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| CONFERENCIA REGIONAL DE SURAFRICA |
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| Escrito por P. Piero Trabucco, Superior General | |
| 22.02.2006 | |
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Prot. n. 334/00 La Delegación de Suráfrica es pequeña: el número de Misioneros no ha superado nunca la quincena. A pesar de la limitación de personal, el trabajo realizado durante casi 30 años de presencia IMC en el país ha sido importante. Pero, al mismo tiempo, las dificultades y los problemas de diverso género han marcado constantemente la vida y el trabajo de la Delegación. La Conferencia regional, preparada con atención y participada activamente por todos los Misioneros teniendo en cuenta los documentos capitulares, analizó con atención la propia realidad para planificar oportunamente el futuro. Hemos percibido en ella, aun en medio de su incisividad, algunos puntos de especial relieve que queremos recordar: 1. Dar un nuevo impulso al trabajo en equipo. Este objetivo, ya recordado anteriormente tanto con ocasión de nuevas aperturas como durante las visitas canónicas, no ha contado nunca con una concreción duradera. Ahora la Conferencia establece que se constituyan tres núcleos de presencias que faciliten el trabajo de conjunto, la planificación y la confrontación pastoral. Confiamos al compromiso de todos, pero especialmente a la Dirección de la Delegación, el propósito de poner en marcha decididamente y con eficacia estas comunidades de vida y trabajo. 2. Los misioneros jóvenes tienen consistencia numérica en la Delegación. Esto supone un reto para todos: su acogida, la apertura a la interculturalidad, su acompañamiento e introducción, especialmente en los primeros tiempos después de su llegada, la facilitación de los medios necesarios para un conocimiento adecuado de la nueva realidad y su introducción en el trabajo misionero en equipo. 3. Es tradición ya habitual en la delegación reunirse con frecuencia. Esto puede facilitar la formación permanente, confirmada vigorosamente por la Conferencia. Recordamos, no obstante, que no basta con encontrarse; es necesario tener un proyecto concreto de formación en las diversas áreas de nuestra vida y seguirlo con escrúpulo. Los beneficios no tardarán en llegar en favor de cada uno y de la Delegación. 4. La conferencia se ha interesado vivamente por el proyecto de vida de los misioneros y por el trabajo apostólico. El Consejo de la Delegación debe acompañar personalmente a los individuos y a las comunidades en este empeño y facilitar a todos los medios necesarios para su eficaz realización. 5. No se olvide la animación misionera y vocacional, aunque en este momento no sea posible contar con personal dedicado exclusivamente a este campo. Cada misionero debe sentir como compromiso persona la animación misionera del pueblo de Dios y la propuesta vocacional al mundo juvenil. El Consejo General, al tiempo que aprueba las actas de la IV Conferencia, confía a las oraciones del P. Alexius Lipingu, que tanto interés tenía por el presente y el futuro de la Delegación, a todos los Misioneros de Suráfrica, su trabajo y las comunidades cristianas a ellos confiadas. Roma, 23 de junio de 2000 P. Piero Trabucco, Superior General |
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