buen camino. Nos parece que un sexenio no es tiempo suficiente para hacer un balance definitivo. Algunos límites encontrados tanto por las circunscripciones como por la Dirección General podrán ser subsanados en el futuro. Pensamos que todas las circunscripciones han crecido en el espíritu de la “continentalidad”, hemos aprovechado las experiencias de otros para conseguir que fuera más eficaz el servicio misionero y hemos aprovechado la aportación solidaria de otras circunscripciones para llevar a cabo iniciativas que por sí solas no habrían conseguido poner en marcha. Pensamos, finalmente, que con la nueva apertura en Mongolia, Asia podrá tener en el futuro su propio Consejero Continental.
No escondemos que algunos aspectos deberán ser perfeccionados en el futuro: la información entre circunscripción y Consejero Continental debería ser más constante y puntual; el Consejero Continental debería llegar a ser el portavoz natural del Continente en el Consejo General; es necesario perfeccionar posteriormente la relación del Secretariado con todos los Consejeros y encontrar mejores canales que garanticen la llegada rápida de las informaciones del Consejero al Consejo General y viceversa.

3. Las visitas canónicas a las circunscripciones

El juicio de la Dirección General sobre la orientación querida por el XCG de que el Vicegeneral pudiera realizar las visitas canónicas es sin duda positivo. Consideramos que han sido dos las ventajas principales: el peso de esas visitas ha sido compartido del mismo modo por el Superior y por su Vicario, y la variedad de puntos de vista ha enriquecido al Consejo General y ha permitido una mayor objetividad en las valoraciones de las realidades regionales. Dado que a lo largo del sexenio el tiempo de las visitas se reduce prácticamente a cuatro años, el hecho de que también el Vicegeneral pueda realizar las visitas canónicas permitirá evitar el habitual tour de force que siempre ha caracterizado a las visitas.
Siempre en obsequio al mandato del Capítulo, el Superior General se ha hecho presente en las circunscripciones que él mismo no había visitado, para permitir a los misioneros que lo desearan encontrarse y dialogar con él.
No se ha adoptado ningún nuevo modelo de visita, en consideración a la preferencia explícita que todas las circunscripciones han manifestado siempre por la forma tradicional. Dicha preferencia contempla en primer lugar la preparación de las relaciones por parte de la Dirección Regional, de los Departamentos Regionales y de cada una de las comunidades. En su comienzo, los visitadores se encuentran con la Dirección de la circunscripción para enfocar los problemas principales que la Región presenta. Acompañados preferiblemente por el Superior Regional, visitan cada una de las comunidades, se encuentran personalmente con los misioneros y seguidamente con las comunidades, a las que expresan sus valoraciones y a las que ofrecen sugerencias operativas, especialmente sobre la vida comunitaria. La visita canónica termina con una asamblea general, o con asambleas zonales, durante las cuales se lee una relación en la que se expresa una valoración global de los visitadores y se sugieren pistas para mejorar situaciones problemáticas o colmar las posibles lagunas. Una vez aprobada por el Consejo General, dicha relación se publica en el Boletín.
En todas las visitas nos hemos sentido acogidos muy cordial y fraternamente por el Superior y por el Consejo Regional, así como por las comunidades y cada uno de los misioneros. A veces hemos tenido la impresión de que las expectativas que rodean a la visita son demasiado altas, como si la misma pudiera resolver con una varita mágica todos los problemas o dar una solución inmediata a cada caso. De todos modos, estamos convencidos de que si se la prepara debidamente, la visita canónica puede ser de gran ayuda para una circunscripción, no tanto por lo que los visitadores puedan hacer, sino más bien porque constituye un momento privilegiado de reflexión, de revisión de vida, porque permiten que se decanten las problemáticas latentes y para reanudar con esperanza el programa de vida y de trabajo que las Conferencias Regionales habían establecido.
Recordemos para terminar que cada año el Consejero Continental, o un miembro de la Dirección General, ha podido hacerse presente en cada una de las Regiones por algún motivo. Y que todo contacto ha sido motivo de puestas al día o puntualizaciones de problemáticas o de situaciones particulares. Por ello nos parece que podemos afirmar que, en cuanto al número, las visitas no han faltado. Confiamos que hayamos podido ser una ayuda para los misioneros y para las Direcciones de circunscripción.

4. Publicaciones
Siguen siendo cinco las publicaciones dirigidas y sostenidas por la Dirección General:
- Boletín IMC: se publica en cuatro lenguas, trimestralmente, y es dirigido por el Secretario General. Además de los asuntos oficiales del Consejo General, incluye material formativo e informativo. Reproduce asimismo las esquelas de los misioneros difuntos. En su formato actual, el Boletín ha alcanzado su duodécimo año de vida. Las traducciones constituyen un gasto financiero no pequeño, pero pensamos que son necesarias para que los documentos del Instituto lleguen a las manos de todos.
- Documentación IMC: su publicación es semestral y depende del Secretariado para la Misión. Las traducciones se deben a la colaboración de algunos misioneros. Recoge y divulga material presentado en las asambleas o en reuniones de formación de Continente o de Instituto, o bien de reflexiones de misioneros individuales. Quiere ser una aportación que se ofrece a los misioneros para profundizar en temas propios de la misión, de espiritualidad o de formación permanente.
- Da Casa Madre: por su carácter informativo y su presentación atrayente es sin duda la publicación más leída. Lamentablemente la lengua sigue siendo una barrera para muchos misioneros jóvenes. Más de una vez, especialmente para el “Da Casa Madre”, la Dirección General se ha preguntado sobre la conveniencia de hacerla disponible solamente en la web del Instituto, reduciendo así sus gastos el 90%. Nos ha parecido que tal vez el tiempo no está todavía maduro para ese cambio, especialmente en consideración de las dificultades objetivas de diversos países para acceder con facilidad a las publicaciones web y también porque la revista se envía a familiares y amigos.
- Giuseppe Allamano - dalla Consolata al mondo: a cargo del Departamento de la Postulación, se envía como inserto de la revista “Missioni Consolata” dos veces al año. Es un gasto suplementario, pero llega a un público muy vasto.
- www.consolata.org: es nuestra web oficial, a cargo del Secretariado. A lo largo del último año se ha intentado seriamente hacerlo más moderno, ágil y rico en material. Mucho mérito tiene en este trabajo el Secretariado y el equipo técnico. La edición básica está en lengua italiana. Se espera contar pronto con la edición en inglés, español y portugués. El impacto que una web puede tener para muchos potenciales lectores nos hace creer en la necesidad de destinar a ello a una persona preparada. Solamente así podrá estar atendida debidamente y tener una función importante en la formación de los misioneros y en la asistencia misionera.


B. Los Departamentos Generales

Con la constitución de los Consejeros Continentales y del Secretariado para la Misión, la tradicional configuración del trabajo de los Departamentos Generales, descrita por el Directorio General, ha experimentado un cambio profundo. El Departamento de Pastoral, el de la AMV, el sector de la formación permanente, el de Justicia y Paz y la coordinación de los Laicos misioneros han pasado al Secretariado para la Misión. Dichos Departamentos y sectores han contado, no obstante, con el interés de todos los miembros del Consejo General y especialmente de los Consejeros Continentales. El Departamento Hermanos, como decidió el IXCG, ha sido integrado en los diversos Departamentos y sectores, teniendo presente la especificidad del Hermano misionero. Pensamos, en cambio, que la coordinación de los Laicos misioneros necesita un marco mejor definido en el ámbito de la Dirección General. Durante el sexenio ha desaparecido el Departamento Coordinación de los Hospitales.
En esta relación no seguimos con exactitud el orden previsto por el Directorio General, sino el sugerido por el XCG y adoptado por nosotros en la Programación 1999-2005.

1. Departamento General de la formación de base y estudios

Realidad numérica:

El número total de seminarios y comunidades formativas es actualmente de 28. De ellos, 14 se encuentran en África, 9 en América, 4 en Europa y 1 en Corea. El número de novicios y de estudiantes profesos, en la tabla siguiente, está actualizado al 31 de enero de cada año (como el del Anuario IMC):

Año Noviciado Teología Tot.
2000 33 136 169
2001 21 112 133
2002 30 89 119
2003 33 95 128
2004 37 97 134
2005 37 114 151

Continúa creando interrogantes la situación de algunas circunscripciones donde el número de los estudiantes dentro del pre-noviciado es tan reducido que ni puede constituir una comunidad. Con frecuencia, en esos casos, la formación resulta comprometida. Hemos exhortado a estas circunscripciones, allí donde sea posible, a que unan sus fuerzas con otras cercanas que cuentan con un mayor número de estudiantes. Sigue siendo válida, en cualquier caso, la orientación que contempla que la primera fase formativa (pre-noviciado) transcurra posiblemente en el propio país.

Las sombras y las luces en nuestra formación de base:

Dada la complejidad del tema de la formación, preferimos usar el poco espacio que tenemos en esta relación para referirnos especialmente a las sombras que más desaniman en el área de la formación de base. Naturalmente, no todo son sombras, y hemos de admirar el esfuerzo y el compromiso de muchos jóvenes para llegar a la estatura querida por el Beato Fundador, del mismo modo que sentimos que estamos en deuda con los misioneros que se dedican con lo mejor de sí mismos a la formación de las futuras generaciones con el espíritu del Instituto y su peculiar estilo.

Los seminaristas: el número de estudiantes se mantiene constante en las diversas fases. El Departamento ha hecho algunas llamadas a los animadores vocacionales para que estén más atentos al momento del discernimiento con vistas a la aceptación de los jóvenes. Nuestros estudiantes quieren ser Misioneros de la Consolata, aman al Fundador y al Instituto, creen en la misión. Normalmente se empeñan en el estudio y quieren conseguir buenas notas académicas. Pero es necesario ayudarles para que adquieran el gusto de la lectura y del estudio y no se contenten con responder a las exigencias académicas. Se manifiestan abiertos y disponibles en la formación, aunque luego muchos tengan que colmar, con la ayuda de los formadores, un número no pequeño de lagunas y hacer frente a otras debilidades.

Los jóvenes que llaman a la puerta de nuestro Instituto: los problemas más llamativos entre los jóvenes de nuestros seminarios tienen con frecuencia su origen en la dimensión psicológica de las personas y en la estructura actual de muchas familias. Las debilidades psicológicas y afectivas son muchas y generalmente son fruto del ambiente donde la juventud vive hoy. La sana “extracción familiar” constituye una excepción para gran parte de nuestros estudiantes. La opción vocacional y todo el proceso de discernimiento que sigue se realiza frecuentemente a una edad bastante adulta y la mayor parte de las veces no están exentos de traumas o experiencias negativas en diversos ámbitos. Se constata asimismo una escasa identificación cultural en ellos. Esos aspectos sombríos parecen menos llamativos en algunos países, pero se advierte ya claramente una especie de “globalización” de estos problemas.
En el ámbito religioso y vocacional se constata frecuentemente una escasa maduración de la fe y de las motivaciones en el momento de ingresar en el seminario. Muchos jóvenes parecen buscar en la vocación misionera más un “estatus social” que la respuesta a una llamada de consagración. Las familias y las comunidades cristianas de donde proceden parecen haber tenido poco influjo positivo en ellos. Más de una vez hemos notado que las solicitudes de los jóvenes de pasar del seminario diocesano o de Congregaciones religiosas a nuestro Instituto no son suficientemente cribadas por los formadores y animadores, y de ahí que el camino formativo siguiente resulte bastante problemático.

Defecciones de los estudiantes profesos temporales: las estadísticas señalan que su número sigue siendo muy alto (de 1992 a 2004 es del 35%, mientras que en los últimos cinco es del 42%). Estos abandonos son, la mayor parte de las veces, la conclusión de un diálogo prolongado entre el estudiante y su formador. Son raras las veces que el joven toma esa decisión por espontáneamente. Hemos notado que existen jóvenes con problemas importantes, especialmente en el ámbito humano, que son admitidos de una fase formativa a otra sin un adecuado y serio discernimiento. No siempre la Dirección General ha podido intervenir, y además, cuando en algunos casos lo ha hecho, ha sido para permitir la admisión a la profesión perpetua. Las principales causas de las defecciones pueden ser éstas: escasas motivaciones vocacionales, espiritualidad débil, inmadurez afectivo-sexual, falta de honradez y transparencia, individualismo exasperado, falta de espíritu misionero.

Admisiones fáciles: la actual escasez de vocaciones puede ser una excusa para que algunos animadores vocacionales se tomen a la ligera los requisitos necesarios que nuestros documentos exigen a los jóvenes para ser aceptados en alguna de nuestras comunidades formativas. La raíz de muchos problemas durante el período de la formación está justamente en una escasa concienciación en el momento de la admisión del candidato al seminario y en la realización de un serio discernimiento.
Sabemos asimismo que en la formación de base el paso del candidato de una etapa a otra no se identifica con el cumplimiento del currículo académico. Si un joven no ha conseguido los objetivos de la etapa formativa, no puede ni debe pasar a la siguiente, aunque posea los títulos de estudio requeridos. Las admisiones automáticas de una fase a otra del iter formativo pueden ser otro punto débil de las comunidades, o también de los Consejos regionales a los que competen las admisiones. Sería oportuno que las nuevas Direcciones de circunscripción, en el momento de emprender su servicio, tomaran visión de las normas que guían el camino formativo de los jóvenes, así como de los criterios necesarios para ser admitidos a la profesión religiosa o a las órdenes sagradas.

El Directorio Regional de formación: fue pedido por el último Capítulo General. Un buen número de circunscripciones lo ha formulado con la ayuda de los formadores, los animadores vocacionales y la Dirección Regional. Se trata de un instrumento que promueve claridad y unidad de intenciones en la Región en un campo tan delicado e importante. Algunas circunscripciones no han conseguido todavía completarlo. La Dirección General ha intervenido en algunos casos para hacer observaciones sobre algunas lagunas o desviaciones.

Los Formadores a tiempo completo son 36. Muchos misioneros colaboran de modo diverso en nuestros centros de formación. Durante el sexenio 75 se han alternado en la formación. De ellos, 43 hacían su primera experiencia formativa. Seis tienen una experiencia de trabajo en esta área que supera los seis años. De estas cifras se deduce inmediatamente que uno de los puntos frágiles es sin duda la excesiva movilidad de los formadores. Los motivos de esta inestabilidad se pueden encontrar en los propios formadores, que frecuentemente se lamentan de la insuficiente preparación, del cansancio en un trabajo problemático y monótono, o desean dedicarse a un trabajo pastoral. También las Direcciones de circunscripción y la General se encuentran a veces en situación de tener que destinar a la formación, por necesidad, a personas no del todo idóneas. Se lamenta asimismo que en ocasiones escasea la comunicación entre la Dirección de circunscripción y los formadores y que escasea el apoyo al trabajo formativo por parte de los demás misioneros.
El cambio frecuente de formadores daña la continuidad y la graduación formativa de los jóvenes. La Dirección General se implica en la selección de los maestros de los novicios y de los formadores de los seminarios teológicos. El XCG sugería que la Dirección General participara también en la elección de los formadores para los seminarios filosóficos. Esto ha sucedido solamente en algunos casos.

Los estudios académicos: el último Capítulo sugería que los estudiantes de teología obtuvieran “posiblemente” la licenciatura. Pero son pocos los centros de estudios frecuentados por nuestros estudiantes los que ofrecen esta posibilidad. Y una consecuencia negativa para nuestros jóvenes misioneros es que, poco tiempo después de habérseles asignado su campo de trabajo, comienzan a reivindicar la posibilidad de obtener la licenciatura que no habían conseguido al final de los estudios de base. Otro inconveniente que se verifica frecuentemente es la preocupación excesiva por la obtención de dicho título, con el consiguiente poco empeño en las demás dimensiones de la propia formación. Pensamos que debe hacerse una nueva reflexión sobre este problema para evitar penalizar la formación global del joven y en favor de una adecuada preparación académica con vistas a la misión.

El “stage” pastoral, sobre el que también se detuvo el último Capítulo General, es tenido actualmente en poca consideración por nuestros jóvenes. Efectivamente, suelen considerarlo una pérdida de tiempo o una interrupción inoportuna de los estudios. Si lo exige el formador, lo consideran un “castigo” y por tanto un momento poco formativo. Esta actitud es adoptada especialmente por los que provienen de los llamados “países de misión”. Los estudiantes europeos, así como algunos americanos, lo ven como una oportunidad para conocer y vivir de cerca la misión antes de aceptar un compromiso definitivo con la profesión perpetua.

Las actividades del Departamento:

Las actividades puestas en marcha por el Departamento a lo largo de pasado sexenio han sido numerosas. Recordamos las más significativas:

- La visita a los seminarios es siempre la mejor forma de conocer concretamente la realidad formativa del Instituto. La periodicidad de estas visitas ha sido casi anual y ha dado al Consejero General la posibilidad de mantener un diálogo con los estudiantes novicios o profesos, hacer una confrontación con los formadores, escuchar la opinión del Consejo Regional y de los misioneros sobre la realidad de la Región. La visita también ha permitido afrontar algunas cuestiones problemáticas, tanto con los formadores como con el Consejo Regional. Dichas visitas se han repetido normalmente durante las visitas canónicas a las circunscripciones, aunque de forma menos exigente.

- El Consejo General de formación está constituido por seis formadores y por dos miembros del Consejo General y se ha reunido dos veces a los largo del sexenio. Otros contactos entre el encargado del Departamento General y los miembros del Consejo se han repetido mediante el correo electrónico. Éste ha facilitado una ayuda útil al Departamento de programación, así como realizar lo sugerido por el XCG para la formación de base.

- Cursos y encuentros para formadores: El Departamento General se ha preocupado de ofrecer a 23 neo-formadores una preparación que duraba de más de un mes, en Roma (UPS) o en el St. Anselm (Inglaterra). Estos programas se han repetido constantemente a lo largo de los seis años.
Los encuentros IMC para formadores se han realizado alternativamente en ámbito regional, continental y general. Los encuentros continentales y el general han contado con una óptima y activa participación y siguen siendo insustituibles momentos de información mutua y de formación de los propios formadores. Crean además una mayor sintonía formativa entre los seminarios de los diversos Continentes.

- La revisión de la Ratio Formationis fue exigida por el XCG y ha necesitado un largo proceso que ha contado con la participación no sólo de los formadores, sino también de muchos otros misioneros. En la nueva edición han sido tenidos en cuenta tanto los pareceres y las experiencias de los misioneros como las ricas aportaciones de algunos documentos de la Iglesia sobre la misión, la vida consagrada y la formación sacerdotal. La edición de la nueva Ratio Formationis estará a disposición después del presente Capítulo, con el fin de que incluya las posibles orientaciones que establezca el mismo en el campo de la formación.

- Comunicaciones y subsidios del Departamento, dirigidos a los formadores y a los Superiores de circunscripción, han sido numerosos. La Relación del Departamento los enumera todos. Queremos hacer mención aquí de las 19 fichas temáticas formativas que, agrupadas en un solo volumen, pueden ser de gran utilidad para los formadores y los estudiantes.

2. El Secretariado para la Misión

El XCG instituyó el Secretariado para la Misión “para seguir las diversas actividades [de los Departamentos Generales], como ayuda a la Dirección General y a los Consejeros Continentales”. Leemos en las Actas:
«El Secretariado para la Misión ayuda a la Dirección General en la animación del Instituto y en las iniciativas generales y continentales. Está confiado a un equipo de misioneros dependiente directamente del Consejo General.
El Secretariado, en unión con el Consejero Continental y en su ayuda, estudia, promueve y sostiene las iniciativas de formación y actualización en todos los sectores del Instituto: formación permanente, animación misionera y vocacional, pastoral, justicia y paz, laicos misioneros.
El Departamento General de Formación de base, aun estando dirigido por con Consejero General, y manteniendo su propia autonomía operativa, podrá también valerse de este Secretariado para la realización de sus iniciativas» (pp. 81-82).
Como ya tuvimos ocasión de recordar, el nombramiento de los dos componentes del Secretariado, hecha inmediatamente después del comienzo del sexenio, ha permitido realizar una provechosa interacción entre la Dirección General y el Secretariado para la profundización del significado del Secretariado mismo y luego en la elaboración de la programación. Este contacto, formal o informal, entre Dirección General y Secretariado nunca ha decaído y ha permitido que hubiera buena consonancia de espíritu y de acción. A lo largo del camino, estas relaciones se han intensificado con los Consejeros Continentales, al tiempo que probablemente se ha amortiguado la intensidad con la Dirección General en su conjunto. No obstante, en algunas temáticas, por ejemplo LMC, los intercambios han seguido siendo frecuentes.
Debe ponerse de relieve la importancia del trabajo de conjunto de los dos miembros del Secretariado. Por más que se haya producido, poco a poco, una división más rotunda de cometidos, la comunicación entre los dos ha sido siempre muy intensa. El cambio prematuro de un miembro del Secretariado, después de tres años, fue debido a una emergencia de personal que se produjo en Corea, lo que produjo a una lentitud en las relaciones entre los dos componentes, debido especialmente a la exigencia de tener que realizar un trabajo ya precedentemente programado.
En la concreción de las diversas actividades en el ámbito continental, además de con el Consejero Continental, el Secretariado ha tratado de mantener siempre una estrecha colaboración con las Misioneras de la Consolata. La casi totalidad de las iniciativas continentales se han planificado y seguido de mutuo acuerdo. Pero como las hermanas no tienen un organismo parecido al nuestro, el peso mayor en la organización de esas actividades continentales ha estado en el Secretariado o en sus Consejeros.
Para una valoración más exacta de esta experiencia en el sexenio, queremos hacer una descripción esquemática del programa desarrollado, reservando la presentación de otros detalles al momento de describir los diversos sectores de trabajo:
- Organización y realización de los tres cursos residenciales de tres meses para los misioneros jóvenes;
- Organización y realización de tres cursos para misioneros de media edad en Roma (uno fue dirigido por el P. Benedetti);
- Organización y realización de dos cursos para misioneros destinados a las nuevas aperturas (Mongolia y Yibuti);
- Organización de dos cursos breves para misioneros ancianos, realizados con la ayuda del P. Pavese;
- Organización y realización, en comunión con los Consejeros Continentales y las Misioneras de la Consolata, de un número considerable de encuentros continentales, en los sectores de la AMV, J&PIC, evangelización y pastoral (indígena);
- Participación activa en los organismos “romanos” como J&PIC, Sedos, AEFJN, Grupo ad gentes;
- Estudio y redacción, en sus diversas fases, del Estatuto LMC, realizado frecuentemente con los laicos mismos;
- Publicación semestral de “Documentazione IMC” y coordinación de sus traducciones por parte de las Regiones;
- Puesta en marcha de reflexiones sobre nuestra evangelización y pastoral a través de encuentros organizados en el ámbito de las circunscripciones.
Si en este punto tuviéramos que responder a la pregunta: ¿Es necesario el Secretariado para la Misión en servicio de la Dirección General?, podríamos responder que la experiencia de estos seis años ha demostrado no solamente que es necesario, sino que sería magnífico que se le reforzara, más aún si se desea respetar el camino emprendido por los consejeros continentales. En efecto:
- las actividades prolongadas de formación, en el ámbito del Instituto o de los Continentes, pueden realizadas por la Dirección General solamente gracias a la cooperación de personas como las del Secretariado;
- los contactos con organismos presentes en Roma e importantes para la vida consagrada y para la Misión son realizados no por los miembros del Consejo General, frecuentemente ausentes, sino por quienes pueden garantizar una presencia más estable en ellos;
- el Secretariado puede ofrecer, y en algunos casos así lo ha hecho, una gran ayuda a la Dirección General en la profundización de diversos problemas y temas (por ejemplo, LMC) o en la realización de proyectos especiales (página web).
De la experiencia de los seis años pasados y de cara al futuro, queremos finalmente manifestar el deseo de que se pueda:
- implicar más a los miembros del Secretariado en la profundización de temas pedidos por el Capítulo, por las circunscripciones o por la Dirección General;
- instaurar una praxis de mayores contactos de reflexión con la Dirección General sobre los temas que tienen que ver con los diversos sectores de actividad del Secretariado;
- dar a los miembros del Secretariado la posibilidad de mejorar el conocimiento de las lenguas que les permita mantener una presencia asidua y una participación en las actividades de los organismos presentes en Roma;
- formar un pool redaccional para todas las publicaciones realizadas por la Dirección General;
- continuar recogiendo nueva documentación, además de la voluminosa ya existente, y valorarla al máximo, en favor de los diversos sectores de trabajo.

3. Administración General

El Directorio General pide expresamente al Capítulo General que examine la situación administrativa del Instituto. En esta sección de nuestra Relación, al tiempo que ofrecemos una panorámica de las principales actividades del Departamento General de Administración, deseamos detenernos sobre algunas cuestiones relevantes de orden administrativo, así como sobre el uso de los bienes del Instituto y sobre el modo como éstos son utilizados en beneficio de la misión.
El primer sentimiento que queremos expresar nos lleva a dar las gracias a la Divina Providencia, que de manera singular continúa enviándonos todo lo necesario para afrontar los enormes gastos del Instituto. No solamente la Dirección General se ha encontrado en situación de poder salir al encuentro de los gastos ordinarios y en algunos casos extraordinarios de las comunidades y obras que de ellas dependen directamente, sino que ha podido distribuir entre las circunscripciones más necesitadas ayudas estimables. Gracias a estas ayudas las circunscripciones pueden llevar adelante serenamente su trabajo y sostener sus estructuras formativas. La Administración General podrá dar datos precisos sobre las aportaciones hechas y sobre las realizaciones llevadas a buen puerto a lo largo del sexenio.
Tres son los canales principales por los que a la Administración General le llegan los ingresos necesarios:
- En primer lugar el de los bienhechores, los cuales, especialmente a través de donaciones testamentarias, nos ayudan de forma determinante. Estos bienhechores son principalmente de Italia y en menor medida de otros países. Es importante el trabajo realizado por la Región Italia y por algunos misioneros encargados de este sector. El temor a que esta fuente pueda disminuir un día puede ser real, dada la edad avanzada de los bienhechores, el multiplicarse de agencias de solidaridad y el hecho de que la conciencia misionera decaiga. No obstante, en este momento no se sienten los resultados negativos temidos.
- A partir del 2001, la Región Portugal envía a la Administración General los beneficios de su gestión económica provenientes especialmente del Hotel Pax y de la venta de objetos religiosos en Fátima.
- Las inversiones y los intereses bancarios constituyen el tercer canal por el que llegan cantidades estimables a la Administración General. Posteriormente volveremos más específicamente sobre este tema.
En segundo lugar quisiéramos poner de relieve que el tema de la administración de los bienes no es solamente técnico. Está íntimamente relacionado con nuestra consagración religiosa y puede condicionar de manera positiva o negativa nuestro testimonio. Por tal motivo, el último Capítulo quiso que la Dirección General hiciera una llamada especial a todo el Instituto para verificar si nuestro modo de gestionar los bienes estaba en consonancia con el espíritu del Fundador, si respondía a las exigencias del voto de pobreza y si constituía un verdadero testimonio del Reino en la realización de nuestra misión.
Al referirnos a algunos argumentos que tienen que ver con este tema, queremos en primer lugar partir de los que recordaba el XCG.

Carta “Pobreza, economía y misión”: lleva fecha del 4 de octubre de 2002 y se publicó en el Boletín 101, de enero de 2003. Fue la respuesta al XCG, “que considera necesaria una fuerte llamada sobre el modo de vivir la pobreza y sobre los diversos abusos percibidos en todas partes en el Instituto” (34). Dicha llanada quiso referirse a algunos principios inspiradores de la vida consagrada y del carisma del Beato Allamano y trató de estar atenta a las interpelaciones del tiempo presente. Abordaba a continuación los problemas prácticos en los que se encuentra el misionero en el momento de administrar los bienes de la Providencia en favor de los pobres y de la misión. La carta no quiso ser una conclusión, sino más bien una apertura de un discurso que debía posteriormente implicar a los misioneros y a las circunscripciones. Por lo que nos consta, la carta fue discutida y comentada en el ámbito de las circunscripciones y bastante por las comunidades locales. Ahora, mediante las Relaciones de los Superiores Regionales, sabremos si el impacto ha sido capaz de suscitar –como esperamos– “un diálogo franco, sincero y concreto sobre los temas relacionados con la pobreza religiosa”.
La Dirección General quiere poner de relieve una vez más el alcance de esta reflexión para que el Instituto no corra nunca el peligro de caer en asuntos de negocios económicos, sino que mantenga siempre intacto el espíritu del Padre Fundador, que nos quería confiados en la Providencia, austeros y no avaros en nuestra vida personal y comunitaria, atentos a las necesidades de los demás, disponibles para compartir lo que tenemos con los hermanos.

Solidaridad con los pobres: las dos finalidades de las ayudas distribuidas anualmente por la Dirección General a las circunscripciones se especifican claramente: para la evangelización y para los pobres. La Dirección General, por su parte, no ha dejado de responder a llamadas de ayuda que podían llegarle por causa de acontecimientos calamitosos, por diversas situaciones de miseria de ciertos ambientes o debidas a grandes necesidades. Además ha prestado atención especial a las exigencias de las Iglesias locales, de las congregaciones religiosas diocesanas, especialmente si han sido fundadas por nuestros misioneros, y a algunas iniciativas de sensibilización del pueblo de Dios sobre los temas de la solidaridad, de la justicia y de la paz. Estamos convencidos de que la realidad de los pobres debe estar siempre presente no solamente en nuestra oración o en la animación del pueblo de Dios, sino también en el momento de usar los bienes de la misión. Nos parece que también los bienhechores están actualmente más atentos a las exigencias de los pobres y nos piden más sensibilidad y transparencia.

Economía de comunión en el Instituto: ha sido uno de los temas que más resaltó la carta “Pobreza, economía y misión”. La circulación de los bienes es una exigencia que cada día se abre camino con mayor intensidad. Vivir el voto de pobreza significa también estar disponibles para compartir lo que se tiene con nuestros hermanos. A nivel general, esta comunión de bienes está asegurada por el carácter centralizado de nuestra administración. En cuanto al deber de compartir entre las circunscripciones, todavía nos encontramos dando los primeros pasos. Podemos recordar un ejemplo reciente: una Región ha enviado voluntariamente 150.000 euros a la Administración General como signo de comunión con las circunscripciones más necesitadas. Las llamadas periódicas hechas por la Dirección General en favor de una u otra Región han tenido buena acogida, especialmente con ocasión del Centenario del Instituto. La decisión tomada por la Dirección General sobre la cantidad máxima de dinero que toda circunscripción puede retener para la misma tiene también en cuenta el incentivo de una más efectiva comunicación de bienes, sin poner en peligro una cierta seguridad económica de las Regiones mismas.
A nivel de circunscripción, en cambio, se mantiene el reto sobre cómo hacer más eficaz la práctica de la caja común. Las Conferencias Regionales vuelven regularmente sobre este tema para mejorar las propias normas.

Las administraciones de las circunscripciones: todas las circunscripciones del hemisferio Norte consiguen sin dificultad su autosuficiencia económica. De ellas obtiene la Administración General las entradas para su gestión y para socorrer a las Administraciones regionales más frágiles económicamente. Las circunscripciones de África y de América Latina viven todavía en situación de precariedad, aunque hay algunas que poseen ya cierta estabilidad. Para reforzar estas administraciones, la Dirección General decidió hace algunos años constituir unos fondos que se han puesto aparte como dote. Actualmente son nueve, por un total tres millones y setecientos mil euros. Estas circunscripciones disponen de los intereses, pero no pueden usar esos fondos, que continúan siendo gestionados por la Administración General. Dichos fondos aumentan con los nuevos capitales disponibles.
En estos últimos años se han producido terremotos políticos y económicos en algunos países de África y América donde trabajamos. La Administración General, de acuerdo con las regionales, ha tratado de no acumular mucho dinero en estas Regiones con el fin de defender al máximo el valor de nuestro patrimonio.

Fondo de solidaridad: el XCG estableció «que el actual “Fondo de solidaridad” sea realmente eso, capitalizando cuanto no fuera utilizado para especiales intervenciones sanitarias, con el fin de proveer en el futuro a las circunscripciones, especialmente de África, carentes de formas de seguro sobre la salud» (88). La Administración General ha madurado la decisión de financiar los gastos médicos de los misioneros que superan, en cada caso de enfermedad, una suma equivalente a 4.000 dólares USA.

Ayuda a los seminarios: los gastos de nuestros seminarios, a partir del noviciado, continúan siendo bastante onerosos para las administraciones regionales. De algunas partes nos ha llegado la propuesta de que la Administración General asuma in toto dichos gastos. La Consulta intercapitular del 2002, después de haber discutido el problema, ofreció las orientaciones siguientes: la praxis actual en la distribución de los subsidios no debe cambiarse; las circunscripciones que atienden estos seminarios prepararán un presupuesto que será presentado a la Administración General juntamente con el regional; la Dirección General distribuirá las ayudas teniendo presente también los gastos para la formación; los misioneros de la Región y los jóvenes estudiantes serán sensibilizados para que participen de alguna manera en dichos gastos.

Los Administradores regionales: hemos aludido a la dificultad de los Consejos Regionales de encontrar personal apto para desempeñar la tarea de administrador regional. En el pasado la designación de estos administradores tenía lugar teniendo en cuenta dones particulares de naturaleza. Actualmente se impone la urgencia de preparar profesionalmente a los misioneros para este servicio mediante estudios y cursos específicos. Ya algunas regiones han comenzado a destinar a algunos hermanos a estudios de administración con vistas a prestar un servicio en el campo administrativo. Sigue siendo válida la orientación, varias veces subrayada, de usar personal laico en este campo, que cada día exige más preparación técnica y que no podemos pretender que poseemos los misioneros.
La Administración General sigue ofreciendo cursos intensivos y de breve duración a los nuevos administradores propuestos por las circunscripciones. La necesidad de esos cursos para los nuevos Administradores en Roma ha sido puesta de relieve por todos.

Principales intervenciones de la Administración General sobre los bienes inmuebles del Instituto realizados en el sexenio:
- venta de la cuota perteneciente al Instituto en la Clínica Solatrix de Rovereto,
- construcción de la casa regional de Mozambique en Maputo,
- venta de la vieja casa regional de Mozambique en Maputo,
- adquisición de una nueva sede para el seminario filosófico de Caracas,
- reestructuración de la casa de la Delegación de Caracas,
- reestructuración de la casa de Zaragoza (España),
- adquisición de la nueva casa en Elche (España),
- reestructuración del CAM de São Paulo (Castelinho),
- adquisición de una sede para la comunidad de Mongolia,
- reparación de la central de la calefacción en la Casa Generalicia,
- nuevo aparato contra incendios en el archivo y en la biblioteca en la Casa Generalicia,
- venta de terrenos en Portugal (Figueira da Foz) y en Brasil (Erexim),
- venta del seminario de Totteridge (Londres),
- venta del seminario de Washington (USA),
- adquisición de terreno y casa para la AMV y formación en Manaus,
- primeros pagos para la construcción del CAM en Dar-es-Salaam.

Revisión del “Directorio para la administración de los bienes”: ante la perspectiva de una nueva edición, los Administradores han pedido que se proceda a una ligera revisión del texto para adecuar algunas normas a las nuevas realidades del Instituto y de las circunscripciones. Las modificaciones están ya redactadas. Se espera solamente la conclusión del Capítulo para verificar si otras correcciones son necesarias antes de llevar el texto a la imprenta.

Diversificación de las inversiones: en la segunda mitad del 2000, la Administración General, tras una atenta consulta con expertos y con el Consejo General de administración, ha procedido a diversificar las inversiones de la caja central. La diversificación ha consistido fundamentalmente en invertir en fondos que cotizan. Mientras por una parte esta operación no ha comportado un aumento del capital invertido, por otra permite que las ganancias y los intereses se reinviertan a medio y largo plazo. Es justamente este medio y largo plazo el factor que determinará un aumento de las rentabilidades. Una atención especial se concede al destino de nuestras inversiones para que sean respetados los aspectos éticos. Se espera que la revalorización del capital permita después consolidar los fondos en favor de las circunscripciones.

Departamento Administración General: además de la dirección ordinaria del Departamento con la ayuda de un contable a tiempo completo, el Administrador General ha realizado a lo largo del sexenio las siguientes actividades:
- visitas a las Administraciones Regionales;
- dos encuentros de los Administradores Regionales;
- reunión anual del Consejo general de administración;
- contactos periódicos con Turín por cuestiones relativas al campo administrativo;
- visitas a las Regiones por cuestiones particulares (ventas, construcciones, intervenciones sobre las contabilidades).

4. La Secretaría General

En dependencia directa de la Dirección General, la Secretaría General tiene el cometido de mantener la relación entre el Gobierno General y las circunscripciones. Es ella la que envía a las Regiones y a cada uno de los misioneros la comunicación de las decisiones tomadas en el Consejo General y recoge el material necesario para el trabajo de la Dirección General y para el Archivo del Instituto.
Mantiene en orden el Archivo vivo del Instituto solicitando periódicamente a las Regiones el envío del material que falte (por ejemplo, las fichas de los misioneros que han terminado la formación de base). Una seria laguna, que habrá que colmar cuanto antes y sobre la que ya en el pasado se insistió, es la falta del testamento ológrafo de un número considerable de misioneros.
La Secretaría General dirige la publicación del Anuario, que incluye los datos actualizados al 31 de enero de cada año. La mayor o menor rapidez en el envío de los datos por parte de las Regiones condiciona la puntualidad de su publicación. Publica también, juntamente con las Misioneras de la Consolata, la lista actualizada de las hermanas y hermanos difuntos. En el 2001, con ocasión del Centenario del Instituto, se envió a la imprenta el libro “Missionari Defunti”, dirigido por el P. Antonino Accoto.
Siguen formando parte de la Secretaría General:
- El Archivo histórico. Bajo la guía del Archivista, trabajan en él una secretaria a tiempo completo y otra a tiempo parcial. A lo largo del sexenio se ha archivado manualmente todo el material de la precedente Dirección General y la documentación que había llegado al Archivo. Otro importante trabajo que se realiza desde hace años es la informatización del material más solicitado para ser consultado. Está a punto de completarse un proyecto de reestructuración de los locales para aprovechar lo mejor posible el espacio disponible, así como la modernización de un sistema contra incendios.
- El Anágrafe. Recoge y actualiza todos los datos relativos a las personas, a las casas y a las circunscripciones del Instituto. Todo se informatiza para acelerar la consulta y la publicación del Anuario. Los responsables del Anágrafe se quejan de cierto retraso en el envío de los datos por parte de las circunscripciones y algunas grandes lagunas en los propios datos.
- Biblioteca del Archivo Histórico. Recoge todas las publicaciones del Instituto y los libros o artículos publicados por nuestros misioneros. Es una colección que cuenta con casi setecientos títulos y que merece la pena que siga haciéndose con esmero y se la enriquezca.

5. Departamento Histórico

Ha sido dirigido por el P. Giampietro Casiraghi con la colaboración de los padres Antonio Bellagamba, Candido Bona, Francesco Pavese y Lino Zamuner. Nadie trabaja actualmente en él a tiempo completo. Durante el sexenio se han llevado a cabo las siguientes publicaciones de la colección “Studi e Testi”:
- “Quasi una vita…”, dirigido por C. Bona. Son los últimos tres volúmenes de la agrupación de la correspondencia activa y pasiva del Beato J. Allamano.
- Lino Zamuner, Quando la missione diventa contemplazione – Mons. Carlo Cavallera, 2001.
- Dispensatori dei misteri della salvezza – Convegno di studio IMC, 2001.
- Luiz Balsan, O carisma do Instituto Missões Consolata na expressão de seu Fundador José Allamano, 2001.
- Diamantino Guapo Antunes, Concílio Vaticano II – O contributo do Episcopado de África e Madagáscar, 2001.
- Coinvolti nel cammino della salvezza – Convegno di formazione per i Missionari e le Missionarie della Consolata, 2002.
- Diamantino Guapo Antunes, A semente caiu em terra boa, 2003.
- José Allamano, Lettere ai Missionari e alle Missionarie, 2004.
El Departamento Histórico ha contribuido también con su asesoramiento a la publicación de los siguientes libros en la Editrice Missionaria Italiana (EMI, Bolonia):
- Giovanni Tebaldi, La Missione racconta, EMI, 1999. Traducido al inglés, francés, español y portugués con ocasión del Centenario.
- Giovanni Tebaldi, La mia vita per la missione, Giuseppe Allamano, EMI, 2001.
- Giovanni Tebaldi, Ho amato l’Africa, P. Riccardo Rossi, EMI, 2002.
- Giovanni Tebaldi, L’ultimo carovaniere, P. Gaudenzio Barlassina, EMI, 2003.
El Departamento ha comenzado la informatización de toda la correspondencia epistolar del Can. Giacomo Camisassa. Se estima que se podrá hacer el mismo trabajo con los diarios de nuestros primeros misioneros y con otras obras importantes para la historia del Instituto.

6. Departamento de la Postulación

Desde l 13 de septiembre del 2002 el Departamento de la Postulación tiene un titular nuevo en la persona del P. Francesco Pavese. Al P. Gottardo Pasqualetti le ha quedado aún el cometido de seguir la causa de la Sierva de Dios Sor Irene Stefani.
Para la conclusión del proceso de la canonización del Beato Fundador, falta solamente el milagro obtenido con su intercesión. El Departamento está verificando en este momento dos hechos milagrosos acontecidos respectivamente en Colombia y en Italia. La Santa Sede exige tiempos prolongados para esa verificación (8-10 años). Con la publicación de la Novena y de otros impresos, se advierte mayor interés de los misioneros en dar a conocer la figura del Beato Allamano y en difundir su devoción.
En el 2003 se reanudó la publicación de la revista “Giuseppe Allamano: dalla Consolata al mondo”, como inserto cuatrimestral de “Missioni Consolata”. Esta decisión, aunque más costosa, permite difundirla con 60.000 ejemplares, en lugar de las precedentes 8.000. La Consulta intercapitular del 2002 propuso que todas nuestras revistas no italianas dispusieran del material publicado en “Giuseppe Allamano, dalla Consolata al mondo”, para difundir más el conocimiento y el espíritu del Fundador fuera del ámbito italiano. A nosotros nos parece que esa exhortación no ha tenido mucha eficacia.
Entre las publicaciones de los escritos del Beato Allamano recordamos:
- Terminación de la colección, dirigida por C. Bona, de “Quasi una vita…. Lettere scritte e ricevute”. La serie completa en once volúmenes ha sido difundida entre las congregaciones religiosas y en los Ateneos de Roma y Turín.
- “Giuseppe Allamano - Lettere ai missionari e alle missionarie”, dirigido por I. Tubaldo. Los 2000 ejemplares impresos han sido distribuidos en nuestros dos Institutos. Se considera para muy pronto traducirlo al inglés.
- “Pietre vive per la Missione”: opúsculo de bolsillo que ha tenido una buena difusión en italiano, portugués y español. Un opúsculo parecido se encuentra también en inglés realizado por la revista “The Seed”.
Consideramos que es oportuno mencionar otras iniciativas puestas en marcha por el Departamento a lo largo del sexenio:
- En el 2001 los restos mortales del Can. G. Camisassa han sido trasladados de nuestra capilla en el cementerio de Turín a la capilla del Instituto en la Casa Madre de Turín.
- Estudio y realización de la muestra histórica del Instituto junto al Santuario Beato Allamano en la Casa Madre.
- Realización de una nueva estatua del Beato Fundador en varias dimensiones.
- Estudio de las posibilidades de poner en marcha nuevos procesos:
 Mons. Luigi Santa, fallecido en Rímini en 1953 y sepultado en la catedral. Los contactos tenidos en la diócesis de Rímini han sido negativos, por lo que la Dirección General se inclina a archivar un posible proceso. De Mons. L. Santa se ha publicado una nueva biografía, cuyo autor es A. Montonati, en el 2002.
 H. Bartolomeo Liberini, muerto en 1960 y sepultado en Mitucué (Mozambique). Después de los reconocimientos hechos en el lugar, la Dirección General ha decidido dar los pasos necesarios en la diócesis de Lichinga para la puesta en marcha del proceso. El obispo de Lichinga ha respondido positivamente a nuestra petición, considerando dicho proceso como una “gracia”, no solamente para el Instituto sino también para la iglesia local de Mozambique.
 El P. Domenico Viola, fallecido en Buenos Aires en 1990 y sepultado en la iglesia parroquial de Pirané. Su tumba es muy venerada por la gente y la Postulación ha comenzado a hacer algunas indagaciones preliminares que ha considerado suficientemente interesantes como para poder comenzar la causa.
Pensamos que sería oportuno que la asamblea capitular pudiera expresarse sobre estos últimos dos posibles procesos.