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VI Conferencia de la Región Congo Imprimir E-mail
Escrito por P. Aquiléo Fiorentini, IMC - P. José Luis Ponce de León, IMC   
17.05.2007
VI CONFERENCIA DE LA REGIÓN CONGO
Aprobación de las Actas

Prot. 255/06

“Transmitid lo que habéis recibido” (1 Cor. 15, 3)

Queridos hermanos:

¡Sed misioneros con las “lámparas encendidas”! (Mt.25, 1-13) para daros cuenta del momento que viene y no dejarlo escapar; continuad siendo signo de consolación, aunque sea con medios humildes y pobres, propios de los operarios del Evangelio.

Esta conferencia tiene un significado “histórico” de gracia y don. Después de tanta separación habéis conseguido celebrarla unidos. La participación total de los miembros de la Región es un signo elocuente, por encima de las palabras y de las opciones hechas. Dad gracias al Señor y bendecidlo con vuestra vida y misión.

Compartimos con vosotros algunos aspectos que merecen atención y discernimiento.

1. Las Actas dejan traslucir un grande deseo de organización. Las dificultades de comunicación, las distancias, los retos que toda presencia comporta justifican y confirman esa aspiración. Pero estad atentos a no perder el “espíritu” de lo que queréis vivir y del proyecto que queréis realizar. Es nuestro peculiar espíritu de la misión el que nos distingue y hace que nos pongamos en marcha. Es la comunión entre vosotros la que motiva la misión; es el esfuerzo de ser testimonios y evangelizadores “ad gentes, ad extra”, ad pauperes” el que caracteriza vuestro ser de misioneros de la Consolata.

2. Las Actas de la Conferencia se detienen ampliamente en la economía de comunión. Y, más que apuntar a la inspiración, se centran en un “directorio” de la vida económica. La dificultad es real y la preocupación de una sana organización de la misma es más que legítima. Ciertamente, el respeto de las reglas de vida da estabilidad y solidez al proyecto misionero. Conseguir utilizar los recursos económicos en favor de la misión, dentro del respeto de los valores evangélicos, es una preocupación fundamental que tiene que ver con vuestra identidad y el testimonio que se debe dar. Apreciamos y animamos el esfuerzo hecho para dar orientaciones y normas precisas para que la gestión económica esté en consonancia con la misión y la cualifique. Os invitamos, asimismo, a proponer una reflexión a todos los niveles sobre estos temas y sus implicaciones prácticas. En este sentido, el camino de la transparencia y de la información es indispensable para poder gestionar y compartir los bienes.

3. Queremos también haceros una invitación fraterna a considerar la revisión en vuestro proyecto misionero como opción de valor y preparación realista al futuro. La situación del país, incierta y precaria, el número limitado de los misioneros y las numerosas dificultades cotidianas deben impulsaros a un “sano realismo”. No para caer en el pesimismo, sino para dinamizar vuestro camino, para afanaros debidamente, para renovar el entusiasmo, para pasar de “hacer” misión a “ser” misión.

Considerando la historia y la geografía de nuestras presencias, creemos que deben ser “revisadas”, reorientadas, para no perder oportunidades y no agotar en exceso las fuerzas. Concreta y fraternalmente creemos que la comunidad Procura de Isiro debe ser analizada de nuevo, vemos que hay pocos misioneros para muchas, demasiadas incluso, actividades. Lo mismo cabe decir de la comunidad de Mbengu, que es un desafío demasiado grande para vuestra misión.

Dejaos interpelar por los desafíos, pero tratad de hacerlo con realismo y con los instrumentos que la Providencia os confía.

4. Un último aspecto que queremos compartir con vosotros es la formación. En primer lugar, os damos las gracias sinceramente por el empeño con que os dedicáis a la formación de los jóvenes para el futuro de toda nuestra familia misionera. El Señor nos bendice mediante los muchos jóvenes que llaman a nuestras puertas. Damos gracias al Señor también porque vosotros así lo creéis. Y os recomendamos que os esmeréis todo lo posible en el discernimiento y en el acompañamiento vocacional. Se trata de una gran aportación al futuro de nuestra familia y de la Iglesia, además de ser un signo de honradez y respeto con los jóvenes que nos son encomendados. El tiempo y el empeño serio en este campo cualifica y da sentido a vuestro compromiso vocacional.

Queridos hermanos, “¡Ánimo y adelante in Domino!”. Con estas palabras, características de nuestro Fundador, aprobamos las Actas de vuestra Conferencia Regional y os animamos a caminar hacia futuro, a seguir adelante con la seguridad de que vuestra “fuerza” está en la presencia del Señor que nos consuela para que también nosotros podamos consolar. Que la Virgen Consolata y la Beata Madre Teresa de Calcuta, nuestra protectora este año, acompañen vuestra vida misionera.

Roma, 30 de noviembre de 2006

P. Aquiléo Fiorentini, IMC – Superior General
P. José Luis Ponce de León, IMC – Secretario General
Ultima modificación ( 16.05.2007 )