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VIII Conferencia de la Región Argentina Imprimir E-mail
Escrito por P. Aquiléo Fiorentini, IMC - P. José Luis Ponce de León, IMC   
17.05.2007
VIII CONFERENCIA DE LA REGIÓN ARGENTINA
Aprobación de las Actas

Prot. 253/06

Queridos Misioneros:

Con sentimientos de gratitud y de gozo aprobamos las Actas de la VIII Conferencia Regional. Es un momento de gracia para vuestra Región y para el Instituto. Os ayuda a discernir vuestra consagración por la misión y entrever la presencia de Dios en la historia, no obstante las dificultades.

Os damos las gracias por el trabajo realizado y os acompañamos en el camino que estáis recorriendo. Es importante que llevéis adelante vuestra misión “ad gentes” en el contexto argentino, como habéis expresado en la Actas de la Conferencia. Os proponemos que tengáis presentes algunos puntos de referencia que os presentamos seguidamente.

1. Realidad, encarnación, discernimiento y evangelización. La lectura de la realidad del país está bien hecha y describe los grandes retos con los que debéis confrontaros como misioneros de la Consolata. La realidad cotidiana, nuestro trabajo, nuestra historia, y en especial la vida de los pobres, son lugares para interrogaros y encontrar al Señor (GS, 1, 4). La revelación confirma que son también lugares de prueba. Por eso mismo, analizar la realidad en sus aspectos más significativos es parte integrante de nuestro trabajo misionero. Os invitamos a leer continuamente realidad e historia, pasado y presente, para poder así responder de manera apropiada a las necesidades de la gente y a la llamada de Dios.

2. Vivir la misión “ad extra” como “ad intra” con sus implicaciones:

a. Anuncio “ad extra”. Búsqueda de creatividad y ampliación de la mirada y del corazón misionero para “salir” al servicio de las grandes causas de la humanidad: justicia, paz, ecología, derechos humanos.

b. Anuncio “ad intra”. Ser testimonios del amor de Dios en el interior de nuestras comunidades. Valorar a las personas, los dones, las riquezas personales y comunitarias. La interculturalidad es una realidad que estimula hacia nuevas fronteras y a reconocer profundamente la riqueza de nuestra familia misionera.

c. Mejorar nuestra relación y comunión. Los diversos sectores donde cada día realizamos nuestra obra de evangelización necesitan una mayor articulación y cooperación en el interior de nuestras comunidades a nivel local y continental.

d. Estar atentos y fomentar los ministerios laicales y los ministerios suscitados por el Espíritu. En los diversos retos vividos por las comunidades, el Señor concede a las personas y las comunidades diversos ministerios laicales y dones para responder a ellos. Ayudar a su preparación y acompañarles (Mc 10, 43-45) es nuestro deber y nuestra tarea.

e. Trabajar por el futuro y dar continuidad a nuestra misión como misioneros de la Consolata. La vocación es un don de Dios, pero Él quiere también nuestra colaboración: es Dios con nosotros. No tengáis miedo a proponer el ideal misionero a los jóvenes donde estéis presentes.

3. La presencia del Superior regional en las comunidades. Visitas periódicas para acompañar, para valorar los diversos proyectos (PPV/PCV) y los programas pastorales es fundamental para que podamos cumplir las indicaciones dadas por la Conferencia.

4. Elaboración del PCV y de misión en las diversas comunidades. Elaborar, acompañar y valorar los diversos proyectos es fundamental para poder cumplir las diversas conclusiones de la Conferencia. En la formulación de tales proyectos es también importante la presencia y el acompañamiento de la Dirección regional.

La VIII Conferencia habló varias veces de estos temas. Alguien podría desanimarse, otros podrían dejarse llevar por el pesimismo o por la tentación de “pasotismo”. Tomando impulso del Evangelio de Lucas y de la carta de san Pedro, os invitamos a mirar al frente (cf. Lc 5, 4) y dar continuamente razón de nuestra esperanza (1Pietro 3, 15), tanto personal como comunitariamente.

Nuestra vocación y nuestra misión nos hacen mirar al frente sin miedo, seguros de la continua presencia de Dios en nuestra vida.

Que la Virgen Consolata y el Padre Fundador nos iluminen y nos protejan en el camino que reanudamos cada día construyendo la misión.

Roma, 30 de noviembre de 2006

P. Aquiléo Fiorentini, IMC – Superior General
P. José Luis Ponce de León, IMC – Secretario General
Ultima modificación ( 16.05.2007 )