
Son una familia de sacerdotes y hermanos que se comprometen en el anuncio del Evangelio en el mundo. No son una organización, ni un instituto, ni un colegio sino ante todo una familia. Las dificultades que encuentra quien se compromete con el Evangelio y con la ayuda a los hermanos más necesitados en una situación de frontera, requiere que tenga hermanos que le ayuden, le sustenten y le animen. No bastan los simples compañeros de trabajo. Es necesaria la familia. Dice José Allamano:
“Uno deja su familia natural para dedicarse a la misión y encuentra otra familia”. En este criterio se inspira la convivencia, las relaciones interpersonales, la oración, la formación: ¡todo!