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V Conferencia de la Región Etiopía Imprimir E-mail
Escrito por P. Aquiléo Fiorentini, IMC - P. José Luis Ponce de León, IMC   
17.05.2007
V CONFERENCIA DE LA REGIÓN ETIOPÍA
Aprobación de las Actas

Prot. 256/06

“No nos cansemos de hacer el bien,
porque a su tiempo cosecharemos” (Gal.6, 9)

Queridos hermanos de la Región Etiopía:

Deseamos salir a vuestro encuentro con gozo e inquietud.

Gozo por el gran trabajo misionero que desde hace tantos años, con constancia y valentía, realizáis en medio de innumerables dificultades. Vuestra misión no es ciertamente fácil y exige mucha fuerza interior. Gozo al pensar en los testimonios que ha visto esta tierra tan hermosa y querida a nuestro Fundador. Gozo al ver con qué determinación intentáis realizar programas y proyectos de desarrollo en favor de la gente más pobre y necesitada. La Región Etiopía ha tenido siempre clara esta opción preferencial de ayuda y promoción. Gozo, asimismo, por asumir a la comunidad de Djibouti como parte integrante de vuestro proyecto misionero, estímulo y confrontación para vosotros y para las Circunscripciones del Continente Africano sobre el tema del diálogo interreligioso.

Pero también inquietud por el camino futuro. Permitidnos reflexionar con vosotros sobre vuestra vida misionera y compartir algunas preocupaciones a favor de la búsqueda de lo mejor para vuestro ser y obrar.

1. La persona del misionero y la vida comunitaria. Las múltiples actividades, los compromisos en los proyectos de promoción social ocupan la mayor parte de vuestro tiempo. Este es la razón de que se perciba en los misioneros cansancio personal y fatiga en la vida comunitaria y en la tarea de la evangelización. Es pues indispensable un discernimiento lúcido para dar con pistas concretas a favor de una auténtica revitalización en la dimensión del ser y del hacer, del sentir y del pensar, del convivir y del comunicar.

2. Las actividades misioneras. Las Actas de la Conferencia dejan traslucir la dificultad de realizar un proyecto misionero equilibrado en todas sus dimensiones: personal, comunitario, apostólico. Pocas son las propuestas concretas de opciones comunitarias. La AMV es una prioridad, pero es preciso incentivar el compromiso por la animación vocacional a favor de nuestra familia y de la iglesia local y convertirlo en un proyecto en el que se sientan implicados todos los misioneros. Reafirmamos, asimismo, la importancia de la colaboración con las Misioneras de la Consolata. Es una riqueza que hay que valorar por el bien de la misión y por el testimonio de comunión entre la gente. En este sentido, también las comunidades “mixtas”, formadas con los sacerdotes diocesanos, merecen una mayor reflexión y actuación por nuestra parte.

3. La revisión. El XI Capítulo General y nuestros documentos invitan a considerar tarea prioritaria una seria y auténtica revisión para perfeccionar nuestro servicio y proyecto misionero, estimular a la población local y que ella misma sea protagonista. En este punto de nuestra historia en Etiopía, creemos que ha llegado el momento de revisar nuestro carisma “ad gentes”, el modo de promoverlo para la maduración de la iglesia local, los pasos que se deben dar para ayudar a este pueblo y a esta iglesia a crecer.

Queridos hermanos, al aprobar las Actas de la Conferencia regional queremos construir con vosotros el nuevo proyecto que la Conferencia orienta y vosotros deseáis. Que “el Padre de nuestro Señor Jesucristo y Dios de todo consuelo” (2 Cor 1, 3) os bendiga y os acompañe, con María Consolata Reina de la Misión.

Roma, 30 de noviembre de 2006

P. Aquiléo Fiorentini, IMC – Superior General
P. José Luis Ponce de León, IMC – Secretario General
Ultima modificación ( 16.05.2007 )