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En la programación de la Dirección General se llamaban “sectores” las áreas de nuestro trabajo misionero cuya coordinación recaía en los Consejeros Continentales y el Secretariado para la Misión. Hemos tratado ya de los Departamentos Generales que han tenido su propia autonomía operativa.
1. Sector formación permanente
El último Capítulo General afrontó en diversos momentos el tema, esperando que el Instituto adoptara una “actitud de formación permanente”. Invitó a la Dirección General y a las de circunscripción a promover “una enérgica acción de renovación de todos los misioneros, a través de la formación permanente, que no se limite a una puesta al día, sino que motive de nuevo a las personas mediante la profundización y la asimilación del carisma, del espíritu del Fundador, de los ideales de la consagración, de la comunión y de la misión” (p. 47). En el último sexenio se han llevado a cabo muchas iniciativas de formación permanente, ya citadas anteriormente al tratar del Secretariado y de los Consejeros Continentales. Nos hemos esforzado en mantener vivo el objetivo querido por el Capítulo de promover la renovación de las personas, bien sugiriendo a los misioneros programas ad hoc, bien organizando en cada una de nuestras actividades formativas momentos específicos de relectura de la realidad personal, bien ofreciendo a quien lo deseara poder disponer de un acompañamiento personal. Presentamos aquí las principales iniciativas formativas puestas en marcha: a. Curso para misioneros jóvenes: de una duración de tres meses y destinado a los que cumplían diez años de ordenación sacerdotal o de profesión perpetua (Hermanos). Se organizaron tres juntamente con las Misioneras de la Consolata, en tres lenguas diferentes (en italiano en Nepi, en inglés en Nairobi, en portugués-español en São Paulo), para poder llegar al mayor número posible de misioneros. Participaron en ellos una buena parte de los misioneros (unos diez por curso), pero no fue posible contar con todos. La fórmula adoptada parece haber dado buenos frutos y los participantes se han implicado adecuadamente. Estaban previstos momentos específicos de profundización y revisión sobre la persona y la misión, con una síntesis final. El núcleo de estos cursos consistía en la relectura de la propia experiencia de vida y de misión, para poder redactar seguidamente el programa de vida personal para el futuro a la luz de nuestros valores. La presencia de las Hermanas de la Consolata, con una presencia posiblemente igual a la de los misioneros, ha sido considerada positivamente por todos, no obstante algún que otro contratiempo inevitable. Las revisiones finales han sido todas positivas, con el deseo unánime de poder repetir esta experiencia pasados unos de servicio misionero. b. Curso para misioneros adultos (febrero-junio): solamente tres cursos se han realizado en el sexenio debido a la escasa presencia y no obstante la amplitud de criterio de aceptación. Efectivamente, no se ha limitado el número de los participantes a los que habían celebrado o estaban a punto de celebrar su 25° aniversario de ordenación o de profesión perpetua. Esta experiencia viene de lejos y se ha valorado positivamente por los participantes. Con el paso de los años se han conseguido equilibrar los contenidos académicos en las Universidades con profundizaciones específicas sobre el Instituto, el carisma y la misión. También en este curso ha sido tenida en cuenta siempre la importancia decisiva de la “renovación de vida. ¿Cuál es el motivo de la escasa participación? No hemos podido hacer un estudio profundo, pero nos parece que lo que más ha impedido la participación ha sido el tipo de empeños de las personas (formación, enseñanza o servicios regionales), así como que, dada la multiplicación de las iniciativas en ámbito individual o continental, muchos han podido previamente pasar por momentos formativos prolongados. Pensamos que es necesario ofrecer, en el contexto de esta asamblea capitular, alguna línea programática al respecto, para evitar que cada año haya que hacer una llamada a los misioneros y a los Superiores regionales y luego se tenga que cancelar el curso en el último momento. Dicha orientación debería armonizarse con el programa del último Capítulo General, que estableció “la obligación de tener a lo largo de la vida por lo menos tres momentos prolongados de formación permanente, a elegir entre las propuestas de la Dirección General y de circunscripción” (83) c. Curso para misioneros ancianos: se han realizado dos en Italia, con una duración de tres semanas cada uno. Un tercer curso con una duración de pocos días fue hecho por los misioneros de Portugal. Nuestros misioneros ancianos han estimado mucho esta iniciativa porque les ha permitido contar a otros hermanos su larga experiencia de vida misionera y escuchar consejos útiles para vivir positivamente los años de ancianidad. La Consulta intercapitular del 2002 consideró oportuno extender esta experiencia formativa al mayor número posible de ancianos, mediante iniciativas a nivel de Región, y mejor aún de Instituto. A causa de otras iniciativas formativas ya programadas, no se ha podido hacer que estuviera disponible este curso para todos nuestros misioneros de la tercera edad. Nos parece que una sensibilidad nueva está naciendo entre los misioneros ancianos, quienes, siendo cada día más numerosos, están pidiendo un apoyo formativo adecuado a su edad. Y manifiestan que saben aprovecharlo. Pero estos cursos constituyen solamente uno de los medios que el Instituto y las Regiones deberían utilizar. Son también muy oportunos otros instrumentos, como el diálogo con el superior, el acompañamiento especializado cuando se pide y un cuidado espiritual adecuado. d. Momentos sabáticos: las peticiones de un periodo sabático han crecido en estos tiempos. Las posibilidades y modalidades son en el tiempo presente muchas y muy ricas. Roma sigue siendo el lugar que despierta mayores preferencias debido a la posibilidad que tienen los participantes de vivir en una de nuestras comunidades y poder acceder fácilmente a numerosos ateneos eclesiástico. St. Anselm (Inglaterra) es en cambio el lugar preferido por los misioneros de lengua inglesa y por quienes necesitan una especial ayuda psicológica, además de espiritual. La presencia en Tierra Santa es ahora más escasa debido a la difícil situación política de Oriente Medio, pero ofrece siempre experiencia fuertes y diferenciadas y con una intensa posibilidad en aspectos bíblicos. También Madrid ofrece buenas posibilidades de renovación tanto a nivel espiritual como académico. La petición de dichos momentos sabáticos suelen hacerla los propios individuos. Algunas veces la proponen los Superiores Regionales y coincide con un cambio de trabajo o con una alternancia fuera de la Región. Los Superiores de circunscripción, con ocasión de la Consulta del 2002, han querido subrayar algunas características que estos períodos de renovación o sabáticos deben tener. Los recordamos: «Se exhorta a los misioneros a participar en los cursos ofrecidos por el Instituto. En los casos en que esto no fuera posible o por motivos particulares, se propone un periodo sabático, que tendrá las características siguientes: - Hágase más hincapié en la parte formativa que en la académica. El sabático buscará la renovación de la persona del misionero en sus varias dimensiones (espiritual, humana, apostólica, carismática…). - El programa formativo será acordado con los Superiores Regionales y la Dirección General, que colaborará, si se le pide en su realización. - Una atención especial se dará a la profundización en el carisma, la vida religiosa y nuestra espiritualidad. Si los centros formativos elegidos no ofrecen estos contenidos, dicha profundización se hará en una comunidad del Instituto» (BU 100, p. 40). e) Acompañamiento de los neo-destinados: los pasados Capítulos Generales han puesto varias veces de relieve la necesidad de acompañar de cerca y con esmero a los misioneros que llegan a una nueva Región para que puedan inserirse gradualmente y del mejor modo en la realidad local y tener el apoyo que necesitan para comenzar su servicio misionero. También en nuestras visitas a la Regiones hemos recordado siempre este compromiso que incumbe especialmente a los Superiores de circunscripción, quienes con frecuencia, obligados por la necesidad, pueden destinar de inmediato al misionero a un trabajo sin permitirle contar con una adecuada introducción. Otra tentación en la que puede caer el Superior de circunscripción es la de resolver situaciones difíciles utilizando al “desarmado” misionero” que acaba de llegar a un destino. Queremos recordar algunos medios que cada vez se utilizan más en favor de los neo-destinados: un tiempo adecuado para el estudio de la lengua, visitas a las comunidades de la Región, convivencias prolongadas con algunas comunidades significativas, participación en todo lo que la iglesia local puede ofrecer a los misioneros. También la Consulta del 2002 ofreció otras orientaciones operativas: «Las circunscripciones deben prever comunidades capaces de acoger a los misioneros en su primera experiencia misionera. Los Superiores y los encargados de la Formación Permanente deben seguir de cerca a estos misioneros con visitas y coloquios regulares. Cuídense atentamente las reuniones periódicas de los jóvenes misioneros. Que incluyan los mismos temas formativos, que valoren el intercambio de experiencia, los momentos de oración y los tiempos recreativos. Prepárense orientaciones que deberán incluirse en la Ratio Formationis y que perfilen debidamente la formación que debe ofrecerse a los neo-destinados. Que se valoren todas las experiencias positivas realizadas en las diversas Regiones» (Boletín 100, p. 42). El Departamento general de la Formación, con vistas a la revisión de la Ratio Formationis, ha hecho un sondeo entre los misioneros de primer destino, los cuales han revelado que muchos no han recibido las ayudas necesarias para iniciar su servicio misionero de manera eficaz y que a veces el contexto comunitario en el que han sido insertados ha resultado ser poco acogedor. Estamos convencidos de los primeros gérmenes de algunas crisis vocacionales que pueden manifestarse más adelante proceden del primer impacto negativo con la misión.
En estas y en otras iniciativas de formación, el Secretariado y los Consejeros Continentales han sido especialmente activos, sobre todo en el ámbito continental. De esto se hablará en el contexto del servicio de los Consejeros Continentales. Aquí queremos aludir simplemente a otras iniciativas de formación permanente en las que la Dirección General ha estado implicada de alguna manera: - la publicación semestral de Documentazione IMC, que difunde en todo el Instituto las reflexiones y los temas profundizados precedentemente en los diversos curso formativos; - la predicación de 15 cursos de ejercicios espirituales por los miembros de la Dirección General; - la estupenda aportación hecha por el Postulador a las diversas iniciativas de formación, especialmente desarrollando temas sobre el Fundador y el carisma; - breves cursos de formación para los superiores locales sobre las relaciones comunitarias y sobre la historia del Instituto (especialmente con ocasión de las celebraciones jubilares); - la preparación de algunos materiales de formación permanente por parte del Secretariado: lista de los centros terapéuticos y de formación espiritual enviada a los Superiores de circunscripción; base de datos sobre los cursos de actualización de diverso género; envío a los Superiores de circunscripción de la lista de los misioneros disponibles para animar momentos de formación permanente.
Al terminar de ofrecer las listas de las principales iniciativas puestas en marcha por la Dirección General en el sector de la formación permanente, no podemos dejar de recordar el número nada pequeño de misioneros que han obtenido títulos académicos o están realizando estudios superiores en este momento. Estas son las cifras: - 9 han conseguido el Doctorado; - 22 han conseguido la Licenciatura; - 25 han obtenido la Licenciatura al final de la Teología de base; - 2 están actualmente estudiando con vistas al Doctorado; - 10 están realizando estudios con vistas a conseguir una Licenciatura.
2. Sector animación misionera y vocacional
Con palabras claras e incisivas, el XCG resaltó la importancia y la función que la animación misionera y vocacional (AMV) debe tener hoy en todas nuestras circunscripciones: «Ante la sentida necesidad de clarificar la relación de la animación misionera y vocacional con las demás actividades del Instituto, el Capítulo subraya que la misma es parte integrante de nuestro ad gentes (cf. Const 17), y forma parte de las opciones prioritarias del Capítulo mismo, en el ámbito de los “servicios cualificados” para el Instituto y la Iglesia» (p. 86). El apoyo que la Dirección General ha ofrecido en este sector ha pasado especialmente por las intervenciones de los Consejeros Continentales, apoyados por el Secretariado para la Misión. Dado que las situaciones varían mucho de un Continente a otro, concentramos ahora la atención sobre cada uno de nuestros cuatro Continentes:
África: recibió del Capítulo el mandato especial de poner decididamente en marcha la animación misioneras en todas las Regiones. Mientras que el aspecto vocacional estaba bien atendido, el de la animación misionera era casi nulo. En cumplimiento de las orientaciones capitulares, las Direcciones Regionales se han afanado en destinar un mayor número de misioneros a este servicio. Al mismo tiempo, están surgiendo Centros de Animación Misionera (CAM) que permiten animar a la iglesia local no solamente por medio de una acción itinerante, sino favoreciendo también momentos prolongados de convivencia, reflexión y oración en estos Centros nuestros. Se ha distinguido de manera especial en este esfuerzo la Región Kenya, estableciendo Centros localizados en diversas zonas. Existen ya cuatro y el quinto está próximo a hacerse presente. La Región Tanzania está proyectando un CAM en la periferia de Dar-es-Salaam para ofrecer un servicio de animación misionera a todo el país. El XCG pedía también que «estos animadores se preparen con adecuados cursos para profundizar en la naturaleza misionera de África, en las estrategias que deben adoptarse y en el modo de coordinarse las circunscripciones» (87). En los encuentros anuales de los Superiores de circunscripción se pusieron en marcha las iniciativas continentales para la formación de os animadores: hubo tres encuentros en los que estuvieron presentes todos los animadores IMC y MC durante una semana, con el fin de estudiar la organización del trabajo y especialmente de formar a los animadores por medio de reflexiones de expertos y con el intercambio de las experiencias de cada uno. El deseo expresado en el último encuentro (Iringa 2002) fue que un próximo encuentro puede tener carácter de verdadera escuela de formación y con una duración de al menos tres semanas. Un límite encontrado entre los animadores del Continente es la gran movilidad, lo que no garantiza la continuidad en el trabajo ni permite adquirir una preparación adecuada.
América: el Continente América continúa siendo un terreno fértil para la animación misionera y vocacional, aunque luego aparezcan situaciones muy diversas entre cada una de las naciones. América del Norte se asemeja a Europa tanto por su escasez vocacional como por su solidaria colaboración financiera con la misión. En el sexenio 1993-1999 se debatió la hipótesis de una apertura en Cuba, especialmente después de algunas iniciativas de colaboración entre América del Norte y la Iglesia de aquel país. En este último sexenio, por el contrario, a partir de la Consulta intercapitular se comenzó a sondear la posibilidad de una apertura en México, principalmente por motivos de AMV. Se hicieron viajes de exploración cuyos resultados fueron discutidos por los Superiores Regionales del Continente en su encuentro anual del 2004. Un dossier sobre estas indagaciones está ahora a disposición del Capítulo. Positivos han sido los tres encuentros continentales de los representantes del sector de la animación misionera y vocacional. Se ha hecho sin duda camino hacia una mayor concretización, consiguiendo un consenso mayor en la planificación de la AMV a nivel de Continente. El último encuentro, que tuvo lugar en Bogotá, ha madurado el propósito de redactar un Plan Global AMV para el Continente con la participación de las misioneras de la Consolata. En este Continente se constata una escasez de personal destinado a este sector, además de una movilidad excesiva. Algunas Regiones están dotadas de CAM, pero la mayor son poco valoradas. Es buena la colaboración con las Misioneras de la Consolata en muchas actividades regionales.
Europa: las problemáticas europeas relacionadas con el sector de la animación misionera y vocacional son conocidas por todos. Mientras por una parte se nota un cierto desenganche de la juventud, un escaso interés de la Iglesia local por la misión, una descristianización que sigue avanzando, por otra están emergiendo elementos positivos como el creciente interés por el voluntariado, la solidaridad, la vitalidad de los movimientos eclesiales, la búsqueda de tiempos de oración y la atención a la Palabra de Dios La AMV ha tenido en Europa una historia larga y una experiencia consolidada, con actividades que cada Región iba realizando de manera bastante autónoma, o concretando una colaboración con otras fuerzas misioneras del mismo país. Desde hace algunos años ha aumentado el ritmo de un camino de colaboración entre las circunscripciones de Europa para realizar unidos una búsqueda en esta área y realizar proyectos en común. También las MC están adhiriéndose a esta colaboración europea. Por otra parte, un impulso nuevo a la comunión y a la colaboración continental en la animación misionera se ha verificado con motivo de las celebraciones del centenario. Dignas de mención son las dos escuelas para animadores misioneros con un duración de tres semanas, organizadas conjuntamente por las tres Regiones europeas, que han sido muy valoradas, particularmente por quienes en este campo daban los primeros pasos. Los encuentros de los responsables regionales para la AMV han sido también regulares y las iniciativas de verano para jóvenes provenientes de las tres Regiones han sido justamente el fruto de esta colaboración. Desde hace algún tiempo, nuestros Superiores y animadores han comenzado a mirar fuera de nuestros tradicionales campos de actividad, bastante áridos, en busca de terrenos que hay que roturar pero que ofrecen más fruto. La búsqueda y los contactos se han concentrado especialmente en la diócesis de Vitebsk (Bielorusia), donde nuestro hermano el P. Witold Malej está realizando un servicio pastoral. Hubo una petición explícita del obispo hace seis años para que el Instituto estuviera presente allí, por lo que dos Consejeros Generales viajaron a Bielorrusia y su impresión fue positiva, y dos Superiores Regionales han realizado recientemente una visita a esa diócesis. El resultado de estas visitas estará a disposición de la asamblea capitular.
Asia: algunas palabras también sobre el Continente Asia, que para nosotros significa todavía fundamentalmente Corea. Tras dos años de siembra en el campo de la animación misionera, ahora parece abrirse de forma nueva y tal vez inesperada la posibilidad de vocaciones misioneras. Sabemos que existe entre los coreanos la dificultad (más acentuada en el pasado) de abandonar su país y confrontarse con culturas diferentes. Ahora, en un periodo de pocos años, este país, que ha experimentado un desarrollo económico enorme, se ha vuelto más abierto e interesado de un mundo diferente al suyo, aunque tal vez sea solamente para ir en busca de nuevos mercados. Desde su llegada a este país, nuestros misioneros han estado muy atentos a la animación misionera. La revista y nuestras estructuras han tenido siempre como objetivo principal la AMV de la Iglesia coreana. En cuanto a la acogida de los jóvenes, han preferido ser prudentes, justamente teniendo en cuenta las dificultades citadas. Últimamente, quienes piden ser Misioneros de la Consolata parecen más motivados y abiertos a la interculturalidad y su número aumenta. También la reciente apertura en Mongolia puede posibilitar una salida a las iniciativas hechas en la Iglesia coreana.
3. Sector pastoral y primera evangelización
Todos conocemos las dificultades que el Departamento General de la Pastoral ha encontrado siempre en los pasados años en su intento por ofrecer a los misioneros implicados en la pastoral o en la primera evangelización instrumentos útiles para la reflexión o la revisión de vida. El Departamento General de la Pastoral sometió en dos ocasiones a la consideración de los misioneros un texto de la Ratio Evangelizationis, pero ha contado con escasa atención. La énfasis puesto por el XCG en el ad gentes y en la necesidad de discernir con más atención el tipo de evangelización que estamos realizando parece haber creado en todos un nuevo deseo de reflexionar sobre esta dimensión fundamental de nuestra vocación misionera, para volver decididamente al carisma originario de nuestro Instituto. Prueba de esto es la respuesta positiva de los misioneros a la iniciativa promovida por el Secretariado para la Misión que, con ocasión de nuestro Centenario, ha invitado a los misioneros comprometidos en la pastoral a reflexionar sobre el “método de Murang’a”, visto en el contexto actual de nuestro trabajo de evangelización en los diferentes Continentes. Sigue siendo válida, no obstante, la revisión realista hecha por el XCG: «La tarea prioritaria de la evangelización comporta una constante actualización bíblica, mientras que nosotros, los evangelizadores, no siempre nos dejamos evangelizar, haciéndonos extraños al camino de fe propuesto a los demás. No pocos misioneros parecen vivir de las rentas, evangelizan con esquemas que se remontan al periodo de sus estudios, que han sido superados y no responden ya a la evolución de la realidad y a las necesidades de la gente» (p. 37). Lo que se ha hecho a lo largo del último sexenio es solamente un primer paso, aunque sí sea significativo. Es preciso continuar, quizá con mayor denuedo, este camino de reflexión, de formación, de confrontación. También la tentativa de esbozar una Ratio missionis como instrumentum laboris del presente Capítulo General estaba movido en primer lugar, aunque no exclusivamente, por el deseo de dar un nuevo impulso a la reflexión sobre nuestra evangelización. Las circunscripciones, particularmente con ocasión de las Conferencias, han hecho una verificación seria de sus actuales actividades de evangelización y han señalado, con la ayuda de los criterios ofrecidos por el Capítulo, obras que deben dejarse y otras nuevas que deben emprenderse. En todos los casos ha sido un ejercicio útil de discernimiento. Pero no han faltado algunas resistencias por parte de misioneros individuales, aunque debidas en la mayor parte de las ocasiones –creemos nosotros– a la edad o a la incapacidad de estar disponibles para las nuevas realidades. En ningún caso esa profundización de nuestro ad gentes ha querido ser un juicio de valor sobre el trabajo pasado de evangelización. El Secretariado ha puesto en marcha, en el campo de la evangelización y de la pastoral, las siguientes iniciativas de apoyo a los misioneros: - Al comienzo del sexenio se preparó material ágil para ayudar a las circunscripciones en la revisión de sus actuales compromisos de pastoral, en vista de la decisión que las Conferencias podrían tomar sobre su continuación o su entrega a las diócesis. - Tomando pie en el Centenario de nuestra misión lanzó, con buenos resultados en casi todas las regiones, la iniciativa de implicar a nuestros misioneros dedicados a la pastoral en un encuentro de tres días de reflexión, que preveía los siguiente: revisión del método pastoral usado y de los criterios que lo sostienen; confrontación con el programa pastoral de la Iglesia local; atención a nuestro carisma de misioneros ad gentes; propuestas y sugerencias para una renovación. Tanto las Actas del XCG como el texto de las conferencias de Murang’a han acompañado con provecho la reflexión de los misioneros. - Han sido actualizados los datos estadísticos de nuestras presencias pastorales en el mundo, aprovechando adecuados cuestionarios y tests. Queremos poner de relieve una vez más las orientaciones de la Consulta intercapitular del 2002 que invitaba a tomar la Ratio Evangelizationis y relanzarla, después de haberle incorporado las debidas actualizaciones, como instrumento para revisar con atención nuestro estilo y método de evangelizar. Exhortaba también a buscar una mayor unidad en el ámbito del Instituto sobre los modos de realizar los planes pastorales, tratando de poner en evidencia la especificidad carismática que nos caracteriza. Tampoco se olvidaba de invitar a los formadores a acompañar a nuestros jóvenes a lo largo de su formación, con el fin de que aprendan un nuevo estilo de evangelizar que refleje de forma clara nuestro carisma y el espíritu de comunión que debe caracterizarlo.
4. Hermanos
El XCG decidió que “las tareas asignadas por el 132.7 [del Directorio General] al Departamento de los Hermanos forma parte de los respectivos sectores de animación, formación y pastoral que se hacen a todos los misioneros, con atención a posibles aspectos relativos a los Hermanos” (p. 81). No ha habido iniciativas expresas de formación permanente para los Hermanos organizadas por la Dirección General. No obstante, en todos los momentos formativos comunes la presencia de los Hermanos, aunque numéricamente exigua, nunca ha faltado. Hemos tratado de concretar las normas capitulares sobre la formación de los candidatos Hermanos (p. 85), aunque no hayan podido ser taxativas, dada la gran variedad de experiencias formativas a las que los jóvenes candidatos han debido someterse en los primeros años de formación, al igual que lo que tiene que ver con la preparación profesional. Lamentamos el abandono de algunos Hermanos jóvenes del Instituto al final de su larga preparación profesional (doctorado), con los que el Instituto contaba para un servicio misionero cualificado. Hemos percibido que no todos los Hermanos están de acuerdo con lo decidido por el XCG y desearían volver a la antigua praxis formativa. Nuestro parecer es a favor de la fórmula propuesta por el último Capítulo, entre otras cosas porque, además de ofrecer un iter formativo más armonioso, puede evitar la dolorosa repetición de los abandonos al final de la formación técnica o profesional, que coincide con el final de la formación de base.
5. Justicia, paz e integridad de la creación
La quinta dimensión de nuestro ad gentes, según las Actas del XCG, es el compromiso por la justicia, la paz y la conservación de la creación. Dicha dimensión, subrayaba el Capítulo, es “parte constitutiva de nuestro ad gentes y de nuestro ministerio de consolación, que comporta opciones y gestos concretos de solidaridad con los pobres y el compromiso por la reconciliación” (p. 46). El Secretariado para la misión ha desempeñado una función muy activa en el apoyo de iniciativas formativas continentales, queridas y programadas por los Superiores de circunscripción juntamente con el Consejero continental, en sintonía con las orientaciones capitulares. El primer esfuerzo se ha centrado en la preparación de los misioneros que coordinan las iniciativas en el ámbito de las circunscripciones. Se han llevado a cabo tres encuentros por Continente. Otro objetivo al que ha tendido el esfuerzo de los coordinadores de estas iniciativas formativas continentales ha consistido en hacer comprender qué lugar tienen dentro de nuestra vida religiosa y de nuestro ministerio misionero la justicia y la paz. Las revisiones hechas por los responsables de circunscripción revelan el crecimiento de una nueva sensibilidad en este campo en muchos misioneros. Justicia y paz han dejado de ser un tabú; son una expresión peculiar e importante de nuestro carisma de misioneros de la Consolata Los Superiores Regionales hacen notar que cada vez es más limitada la consulta de los misioneros sobre la riqueza acumulada y madurada en los encuentros continentales. Los Superiores piensan que este nuevo paso, por medio del cual los encargados regionales deben convertirse en protagonistas, falta frecuentemente o se haga con escasa convicción. Una estupenda iniciativa, protagonizada por nuestro Secretariado, fue la difusión en varias lenguas del Manual de Justicia y Paz. La Región Portugal se encargó de traducirlo al portugués e imprimirlo. Si se utiliza oportunamente, puede ser un vademécum estupendo para despertar la atención del misionero y para crear una mayor conciencia entre la gente sobre la justicia, la paz y la conservación de la naturaleza. Algunas campañas de sensibilización sobre la problemática de la justicia y la paz han tenido a nuestros misioneros entre sus promotores. Nos hemos adherido a otras campañas promovidas por la Iglesia local o por grupos y movimientos. El Secretariado ha mantenido relaciones constantes con la Comisión de Justicia y Paz, apadrinada por la Unión de los Superiores Generales, y ha colaborado con ella activamente. Un grupo de Congregaciones religiosas europeas ha creado una red de sensibilización con África (AEFJN), ubicada en Bruselas, con el deseo de estar cercanos a los parlamentarios europeos y favorecer políticas correctas, solidarias y respetuosas con ese Continente. Una iniciativa significativa fue promovida por los misioneros de Colombia para crear una cultura en favor del perdón y la reconciliación. Es la llamada “Escuela de Perdón y de Reconciliación”, que adoptada por muchos grupos eclesiales y por la propia sociedad civil, está difundiéndose como una mancha de aceite en Colombia, Brasil y otros países de América y de África. Como Misioneros de la Consolata no podemos dejar de aplaudir esa iniciativa y ofrecer toda nuestra colaboración. Son nuevas expresiones, atentas a los signos de los tiempos, que expresan de manera eficaz nuestra capacidad para ser sensibles a los conflictos y las divisiones que tantos pueblos están viviendo. Sigue siendo importante el número de misioneros con escasa sensibilidad a esta dimensión, no obstante las llamadas hechas por el Instituto y por la Iglesia El camino que los religiosos debemos seguir consiste en una formación capilar atenta. Creemos que las iniciativas en el ámbito del Instituto o de los continentes deben proseguir con convencida y resueltamente.
6. Laicos Misioneros
El tema de los laicos misioneros fue relanzado con energía y convicción por el XCG, que quiso hacer una reflexión genérica sobre los laicos y su colaboración en nuestra misión antes de concentrar la atención en los Laicos Misioneros de la Consolata (LMC). La llamada dirigida a todos los misioneros consistió en pedir un cambio de mentalidad que nos llevara a ser menos clericales y más dialogantes, más abiertos y acogedores con todas las fuerzas vivas del laicado. En este momento la Dirección General no sabría valorar en qué medida la exhortación del Capítulo del Sagana ha tenido efecto concreto en la vida de los misioneros. Sabemos, no obstante, que el tema fue debatido en todas las circunscripciones, que fue objeto de reflexión en las Conferencias Regionales y que ha sido nuevamente abordado por el Secretariado en los “tres-días” organizados por los misioneros dedicados a la pastoral. Somos conscientes de que, para todo “cambio de mentalidad”, el itinerario es necesariamente arduo y largo, por lo que no queda otra cosa que decir que deseamos que el camino prosiga. Efectivamente, muchos misioneros no saben todavía distinguir bien entre voluntarios laicos, colaboradores en el desarrollo y LMC. Otros, en cambio, ven con cierta sospecha este renovado interés por los LMC, como si se tratara de una alternativa a la vocación de los Hermanos. El interés de muchos misioneros está más centrado en la prestación del trabajo que los laicos pueden ofrecer que en el desarrollo de un proyecto pastoral donde los misioneros IMC y los Laicos compartan el mismo carisma del Beato Allamano. La atención de la Dirección General y del Secretariado se centró especialmente en la redacción de un Estatuto que respondiera a las indicaciones capitulares y a la nueva realidad que se vive en las circunscripciones. Se ha tratado de un empeño serio que ha exigido seis reuniones en ámbito regional o continental (Europa). Han sido redactadas diversas versiones y la cuarta es la que se presenta ahora al Capítulo. Particularmente activos en este iter han sido los laicos de las tres Regiones europeas y los encargados regionales IMC de los laicos. El trabajo del Secretariado ha pasado a través de las siguientes fases: - estudio de la realidad del laicado misionero en el Instituto; - contacto con los grupos laicales, especialmente de Europa; - trabajo conjunto con los laicos sobre la idoneidad del LMC, la estructura necesaria, los vínculos entre IMC y LMC para compartir carisma, espiritualidad y misión; - redacción de la versión A que luego fue enviada a todo el Instituto; - redacción de la versión B que tomó en consideración las observaciones del Instituto, particularmente en lo relativo a la idea de “asociación” y al concepto de “autonomía”; - acogida de nuevas reflexiones y reacciones de los laicos y de la Dirección General, que ayudó en la redacción de la versión C, la cual fue validada por la Consulta; - ante el texto de la redacción C, muchos LMC manifestaron su perplejidad; - el encuentro de Turín (agosto de 2004) fue un momento importante para reflexionar sobre el camino hecho, sobre las divergencias todavía existentes y sobre los aspectos en los que trabajar posteriormente. En cuanto al Estatuto, consideramos que es un buen camino lo hecho hasta ahora, aunque no se haya logrado encontrar un consenso amplio por parte de IMC y de los LMC. Nos parece que poner el punto final al Estatuto en este momento sería prematuro y quizá pondría en peligro el camino de comunión mutua entre los LMC y el Instituto. Por nuestra parte, proponemos que el Capítulo, tomando visión de lo realizado en el último sexenio, anime a proseguir el trabajo hasta su completa realización, al tiempo que subraya y aclara algunos puntos clave que constituyen la base del propio Estatuto.
7. Departamento Coordinación Hospitales
Estas pocas líneas tratan de explicar cómo comenzó y terminó este Departamento, instituido en favor de nuestros hospitales (Gambo, Ikonda y Neisu). Fue ideado por la anterior Dirección General para conseguir ayudas materiales y de personal destinadas a ayudar a nuestros tres hospitales. Comenzó bajo la responsabilidad del P. Livio Tessari en 1998. El 17 de marzo del año siguiente la Dirección General redactó un breve Estatuto en el que figuraban los ámbitos, los objetivos y los cometidos del Departamento. Al final de los tres primeros años, el Consejo General decidió, tras examinar las actividades y con el parecer de las Regiones interesadas en el proyecto, el cese de sus actividades al final del 2001. No obstante, en ese mismo momento los objetivos de este Departamento fueron confiados a los encargados regionales del la AMV. Fue una tentativa nacida de la buena voluntad de ir al encuentro de nuestros hospitales por encontrarse en serias dificultades. A pesar de todo, y especialmente del empeño puesto por la persona encargada, no tuvo el resultado esperado.
D. Las relaciones
1. Con las circunscripciones
Pensamos que la acogida fraterna y la espontaneidad de las relaciones no han ido a menos en las relaciones entre las Direcciones de circunscripción y la General, tampoco en los casos en que podían surgir puntos de vista diferentes. Por nuestra parte debemos decir que, cuando hemos visitado las comunidades, nos hemos sentido siempre en familia y que los vínculos fraternos nos unían más fuertemente cuando teníamos que hacer frente a cuestiones difíciles o espinosas. A los Superiores Regionales y a sus Consejos queremos manifestarles nuestro más profundo agradecimiento por su proximidad, compresión y colaboración. Apoyada siempre en el último Capítulo, la Dirección General ha tratado de instaurar, a través de los Consejeros Continentales, relaciones más intensas y continuas con las Direcciones de circunscripción y con los encargados de los Departamentos Regionales. La abundante correspondencia pone de manifiesto el esfuerzo realizado, favorecido asimismo por los nuevos instrumentos de la comunicación. Como ya dijimos precedentemente, aluna vez hemos notado cierto titubeo de las Regiones sobre quién debía ser su interlocutor dentro de la Dirección General. A lo largo del camino hecho, nos parece que por nuestra parte y por la de las Direcciones de circunscripción, las formas de las relaciones han ido aclarándose de día en día. Estas relaciones han consistido esencialmente en comunicaciones rápidas y puntuales. Solamente en alguna ocasión nos hemos visto en situación de tener que limosnear noticias que corrían por alguna parte pero no llegaban de los interesados directos. Pensamos, no obstante, que eso no ha sido por mala voluntad, sino más bien por una praxis todavía no aceptada debidamente. En el campo de las comunicaciones persiste el difícil problema sobre el modo más oportuno de adoptar los medios que actualmente se utilizan y que son, además de las visitas y los diálogos, el uso del teléfono, el correo electrónico, el correo tradicional y las diversas formas de información. A veces se hace muy difícil encontrar y organizar todos los documentos relativos a un determinado problema o a una cuestión que persiste en el tiempo. Por otra parte, también el cambio de los interlocutores puede posteriormente complicar la archivo y el hallazgo de los datos. Pensamos que este problema, si no se le afronta y resuelve debidamente, puede crear serias dificultades para futuras investigaciones sobre la historia de nuestro Instituto.
2. Con las Misioneras de la Consolata
Nuestro último Capítulo General y el de la Misioneras de la Consolata han querido renovar la cálida llamada a los dos Institutos para que se impliquen con ilusión nueva en “una unidad superior” de comunión y colaboración, de respeto y confianza, propios de una familia de “hermanos” y “hermanas”, animada por el espíritu del mismo Padre Fundador. Después de seis años creemos que podemos afirmar que ha hecho un significativo trecho de camino en este sentido. A nosotros nos parece que se respira un clima nuevo en todos los ámbitos, hecho de apertura y aceptación mutua, de disponibilidad en el seguimiento de itinerarios comunes, de ayuda fraterna. No solamente las dos Direcciones Generales han sido fieles a sus encuentros semestrales tendentes a programas y revisar actividades y a poner en marcha iniciativas formativas que pudieran ser de ayuda a las Misioneras y los Misioneros, sino que creemos que varias circunscripciones han hecho algo parecido en sus ámbitos. Nunca en las visitas canónicas se ha dejado de mantener un coloquio con las Misioneras, y cuando ha sido posible, los visitadores se han encontrado con sus consejos regionales. Todos los encuentros continentales de formación permanente han contado con la participación de los Misioneros y las Misioneras y han contribuido no solamente al crecimiento personal de los participantes, sino que han suscitado también un deseo mayor de colaboración fraterna en el trabajo misionero. Algunas iniciativas actualmente en marcha pueden ser significativas en el camino recorrido, como la nueva apertura en Mongolia, la de Yibuti, la colaboración mutua en la misión de Shambo (Etiopía) y en la de La Tagua (Colombia), el estudio de una próxima apertura entre los indígenas de Venezuela. En estos casos hemos notado no solamente que existe el deseo de ayudarse como hermanos y hermanas, sino que cada paso es estudiado, programado y realizado de común acuerdo. Es esto el sentido de una complementariedad que no afecta negativamente a las especificidades de cada Instituto, sino que la exalta y la perfecciona para ofrecer a la misión un servicio cualificado y un mejor testimonio de vida. Se ha podido constatar que cuando existe mutua buena voluntad ese camino de unión es posible y produce frutos abundantes. Nos parece, sin embargo, que no todos ni siempre tienen una actitud comprometida y diligente en este sentido. La simultaneidad de la celebración de nuestros dos Capítulos en la misma ciudad puede permitir una posterior confrontación y ayudar a perfeccionar y promover lo ya realizado y tender a nuevas metas de colaboración mutua y de comunión. El Beato Fundador se sentirá contento de todo esfuerzo por mejorar el espíritu fraterno y la mutua colaboración.
3. Con los obispos ordinarios
Las relaciones con los Ordinarios de las diócesis son llevadas y cuidadas normalmente por las Direcciones de circunscripción. Algunos obispos pasan complacidos por nuestra Casa Generalicia y mantienen con nosotros diálogos e informaciones. Esta sirven para conocer las situaciones de las iglesias locales, vistas desde la perspectiva de los Ordinarios. También cuando se hacen las visitas canónicas a las circunscripciones de América y África tienen lugar casi siempre coloquios con los obispos. En cambio, es algo que raramente sucede con las diócesis de Europa donde residimos. Hemos mantenido la costumbre de no discutir nunca cuestiones con los Ordinarios sin la presencia o el conocimiento de los Superiores de circunscripción. Parece que este el mejor método para no intervenir de manera inoportuna en realidades o cuestiones con las que no estamos del todo familiarizados. Sentimos que debemos hacer aún una llamada para que las Convenciones con los Ordinario estén regulados debidamente, que se las renueve a tiempo, que se las estudie atentamente en su sitio y que se las apruebe y firme por ambas partes. No faltan formularios adecuados, preparados por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos que pueden guiar en la redacción del texto de las Convenciones. Estas siguen siendo un medio muy oportuno para mantener unas relaciones claras con los Ordinarios, así como para planificar y realizar revisiones o cambios de obras de forma serena.
4. Con los Institutos misioneros y otros organismo eclesiales
En Roma son numerosas las iniciativas de colaboración mutua entre los Institutos misioneros y de éstos con los diversos organismos promovidos por la Iglesia o por las Congregaciones religiosas. Hemos tratado de ofrecer nuestra activa colaboración a los organismos siguientes: - Sedos: es un forum abierto a todos los Institutos de vida consagrada que desean profundizar en la comprensión de la misión en sentido global. Anima al estudio y ofrece informaciones a través de su boletín y de su página web, con conferencias públicas, en grupos de trabajo y por medio de un seminario anual de estudio. - AEFJN: querido y sostenido por Institutos misioneros y religiosos, desde 1988 lucha para favorecer leyes y programas económicos más justos y solidarios de Europa con África. Tiene su sede central en Bruselas y diversas “antenas” en varios países de Europa para promover acciones concretas en favor de África con el apoyo de los Institutos miembros. - La Comisión de J&PIC: fue instituida en 1974 por las dos Uniones de los Superiores/as Generales. Su finalidad consiste en ayudar a los religiosos y religiosas a estar atentos a los temas de la justicia, la paz y la conservación de la naturaleza mediante informaciones, intercambio de ideas, reuniones de estudio y promoviendo campañas. - Misna: es la agencia misionera de noticias. Subvencionada especialmente por las Direcciones Generales de los Misioneros Combonianos, de la Consolata, PIME y Javerianos y por las Provincias de los institutos Misioneros que trabajan en Italia, se propone ser “voz de los que no tienen voz”, prestando una especial atención a los problemas de los pueblos del Sur del mundo y de las jóvenes Iglesias. En sus diez años de vida ha tenido una notable difusión, siendo visitada mensualmente por más de 100.000 usuarios en las tres versiones (inglés, francés e italiano). - Grupo ad gentes: surgió como un grupo espontáneo de reflexión entre los miembros de las Curias Generales de los Institutos misioneros y desde hace algunos años realiza estudios útiles en temas de interés común. - Unión Superiores Generales: nacida inmediatamente después del Concilio Vaticano II, se propone fomentar en el corazón de la Iglesia y en el mundo una forma apropiada de vida consagrada mediante un intercambio provechoso con los miembros de la misma, vivido con espíritu de comunión y de participación. Es pues un organismo de animación, búsqueda, diálogo y reflexión. Organiza dos asambleas anuales de estudio y otras iniciativas.
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