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CONFERENCIA REGIONAL DE AMÉRICA DEL NORTE PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Piero Trabucco, Superior General   
22.02.2006

Prot. n. 337/00

 

 La II Conferencia Regional de América del Norte fue largamente preparada, con la utilización del Instrumentum laboris que permitió a todos los religiosos una participación activa. El Consejo General ve con agrado que los principales aspectos de la vida de los Misioneros y de su trabajo apostólico han sido tratados atentamente. Al aprobar las Actas presentes, expresa su deseo de que las orientaciones decididas sean un complemento a las múltiples indicaciones operativas de la anterior Conferencia, la cual mantiene en gran parte su validez.

 

 Deseamos ahora poner de relieve y comentar brevemente algunos aspectos:

 

1. Neo-destinados a la Región de América del Norte: cuídese atentamente la preparación y la introducción de los nuevos Misioneros, por encima de su preparación lingüística o de la edad. Consideramos que afrontar por primera vez y con responsabilidad un trabajo en América del Norte suponga retos nada indiferentes.

 

2. A los Misioneros ancianos, no originarios de América del Norte, concédaseles poder acceder a la asistencia sanitaria prolongada en las propias Regiones de origen. Esto podría no sólo facilitar servicios exigentes, sino también una disminución de gastos.

 

3. El Consejo General ha constatado con satisfacción el deseo de poner en marcha o incrementar varias iniciativas que están de acuerdo con el objetivo primario de nuestra presencia en América del Norte: la AMV. Al realizar esto, evítese sin embargo penalizar a la vida comunitaria en favor de un activismo excesivo. La eventual revisión de una presencia nuestra podría permitir poner en marcha el programa regional, sugerido por la Conferencia, con mayor generosidad.

 

4. La Conferencia ha tomado en consideración la posibilidad de poner en marcha en la Región una presencia claramente "ad gentes". El estudio que tendrá que hacerse deberá tener especialmente en cuenta los criterios que tendrán que inspirar esa apertura, poniéndolos en sintonía con los sugeridos por un renovado compromiso misionero y una mayor eficacia del trabajo apostólico.

 

 Roma, 23 de junio de 2000

 

 P. Piero Trabucco, Superior General

 P. Darci Vilarinho, Secretario General