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CONFERENCIA REGIONAL DE MOZAMBIQUE PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Piero Trabucco, Superior General   
22.02.2006

 

 El trabajo de preparación a la Conferencia Regional, puesto en marcha inmediatamente después del Capítulo General, tuvo un iter cargado de reflexión e implicó activamente a toda la comunidad regional. La Conferencia, programada para el mes de mayo, tuvo que ser pospuesta, debido a los fenómenos atmosféricos que se abatieron en amplias zonas del país, a algunos meses más tarde. Por fin se celebró en la segunda mitad del mes de agosto y contó con una alta participación de los Misioneros.

 El Consejo General, tras tomar en consideración las Actas de la Conferencia, se congratula en primer lugar con el trabajo realizado con empeño y seriedad. Tomando como modelo el esquema capitular, habéis dedicado un amplio espacio a la lectura de la realidad considerada desde diferentes ángulos.

 El Consejo General aprueba las Actas con las siguientes observaciones:

 

1. En la lectura de la realidad regional reconocéis que el conocimiento del Fundador ha quedado un poco en la penumbra (2.1). Es pues oportuno que se pongan en marcha iniciativas concretas adecuadas que permitan que se conozca su vida y su testimonio de santidad.

 

2. Recomendamos a la Dirección Regional un cuidado especial del personal misionero, especialmente de los jóvenes. La iniciativa anual programada por la Conferencia (2.3) debe completarse con otras iniciativas, como el contacto y el diálogo personal, la comunicación frecuente y algunas intervenciones puntuales, siempre que surjan dificultades o problemas.

 

3. El Consejo Regional deberá seguir atentamente la fase de la realización de las diversas propuestas operativas, especialmente las que implican nuevas aperturas o la ampliación de las obras actuales. Que no se sobrecargue a las personas en favor de las actividades y del trabajo. Oportunamente habéis citado (3.1) la acertada indicación capitular que sugiere que cada comunidad cuente al menos con tres Misioneros.

 

4. La fase de recuperación de las parroquias y las obras, que el ciclón de la guerra había obligado a abandonar, no ha concluido enteramente. El esfuerzo de esta recuperación puede llevar algunas veces a una fractura de las comunidades o a un activismo exagerado. La orientación deberá consistir en que, de acuerdo con las indicaciones capitulares, el trabajo misionero se exprese partiendo siempre del contexto de comunidades verdaderas y no sólo de nombre. Nunca debe perderse de vista lo que para nosotros sigue siendo fundamental: el primado de Dios, la santidad de vida, el valor del testimonio fraterno y el anuncio del Evangelio.

 

 El Instituto ha dejado en Mozambique una huella de evangelización que alcanza ya 75 años. Y el camino prosigue... Confiemos a la intercesión del Beato Allamano el deseo que expresáis en vuestras Actas: "Fortalecer las bases de una renovación en profundidad que dé origen a una presencia cada vez más significativa en medio de este pueblo" (1.6).

 

 Roma, 22 de septiembre de 2000

 

 P. Piero Trabucco, Superior General

 P. Darci Vilarinho, Secretario General