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| P. Riccardo Ossola (1927-2006) |
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| Escrito por P. Pietro Trabucco, IMC | |
| 17.05.2007 | |
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P. Riccardo Ossola, imc
1927-2006 El P. Riccardo Ossola nace el 2 de abril de 1927 en Barone Canavese (Turín), en el senor de una numerosa familia compuesta por los padres y doce hijos. Un hermano suyo será también sacerdote. Realiza los primeros estudios de enseñanza básica en su pueblo y a continuación solicita el ingreso en el Instituto, donde es aceptado en el seminario de Varallo Sesia. Terminado los estudios secundarios en Varallo, pasa a Cereseto para los superiores y los de filosofía. Son los años complicados de la Segunda Guerra Mundial. Hace en Certosa el año de noviciado y el primer año de teología. De Certosa pasa a Rosignano Monferrato y seguidamente a Turín, donde termina la teología. Es ordenado sacerdote por su tío monseñor Pietro Ossola, obispo de Montalto. Las telegráficas relaciones de los formadores, en los años del seminario menor, dejan traslucir los aspectos característicos de Riccardo Ossola: tipo calmo, equilibrado y sereno; seco en sus modos, de pocas palabras. Los superiores del noviciado le describen como muchacho de buena índole, jovial, silencioso, adaptable. En la piedad es serio y costante. De convivencia fácil, se adapta a cualquier trabajo y tiene iniciativa. En el estudio triunfa, aunque con mucha aplicación. Concluyen los formadores: “Tiene mucha buena voluntad y, si sigue fiel a los buenos principios aprendidos, conseguirá ser un buen religioso misionero”. Durante la teología continúa con empeño su formación y sobresale por su empeño en el estudio, en los servicios comunitarios y en su generosa disponibilidad, hasta el punto de que su director puede afirmar: “lo considero uno de los mejores”. Después de la ordenación sacerdotal, a pesar de las dificultades en los estudios varias veces subrayada por sus formadores, es destinado a realizar estudios superiores en Sudáfrica para después enseñar en Tanzania. En Cape Town pasa tres años hasta conseguir el B.A., título reconocido por el Gobierno inglés y que le permitirá enseñar en las escuelas estatales. Pero el estudio no le resulta fácil, como ya decíamos, y él mismo lo deja traslucir en algunas cartas enviadas al Superior General. Escribe el 28 de julio de 1954: “Mi salud, gracias a Dio, es bastante buena, a pesar de persistir mi delgadez. El estudio me tiene muy ocupado y, naturalmente, se trata de un trabajo duro para mí. Trato de conseguir el máximo posible. […] Es claro que mi deseo está en terminar con seriedad estos benditos estudios sistemáticos para poder luego desplegar mi preparación en el campo de trabajo que a un sacerdote y misionero le espera. Confío que ese día o tarde mucho. Pero soy algo pesimista en cuanto a conseguir terminar mi curso de Universidad en los tres años regulares. Tampoco el inglés me resulta fácil, sino todo lo contrario. De todos modos, ruegue usted por mí para que se haga la voluntad de Dios y para que yo haga todo lo posible para cumplir con esa voluntad”. De tenor muy diverso es la carta que escribe el 12 de enero de 1956, en la que agradece al Superior General que haya estado presente en su “graduation” y la visita hecha a su comunidad. En espera de la autorización para ir a Tanzania, estudia Swahili y saborea ya el trabajo misionero, lejos de los compromisos académicos. Llegado finalmente a Tanzania, se lanza decididamente al trabajo que le esperaba y prescinde por fin de la pluma y el papal. Efectivamente, no encontramos más correspondencia personal en su carpeta personal, lo que nos obliga a rastrear el testimonio de dos misioneros para saber algo de su vida y su trabajo misionero. El P. Giacomo Baccanelli, superior regional de Tanzania, tras la muerte de nuestro hermano, escribe la relación siguiente: «El P. Ossola llegó a Tanzania el 20 de abril de 1956, proveniente Sudáfrica, a donde había ido para estudiar en Cape Town y donde obtuvo el Bachelor of Arts en 1955. Desplegó su actividad en Tosamaganga desde 1956 a 1962 en el seminario, y de 1962 a 1972 en la escuela secundaria. Seguidamente es administrador de la diócesis de Iringa durante tres años. De 1975 a 1987 trabaja en la archidiócesis de Dar es Salaam, en las parroquias de Kigamboni y de Ubungo, y como encargado de las cuestiones relativas a los “plots” (terrenos) de la diócesis. En 1976 abre la parroquia de Kigamboni, separándola de la Catedral de St. Joseph. En 1987 es elegido profesor de historia en nuestro seminario de Mafinga. Al tiempo que realiza su trabajo pastoral, se acerca a la parroquia de Sadani y ayuda en ella. Tenía capacidad de “fundador” y estaba siempre preparado para soportar la fatiga que este servicio comportaba. En 1977 fue a Heka y a continuación a Sanza para llevar a cabo las últimas aperturas de nuestra Región en el campo apostólico. En el 2000, durante sus vacaciones, se le descubría un cáncer de próstata. La enfermedad, sin embardo, no le paralizó, pues volvió a Sanza con más ilusión que nunca para seguir trabajando por el Reino al que había dedicado toda su vida con gran amor. En el 2002 fue a Sadani y allí permaneció hasta su definitiva vuelta a Italia en el 2006. El P. Riccardo era un misionero dotado de múltiples talentos. Los dedicó enteramente a la misión. Fue un misionero de oración, un hombre para el trabajo, con un gran sentido de la adaptación y mucho amor a la gente. El P. Riccardo luchó durante seis años contra el cáncer. En su habitación encontré algunos libros sobre cómo vencer el cáncer. La verdad es que consiguió mucho, a pesar de su proverbial indecisión (vaya, sí, veremos). Yo admiré siempre su modo de convivir con la enfermedad. Sonreía siempre y no se quejaba nunca, a no ser los últimos días. Me preguntaba cómo se las arreglaba para tener una fe tan fuerte, capaz de mantener una relación íntima con el Señor en la oración. Trabajó hasta el último momento. El 23 de septiembre dejaba definitivamente Sadani. Vino a la casa regional para ser curado y paliar los dolores que le atacaban cada vez más en las piernas y la espalda. El 1 de octubre fue llevado a nuestro hospital de Ikonda para poder someterse a exámenes y visitas más esmerados, pero la enfermedad era ya muy agresiva. Los fuertes dolores hicieron que los médicos le aconsejaron volver a Italia. Un agradecimiento sincero al doctor Giorgio Cavagna por haberle acompañado hasta su hospitalización en el Koelliker». El P. Giulio Bellotti, compañero suyo de misión, añade su testimonio personal a la relación del Superior Regional: «En Dar Es Salaam el P. Ossola fue administrador diocesano y como tal aceptó el compromiso, que nadie había aceptado hasta entonces, de regularizar los terrenos de las varias parroquias. Le facilitó aquella labor el hecho de que muchos empleados del Gobierno habían sido alumnos suyos en la escuela secundaria de Tosamaganga. Quiero añadir un detalle: su amor a la pobreza. Vivíamos en la casa del catequista y se comía realmente mal. Su principio era que, aunque comíamos tan mal, siempre nuestra comida era mejor que la de la gente. Usaba el coche únicamente para trabajos pastorales. El compromiso con la pobreza fue motivo para mí de una crisis que me llevó a dejar Kigamboni, mientras que él prefirió quedarse sin su vicepárroco antes que ceder al principio de una pobreza rígida. Realmente peleé con él, pero admiré siempre su capacidad para adelantarse en el trabajo. Y la gente le quería. Recuerdo su 25 aniversario de ordenación, en 1977, bajo una enorme tienda de campaña, con la participación del Cardenal, de muchas autoridades gubernativas y de multitud de gente. Todo fue organizado por la gente; la parroquia no tuvo que poner ni un céntimo». El P. Riccardo Ossola falleció en Turín a los 79 años de edad, 58 de profesión religiosa y 54 de sacerdocio. P. Pietro Trabucco, IMC
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| Ultima modificación ( 16.05.2007 ) |
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