|
(1929-2004)
El 7 de marzo de 2004, el Superior General, P. Piero Trabucco, escribía al P. João Venturi, en São Paulo (Brasil): “Hace algunos días, al volver de Kenya, me enteré de la celebración de tu aniversario de profesión religiosa (2 de marzo de 2004). Aunque con algunos días de retraso, deseo hacerme presente para presentarte mi felicitación y la del Instituto. Cincuenta años de vida consagrada al servicio de la misión son un gran don de Dios para ti, para el Instituto y para la Iglesia”. Le manifestaba asimismo sus deseos de que Dios le acompañara en el proceso de su enfermedad. Y como recuerdo le citaba el testo de “Vita consecrata” n. 20. Veinte días después, el 22 de marzo, el P. João concluía su vida terrena a la edad de 75 años, 44 de ellos de sacerdocio y 50 de profesión religiosa. Había nacido el 14 de mayo de 1929 en Rio dos Cedros, pueblecito del Estado de Santa Catalina. Tras hacer los primeros estudios en su pueblo, ingresó en el seminario de los Padres Franciscanos de Rio Negro (PR) (1943-1949), y en Agudos (SP) (1950-1951). El 1 de marzo de 1951 era acogido en el seminario mayor “Santa Teresa do Menino Jesus”, en São Manuel. Al año siguiente hizo el noviciado en Sorocaba (SP). El 25 de julio de 1959 fue ordenado diácono en la catedral de Botucatú (SP). Al final de ese mismo año recibió la ordenación sacerdotal. Escribe el P. Michelangelo Piovano, superior regional: “El P. João era una persona sencilla, humilde y de gran fe. Dedicó toda su vida a la gente pobre de las diversas comunidades cristianas donde trabajó, distinguiéndose por su gran disponibilidad. Era considerado “el padre de las bendiciones”, muy apreciadas por la gente y siempre eficaces por darlas con una gran fe. Nutría un amor muy grande a la Eucaristía. Su primer destino fue São Manuel (1960), el lugar que el P. Giovanni Bisio había conseguido como campo de apostolado y al que había convertido en base de actividad misionera para los misioneros de la Consolata provenientes de la misión de Etiopía y de Kenya después de la guerra. La primera obra realizada en São Manuel fue el santuario de Santa Teresinha, con parroquia dedicada a Nossa Senoira Consolata, seguida de dos seminarios, menor y mayor, para el reclutamiento de futuros misioneros de la Consolata. Fue al seminario de Santa Teresinha al que el P. Venturi dedicó fervorosamente sus fuerzas en la asistencia a los candidatos como padre espiritual. Después de esta breve experiencia, le propusieron otra localidad donde desplegar su apostolado: Rio do Oeste, también éste ligado al recuerdo del P. Bisio, el cual había construido allí una casa para los jóvenes aspirantes de los primeros cursos y una iglesia parroquial dedicada a Nossa Senhora Consolata, donde, de enero de 1961 a marzo de 1971, ejercitó en la comunidad parroquial una labor de formación cristiana y de consejo. El P. Venturi encontraba la actividad parroquial más acorde con sus actitudes de amigo y de buen pastor. Con la misma generosidad se dedicó, de 1971 a 1976, a la pastoral en las comunidades cristianas de la parroquia Nossa Senhora Consolata de Rio do Oeste. Volvió de nuevo a Pouso Redondo (1984-1988). Y finalmente, el último retorno a Rio do Oeste hasta 1997, ya cansado y casi exhausto, pero deseoso todavía de hacer algún bien a la gente. Tras tantos años de trabajo pastoral y con la salud bastante renqueante, se vio obligado a limitar su trabajo y tuvo que ingresar en la residencia de los ancianos del hospital Luis Bértoli. No obstante, siguió ejerciendo sus funciones sacerdotales. Continuó con su labor pastoral entre los hospitalizados y en los ambientes contiguos. Sus bendiciones eran apreciadas como si vinieran del cielo. Se le llamaba “el padre de las bendiciones”. Después de haber dedicado su vida sacerdotal al bien de la gente, había llegado el momento de dejar los remos en la barca y abandonarse a la bondad de Dios, quien nunca pide al hombre más de lo que puede dar. El P. Venturi podía cerrar sus ojos con la conciencia de haber hecho la voluntad de Dios. A primeros de noviembre de 2003 comenzó a acusar fuertes dolores, preludio de una isquemia cerebral parcial. Esto le causó una parálisis que le dejó inmóvil. El 16 de noviembre fue trasladado a la enfermería de la casa regional de São Paulo, donde fue asistido constantemente por sus hermanos, por Luigi Cason, por los enfermeros Eduardo, Antonio, Jonas y Wagner y por un médico fisioterapeuta. Pero se acercaba ya el día de la despedida definitiva. El 22 de marzo de 2004 moría por insuficiencia respiratoria. Tenía 74 años de edad. Escribe el P. Michelangelo Piovano: “Participaron en su funeral todos los Misioneros de la Consolata de São Paulo, teólogos y Misioneras de la Consolata. Habían venido de Rio do Sul (Santa Catalina) algunos familiares: su hermana religiosa y dos sobrinos también religiosos. En las palabras pronunciadas a lo largo de la ceremonia se pusieron de relieve algunos aspectos típicos de la vida sencilla y humilde del P. Venturi. En el sufrimiento que soportó durante su enfermedad vivió la experiencia de una oración contemplativa que le preparó al abrazo con el Señor”. El P. João Venturi fue enterrado en la tumba del Instituto del cementerio “Chora Menino” de São Paulo. P. Giovanni Tebaldi
|