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Padre Cesare Giulio (1927-2006) Imprimir E-mail
Escrito por P. Pietro Trabucco, IMC   
17.05.2007
Padre Cesare Giulio, IMC
1927-2006

Abro la carpeta de los documentos personales del padre Cesare Giulio, depositada en el Archivo, en busca de una correspondencia epistolar que me ayuden a redactar un breve perfil biográfico suyo, y lo primero que me encuentro es un trozo de una tarjeta curiosa expedida en 1970 desde Kenya para el entonces vicesuperior general, P. Guido Motter. Trae su firma precedida de una única palabra: “Obedezco”. La cara de la tarjeta reproduce la foto de una simpática simia, tranquilamente apoyada en el tejado de la casa escrutando el horizonte lejano en actitud graciosa y campechana.

Este documento de archivo, aunque no muy “ortodoxo”, me parece que es revelador de la personalidad del padre Giulio: pocas palabras y muchos hechos; no se distrae en los contornos, sino que dirige toda su atención a lo esencial; sueña con la misión lejana y trabaja seriamente para prepararse a ella; luego llega el momento la vive en la retaguardia más que en primera línea, aunque está siempre preparado para responder con la mejor disposición a cualquier servicio que se le pida. Parece tocarle siempre la suerte de remar contracorriente, pero no por eso pierde su sonrisa y su buen humor; olvidado de sí mismo, se ve envuelto en bastantes líos a causa de una generosidad que no tiene límites.

Su carpeta no abunda en noticias: ficha anagráfica, documentos personales esenciales, pocos documentos de los estudios hechos, breves relaciones de los formadores, algunas actas oficiales de destino, dos cartas enviadas a los superiores por parte de los feligreses que no quieren que el padre Giulio sea destinado a otro lugar. Y la tarjeta citada. Afortunadamente, repasando estas notas, vienen en mi ayuda los recuerdos personales y los de otros hermanos que por diversos motivos estuvieron a su lado y conservaron de él hermosos e indelebles recuerdos. A lo largo de su vida, el padre Giulio manejó más los instrumentos que la pluma. De ahí que sea hoy difícil, si no imposible, buscar en sus escritos material para describir su figura.

Pero, ¿quién era el padre Giulio Cesare?

Hijo de Arturo y de Felicita Morello, nació en Moncalieri (Turín) el 21 de marzo de 1927. Como sus padres eran muy religiosos, crearon en la familia un ambiente propicio para ofrecer al mundo tres vocaciones religiosas: Cesare, misionero de la Consolata, más un hermano salesiano y una hermana religiosa.

Cesare, terminados los estudios básicos, se orienta hacia artes y oficios que aprende entre los Hermanos de la Escuelas Cristianas. Se especializa como grabador de metales y trabaja en este oficio durante diez años. El 20 de octubre de 1952, a la edad de 25 años, decide entrar en el Instituto y es admitido entre las vocaciones adultas en Rosignano Monferrato.

Repasando las breves relaciones de sus formadores, nos encontramos con expresiones repetitivas que, como pinceladas, delinean bien la personalidad de nuestro hermano. “Da magníficas señales de amor a la vocación, aplicación intensa en los estudios y buenos resultados, piedad profunda y sólida, caritativo, delicado con todos y respetuoso, muy laborioso, orientado hacia las artes, especialmente la pintura”. En las observaciones finales, los formadores van más allá de los simples adjetivos y añaden: “posee magníficas dotes y promete para el futuro, es habilidoso y laborioso”. “Respetuoso y de buena voluntad, conseguirá buenos resultados”. “Es un joven de dotes morales y una rectitud encomiables”. “Tiene la virtud de ser una persona que da cohesión en el ambiente que frecuenta; su talento artístico superior hace que todos le busquen”. Otro formador se expresa de forma aún más eficaz: “Es un hombre maduro que podría enseñarnos a todos nosotros”.

Su misión

Terminado su curriculum formativo de base, que transcurre en Rosignano, Certosa y Turín, es ordenado sacerdote el 7 de abril de 1962 por monseñor Carlo Re, IMC. Su primer destino será el seminario de Varallo Sesia como asistente del Liceo. Dos años después recibe el deseado destino: Kenya, diócesis de Meru. En una de sus periódicas actualizaciones de la ficha anagráfica, vemos que el P. Giulio asume en Meru la actividad de “secretario in Curia”. Sin embargo, quien estuvo a su lado durante los años de Kenya sabe que esa expresión es un eufemismo que atenúa mucho la función y el servicio por él desempeñado en la “Bishop’s House”, al lado de monseñor Lorenzo Bessone. Era el secretario todo terreno, pero especialmente la persona siempre atenta al misionero, a la religiosa o al laico que acudían a la casa del obispo para resolver cualquier asunto. Las anécdotas de aquel tiempo relacionadas con la disponibilidad y generosidad del P. Cesare son incontables: dos-tres compromisos tomados al mismo tiempo; su habitual expresión: “inmediatamente”, que se podía luego prolongar semanas y meses por el simple motivo de que sus jornadas eran solamente de 24 horas; sus sonrisas al responder a quienes se quejaban porque algún asunto no estuviera todavía resuelto o porque sus documentos yacieran como cuerpos muertos sobre su mesa de trabajo entre enormes pilas de papeles. No se pueden dejar en el olvido los momentos en que la impaciencia de alguno estallaba, momentos que el P. Giulio era capaz de suavizar con su clásica invitación: “¡Vamos a tomar un café!”.
Otra de sus virtudes de valor inestimable en el contexto misionero y en el campo de la animación misionera fue su inspiración artística y su gusto por el arte y la belleza. Son incontables las iglesias y capillas por él proyectadas y pintadas en horas de descanso.

Si sus capacidades técnicas y artísticas le llevaron a realizar innumerables actividades en favor de los misioneros, no hay que olvidar el estupendo servicio pastoral por él llevado a cabo a favor de las comunidades religiosas y las escuelas. No tuvo la posibilidad de aprender la lengua local, pero sus compromisos y servicios pastorales no sufrieron por ello.

Su retorno a Italia

El P. Giulio fue llamado a Italia en 1970. Es uno de los primeros misioneros a quien la norma de la alternancia, madurada a lo largo del Capítulo General de 1969, exigirá una prematura vuelta al propio país. El P. Cesare lo sintió inmensamente, pero no dudó un instante sobre su deber de obedecer. Escribía al vicesuperior general una carta el 1 de julio de 1970 en la que, con estilo lacónico, manifiesta su plena adhesión a las decisiones superiores:

Querido Padre Motter:

Recibida la “condena”, desearía ahora saber el momento de la “ejecución”. Le agradecería me dijera cuál es la fecha final de mi presencia aquí, y esto únicamente porque satisfacer a muchos, así como dar salida a muchos compromisos de trabajo prometidos desde hace tiempo y no realizados…Me gustaría, si se me permite, establecer una fecha para la segunda quincena de septiembre. ¿Le parece bien? […].

Aff.mo en Cristo,

P. Giulio C.

En Turín le esperaba Seminario Teológico. Pasará en él seis años, siempre como ayudante en el campo formativo. De este periodo solamente nos queda una carta, dirigida al Superior General y al Regional, en la que expone los motivos que le llevan a solicitar que le liberen de la tarea de formador para poder atender a su salud debidamente. Escribe entre otras cosas: «Las condiciones ambientales del mundo y del Instituto han sido difíciles: los contrastes ideológicos y los problemas concomitantes han sido un duro banco de prueba, a través del cual creemos que el Señor nos ha conducido… Hemos tratado de contribuir al bien del Instituto con todas nuestras fuerzas, aceptando la prueba y afrontando las luchas que nos parecían provenir del deber de la fidelidad». Hasta el año siguiente no conseguirá el P. Giulio terminar su servicio en el campo formativo.

En 1976 es nombrado superior y a continuación ecónomo de la casa de Alpignano. Es párroco primeramente en Alpignano y seguidamente en la parroquia de la Reina de las Misiones en Turín. Tras una permanencia trienal en la casa de Gambettola, en noviembre de 1998 es destinado definitivamente a Alpignano. A comienzos del 2006 le sorprende una grave enfermedad que en pocos meses acaba con su vida terrena.

El P. Cesare Giulio fallecó en la enfermería de Alpignano el 17 de noviembre de 2006 a la edad de 79 años, fraternalmente asistido por el P. Giovanni Genta, compañero de trabajo misionero en Meru. Los funerales se celebraron en la parroquia de S. Martino, en Alpignano, de la que había sido párroco durante seis años. Presidió la Eucaristia su hermano, sacerdote salesiano. En la homilía tomaron la palabra representantes del Ayuntamiento, de la parroquia y de diversos movimientos, como Rinascita y el Équipe Nôtre Dame, de los que el P. Cesare había sido animador.

Sus restos mortales descansan en el cementerio de Alpignano.

P. Pietro Trabucco, IMC

Ultima modificación ( 16.05.2007 )