|
A.- EL METODO DE LONERGAN, PUEBLA Y EL ESTRUCTURALISMO
Los Obispos de la Iglesia en Latino-América, reunidos en Puebla de los Ángeles (México), en 1979, en su III Conferencia General (1),concluyeron en la necesidad de planificar las actividades pastorales de la Iglesia. Por eso su documento final (en este trabajo lo llamaremos simplemente Puebla, se caracteriza fundamentalmente por el hecho de establecer una metodología para la planificación pastoral en la Iglesia de Latinoamérica.
La necesidad de la planificación pastoral ya la hizo sentir el Papa PABLO VI en el X Aniversario del CELAM (2), y anteriormente el Papa JUAN XXIII dirigiéndose a todo el continente (3). Como una respuesta a estas indicaciones, Puebla desarrolló la gran opción de Medellín, concretizándola en una planificación pastoral. Puebla quiere una pastoral planificada en orden a asumir de una manera plenamente humana (consciente y científica) la historia, el hoy, el grito de los pueblos americanos, con sus alegrías y tristezas, teniendo en vista su transformación (Cfr. Gaudium et Spes 1; Puebla 1306).
El camino seguido por Puebla (el de la planificación pastoral, a partir de la realidad, descubrirla, asimilarla, dejarse interrogar y dar una respuesta, comprometiéndose en ella, al mismo tempo), encuentra, de hecho, una analogía y puntos de contacto fundamentales, aunque no una completa identificación, en el “método trascendental” de BARNARD LONERGAN (4), y en el esquema del conocimiento de la realidad del Estructuralismo. Pero también se encuentran divergencias. Intentaremos ver una y otras.
1. PRIMERA INTENCIONALIDAD
a) La Conferencia Latino Americana de Puebla.
Los documentos de Puebla, antes de todo, dan un paso preliminar, considerado como “primera intencionalidad”, a todas luces necesaria para la acción. Es, podríamos llamarla así, la utopía inicial. Esta “primera intencionalidad” se compone de tres elementos
- representaciones: el Espírito criador - Jesus respeitado - la Iglesia (5); - decisiones ”queremos...”;”por eso deseamos...” (6); - utopías................:”para hacer del hombre latinoamericano un hombre nuevo” (7). Esta “primera intencionalidad” está presente en el Documento de Trabajo :”Respuesta intencionada”(8).
Como acabamos de ver en los textos citados, Puebla parte de la realidad. Es su punto de partida indiscutible. Una realidad que se presenta “caótica”, y que por ello mismo necesita “ser ordenada”; una realidad de opresión, que clama libertad, una realidad de pecado, que espera salvación. Esta realidad no pertenece solo al pasado, es también de hoy y se proyecta en el futuro. Por eso, el Capítulo II de Puebla presenta la “visión socio-cultural de la realidad de América Latina”; y el Capítulo III, la realidad eclesial hoy”. Recordando la Conferencia de Medellín (Colombia), dice: “Un sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte” (9). Puebla se pregunta:”Cuál es la respuesta que los cristianos estamos llamados a dar a esa realidad?”(10). El “hoy”del que parte Puebla es angustiante. Puebla, al partir de la realidad concreta, lo hace porque sería falso, hacerlo de los principios o enunciados teológicos; o de un dogmatismo, que nos ocultaría la vida concreta de las mujeres y de los hombres del continente, y llevaría a una práctica desencarnada, tentando conducir la realidad a los principios. Tendríamos como consecuencia lógica una “realidad acomodada”. En segundo lugar, Puebla parte de la realidad, porque es el camino que apunta la Biblia, el camino del Éxodo: primeramente, Yahvé se manifiesta al pueblo y actúa, liberándolo de la esclavitud; más tarde, vendrá la reflexión teológica sobre esta experiencia de liberación y sobre “este Yahvé que liberó”. Posteriormente, llegará el momento en que el pueblo conocerá la realidad completa, la manifestación de su mensaje (los mandamientos, la ley). En tercer lugar, Puebla parte de la realidad, pues ese es también el camino seguido por el CONCILIO VATICANO II, en la Constitución Gaudium et Spes: En la exposición introductiva de esta constitución conciliar se describe la situación contemporánea del mundo y del hombre. Este “ver”, antes de pasar a otro tipo de consideración, también lo usó JUAN XXIII, en la encíclica Pacem in terris, que considera de capital importancia los “los signos de los tiempos”. El CONCILIO habla de esperanzas y angustias, de cambios profundos, sociales, psicológicos, morales y religiosos, de desequilibrios del mundo de hoy, de las aspiraciones más comunes de la humanidad y de sus interrogativos más profundos (11). Por último, es el camino que encontramos en la estructura del conocimiento en la mente humana. La realidad de la que parte Puebla es humana, social e histórica. Es ambivalente, con sus puntos positivos y negativos. - histórica: en cuanto se trata de una realidad cambiante; una historia que no quiere significar a - penas pasado, como hemos visto en los textos anteriormente citados; - social: se trata de acciones, interacciones, relaciones, agrupaciones; - ambivalente: tiene factores de diverso orden y valor, positivos e negativos
1: III CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, Puebla: la evangelización en el presente y en el futuro de América Latina, Puebla de los Ángeles (México), 1979. 2: PABLO VI, Discurso en el X Anniversario del CELAM, 24.11.1965. 3:JUAN XXIII, Discurso en la III Reuniòn del CELAM,15.11.19558. 4: BARNARD LONERGAN, Il Método in Teologia Queriniana, Brescia, 1975. 5: Puebla, o.cit.,n.. 1294. 6: Idem, n. 1295. 7.Idem, n. 1296. 8:Puebla, Documento de Trabalho,,n. 1784.
b) El método transcendental de BERNARD LONERGAN
El teólogo jesuita BERNARD LONERGAN, en sus estudios sobre el “método trascendental, también parte de la realidad Pero veamos en qué sentido. LONERGAN, en el esquema general del proceso del conocimiento intelectivo de la mente humana, pone como primer paso el nivel empírico:”El nivel empírico en el que sentimos (12). El parte de los hechos y de los datos: “Del conocimiento de los hechos...”(13); “Primeramente la investigación, la búsqueda, a la que se le sigue y hace disponible los datos” (14). Parte de la experiencia y observación del dato real (“el cuidado de la observaciones”), y habla, en esta fase de hechos reales (“hechos observables”).
Es el primer nivel, el sensitivo. Cada hombre obra así; en el primer momento de su actividad intelectiva siente el objeto. Es la primera fase del proceso del conocimiento. Es en este primer nivel, el nivel de la experiencia, cuando se investigan los datos y los hechos (investigación y agrupación).
Para B. LONERGAN, los datos, lo hechos que investigamos, la historia es y pertenece al pasado. Para él (que también parte de la realidad, como estamos viendo), la realidad es “el pasado de la acción”. Hay, de hecho, una realidad en su método, pero ésta se refiere al pasado de la acción. Su concepto de historia tiene un valor de pasado, alejada ya del presente: “En la asimilación del pasado se da la primera búsqueda, la cual descubre y hace disponibles los datos (15).”Hay una teología ‘in oratione recta’ en la que el teólogo, iluminado por el pasado, enfrenta los problemas de su tiempo” (16).
El estructuralismo c) Para el estructuralismo, el primer momento en el conocimiento de la realidad es “el momento sensitivo”, el momento perceptivo, donde se capta el fenómeno, lo que aparece. Se empieza, pues, a conocer la realidad a partir de lo sensitivo. Es el primer paso.
También en este esquema del estructuralismo encontramos un punto común con la doctrina del documento de Puebla: se parte de la realidad. Pero, de qué realidad se trata? ¿En qué sentido? Tenemos que ahondar más en este tema.
No conocemos la realidad directamente; se la conoce a través de lo sensitivo. Lo que conocemos son las formas. Por eso tenemos que empezar experimentando, estando dentro de la realidad, dentro de la acción; y, desde dentro, entonces observar (segunda parte de este primer momento), para llegar, de esta manera y por este proceso, al conocimiento de los datos y de los hechos, que son las formas de la realidad.
___________________________
9: Puebla, op.cit.88. 10: Idem,, n.1298 11: CONCILIO VATICANO II, Gaudium et Spes, n 4 – 10. 12: BARNARD LONERGAN, Il Métodoin ...,op.cit.,p.31. 13: B.LONERGAN,op.cit.,p.34. 14 B.LONERGAN,idem,p.153.
Resumiendo, en el estructuralismo, tenemos la primera realidad como percepción sensitiva. De este modo podemos decir que en este punto se da una analogía entre la doctrina de Puebla y el estructuralismo, en su teoría del conocimiento de la realidad.
a) Hay una grande coincidencia en el conocimiento de le estructura de la realidad entre el pensamiento de Puebla y la epistemología estructural: la realidad como percepción sensitiva (conclusión a la que llegamos anteriormente). Mas, sobre la realidad podemos decir algo más, a seguir al concepto sensitivo: el concepto abstracto. Ambos son claros en los documentos de Puebla. - se hace el análisis de la realidad y se tiene en cuenta las necesidades, los interrogantes (¿Cuál es la respuesta? ¿Cuál es son las líneas…? ¿Cuáles son las opciones? Cfr. Puebla 1298); y los retos (“los grandes desafíos”, Puebla 1297); “La situación de injusticia…nos hace reflexionar sobre el gran desafío que tiene nuestra pastoral…; los retos a la evangelización” (Puebla 1290).
- de los fenómenos (“de lo que aparece”), se pasa a las agrupaciones (grupos cristianos: “experimentamos, observamos, agrupamos”);
- estas agrupaciones están unidas entre si, unas a otras, por lo que se dan unas acciones, relaciones e interacciones (grupos cristianos relacionados entre si);
- en las varias agrupaciones encontramos unas constantes (grupos de oración, por ejemplo), y unas variables (grupos de oración carismática);
- entre las varias constantes encontramos los temas, de los que surgen los temas generadores: liberación, participación, comunión.
Así hemos seguido paralelamente el iter del estructuralismo y Puebla.
- las opciones que se proyectan en el objetivo general, que al mismo tiempo se pueden entender como utopía general;
- estas opciones iluminadas por unos criterios muy concretos: opción por los pobres, pobreza, etc. - que son principios doctrinales y principios de acción;
- concluyendo con las líneas necesarias para cambiar la situación: la acción transformadora.
b) A este punto hacemos referencia a B .Lonergan, en los niveles de:
- entender (convertir los datos en conceptos): la comprensión; - juzgar (aceptar o rechazar las hipótesis): la crítica y la interpretación – la hermenéutica, etc. Y de las ocho operaciones de que habla en su estudio, en este apartado recordamos: - la interpretación - el diacrónico y sincrónico de la história - la dialéctica - la explicitación de los fundamentos - la explicitación de las doctrinas - la sistematización
3. LAS OPCIONES
a). Las opciones de Puebla
Del análisis ponderado, Puebla llega a las opciones:
“Optamos por: - una Iglesia sacramento de comunión, que en una historia caracterizada por conflictos las energías insustituibles aptas a promover la reconciliación y la unidad solidaria de nuestros pueblos” (Puebla 1302). - “Una Iglesia servidora que prolongue en el tiempo Cristo-Siervo de Yaweh a través de varios ministerios y carismas” (Puebla1303). - “Una Iglesia misionera que anuncia con alegría al hombre de hoy que é es hijo de Dios en Cristo; se compromete con la liberación de todo el hombre y de todos los hombres (el servicio de la paz y de la justicia es esencial en la Iglesia), y se inserta solidariamente en la actividad apostólica de la Iglesia universal en comunión íntima con el Sucesor de Pedro. Ser misionero y apóstol es condición del cristiano” (Puebla 134).
b). El tomar decisiones
En el método trascendental de B. LONERGAN aparece en este punto otra analogía importante con Puebla: la responsabilidad, el tomar decisiones. B. LONERGAN habla de la dialéctica, de encontrar los puntos críticos, lo dinámico, lo contradictorio, los conflictos en orden a superarlos y avanzar en dirección a la meta (p. 149), a un punto comprensivo, eliminando los contrastes del sujeto y su mundo. La conversión se debe dar en tres niveles:
a) intelectual: la verdad b) moral: los valores c) teológico: fe.
Normalmente es un proceso largo y no se trata apenas de un desarrollo lineal. Es fundamentalmente, como afirma LONERGAN, un cambio de dirección.
La conversión, en cuanto vivida, interesa a todas las operaciones conscientes e intencionales del hombre. Pero, en cuanto comunitaria e histórica, la conversión exige una reflexión que hace temático el movimiento, explora explícitamente los orígenes, el desarrollo, las finalidades, las conquistas y los fracasos.
Así pues, podemos concluir diciendo que en este punto encontramos una verdadera analogía con Puebla, la conversión evangélica y el método trascendental de LONERGAN.
4.- EL FUTURO DE LA ACCION
El futuro de la acción en la epistemología estructural se encuentra en el llamado “momento abstracto”.
En LONERGAN se dan dos momentos para la decisión:
a) sistematización de las doctrinas: el sistema intenta elaborar sistemas apropiados, eliminar incoherencias manifiestas y llegar a una comprensión de los casos espirituales; b) comunicación: corresponde a la acción en el futuro. En Puebla no se distinguen estos dos momentos, pero están presentes lógicamente.
En el Estructuralismo no hay utopía porque en si mismo es ya una utopía:
a) es utópico querer llegar al conocimiento total de la realidad; b) es utópico aún más, la realidad no la conocemos directamente, mas a través de lo sensitivo; lo que conocemos son las formas.
B.- CONSECUENCIAS
No es fácil, o quizás sí lo sea, sacar las consecuencias de toda la reflexión anterior, que nos ocupó todo este tiempo. En este momento nos podemos preguntar: ¿Qué es para mi lo más importante en la planificación pastoral?
1. Necesidad de la reflexión
Considero como primera consecuencia lógica e importante la necesidad de reflexión seria en la planificación pastoral. No puede haber acción pastoral sin reflexión, es decir, sin ponerse a trabajar con la mente, pues de lo contrario se puede asumir humanamente la realidad.
a) La realidad
La reflexión es necesaria, en primer lugar, para conocer la realidad desde dentro, para descubrir sus causas, escuchar sus gritos más profundos, sus deseos más hondos de libertad y salvación, y trazar unas pistas de trabajo en sintonía con ello. En breve, “nombrar creador” y “acción creadora” (transformadora). Es lo que nos enseña Paulo FREIRE en su Pedagogía del oprimido: “La liberación a la que no accederán por casualidad, sino por la praxis de su búsqueda; por el conocimiento y reconocimiento de la necesidad de luchar por ella” (p. 40). Y en otro paso:”El aspecto subjetivo se corporifica en una unidad dialéctica con la dimensión objetiva de la propia idea, vale a decir, con los contenidos concretos de la realidad sobre la que ejerce el acto cognoscente. Subjetividad y objetividad se encuentran en aquella unidad dialéctica de la que resulta un conocimiento solidario con el actuar y viceversa” (Idem p. 31).
b) Los destinatarios
Es necesaria la reflexión, una reflexión sincera y seria, para evitar una acción pastoral que podríamos llamar de “loro”, (repetitiva), una acción pastoral que supere el continuo repetir de recetas hechas, de respuestas ya preparadas, iguales para situaciones diferentes. Así se evitará la masificación de los destinatarios, simples objetos de algo anteriormente ya conocido y fabricado.
c) Los agentes
La reflexión es necesaria en orden a nosotros mismos, los agentes de la pastoral, para que actuemos como personas humanas y conscientes, seres, que, también en la pastoral, sienten, piensan, comprenden y toman decisiones, comprometiéndose con la realidad. Y todo esto para mezclarnos con nuestro mundo, con la realidad concreta y pagar de persona. Así se evitaremos una pastoral de anonimato, ineficaz y estéril, en beneficio de otra más positiva y creadora (transformadora).
d) La decisión
Hace falta la reflexión en pastoral para testimoniar, para ser testigos de una liberación vivida, testigos de la experiencia de Dios que salva de la esclavitud, que salva al oprimido. Creer es comprometerse, como alguien ha escrito (GONZALEZ RUIZ, en su libro Creer es comprometerse). Y si falta una reflexión seria, entonces es imposible encontrar caminos de testimonio auténticos. Y sin testimonio, no habrá acción pastoral transformadora de la realidad, acción evangélica, anuncio del Reino.
2.- Necesidad de la planificación
La segunda consecuencia lógica e importante es la necesidad de una planificación. No se puede llevar a cabo lo anteriormente expuesto si falta una cohesión entre os varios elementos. Si falta un esquema humano de operaciones conscientes puesto en acto. La planificación es “el camino práctico para realizar concretamente las metas pastorales” como nos enseña Puebla (n.1306).
La planificación, que es un proceso y no actos individuales, y también una metodología de análisis de la realidad, tiene una estructura fundamental que engloba y tiene en cuenta todos los elementos de una pastoral encarnada en la realidad. Tiene además una cohesión interna en un cuadro completo y dinámico de acciones, en orden a la transformación de la realidad: opción fundamental, objetivo general, criterios, objetivos concretos, metas.
3.- No hay recetas hechas
La tercera consecuencia es la convicción que me queda, después de este trabajo de exposición y reflexión, de que no hay recetas pastorales ya hechas para ninguna situación concreta.
En una palabra, la necesidad de no establecer nada, antes de encontrarnos con la realidad, con los destinatarios, y con los agentes. Esto nos ha de llevar a asumir una actitud de escucha constante (observación, contemplación, diálogo), tanto para conocer la realidad como para escuchar los gritos, comprender sus angustias y buscar comunitariamente respuestas y caminos que nos lleven a superar la situación de opresión y de muerte que queremos transformar.
4.- Ningún plan pastoral es eterno
La cuarta consecuencia es la siguiente: ningún plan pastoral es eterno ni resolverá totalmente los problemas.
El plan es como una rueda (tiene que ser). Creo que este es uno de los puntos más profundos e importantes que se encuentran en la reflexión sobre una planificación pastoral. En consecuencia, no hay que quedarse nunca satisfechos con lo conseguido en ningún momento o fase de la realización del plan, ni aún cuando se piense que se llegó a su cumplimiento o realización completa. Hay que volver a la realidad de nuevo para no falsear las percepciones, como nos enseña también el estructuralismo. O, recordando el axioma tradicional, “Ecclesia semper reformanda”.
Llegados a este punto debería caber una reflexión teológica sobre lo provisorio. Creo que la imagen/símbolo del Éxodo coincide plenamente con esta necesidad, la enriquece y le da, por así decirlo, un peso bíblico.
5. El pluralismo en la pastoral
La quinta consecuencia es la realidad del pluralismo. El pluralismo debe existir, o, mejor, hay que reconocer su existencia, en toda su entidad humana. Aceptarlo, porque de hecho existe, significa enriquecerse de valores humanos y abrirse constantemente a los otros y a posibilidades y vías de acción diferentes. Hay que tener en cuenta el pluralismo tanto a la hora de la planificación, como en la concretización y realización de todas sus etapas y en la aceptación de sus respuestas. Reconocer de facto la realidad cambiante, la presencia renovadora del Espíritu en la Iglesia y en la sociedad y la libertad en los otros agentes de pastoral y en los propios destinatarios, son, todo esto, elementos esenciales del pluralismo.
Así la acción pastoral será más rica, ecuménica, abierta al diálogo, tolerante, receptiva de los valores ajenos y plena…Más Reino.
C.- QUE ES UN PLAN PASTORAL
¿Que es un plan pastoral diocesano? No es una fórmula mágica. No es una inflexión o un cambio cualitativo: Cf. NMI 20.
Cada tiempo y lugar hay que auscultar los signos de los tiempos. Haciendo discernimiento a partir de la ley natural y de la Palabra, que afronte los desafíos de este tiempo y de nuestra sociedad, con las mediaciones exigidas.
El programa tiene que formular orientaciones ordenadas adecuadas a las condiciones de cada comunidad. Dentro de las coordenadas universales el único programa del Evangelio se introduce en la historia de cada Iglesia local y establece indicaciones programáticas concretas (objetivos, métodos de trabajo) y la búsqueda de los medios necesarios para que el anuncio llegue a las personas (NMI 29).
Es pues una programación concreta de la acción pastoral, que tiene en cuenta la realidad (signos de los tiempos) y sus exigencias, que introduce cambios (no cualitativos) en la pastoral ordinaria, con el fin de encarnar con mayor ahínco la fe en el espíritu del tiempo y centra la mirada en algunos retos considerados prioritarios, para superarlos, mediante la fijación de objetivos a alcanzar y sus correspondientes líneas de acción.
¿Cuales son los signos de nuestro tiempo?
Hay que individualizar los signos y analizarlos Sin querer ser exhaustivos indicamos algunos que nos parecen de ámbito general, dejando que localmente se individualicen los suyos.
-a) En el campo civil, socio-cultural, político, artístico, local, nacional e internacional:
Cayendo los llamados “dioses de la modernidad”, el hombre ha quedado libre de prejuicios ideológicos y de cerrazones intelectuales, que lo hacen más abierto a los valores perennes del Reino, más sediento de verdad y de bien; surge al mismo tiempo, una conciencia más madura de la dignidad de la persona humana y de los derechos culturales de los pueblos y al intercambio cultural; sed de justicia y de paz y de respeto por la integridad del creado; así como la solidariedad entre pueblos y naciones del universo; el cambio radical en la comunicación (medios de comunicación, internet).
En sentido negativo, la globalización entendida como un proceso básicamente económico, ignorando sus componentes culturales, sociales y religiosas; pernicioso reducionismo económico y tecnológico en los procesos de desarrollo, ignorando la dimensión social de los mismos; el constante recurso a la violencia para resolver conflictos entre grupos sociales, naciones y a nivel mundial.
- b) En el campo religioso: otras religiones y cristianismo, otras iglesias hermanas, dentro de la propia iglesia y diócesis: El resurgir de nuevas oportunidades para la evangelización, el diálogo interreligioso incipiente, los pasos significativos en el ecumenismo, las nuevas perspectivas teológicas en las jóvenes iglesias, la renovación eclesial permanente, la autonomía de las iglesias locales, los nuevos ministerios, la madurez de los laicos y el testimonio del martirio.
En sentido negativo podemos indicar el proceso creciente de secularización con el concepto postmoderno de “la segunda muerte de Dios, que afecta especialmente a las sociedades de occidente ( negación de la verdad objetiva, la libertad moral absoluta, la afirmación del consenso como única fuente de moralidad y del derecho); la pérdida de los valores socio-religiosos en las sociedades tradicionales ante la avalancha de la globalización en curso; el creciente número de nuevos movimientos religiosos; el creciente sincretismo religioso; y la reacción de los nuevos fundamentalismos.
1.- Objetivo principal
Los signos de los tiempos tienen que ser evidentes a nivel general y a nivel local para poder establecer el objetivo principal del plan pastoral. A través de la experiencia diaria cada grupo (comunidad, parroquia, diócesis), debe constarlos, con la ayuda de las ciencias sociales, de la Sagrada Escritura, de la enseñanza de la Iglesia y de la reflexión teológica. Los encontramos de hecho, en la comunicación social y en nuestras propias actividades. Ante ellos debemos evitar aceptarlos pasivamente y con actitudes no críticas. La nueva evangelización que nos pide insistentemente la Iglesia exige nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones. En ese horizonte debemos ubicar el plan pastoral, desde el cual se podrá comprender el objetivo general, que se va concretizando en los objetivos particulares. Hay, pues, que indicar claramente el plan pastoral, situándose en el horizonte de toda la obra evangelizadora de la Iglesia, el cual tiene que tener un objetivo general bien definido y concretizado simultáneamente con diversos objetivos particulares.
2. Objetivos particulares
El objetivo principal irá acompañado de objetivos particulares implicados y exigidos por aquel. Son objetivos que constituyen como mediaciones para la consecución del objetivo general. Se trata de concretizar cada vez más lo que se quiere conseguir, analizando cada uno de los pasos y fases de todo el proceso.
a) Lineales Persiguen alcanzar unas metas sin las cuales resultaría imposible emprender la evangelización. Nuestra tarea evangelizadora a través de cada una de sus actividades, avanzará con paso firme y decidido, acompañada al mismo tiempo de sus flaquezas, resistencias y fallos, debido al espíritu anti-evangélico y a nuestra propia condición human, pues llevamos un tesoro en vasos de barro y nosotros también estamos sometidos al pecado. Por eso, los momentos de evolución y revisión nos llevarán a la conversión del corazón y a una renovada fidelidad al plan y objetivos propuestos. El Espíritu del seños nos da la seguridad de la fidelidad y del triunfo (“Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”).
Cómo sería posible nuestra acción misionera si no tuviéramos claro los contenidos del mensaje y las fuerzas internas que nos mantienen fieles a su anuncio? ¿Podríamos hacerlo sin la convicción que la obra no es nuestra, y sin usar los medios que Él nos indicó y sin una permanente conversión?
Del mismo modo, sería imposible evangelizar si no tuviéramos claro que es el Espíritu el alma y la fuerza de la comunidad evangelizadora, es Él que reúne y congrega, es Él que hace que la Iglesia sea instrumentos eficaz de liberación y salvación de los hombres, y es Él que manda y dirige misión. Pentecostés no es un hecho histórico para recordar, sino una acción constante de Dios en la historia.
También debemos estar convencidos de que la misión evangelizadora significa vivir unidos en Cristo y que a través de nuestra acción queremos que los demás la compartan, y que esto solo es posible en la Iglesia y por medio de ella.
No podemos olvidar en nuestros objetivos lineales la acción misteriosa de la Iglesia como sacramento universal de salvación, a través de la cual se van integrando los valores y la santidad que podemos encontrar en las otras culturas y religiones (Nostra Aetate 2). La obligación de evangelizar nos acompaña y nos urge siempre, como discípulos de Jesús que nos ha llamado para estar con Él y nos enviar en misión y ser sus testigos en Jerusalén, en la Galilea y en todo el mundo. Esta urgencia tiene todavía toda su actualidad.
b) Trasversales
Los objetivos transversales también hay que colocarlos en el ámbito de las condiciones de posibilidad de toda evangelización, pero son transversales, porque vienen supuestos y están presentes en todos y en cada uno de los objetivos lineales. La llamada, el envío de todos, el compromiso de cada uno y de todos los miembros de la comunidad eclesial como comunidad ministerial, son otras tantas categorías que deben comprender todo el plan pastoral y sobresalir significativamente en sus actividades.
La formación específica de cada uno de los agentes de pastoral, segundo los ministerios que ejerzan y la formación permanente, nunca pueden faltar en la concreción del plan de pastoral. Se han de establecer programas concretos en estos sectores.
3. Líneas de acción
Las líneas de acción tienen como finalidad facilitar que todo el plan se dirija y alcance la meta propuesta en cada uno de los objetivos particulares. Para ello, los miembros de la comunidad, de la parroquia, de la diócesis, tienen que reflexionar seriamente individualmente, en pequeños grupos, en asambleas, sobre todo el plan pastoral para encontrar y presentar propuestas de líneas de acción en orden al cumplimiento de los objetivos de plan, teniendo en cuenta su adaptación a las diversas situaciones locales.
Todo el pueblo de Dios, laicos, religiosos, presbíteros y obispo, deben participar en la elaboración del plan pastoral. Nacería mal, si naciera sin la participación directa de algunos de estos sectores Las acciones pastorales tienen que brotar de un sentido profundo de la fe, de una real auscultación de los signos de los tiempos y de una responsable participación de todos y de cada uno de los miembros de la comunidad eclesial. Así se llegará a destacar las líneas de acción que sean prioritarias para el cumplimiento del objetivo general y de los objetivos particulares del plan pastoral.
4. Los errores que hay que evitar
Hago solo una llamada de atención, para que a la hora de planificar y ejecutar estemos atentos y pongamos cuidado en la calidad de nuestra acción.
Recién llegados a un determinado país, diócesis, parroquia o comunidad el primer paso en falso que se suele dar es el del desconocimiento de la realidad socio-político- económico-culturas y religiosa de las personas a las que somos enviados, los destinatarios de nuestra acción evangelizadora. Desconocimiento del entorno vital y de los destinatarios concretos, del hombre, de la mujer, de los niños, de su idioma, de su cultura, de su historia, de sus alegrías y tristezas, de sus necesidades vitales y de sus deseos más profundos.
El segundo paso en falso que debemos evitar es el de querer y hacer tantas veces todo en poco tiempo. Claro que lo se va a conseguir! Entonces surge el desaliento. Querer entrar en la acción sin reflexionar, imponiendo ritmos y esquemas de trabajo, programas y dinámicas prefabricadas…en vez de caminar juntos, al mismo paso, al ritmo de la gente y así encontrar caminos comunes, es un paso muy grave, del que siempre nos que arrepentiremos. Recordemos a Pablo Freire, que nos recuerda “el hecho de usar una pedagogía que debería ser elaborada con él, y no para él”.
El tercer error puede ser la ruptura de la comunión entre los agentes de la pastoral. Romper la comunión, significa destruir cualquier proyecto evangélico por la raíz. La confrontación de ideas y propuestas diferente para la programación son buenas e incluso necesarias, pero nunca hasta el punto crear la división y acabar con la comunión eclesial. Es un error grave y un fracaso pastoral de sus protagonistas. Hay que buscar siempre una respuesta adecuada para cualquier situación que se presente. Hay que intentar respuestas al punto crítico que tengamos delante y enfrentar incluso las situaciones conflictivas que pueden fácilmente romper la unidad y la comunión.
Hay que evitar el error del exagerado activismo, con menoscabo del contacto humano más profundo con los destinatarios de la acción pastoral directa, con la gente de nuestras comunidades, con los laicos, con los que compartimos tareas apostólicas, con los que participan en los cursillos de formación. Se debe evitar poner en primer lugar lo técnico y práctico por en cima de lo humano.
Por último señalo en la capacidad y en la entrega de lo que podríamos dar y no damos, en los talentos que recibimos y no desarrollamos toda su potencialidad, la capacidad de trabajo y lo que hacemos realmente. Siempre podemos dar algo más de lo que damos, en cantidad, pero, sobretodo en calidad. Recordemos aquí lo de “el bien hay que hacerlo bien”, de nuestro Fundador. En este punto tenemos que ir superando los falsos complejos de incapacidad y de falsa humildad, para no parar y dar menos de lo que en realidad podríamos haber dado, pues la mies es grande.
P. Francisco Lerma Martínez
BIBLIOGRAFIA
• CELAM, Documenti della Chiesa Latino Americana, EMI, Bologna 1995 • CONCILIO VATICANO II, Gaudium et Spes; Lumen Gentium; Ad Gentes; Nostra Aetate, BAC, Madrid, 1993, 2ª ed. • DIOCESIS DE CARTAGENA (España), Plan Pastoral 2002-2005, Murcia, 2002. • DIOCESE DE INHAMBANE (Moçambique), Plano Diocesano Pastoral 2003-2005, Eco das Comunidades, Inhambane Dez., 2002. • FREIRE PAULO, Pedagogia dell’oppresso, Mondadori, Milano 1975 • JUAN PABLO II, Redemptoris Missio, L.E.Vaticana, 1991; • ______________, Novo Millennio Ineunte,E.E.Vaticana, 2000. • LONERGAN, B.,Il método in teologia, Queriniana, Brescia 1975. • PABLO IV, Evangelii Nuntiandi, Ed. Paoline, Roma 1976.
|