| Inicio |
| Links |
| Buscar |
| Contáctenos |
| Mapa del sitio |
| Créditos |
| Administrador |
| XV. La misión en el pensamiento del Beato José Allamano |
|
|
|
| Escrito por p. Francisco Lerma, imc | |
| 04.05.2007 | |
|
El amor que da sentido a toda la vida del Beato José Allamano es la misión. Fue su gran preocupación. La vocación misionera nació en su corazón desde muy joven. Fue Padre de misioneros, fundando los Institutos de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata. Sus hijos llevarían hasta los confines del mundo (“Iréis a África, a América, a India, al Tíbet…”), la consolación de María, Jesucristo.
1. La gran pre o c u p a c i ó n La gran preocupación del Beato José Allamano, el amor que da sentido a toda su vida es la misión. La vocación misionera nació en su corazón desde muy joven, la cultivó calladamente y con mucha constancia la llevó adelante hasta hacerla crecer, como árbol grande y con abundantes frutos. Por su constitución física débil y enfermiza, le fue imposible realizar personalmente el ideal de toda su vida. Pero como la misión en él era vida más que actividad, ser más que acción, nunca dejó de ser misionero. Fue Padre de misioneros, fundando los Institutos de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata. Sus hijos llevarían hasta los confines del mundo (“Iréis a África, a América, a India, al T í b e t … ” ) , la consolación de María, Jesucristo, más allá de las paredes del santuario de la Consolata y bien lejos de la ciudad de Turín. Hoy, después de más cien años de la fundación, su familia misionera anuncia el Evangelio en África, América, Europa y Asia, cumpliendo el lema que le dejó: “Anunciarán mi gloria a todos los pueblos” (Isaías). En su pensamiento encontramos bien claro los principios teológicos de la misión en general y la misión ad gentes, en particular, su naturaleza, la vocación misionera ad gentes ysusexigencias.Siguiendoellenguaje de su tiempo, él tiene claras las bases teológicas de la doctrina tradicional sobre las misiones y en algún punto hasta podemos considerarlo un pionero. 2. Fundamento trinitario Teológicamente, la m i s i ó n para el Beato José Allamano es el mandato que tiene su origen en Dios Padre al enviar al Hijo con su Encarnación y que Éste transmite a la Iglesia que Él mismo fundó. Esta doctrina se encuentra como una melodía por todos sus escritos: "El Padre Eterno envió al Hijo, el Hijo envió a la Iglesia"(Conf. III, 469). "Acordaos siempre de esta misión divina que los superiores os dan en nombre de la Iglesia, la cual la ha recibido de Jesucristo y Él de su Padre; por lo tanto es como si viniera directamente del Padre Eterno"(Conf. III, 4 6 9 ). 3. Línea cristocéntrica El concepto de m i s i ó n, partiendo de su fundamento trinitario, se debe colocar en línea cristocéntrica: Cristo es quien fue enviado; cualquier otro envío deriva de la misión de Cristo. Esta línea cristocéntrica es una de las coordenadas del pensamiento de José Allamano: "Jesucristo envió a sus apóstoles y a los hombres apostólicos de todos los tiempos"(Conf. 1, 650). "Jesucristo (...) transmite su propia misión a los misioneros, empezando por sus apóstoles"(Conf. III, 370). "Jesucristo ha aplicado en el tiempo los Decretos de Dios, transmitiendo su propia misión a los A p ó s t o l e s " ( C o n f . III, 370). Considerando la misión como acción de Dios hecha historia en este mundo, podemos comprender mejor la afirmación del Beato José Allamano cuando dice: "Jesucristo ha aplicado en el tiempo los Decretos de Dios transmitiendo su propia misión a los apóstoles" (21.12.1919: Conf. III, 370). 4. Constante eclesial Dando un paso más en nuestro caminar podemos comprender algo que ya se dejaba entrever en los textos citados anteriormente: la constante eclesiológica, la dimensión eclesial de la misión ad gentes, o el lugar que ocupa la Iglesia en esta m i s i ó n según el pensamiento del Beato José Allamano. Para él, la misión ad gentes está íntimamente ligada a la Iglesia. No hay m i s i ó n ad gentes sin la Iglesia. La Iglesia recibió el mandato de Cristo, lo conserva y, consecuentemente, es ella quien ahora envía: "La Iglesia es depositaria de la misión de Jesucristo" (Conf. I, 650). "Yo también te envío en nombre del Papa a la misión de Kenya:… para continuar el cumplimiento de aquellas palabras de Jesucristo: Id…" (Conf., I, 264). "Decid a Jesús Sacramentado que sea generoso con vosotros que estáis para marcharos a vuestra región, para la misión que Dios por medio del Papa os ha dado" (Conf., I, 364). "El Hijo ha enviado a la Iglesia y la Iglesia por medio mío os envía a vosotros" (Conf. III, 469). 5. Importancia de la misión Pese al clima poco misionero de la época y a la infinidad de obras pías y prácticas religiosas existentes en aquel tiempo, para José Allamano no hay dudas sobre la suma importancia de la misión ad gentes y el verdadero lugar que ésta debe ocupar en la Iglesia. Según su pensamiento no estamos ante una obra secundaria de la Iglesia o ante una devoción más o menos importante. La misión ad gentes se entronca con la esencia misma de la Iglesia, con la obra de la Encarnación, que la Iglesia tiene que continuar en el mundo y en la historia: "Vuestra misión es la misma de Jesucristo: misión divina" (Conf. I, 83). "He aquí la legitimidad de vuestro mandato; mandato divino, porque también a vosotros Jesús dirige las mismas palabras que a los apóstoles" (Conf. I, 128). “Acordaos siempre de esta misión divina que los superiores os dan en nombre de la Iglesia" (Conf. III, 469). "Éstanoesunamisiónordinaria,secundaria...ElPadreEterno...Ve d que misión tan importante!" (Conf. III, 469). “La vocación al apostolado es obra divina, de cooperación a la Redención y de ministros de la Iglesia" (Conf., III, 285). Convencido está el Beato José Allamano que teológica y religiosamente el misionero participa íntimamente de la misión de Jesucristo hasta el punto de considerarlo (al misionero) continuador de la única y misma misión. Juzga que esta doctrina es tan importante que no duda repetirla en casi todas las ceremonias de despedida de misioneros para África y llama a los misioneros "corredentores" (Conf. I, 43): "Nuestro SeñorJesucristodesdeestealtarosdirige,queridísimos hijos,las solemnes palabras que un día dijo a los Apóstoles: Id... Las mismas palabras dirigió a través de los siglos a tantos hombres apostólicos que, llamados por Él, tuvieron la misma misión y promesa de conversión de todos los hombres. Hoy son para vosotros, dichosos hijos de la Consolata" (Conf. I, 03). “El misionero, llamado a estar al lado de la misión de Jesús, debe unirse a Él totalmente…” (Conf. I, 95). “He aquí la legitimidad de vuestro mandato: mandato divino porque Jesús dirige también a vosotros, como a los Apóstoles y a los misioneros que os precedieron, aquellas palabras; como el Padre me envió...”.(Conf. I, 128). ”Nosotros que nos ponemos al servicio de esta misión de Jesucristo y tenemos que continuar su manifestación a los gentiles...” (Conf. I, 363). “Los misioneros que sucedena losApóstoles enla evangelizacióndel mundo y completan el mandato que les dio Jesucristo de predicar a todas las gentes, al mundo entero” (Conf., I, 608). “Nuestro Señor Jesucristo, después de resucitado, les dijo a los Apóstoles reunidos: ’Me ha sido dado todo poder... como el Padre me envió...; Id…, Yo estaré con vosotros...’. Hoy, desde este sagrario, Jesús os dirige a vosotros esas mismas palabras” (Conf. III, 247). “En este momento yo os he dado el envío, la misión de Nuestro Señor Jesucristo: como el Padre.”(Conf. III, 469). “Os dirijo las palabras que Jesucristo dijo a los Apóstoles después de su resurrección al enviarlos a convertir ’el mundo: Id...’ Jesús también hablaba a los sucesores de los Apóstoles, a todos los que habían asumido y ejercido el ministerio apostólico hasta el fin del mundo. Se dirigía a los hombres apostólicos hasta llegar a vosotros y a cuantos os sucederán en el apostolado misionero” (Conf. III, 625). 6. Al servicio de la misión Al servicio de la misión que Cristo depositó en su Iglesia, fundó la familia misionera de la Consolata con los dos Institutos, el de los misioneros (1901), primero; y, nueve años después, el de las misioneras (1910), fundaciones que son fruto no tanto de una intuición ocasional o de una fría reflexión teológica, cuanto de su experiencia de fe y oración y de su sacerdocio vivido en intensidad. Se hace misionero y padre de misioneros en obediencia y en plena disponibilidad y dependencia del E s p í r i t u . En el pensamiento del Beato José Allamano no se encuentra la visión trágica del mundo; aunque sí está presente, como es natural, la preocupación por la salvación de todos los hombre s. Pero en orden de prioridades, se puede afirmar que su preocupación principal es la expansión de la Iglesia, la propagación del Reino de Jesucristo y búsqueda del Reino de Dios (Cfr. Barsotti, Giuseppe A l l a m a n o, 59). Para la reflexionar y para compartir 1 ¿Cómo surgió la misión en el corazón del Beato José A l l a m a n o ? Meditando en su vida, subraya las características del carisma misionero y la espiritualidad del Beato José A l l a m a n o . 2 El Beato José Allamano nunca fue a los así llamados países de m i s i ó n. ¿Cómo vivió la misión sin ir a las misiones? 3 ¿Qué es lo que más te atrae de la doctrina misionera y espiritual del Beato A l l a m a n o ? 4 Estudia algunos capítulos de La Vida Espiritual, del Beato José Allamano: Cap. II. La vocación misionera (pp. 47-55); cap. XXVI. El espíritu apostólico (pp. 471-497); Cap. XXVIII. El espíritu de oración (pp. 527-556). Desde el testimonio José A l l a m a n o “El Padre Allamano comprendió una verdad que no ha estado muy presente en la conducta de la Iglesia hasta estos últimos años: que el anuncio del Evangelio no es sólo tarea del misionero que directamente se marcha entre aquellos que no lo conocen todavía o de la Santa Sede, sino que es un compromiso de toda la Iglesia: y la Iglesia se concreta ante todo en la Diócesis, en la iglesia local, es un compromiso y un deber de la iglesia local. El P. Allamano, que yo sepa, no ha hecho teorías sobre esto, sino que lo ha intuido y lo ha puesto en práctica de una manera maravillosa (Cardenal Miguel Pellegrino, Arzobispo de Tu r í n ) . Desde la oración Padre, bueno y misericordioso, que has concedido al Beato José Allamano identificarse con tu designio universal de salvación, y lo has hecho consejero espiritual, formador de sacerdotes y laicos y padre de una familia misionera para el anuncio del Evangelio a todos los pueblos: concédenos crecer en el mismo celo hasta dar la vida por los hermanos. |
|
| Ultima modificación ( 23.04.2007 ) |
| Quiénes somos... |
| El beato G. Allamano |
| Castelnuovo Don Bosco |
| La Consolata |
| Novena Beato Allamano |
| Santidad |
| Boletín |
| Documentación |
| Nuestras revistas |