Narrow screen resolution Wide screen resolution
Relación de la Dirección General - ANIMACIÓN DEL INSTITUTO CON ACENTOS ESPECIALES PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Piero Trabucco, IMC (Superior General)   
15.02.2006

Las Constituciones piden a la Dirección General que preste “un servicio de animación y dirección para que el Instituto viva fiel a su vocación, según el carisma del Fundador, y realice su misión en la Iglesia” (Const 116). Al terminar esta relación, queremos exponer de manera sucinta algunos temas que han sido especialmente puestos de relieve en nuestro servicio de “animación” al Instituto. Además de las Constituciones, están inspirados en buena medida en las Actas del XCG, que han sido durante todo el sexenio el texto básico de referencia en nuestro trabajo. No hemos perdido ocasión para recordarlas y también para invitar a los hermanos a releerlas y profundizarlas.

1. Al servicio del carisma
El carisma es la fuente viva y perenne en la que todos los Misioneros de la Consolata deben beber. Mantener viva la memoria del Fundador, recuperar su espíritu, promover estudios sobre el Instituto y sobre nuestros misioneros, tratar de hacer que emerja clara y se mantenga la identidad del Instituto son algunos de los deberes principales de toda Dirección General. En efecto, la valoración del carisma nos ayuda a comportarnos como familia, promueve entre nosotros cohesión y enfoca siempre mejor nuestra realidad.
Animadas con las celebraciones del Centenario del Instituto, todas las circunscripciones han puesto en marcha múltiples iniciativas de reflexión sobre la figura del Fundador y de profundización sobre su carisma y de su espiritualidad. La participación de la Dirección General en estas iniciativas era buscada frecuentemente y en varios casos fue posible. Con mucho gusto nos hemos ofrecido a predicar cursos de ejercicios espirituales a los Misioneros y a nuestros jóvenes, convencidos de que estos momentos constituyen siempre una ocasión privilegiada para poner de relieve nuestro credo carismático con todas sus implicaciones en nuestra vida espiritual.
No hemos encontrado en el Instituto diversidades llamativas en la lectura del carisma. Pensamos que el XCG contribuyó de forma determinante a la clarificación de posibles dudas, si es que alguna vez existieron. Permanecen todavía, especialmente en las generaciones más ancianas, pareceres diversos sobre el modo de leer el papel del Can. Giacomo Camisassa en la historia de nuestro Instituto. El traslado de sus restos a la Casa Madre, junto a la tumba del Fundador, ayudó a arrojar nueva luz sobre su figura y a poner de relieve el influjo que tuvo en la vida de Allamano, en la fundación y en los primeros momentos de nuestro Instituto.
También hemos animado al Departamento General de la Postulación a estudiar la conveniencia de poner en marcha nuevas causas de beatificación. Creemos que éstas, además de ser un don para la Iglesia, ayudan inmensamente a hacer revivir el carisma del Instituto porque nos hacen ver con claridad el testimonio de vida de sus mejores hijos. Creemos también que el reciente traslado de los restos de Mons. Filippo Perlo a la Casa Madre de las Sisters of Mary Immaculate de Nyeri puede ayudar a contemplar con más serenidad y objetividad la obra de este gran misionero, que fue uno de los principales protagonistas de los primeros tres decenios de vida del Instituto.

2. En apoyo de la espiritualidad
El carisma de Allamano y del Instituto nos remiten constantemente a una espiritualidad sólida y profunda, eclesial, bíblica y litúrgica, que encuentra alrededor del núcleo de la misión su unidad. En los cien años de vida del Instituto, los elementos fundamentales de nuestra espiritualidad han ido enriqueciéndose paulatinamente gracias a la decidida aportación del Concilio Vaticano II y de los recientes documentos de la Iglesia. El IX y el X Capítulos Generales nos han permitido superar, esperamos que definitivamente, la nociva dicotomía, que ha ido arrastrándose entre nosotros tanto tiempo, entre consagración religiosa y vida misionera. Estas dos realidades se integran mutuamente y forman en nosotros una sola cosa.
Animados por el XCG (cf. 34), hemos continuado insistiendo en el valor de la vida consagrada y de sus múltiples aspectos dentro de nuestra vocación misionera. “La Vida Espiritual” del Beato Allamano continúa siendo el vademécum de nuestra espiritualidad. No hemos conseguido realizar el deseo del XCG de reeditar “La Vida Espiritual”, eliminando algunos aspectos obsoletos. Las opiniones contrarias a dicha reedición han sido a nuestro parecer superiores a las favorables.
El XCG animó asimismo a los misioneros de la Consolata americanos y africanos a estudiar y profundizar la espiritualidad y el carisma del Instituto partiendo de la óptica de su cultura. Algunos trabajos realizados han tenido un resultado feliz, y apreciados han sido también algunos escritos menores sobre estos temas. El Departamento General de la formación de base y estudios ha animado a los jóvenes a hacer investigaciones académicas (tesinas) sobre el carisma del Beato Allamano y su espiritualidad.
Treinta y dos cursos de ejercicios espirituales han sido predicados por los miembros del Consejo General o de los Departamentos Generales durante el sexenio. Los temas elegidos no se alejaban mucho de la doctrina del Fundador y de los elementos esenciales de nuestra identidad y espiritualidad. Cartas y escritos publicados en el Boletín Oficial y en Documentación IMC han tenido eco fuera del ámbito IMC, gracias a los extractos publicados en revistas sobre la vida consagrada.
Pensamos que es conveniente continuar insistiendo en la necesidad de una espiritualidad más acentuada y de una vida de oración más profunda, apoyando, si es necesario, iniciativas y proyectos tendentes a esta finalidad.

3. Por una comunión más amplia y plena
Ser y sentirnos familia, la unidad de intenciones entre todos los misioneros, el amor a la Iglesia, eran aspectos profundamente sentidos por el Fundado, algo que él mismo quiso transmitir con mucha claridad. Por nuestra parte, hemos hecho lo posible para acoger esta consigna del Beato Allamano y resaltarla en muchos momentos de la vida del Instituto.
Sabemos que el espíritu de familia se crea y se fortalece de muchos modos, por ejemplo haciendo circular noticias sobre la vida de la familia, compartiendo los momentos felices y tristes de los hermanos, tratando de valorar lo mejor posible la aportación de cada uno en favor del Instituto. Hemos tratado de hacernos presentes, siempre que fuera posible, en los acontecimientos de Instituto o en momentos especiales de la vida de los misioneros. Hacer que sean vivos los noticiarios internos del Instituto está en línea con este incremento del espíritu de familia.
El espíritu de comunión, cuando está latente en nuestro interior, se refleja necesariamente en nuestras comunidades cristianas y en la Iglesia. Pensamos que se debe favorecer de todas las formas posibles la comunión con las iglesias locales y con los obispos, y la proximidad a los sacerdotes y los religiosos. Nuestra colaboración sincera y efectiva con los diversos organismos diocesanos, con las conferencias de los religiosos, con las asociaciones y los movimientos eclesiales, con las iniciativas de animación eclesial y los proyectos de solidaridad, son generalmente apoyados y favorecidos. Siempre es mejor optar por un camino de conjunto que por un protagonismo aislado, por más excelente que sea.

4. En una familia internacional y multicultural
El tinte internacional se acentúa cada día más en nuestra Familia y lo seguirá haciendo en los años venideros. La internacionalidad es un elemento fundamental de nuestro carisma y un componente de nuestra identidad (cf Const 23). La adquisición serena y enriquecedora de esta dimensión internacional no se tiene lugar de forma automática, sino que es fruto de un camino formativo que debe estudiarse, promoverse y acompañarse con esmero y atención. No basta con reunir bajo un mismo techo personas de nacionalidad diversa para conseguir el ideal de una comunidad internacional como quieren las Constituciones. Una verdadera interculturalidad se tiene cuando se intenta conseguir una integración cultural en la que las culturas diversas no compiten entre sí, sino que se enriquecen mutuamente. Las diferencias no constituyen obstáculos; al contrario, son oportunidades de crecimiento para todos.
La Dirección General ha tratado de promover este camino favoreciendo y acompañando la composición internacional de las comunidades de los seminarios teológicos y esforzándose para que el elemento local, que tiene siempre un papel clave, estuviera suficientemente representado. También hemos tratado de conseguir que la mayoría de los neo-destinados abandonaran la propia Región para hacer una primera y significativa experiencia misionera. Otro elemento de gran importancia es la preparación del personal, especialmente del proveniente de las circunscripciones más jóvenes, con el fin de que sepa asumir tareas de responsabilidad. Una precaución que nunca debe descuidarse consiste en evitar exponer prematuramente a los misioneros jóvenes a tareas superiores a sus fuerzas o a su preparación. En este sentido, tiene un importante la formación de comunidades apostólicas significativas por número y calidad que puedan acoger y acompañar a estos jóvenes misioneros en su primera experiencia de internacionalidad.


5. Para hacer crecer entre nosotros una espiritualidad de la consolación
El XCG nos sugirió algunos caminos de consolación que, nacidos de lo íntimo de nuestro carisma y de nuestra historia centenaria, expresan de manera más adecuada actualmente la intuición del Beato Allamano según la cual evangelización y promoción humana no pueden nunca disociarse
El propio Capítulo General sugería a continuación itinerarios formativos para que la consolación no se limitara a la simple promoción humana. Como Misioneros de la Consolata debemos tratar de hacer crecer en nosotros una verdadera “cultura de la consolación” que, como levadura en la masa, dé sabor a toda expresión de nuestra misión. Recordaba el compromiso de favorecer una espiritualidad de la consolación que exprese acogida, escucha, mansedumbre, solicitud por los hermanos. Exhortaba a profundizar en la doctrina social de la Iglesia. Invitaba a las Regiones a examinar el modo de hacer misión y sus estructuras para que no nos alejáramos de la gente y de los pobres. Pedía asimismo a la Dirección General que promoviera una reflexión sobre este tema a lo largo del sexenio.
Las celebraciones centenarias y otros temas propuestos por el propio Capítulo nos han impedido dar mayor relieve a este tema de la consolación a lo largo del sexenio. De ahí que eligiéramos una serie de once reflexiones que pudieran ser, mes tras mes, argumento para retiros espirituales o encuentros de intercambio comunitario. Gracias a la buena voluntad de muchos misioneros, esta iniciativa fue acogida positivamente en el Instituto y parece que ha sido valorada en todas las circunscripciones.
En este contexto queremos recordar tres opciones de “consolación” que están teniendo en este momento un significado especial en el Instituto:
- La escuela de “perdón y reconciliación”: iniciada en Colombia, está teniendo una estimable difusión en otros países. Es un antídoto muy eficaz en el clima de violencia que se ha creado en muchos lugares, especialmente por motivos políticos. Los positivos resultados de esta “escuela” podrían sugerir que nuestro Instituto favoreciera dicha iniciativa en los lugares donde desplegamos nuestra acción misionera.
- La pandemia del AIDS/HIV, cuyas consecuencias devastadoras son conocidas por todos, está multiplicando en nuestro Instituto iniciativas meritorias de atención y de apoyo, especialmente en África. Pensamos que una reflexión más profunda y una acción mejor coordinada podrían hacer más consciente y eficaz nuestra obra en favor de los que son víctimas de esta enfermedad.
- La inmigración, especialmente en el Continente Europa, está creando múltiples problemas que frecuentemente la sociedad civil trata de resolver haciendo uso de medios restrictivos, si no punitivos. Las tres Regiones de Europa se han sentido interpeladas, en virtud del propio carisma misionero y de consolación, para intervenir y aliviar los sufrimientos de los inmigrantes y acompañarles en países e iglesias que no siempre son hospitalarios con ellos.


VI. UNA MIRADA A LAS NUEVAS FRONTERAS

Inquietudes e interrogantes sobre la búsqueda de nuevos espacios para la animación misionera han reaparecido en el escenario en estos últimos años. En Europa nos preguntamos por qué no buscar nuevos campos para la AMV, dado que los países donde trabajamos desde hace tantos años son casi totalmente estériles en vocaciones. América va discerniendo y preguntándose desde hace tiempo sobre la conveniencia o no de fundar en México. Hasta Asia sueña con Filipinas…
La Dirección General ha puesto siempre de relieve que, no teniendo un mandato específico del Capítulo en ese sentido, no se ha tomado la responsabilidad de llevar a cabo alguna iniciativa. Pero podía aceptar, experimental y limitadamente, una posible tentativa hecha por una Región o por un Continente.
El tema fue retomado por la Consulta intercapitular y lo expresó así:
«El Capítulo ha dado indicaciones claras sobre las nuevas aperturas. La Consulta, no obstante, ha reflexionado sobre el hecho de que el Instituto no ha realizado en los últimos años aperturas que tuvieran como objetivo primario la AMV, y se ha expresado positivamente sobre la oportunidad de tal perspectiva.
Orientaciones operativas:
- Una eventual apertura no deberá contemplar exclusivamente la animación vocacional, sino intentar ofrecer un servicio de animación a las Iglesias locales.
- El Consejero Continental acompañará ese estudio e investigación en el ámbito del propio Continente y en estrecho contacto con los Superiores de circunscripción.
- Los Superiores Regionales, con vistas al próximo Capítulo General, deberán profundizar en este tema en sus circunscripciones para dar amplitud a su estudio y contar con el asentimiento de los misioneros».
Tenemos la convicción de que una nueva apertura, realizada con cualquier finalidad, debe contar con un mandato del Capítulo. Una circunscripción no puede tener, sin la ayuda y el apoyo de todo el Instituto, personal y medios suficientes para realizar una nueva apertura y sostenerla en su camino normal de desarrollo. A nosotros nos parece también que nuestras circunscripciones, ante este problema vocacional, se encuentran en situaciones muy diversas. Los países occidentales de Europa, en cuanto a vocaciones religiosas y misioneras, se presentan como un terreno poco fecundo. En cambio los del Este (ex países comunistas) siguen siendo ricos y fértiles en vocaciones, por más que sean muchos los que dudan de que esta situación pueda durar debido a la veloz difusión de la globalización y del secularismo. En América Latina las perspectivas vocacionales podrían ser mejores si nuestras Regiones dedicaran más personal a este campo. El problema parece residir no tanto en la búsqueda de nuevos campos de trabajo cuanto en nuestra capacidad de cultivar bien el que ya tenemos dentro. Para Asia el problema nos parece actualmente prematuro. Gracias a Dios, Corea parece dar en este momento señales de un despertar de vocaciones misioneras.
Creemos que es oportuno que el Capítulo tome en consideración este tema planteado por diversas circunscripciones y oriente las opciones del Instituto para los años próximos.
Finalmente, tenemos algunas preguntas que nos han llegado de diversas partes, con propuestas de nuevas aperturas:
 Bielorrusia (diócesis de Vitebsk);
 Chad (diócesis de Laï);
 Lituania;
 México.
Además de esta lista, pensamos que es interesante la propuesta que nos ha llegado de las Hermanas Misioneras de San Pedro Claver para un trabajo conjunto con ellas en Polonia, relacionado especialmente con la animación misionera entre el clero, todavía muy numeroso y ahora mucho más abierto a la dimensión misionera ad gentes.


CONCLUSIÓN

Después de haber recordado el camino del Instituto a lo largo del último sexenio y el servicio de animación hecho por la Dirección General, deseamos expresar ahora nuestra más sentida acción de gracias a todos los misioneros con los que nos hemos encontrado en nuestras visitas y que, con humildad y dedicación, cargan con el “pondus diei et aestus”, a los Superiores de circunscripción y a sus consejos, a los encargados de los diversos Departamentos, tanto Generales como Regionales. Sin su labor generosa no habría sido posible realizar la mayor parte de las actividades en marcha en estos años.
Personalmente deseo expresar muy sinceramente mi agradecimiento a los miembros del Consejo General. Hemos trabajado unidos, ayudándonos e integrándonos entre nosotros para ofrecer nuestro servicio al Instituto. Conscientes de que nuestra animación no puede estar exenta de errores y lagunas, queremos pedir a todos, en este momento, comprensión y perdón. Nos consuela la conciencia de habernos esforzado en buscar, por encima de nuestras ideas o proyectos, el bien del Instituto.
Celebramos el undécimo Capítulo General del Instituto mientras la Iglesia vive en la alegría de la Pascua de Cristo y el año de la Eucaristía. Queremos terminar nuestra relación, por tanto, formulando un augurio para nuestros trabajos capitulares que están comenzando y para todo el Instituto que nos está acompañando con la oración. Lo hacemos dejándonos guiar por la experiencia pascual de los dos discípulos de Emaús.

Que sepamos acoger estos días al Resucitado entre nosotros y nos dejemos acompañar paso a paso por Él mientras nos contamos lo que nuestra Familia misionera está viviendo en este momento, en medio de dificultades y problemas, pero con el deseo intenso de serle siempre testimonios creíbles entre los pueblos.

Que cada uno de nosotros sepa acoger siempre en su vida la cruz de Cristo, como secreto del éxito de su misión y de la del Instituto, creyendo que toda forma de martirio es el mejor testimonio que podemos hacer al Evangelio de Cristo.

Que sepamos en este momento del Capítulo encontrar en la Palabra de Dios y en la Eucaristía la fuente de nuestra inspiración, para que sea Él quien abra nuestra mente a la comprensión de su voluntad y encienda nuestros corazones para que nunca decaiga entre nosotros la caridad fraterna.

Que ayudemos al Instituto, por medio de los trabajos capitulares, a no ceder nunca al desaliento ante los retos y las exigencias de la misión hoy, sino a mantener siempre el optimismo y la esperanza.

Que comprendamos que solamente en la conversión a Él, centro de nuestra vida y fuente de nuestra misión, tendremos la fuerza necesaria para orientar al Instituto en su segundo siglo de vida con determinación e inteligencia.

Que nuestra Madre Consolata y nuestro Padre Fundador intercedan por todos nosotros y nos bendigan.

P. Piero Trabucco, IMC (Superior General)
P. Antonio Bellagamba, IMC
P. Norberto Louro Ribeiro, IMC
P. Aquiléo Fiorentini, IMC
P. Jean André Benedetti, IMC