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(Primera parte) CALIFICACIÓN Y RENOVACIÓN DEL MISIONERO
Vivimos un tiempo de cambios de época que afectan a todos los ámbitos de la existencia: desde el técnico al cultural, desde el social al religioso, desde el familiar al político. También nuestro Instituto ha cambiado y está llamado a organizar su propio futuro con fidelidad al pasado y con la mirada llena de esperanza por lo nuevo que está naciendo. Nosotros creemos que para saber acoger y vivir positivamente los desafíos de la historia y realizar proyectos-compartidos, debemos especializarnos y renovarnos. Se necesita solidez y vivacidad espiritual, anclaje firme y vivo en Cristo para realizar la misión hoy y descubrir “las cosas nuevas” que el Espíritu Santo está haciendo nacer entre nosotros en este nuevo milenio. A la luz de las orientaciones del XI Capítulo General, queremos enfocar nuestra programación sobre los tres pilares que sostienen nuestra vida de consagrados a la misión: nuestra formación, nuestra comunión y nuestra misión.
EN NUESTRA FORMACIÓN “Todo misionero es responsable de su propia formación para responder a los desafíos de la misión y de la composición multicultural de nuestra familia misionera. Para esta exigencia, el Instituto –en cada circunscripción, a nivel local, continental y general– se compromete a ofrecer a todos, los instrumentos y medios oportunos” (XI CG 92).
1. ESPIRITUALIDAD La Redemptoris Missio nos recuerda: “Cada misionero, lo es auténticamente si se esfuerza en el camino de la santidad” (RM 90). Nuestro Fundador nos pide que seamos no solamente santos misioneros, sino “santos superlativamente”. Por eso es importante crecer en la oración personal y comunitaria, en la escucha de la Palabra de Dios, en saber leer la propia realidad personal y comunitaria a la luz del misterio pascual, en actitud de conversión permanente. “El Capítulo renueva con convicción la opción por la santidad de vida de los misioneros individualmente y de las comunidades. Esta opción se manifiesta en la conciencia de estar consagrados para la misión ad gentes, ad vitam, ad extra y ad pauperes, uniendo espiritualidad y acción apostólica, formando un misionero unificado, auténtico, dispensador de los misterios de la salvación” (53) .
Propuestas operativas Para las circunscripciones - Dialogar sobre el proyecto de vida personal y comunitaria con cada uno de los hermanos y con las comunidades. - Valorar en nuestras comunidades, según la tradición del Instituto: la adoración eucarística, la lectio divina, la dirección espiritual, el perdón y la promoción fraterna, la revisión de vida, todos los medios para una espiritualidad de comunión, las celebraciones de aniversarios y otros momentos de fiesta (cf. 55.5). - Favorecer la creación de comunidades y centros de espiritualidad que acojan a los hermanos para momentos de reflexión y de oración (cf .55.3) - Programar encuentros con los superiores locales para una animación mutua al servicio de las comunidades, compartiendo también la propia experiencia de Dios (cf. 55.4). Para el Instituto - Continuar promoviendo y profundizando la reflexión sobre la espiritualidad del Fundador, en colaboración con las Misioneras de la Consolata, por medio de seminarios y encuentros (cf. 64.3); - Estudiar y publicar, por medio del Departamento de la Postulación, reflexiones que presenten aspectos diversos de la vida y del pensamiento del Allamano (cf. 106); - Mantener viva en el Instituto, con iniciativas apropiadas, la figura y la obra del Can. Giacomo Camisassa; - Pedir a nuestras revistas misioneras que publiquen un inserto anual sobre el Beato Allamano (cf. 106), posiblemente en el mes de febrero; - Proponer a los hermanos la recogida de documentación relativa a figuras de misioneros ejemplares y estudiar la oportunidad de comenzar nuevos procesos de beatificación (cf. 106); - Suscitar iniciativas para el estudio del carisma y del espíritu del Fundador y favorecer su asimilación con propuestas y publicaciones idóneas (cf. 7.1)
El bienio (7 octubre 2006 – 20 junio 2008), de acuerdo con las indicaciones capitulares, será dedicado a la reflexión y la profundización del tema “la santidad de vida”, con propuestas y subsidios preparados por la Dirección General y con otras iniciativas de las circunscripciones (cf. 55.1).
2. FORMACIÓN PERMANENTE “El carácter evolutivo de la persona humana, su crecimiento en la vida cristiana y la constante renovación de la misión, la necesidad de adaptarse a los ritmos de transformación de la sociedad, exigen del misionero que se mantenga en formación permanente” (Const. 90).
Propuestas operativas Para las circunscripciones: - Realizar un encuentro continental sobre el tema de la inculturación del carisma (cf.58.2); - “Favorecer la formación permanente de los misioneros, en las circunscripciones, con encuentros regulares, ejercicios espirituales y subsidios adecuados, en particular sobre temas y documentos del Instituto y de la Iglesia” (94.1); - Preparar en los diversos Continentes a algunos hermanos en los campos de la historia, la inculturación del carisma y la espiritualidad del Instituto (cf. 58.2). - Formar a la espiritualidad de la pobreza valiéndose del libro “Pobres para enriquecer a los otros” (cf. 97.4); - Promover y cuidar la preparación de los administradores actuales y formar a los nuevos (cf. 97.7).
Para el Instituto: Momentos prolongados de formación permanente: La Dirección General, en colaboración con el Secretariado General para la Misión y en comunión con los Superiores de circunscripción, organiza diversos cursos de formación permanente (cf. 94.4). Para: - Misioneros jóvenes: se realizará en los continentes un curso prolongado para misioneros de aproximadamente 10 años de sacerdocio o de profesión perpetua para los Hermanos, juntamente con las Misioneras de la Consolata. - Misioneros adultos: se promoverán dos cursos prolongados para los misioneros que tienen aproximadamente 25 años de sacerdocio o de profesión perpetua (2007 e 2009). - Misioneros ancianos (más de 65 años): se organizarán dos encuentros de un mes (en el 2008 y en el 2010) en Roma, sin excluir la posibilidad de realizar otros a nivel de continente y de circunscripciones.
Otras iniciativas de formación permanente: - Publicar, con el asesoramiento del Departamento Histórico, las tesis de doctorado más significativas y que tienen que ver con la historia del Instituto. - Señalar y publicar, a través del Departamento Histórico, obras significativas en varias lenguas sobre la historia del Instituto, del Fundador y de nuestro carisma. - Invitar a las circunscripciones a enviar a la Dirección General material histórico relacionado con la memoria de nuestros difuntos y de nuestras misiones.
El bienio (7 octubre 2008 – 20 junio 2010), de acuerdo con las indicaciones capitulares, será dedicado a la reflexión y a la profundización del tema “interculturalidad”, con propuestas y subsidios preparados por la Dirección General y con otras iniciativas de las circunscripciones (cf. 58.1; 97.1).
3. FORMACIÓN DE BASE La Dirección General, consciente de la importancia que la formación de base tiene sobre la vida y las actividades del Instituto, cuidará de manera especial este sector y buscará los caminos más aptos que favorezcan el crecimiento de nuestros jóvenes en calidad, serenidad, profundidad, entusiasmo misionero y espíritu de familia. Todos los Misioneros deben sentirse responsables de la formación y acompañar a los jóvenes en su camino de crecimiento humano, cristiano y misionero.
Propuestas operativas Con los formadores - Realizar un encuentro en cada continente con los superiores de circunscripción (2007) y uno a nivel general (2008); - Reflexionar y buscar, con las Misioneras de la Consolata, caminos formativos sobre el carisma y sobre la espiritualidad (cf. 64.4); - Continuar la reflexión emprendida en los años pasados sobre las fichas formativas y publicarlas; - Publicar y dar a conocer la Ratio Formationis a formadores, animadores vocacionales y superiores de circunscripción; - Programar, preparar y formar nuevos formadores (91.4); - Acompañar el discernimiento para la elección de los formadores en las circunscripciones donde hay centros de propedéutico y de filosofía (cf. 91.4).
En los seminarios - Visitar y acompañar nuestros centros formativos; - Incluir en el curriculum de estudios material relativo a los siguientes aspectos: interculturalidad, JPIC, diálogo interreligioso, fenomenología y teología de las religiones (cf. 79.3); - Continuar, en la medida de lo posible, el camino de interculturalidad en nuestros seminarios; - Ayudar a las circunscripciones para que en todos los seminarios exista una comunidad formativa y no un solo formador (cf. 91.5); - Estudiar y poner en marcha una praxis común en nuestro centros de teología, en lo relativo a las licencias (cf. 91.2); - Comenzar el año de servicio al Instituto con quienes terminan la teología de base en el 2006 (cf. 91.1); - Ofrecer a nuestros estudiantes una guía práctica y espiritual para la economía de comunión (cf. 97.8); - Cuidar que todos los estudiantes, a partir del propedéutico, aprendan la lengua italiana como signo de amor y de pertenencia a nuestra familia; - Ayudar a nuestros estudiantes a conseguir, durante la formación de base, un conocimiento suficiente de la lengua inglesa.
En las circunscripciones / continentes - Crear condiciones para que exista una mayor colaboración entre el formador y el animador vocacional en la fase de acompañamiento y de discernimiento vocacional (cf. 73.7); - Estudiar y favorecer en las diversas circunscripciones la realización de otras posibles formas formativas (cf. 91.6b,c); - Continuar reflexionando y proponiendo iniciativas válidas para acompañar y sostener a los jóvenes misioneros durante su iniciación en la misión (cf. 89; 91.3); - Revisar la composición numérica de los seminarios en relación con el acompañamiento, el discernimiento y la vida comunitaria; - Estudiar la oportunidad de disponer de consejos continentales de formación.
4. SECTOR ESPECIALIZACIÓN Y CULTURA Este sector sigue a los misioneros que después del iter formativo de base y después de haber transcurrido un periodo de experiencia misionera, son llamados a realizar una especialización para poder luego ofrecer un servicio cualificado al Instituto. Dicho iter sigue especialmente los centros de estudio que están bajo la directa responsabilidad del Instituto. Cuida también los bienes culturales del Instituto.
Propuestas operativas - Orientar y acompañar a los misioneros en los estudios de especialización con vistas a servicios cualificados para la misión (formación de base, enseñanza, animación misionera y vocacional, medios de comunicación social…); - Mantener contactos regulares con los misioneros que han conseguido especializaciones para una mejor valoración de los mismos a servicio del Instituto; - Mantener una relación conveniente entre la Dirección General y el Instituto Filosófico IMC de Nairobi; - Seguir la situación y la actualización de las bibliotecas y el desarrollo y actividades de los Museos del Instituto; - Asegurar la conservación de las obras de arte del Instituto (cf. 111); - Preparar a los misioneros en las nuevas áreas y ámbitos como la globalización, las problemáticas culturales de los varios Continentes, la metodología pastoral, los cambios culturales y valorar a los ya preparados; - Valorar a los hermanos especializados en el estudio de las religiones; - Crear una comisión para los bienes culturales que elabore un proyecto de acumulación, conservación y valoración de nuestro patrimonio cultural con vistas a la AMV (cf. 111).
II. EN LA COMUNIÓN Nuestro Instituto, en su multuculturalidad, está llamado a vivir la unidad en la diversidad para ser signo profético de una comunidad humana y fraterna. Esta comunión vivida entre nosotros y con toda la humanidad, especialmente con la que sufre, es para nosotros escuela de vida y estímulo para realizar cada vez mejor nuestra vocación de Misioneros de la Consolata. Deseamos caminar por el camino de la comunión y ser signo de unidad en la construcción del Reino, acogiendo y valorando a todo “aquel” que encontramos en el camino.
En nuestras comunidades “Hoy se advierte la necesidad de ir más allá de la internacionalidad, para afrontar los retos de la interculturalidad. Esto requiere sobre todo el reconocimiento y la aceptación del pluralismo cultural y el esfuerzo continuo de comprender al otro. Se entra así en una dinámica de dar y recibir, un compartir que hace crecer en el diálogo, en la confianza mutua y en el reconocimiento de nuestras diferencias” (56).
Propuestas operativas - Ser signo de comunión y crear un clima de confianza, ofreciendo la ayuda mutua para caminar hacia el respeto del otro, hacia las diversas culturas, abandonando las críticas y los prejuicios que provocan solo división y no ayudan a crecer en la comunión; - Estar atentos a valorar con pequeños signos los momentos que caracterizan las etapas de la vida de cada hermano en la comunidad (cumpleaños, aniversarios, acontecimientos familiares...); - Crear condiciones para que la interculturalidad sea vivida como expresión de nuestro carisma misionero.
Con las Misioneras de la Consolata “Sabedores de la común herencia carismática, que nos une en nuestra consagración a Dios para la misión...” (cf. 62) deseamos ser familia como quería el Beato Fundador.
Propuestas operativas - Favorecer un camino de sensibilización hacia las Misioneras de la Consolata (cf. 64.1); - Aprovechar momentos de espiritualidad y fiestas comunes para profundizar en las mismas raíces carismáticas y experimentar el gozo de la común consagración misionera; - Apoyar y animar caminos para realizar proyectos misionalmente significativos que se promoverán conjuntamente en las diversas circunscripciones (cf. 64.9); - Continuar, en relación con las nuevas aperturas, la costumbre de la consulta recíproca y el intercambio (cf. 64.6).
Con los Laicos Misioneros de la Consolata Todo bautizado está llamado a la santidad de vida, a la evangelización y a la construcción del Reino de Dios. Los Laicos Misioneros de la Consolata responden a la llamada de Cristo haciendo de la “misión una opción de vida”. Desean participar más directamente en el carisma en la espiritualidad IMC y manifiestan su disponibilidad para insertarse y responsabilizarse, en su país o fuera de él, en los diversos ámbitos de nuestra misión ad gentes (cf. 65; 15).
Propuestas operativas - Informar a las comunidades sobre la realidad de los LMC y ayudar así a los misioneros a estimar y apreciar la vocación laical y estar disponibles, sin prejuicios, para trabajar juntos en las diversas actividades del Instituto (cf. 67.7); - Animar a las diversas circunscripciones a constituir comunidades de LMC (cf. 67.4); - Hacer una valoración, con la ayuda del Secretariado General para la Misión y juntamente con los LMC, del estatuto ya publicado, precisando los puntos menos claros o controvertidos (cf. 67.1), a fin de conseguir un estatuto u otra forma jurídica aceptada por todos; - Confrontarse con las Misioneras de la Consolata y los LMC sobre las diversas experiencias en acto en los dos Institutos para ver la posibilidad de lograr un camino común (cf. 67.2).
Con la Iglesia local y otras realidades eclesiales “Hoy, la misión cuenta con nuevos sujetos, llamados también ellos a trabajar en comunión y colaboración. Los problemas que asoman en el horizonte de la misión afectan a todo el mundo y exigen respuestas globales, con la participación activa y solidaria de todos. Vivir la misión comunión y colaboración nos permite superar el individualismo y el protagonismo provenientes de una concepción superada del papel de los Institutos misioneros, para sentirnos no dueños, sino siervos humildes de la Iglesia y de la misión” (69).
Propuestas operativas - Invitar a los hermanos a un cambio de mentalidad para ser capaces de trabajar en comunión con todas las fuerzas de la Iglesia; - Programar, en la formación permanente, iniciativas que puedan favorecer este espíritu de colaboración (cf. 70.1); - Aprovechar la aportación de los laicos competentes en los encuentros y actividades (cf. 82.3); - Estar atentos a los nuevos desafíos y realidades que surgen en la sociedad civil; - Buscar y favorecer el diálogo y la colaboración con la Iglesia local, los Institutos religiosos, los grupos, las organizaciones presentes en nuestro campo de apostolado; - Emprender iniciativas y proyectos que nos abran y nos animen a colaborar con todos los que trabajan en favor de la humanidad; - Dar a conocer y apoyar, a través de nuestras revistas y otros instrumentos de comunicación, la diversas realidades de la misión y de las iglesias locales; - Valorar e implicar a los bienhechores en la vida y las actividades del Instituto.
III. EN LA MISIÓN
“Vosotros debéis ser misioneros en la cabeza, la boca y el corazón” (Conf. III, 16). Con estas palabras, el Beato José Allamano nos recuerda que existimos para la misión y que ese es el fin de nuestro Instituto. Cometido de todo misionero es ser fiel a este mandato, vivir este ideal en la historia, “en unidad de intentos” con su comunidad y en colaboración con todas la personas de buena voluntad que trabajan para la llegada del Reino de Dios.
AMV “El amor y la pasión por la evangelización de los pueblos que el misionero de la Consolata lleva en el corazón le empujan a la AMV. Le inspira y le motiva el ejemplo del Beato José Allamano, el cual abrió su Iglesia local a horizontes mundiales y a las necesidades de la misión ad gentes, suscitando cooperación y vocaciones para la evangelización de los pueblos” (71).
Propuestas operativas - Colaborar con la Iglesia local en la programación y realización de proyectos de AMV (cf. 73.2); - Organizar en el sexenio dos encuentros por lo menos de AMV juntamente con las Misioneras de la Consolata (cf. 73.3); - Animar e implicar a todas las comunidades en los diversos caminos de AMV (cf. 72.4); - Favorecer la participación de los Misioneros Hermanos en los programas de AMV (cf. 61.2); - Sensibilizar a las circunscripciones para que garanticen cierta continuidad de los misioneros en los programas de AMV (cf. 73.7); - Partir de las diversas situaciones mundiales de emergencia, de penuria o de dificultad para promover la cooperación misionera ( cf. 73.6); - Valorar la aportación y la competencia de los laicos en la AMV; - Destinar más personal y prepararlo para las actividades de AMV (cf. 73.7); tratar de que haya animadores preparados para el discernimiento vocacional.
En el ámbito de la JPIC “En nuestro servicio misionero escuchamos el gemido de la creación y de enteras poblaciones que sufren violencia, corrupción, opresión, guerras e injusticias. Esto hace que nos comprometamos en la justicia, paz e integridad de la creación como parte constitutiva de la predicación del Evangelio y de nuestro carisma” (29).
Propuestas operativas - Sensibilizar a nuestras comunidades a través de las revistas, las páginas web y las comisiones de JPIC, e implicar en las situaciones misioneras difíciles (cf. 76.10); - Promover en todos los Continentes actividades sobre la JPIC y animar a las circunscripciones a implicarse más en este camino (cf. 76.1); - Celebrar en el sexenio dos encuentros continentales por lo menos sobre JPIC con las Misioneras de la Consolata; - Estar atentos en la elección de los nuevos campos misioneros y en la reestructuración de nuestro servicio a las situaciones o grupos humanos donde los valores de la JPIC más se violan (cf. 76.5).
Medios de comunicación social “El Instituto, desde los tiempos del Fundador, advirtió la importancia de los medios de comunicación para el anuncio del Evangelio, la formación cristiana y misionera, y la AMV. La rápida evolución del mundo de la comunicación (prensa, televisión, radio e Internet) está operando profundos cambios que exigen atención, formación y una apropiada organización” (33).
Propuestas operativas - Organizar durante el año 2007 un encuentro internacional de los principales agentes en los medios de comunicación social del Instituto, en colaboración con las Misioneras de la Consolata (cf. 85.1); - Colaborar con la agencia misionera MISNA y asegurar que en toda circunscripción haya un corresponsal (cf. 85.11); - Encargar al Secretariado General para la Misión de nuestras páginas en Internet y crear una red de coordinación entre las revistas IMC y las diversas páginas web del Instituto (cf. 85.10).
Diálogo interreligioso “El diálogo interreligioso ‘forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia’ (RM 55) y asume hoy un papel fundamental en la misión ad gentes, convirtiéndose en un rostro, actividad y métodos nuevo” (28).
Propuestas operativas - Proponer, favorecer y apoyar la elaboración de un proyecto claro de diálogo interreligioso en las diversas circunscripciones (cf. 79.1); - “Iniciar y reforzar grupos de DI en las circunscripciones donde el fenómeno migratorio sea consistente” (79.2); - Valorar, dentro de nuestro Instituto y en los diversos momentos formativos, a los misioneros que se han especializado en el estudio de las religiones (cf. 79.6).
Economía de comunión Ante los desafíos mundiales y la gente cada día más “empobrecida”, creemos que debe crecer en nosotros la capacidad de compartir y ser solidarios en favor de una economía de comunión y de distribución que sea un signo profético de nuestro modo de obrar como misioneros en relación con la administración de los bienes. «Una “economía de comunión” puede desarrollarse si los miembros del Instituto tienen clara la opción por la santidad, la fraternidad, la unidad de intentos, la sensibilidad por los pobres y las situaciones de injusticia» (95).
Propuestas operativas - Tratar de que los bienes del Instituto estén al servicio de la misión, especialmente de los pobres y de los más necesitados (cf. 42,1); - Organizar la economía de modo que esté al servicio y en función de las personas, prefiriendo invertir en su promoción cultural, psicofísica y espiritual antes que en las estructuras materiales; - Recordar a los misioneros que todos somos simples administradores, que nadie es dueño de los bienes que administra y que todo se hace en nombre de la misión; - Incentivar y valorar las experiencias de la caja común a todos los niveles, de circunscripción y de cada una de las comunidades (cf. 97.3); - “Todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas poseían, sino que tenía en común todas las cosas” (He 4,32). La caja común es un espíritu, un estilo y un medio indispensable para actuar el voto de pobreza y superar el individualismo. A través de la caja común realizamos la distribución equitativa a nivel general, entre las circunscripciones y las comunidades que las componen” (43.4).
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