| Inicio |
| Links |
| Buscar |
| Contáctenos |
| Mapa del sitio |
| Créditos |
| Administrador |
| Padre Tarcisio Rossi (1922 - 2005) |
|
|
|
| Escrito por La redacción de Da Casa Madre | |
| 11.03.2006 | |
|
Hijo de Luigi y Letizia Montalti, nace el 16 de agosto 1922 en Roversano (Forlì) y entra en el Instituto en 1934. En 1943 se consagra al Señor con la profesión religiosa y en 1947 es ordenado sacerdote. En 1949 parte hacia Suráfrica donde, en la universidad de Cape Town, consigue el Bachelor of Arts. En 1952 es destinado al Kenya, donde trabaja 11 años, dedicándose especialmente al sector de las escuelas. Es director de la escuela para maestros de Kamwenja y supervisor de las escuelas católicas de Nyeri. Escribiendo al P. Domenico Fiorina, superior general, expresa su satisfacción por el trabajo, que ha confiado a la protección de
En 1960 funda la escuela secundaria de Kerugoya, de la que será director hasta 1967. En 1968 crea el complejo de Sagana, donde pone en marcha
Seguidamente es destinado a Etiopía, donde trabaja como director de las escuelas superiores de Nazaret, Diredawa y Wonji, en el vicariato de Meki. En Wonji desempeña también el cometido de párroco, y en 1992, en el momento de ser trasladado, la comunidad cristiana le da las gracias con una placa donde se puede leer: «De la débil llamita que antes de que tú llegaras lucía en esta parroquia con una comunidad de apenas 150 cristianos, hoy, gracias a ti, padre, su luz es intensa, con más de 6000 fieles. Más de 1500 son los feligreses por ti arrancados a la muerte para darles una vida doble: la corporal y la espiritual. Tu conducta, basada en el amor y la caridad, es el ejemplo que nos dejas como punto de referencia para atenernos con fe a la línea del Evangelio que has divulgado. Invocamos para ti y para
Del 1992 al 1997 el P. Tarcisio es párroco en Gambo y a continuación, hasta el 2001, vicario general y administrador del vicariato de Meki. Sucesivamente reanuda el trabajo pastoral en Gambo. Consumido por los años y el trabajo, en el mes de mayo del 2005 vuelve a Italia y poco después es hospitalizado en el Cottolengo, donde el 5 de septiembre, cariñosamente asistido por su hermano, el P. Giancarlo, vuelve a
La celebración fúnebre tiene lugar el 7 de septiembre en Alpignano. Preside el P. Edoardo Rasera. Sucesivamente sus restos mortales, acompañados por el P. Francesco Cialini, parten hacia S. Carlo di Cesena, donde son inhumados. Tenía 83 años de edad, de los que 61 fueron vividos como religioso y 58 como sacerdote. La redacción del Da casa Madre
En el mes de mayo de 1997, con ocasión del 50° aniversario de su ordenación sacerdotal, el P. Tarcisio Rossi escribió una carta-circular a sus compañeros de misa en la que trazaba a grandes líneas su vida misionera. «En el lejano 1947, después de la ordenación, volví a Cereseto para trabajar en distintas labores una vez finalizada la guerra. Me esperaba el estudio, la experiencia de la parroquia en Forneglio di Crea, la enseñanza; en Turín, los exámenes y
En 1952, la llamada de Kenya: 18 años de enseñanza y de escuelas, en el ángulo extremo del mundo colonial inglés, el terror de los Mau-Mau, mezclado en sangre y angustia, la meta de la independencia. Los espacios de vacaciones, la ordenación de mis dos hermanos: Alfonso, que fue a Argentina, y a continuación Giancarlo, destinado a Kenya. Amé a Kenya, su camino cristiano, su crecimiento en la fe. Amé al pueblo y a los jóvenes que me fueron confiados. De A continuación, una acto de obediencia que no me esperaba: Etiopía: Diredawa, Nazaret, Wonji, Gambo. Descubrí el don de Dios: la parroquia, los pobres, los hambrientos, los trabajadores. Fueron trece años en Wonji con un gobierno comunista sin religión y sin Dios. Pero a nosotros nos querían mucho en Wonji. Teníamos allí las nuevas iglesias, las escuelas, niños a los que dar de comer, campos de trabajadores, todo el día y todos los días con ellos... Y la comunidad cristiana crecía. ¿Peripecias? Fusiles apuntando, espionaje, ira, saqueos..., pero también la gente en camino hacia Dios, las iglesias espléndidas con sus colores, los bautismos... ¡Dios mío, dones tuyos! Mientras tanto, Alfonso nos ha dejado. Fue víctima de la leucemia. Era el 13 de octubre de 1983. ¿La última etapa, la de Gambo? Del hospital a la leprosería y a la parroquia. Los contemplo en la iglesia abarrotada de la misa del domingo. Con muchos jóvenes, cientos y cientos. Antes eran musulmanes. ¡Siempre Él en todas partes! Gracias, Señor, y perdona lo que solamente tú conoces. Danos la alegría de servirte siempre. Gracias por los compañeros que me has dado, por Stallone y Parisi, que ya murieron y que eran mis amigos. Te damos gracias por habernos conducido hasta aquí. Que no falte nadie a la última cita. Quédate con nosotros, Señor, porque atardece».
TESTIMONIOS
Homilía pronunciada por el P. Edoardo Rasera durante los funerales El padre Tarcisio no hablaba mucho de lo que hacía o había hecho en su vida de misión. Le gustaba recordar que en el periodo transcurrido en Inglaterra como superior había experimentado una verdadera conversión que le empujaba a dedicar su vida misionera a Dios y al anuncio de
Aceptó la decisión de los superiores y sin lamentos comenzó su trabajo en Etiopía. Aprendió la lengua, gracias a su viva inteligencia y a la claridad de los objetivos de la vocación misionera. La pastoral y el compromiso de anunciar
El padre Tarcisio hablaba mucho de su compromiso misionero como ministro de
En la misión de Wonji había creado una comunidad cristiana ejemplar y varios catecumenados; también supo organizar y dar estabilidad a las obras sociales; era una misión donde uno se encontraba a gusto. En lo más alto de su actividad, a los 69 años de edad, se le pidió que dejara todo y aceptara la responsabilidad de la misión de Gambo. En el diálogo con el superior presentó las dificultades que tenían que ver con la edad para asumir la dirección de una misión tan compleja y erizada de problemas. Así que la respuesta se inclinaba hacia el no. Solamente puso una cláusula: «Si el superior me da una carta con el destino, acepto». El superior le escribió la carta inmediatamente al final de aquel diálogo. La leyó y sin más comentarios pidió veinte días de tiempo para dejar bien ordenadas las cosas en la misión de Wonji, tras los cual se trasladaría a Gambo. Así lo hizo. Nunca se lamentó o puso reparos en relación con aquella decisión. Trabajó con entrega admirable en la nueva misión y no volvió nunca a Wonji, tanto para no ser un inconveniente al nuevo superior como en señal de generoso desprendimiento. Gambo significaba organizar el hospital, las escuelas y la leprosería, y como si todas estas actividades no bastaran, comenzó la construcción de nuevas capillas y sobre todo impulsó la construcción de la nueva misión de Arsi Neghelli, la pequeña ciudad que se encuentra a ¿De qué murió el P. Tarcisio? ¡Exhausto, es decir, murió de agotamiento! Lo dio todo como la viuda del templo, y sin duda el Señor le habrá llamado con estas palabras: «Bien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, yo te haré señor de mucho». Lo que se hace y se construye es realmente poco si consideramos las necesidades objetivas de la pobreza, y poco si consideramos el breve tramo de vida que se nos da, pero si nos mantenemos fieles a esto poco, el Señor nos hará partícipes de su “mucho”, que es la comunión con Él. Nuestra vida se fusiona con la suya, y este es el salario que se nos ofrece. El padre Tarcisio, más que las obras de Dios, eligió a Dios, y por eso fue bendecido también en el trabajo que realizó entre los pobres. Vivió pobre y por eso supo compartir tanto con los pobres.
Comprometido en formar líderes católicos Me encontré con el P. Tarcisio Rossi en 1967. Fue un encuentro profundo e instructivo. Era “headmaster” de la escuela secundaria de Kerugoya, esponsorizada por el Instituto. Yo había sido encargado por el obispo de Nyeri, mons. Cesare Gatimu, de realizar un censo, con posibles fichas, de las escuelas que la diócesis había construido y que pensaba entregar al Gobierno. Por eso en mis correrías a través de distintos distritos administrativos por los que se extendía la diócesis de Nyeri, llegué también a la “Kerugoya Boys’ Secondary School”. El padre Tarcisio me acogió con aquella cordialidad suya un tanto jocosa, aunque siempre discreta. Visitamos juntos la escuela, deteniéndonos en las aulas escolares, las cuales, aunque construidas no hacía mucho, no respondían ya a las disposiciones del Gobierno, lo que también sucedía con otras partes del edificio, como los dormitorios, el comedor y la cocina. Finalmente visitamos la iglesia que él había construido en el centro de la escuela. Bonita, espaciosa, con un amplio presbiterio y dos sacristías. Nos sentamos en un banco y él me habló así: «La iglesia en una escuela-colegio católico, como en este caso, tiene la finalidad de hacer que madure la vida cristiana que los estudiantes han recibido con el bautismo, por medio de la oración espontánea y la libre participación en la celebración eucarística. El estudio de la religión, que tiene lugar según los programas del Gobierno, no es suficiente para conseguir verdaderos cristianos. Los estudiantes de esta escuela son en su mayoría católicos y lo justo es darles la posibilidad de crecer en la vida espiritual. Esta posibilidad se la da la iglesia, construida en la escuela para ellos. Por esta razón, se necesitaría un sacerdote que hiciera de capellán y tenga mucho interés en la formación de futuros líderes católicos». Así era su espíritu misionero, el que siempre le caracterizó, tanto en Katanga como en los demás lugares, y al igual que cuando pasó por Sagana para poner en marcha la escuela técnica, que se mantiene en pie todavía hoy, o cuando, tras un largo periodo en Inglaterra, fue enviado a las misiones de Etiopía. Me gusta recordarle así. En mi trabajo en las escuelas de Kenya traté de poner en práctica sus sugerencias… P. Antonio Giordano
Fundador de la escuela de Kerugoya El 18 de septiembre de 2004 se celebraron el 45º aniversario de la fundación de la escuela secundaria masculina de Kerugoya. Con vistas a la misma tuvo lugar una reunión de personas provenientes de toda la región circundante. Fue una fiesta muy bonita en la que predominó una alegría desbordante. La escuela se puso en marcha en 1960 gracias al P. Tarcisio Rossi, quien fue su director hasta 1967. Comenzada con un pequeño grupo de alumnos, en poco tiempo se convirtió en la mejor de la región. Fundada sobre bases sólidas, se propuso preparar, a través del estudio, a los hombres del futuro, capaces de asumir sus responsabilidades en la vida. El lema que la guiaba era: «Seguir el camino: tres D que llevan a tres S»: Disciplina, Diligencia y Dignidad que llevan al Éxito (Suceso), Santificación y Compromiso (Strength) moral. A la celebración fue invitado mons. Peter Kihara, obispo de Muranga, quien quiso que la homilía fuera pronunciada por el P. Rossi. Él, con sencillez y claridad, ofreció algunas reflexiones insistiendo en la responsabilidad personal, así como en el compromiso del estudio con la seria intención de construir no solamente el futuro personal propio, sino el de toda la sociedad; un futuro basado en los valores cristianos: «Sin valores cristianos no hay ningún futuro, ni para uno mismo ni para la sociedad». Comentando a san Pablo en Corintios 3,16-21, añadió: «Sabed que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros… Esta presencia de Dios en vosotros debería ser la base de vuestro éxito en la vida y debería daros energías para perseverar en el bien. No os dejéis engañar. Si alguno se vosotros se cree sabio, en el sentido común de esta palabra, antes debe aprender a ser ignorante; de nada sirve presumir de las cosas humanas. Solamente Dios da sentido a nuestra vida. Vosotros sois templo de Dios; permitid, pues, que sea Dios quien os forme psicológicamente, mentalmente y espiritualmente». Y al concluir con las palabras del evangelio de Juan 15,9-15, dijo: «Esto puede suceder solamente permaneciendo en el amor. Amor a Dios y al prójimo. Porque nadie tiene un amor tan grande como quien da la vida por los hermanos». Después de la celebración, algunos antiguos estudiantes del P. Rossi ofrecieron su testimonio y hablaron de sus éxitos en ámbito gubernamental, en empresas y en diversos negocios. Recordaron con satisfacción lo que hacía por ellos, que no solamente tenía que ver con la enseñanza o el emblema, sino con el modo como él lo ponía en práctica. Mons. Peter Kihara y el párroco de Kerugoya, P. Chege, agradecieron al P. Rossi el trabajo que había llevado a cabo en la formación de los jóvenes para prepararles a su futuro. También el director, que había llegado desde Etiopía para esta celebración, manifestó su gratitud al P. Rossi. Después de los discursos, el obispo ofreció algunos regalos simbólicos al festejado: una linda escultura de madera que expresaba la vida de cada día según la tradición Kikuyu; a continuación le nombró “Anciano Kikuyu”, vistiéndole con los signos característicos de la cultura kikuyu y, naturalmente, no olvidó el regalo tradicional de la cabra. Se descubrió también una placa en recuerdo de este 45° aniversario de fundación de la escuela. En ella, juntamente con la fecha y el lema de la escuela, figura el retrato del P. Rossi. De este modo el P. Rossi permanecerá para siempre en la escuela de Kerugoya como ejemplo de las cosas hermosas que el Señor realiza a través de las personas que le aman. Hermano José Miguel Reyes |
|
| Ultima modificación ( 16.03.2006 ) |
| Quiénes somos... |
| El beato G. Allamano |
| Castelnuovo Don Bosco |
| La Consolata |
| Novena Beato Allamano |
| Santidad |
| Boletín |
| Documentación |
| Nuestras revistas |