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P. ZINNI GIOVANNI (1936-2000) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Consolata.org   
22.02.2006

 Hijo de Luigi y Assunta Facheris, nació el 22 de febrero de 1936 en Bérgamo. Entró en el Instituto en Rosignano en 1954. Tenía 18 años y había llegado al tercer curso en la escuela de Avviamento Commmerciale. Hizo el noviciado en Certosa di Pesio y en 1959 hizo la primera profesión, que fue perpetua en 1962. Cursó estudio de teología en Turín y el 19 de diciembre de 1964 fue ordenado sacerdote. Algunos meses después fue destinado a Brasil, a donde llegó el 7 de octubre de 1965. Permaneció algún tiempo en Sâo Paulo, donde aprendió la lengua y en febrero de 1966 se le destinó a Roraima, donde trabajó durante seis años, hasta 1971.

 En Boa Vista el P. Zinni ejercitó diversas actividades: fue vicario parroquial en la parroquia de Carmine, asistente espiritual de los scout y responsable de la parte administrativa de la incipiente comunidad y escuela de Calungá.

 En el segundo trimestre de 1971 dejó Roraima y pasó a la Región Brasil, donde trabajó como director del seminario menor de Erexim de 1972 a 1973. En el mes de febrero de 1974 comenzó a trabajar como vicepárroco en la parroquia de la Consolata de Rio de Janeiro y en el 1976 fue nombrado párroco de la parroquia de la Consolata de Cafelandia, donde trabajó durante seis años.

 En 1981 las votaciones regionales le llevaron al cargo de primer consejero y vicesuperior regional, por lo que tuvo que dejar Cafelandia y trasladarse a la casa regional de Sâo Paulo. Aquí ejerció el cargo de superior de la comunidad.

 En 1984 fue elegido superior regional y como tal, en 1987, participó en el Capítulo General celebrado en la Casa Madre. Al final de su cargo volvió a ser párroco, esta vez de Cascavel, hasta 1989.

 De salud escasa, tuvo que luchar toda su vida con un estado de depresión física que poco a poco terminó en el Alzheimer. Durante tres años, hasta 1993, el P. Zinni quiso continuar siendo misionero en tierras brasileñas a pesar de la enfermedad, pero al final, débil y necesitado de asistencia adecuada, volvió a Italia y se retiró a la casa de Alpignano. Aquí pasó por un largo calvario a los largo de diez años, que terminaron con su muerte el lunes 3 de enero de 2000.

 El 5 de enero se celebró la misa de difuntos que presidió el P. Aquiléo Fiorentini, consejero general. En la homilía habló de la vida del P. Giovanni como de un don que él supo hacer de sí mismo a través de la consagración religiosa a Dios y a los hermanos.

 Desempeñó sus actividades con un gran sentido de la responsabilidad, Característica suya fue la delicadeza, y lo era en el trato, en la palabra, cuando ayudaba a cualquier hermano en su camino de santidad. Lo hizo con la palabra pero especialmente con el testimonio. Su delicadeza era la típica del P. Allamano.

 También el P. Genta destacó esta virtud suya que expresaba con corazón de madre. Expresaba su preocupación de que se atendiera a los demás antes que a él. La eucaristía terminó con palabras de agradecimiento a una religiosa brasileña en nombre de las misioneras de Brasil, del P. Mario Zinni (hermano suyo) en nombre de sus familiares, y el P. Ignazio Mondin en nombre de la comunidad.

 En la celebración participaron los hermanos y hermanas de distintas comunidades, entre ellos muchos de la Región Brasil. Numerosos eran los parientes y los parroquianos de Bérgamo que expresaron con cantos y oraciones inspirados una gozosa esperanza.

 Su cuerpo descansa ahora en Alpignano en la tumba de los Misioneros de la Consolata.

 

 P. Jordâo Pessatti y P. Ignazio Mondin

 

Atento y delicado

 

 El P. Giovanni Zinni se distinguió siempre por su modo de ser atento y delicado, especialmente en la vida de comunidad, en la acogida de los hermanos y en las relaciones con las personas externas. Era enemigo de las actitudes nerviosas, explosivas o toscas, debilidades humanas que nuca formaron parte de su vida. Fue, en el sentido pleno de la palabra, un hombre atento y educado. Muy sensible en sus sentimientos. Podría decirse que una flor delicada que se estremecía cuando una mariposa se posaba en ella.

 El P. Zinni tenía un gran celo por el orden y la limpieza. Era normal verlo dejar una silla en su sitio, recoger un papel del suelo, limpiar el polvo de los muebles. Trataba de hacer perfectamente su trabajo, fiel al conocido principio de Allamano: "El bien debe hacerse bien".

 En la convivencia fraterna sabía ser comunicativo y jovial. A menudo se expresaba con frases latinas y otras originales que se ajustaban muy bien a las circunstancias o las personas, de tal modo que provocaba una sonrisa entre los hermanos y contribuía a hacer que la conversación fuera amena y alegre.

 Los tres años en que fue superior regional fueron para él una experiencia dura..., un trecho del camino de su vida nada fácil, por diversas razones. A pesar de sus sufrimientos, se mantuvo fiel hasta el final. No era hombre de muchas palabras ni tampoco llenó muchas hojas de papel. Bajo su frágil estatura se escondía una gran fuerza interior, de carácter y una voluntad firme y constante.

 En su vida de religioso y de sacerdote y misionero, el P. Zinni dio siempre testimonio de gran amor a su vocación, de fidelidad a los compromisos tomados con Dios, con la Iglesia y con el Instituto. En el trabajo pastoral, en el contacto frecuente con la gente humilde evangelizó con su palabra y quizá más con su actitud equilibrada de comprensión y bondad. La gente que le conoció, que recibió su orientación y asistencia espiritual, mantuvo y sigue manteniendo un recuerdo muy grato de él.

 

 P. Jordâo Maria Pessatti

 

 

Confiado en el Espíritu

 

 En su última carta circular a los hermanos de Brasil como superior regional (mayo de 1987), el P. Giovanni escribía: "El VIII Capítulo General concluyó tras largas sesiones y atentas reflexiones. El Espíritu estaba presente y percibimos su presencia especialmente cuando tuvimos que elegir lo que era mejor para el Instituto y cuando fuimos llamados a elegir a la nueva Dirección General.

 Próximamente recibiremos la programación... Necesitamos mucha luz y mucha fuerza del Espíritu para elegir con acierto, para abandonar lo que no está de acuerdo con nuestro carisma y nuestras fuerzas y para convertirnos mediante una recualificación interior.

 Las elecciones de una nueva Dirección Regional están a las puertas; luego comenzará el proceso de preparación a la Conferencia Regional, ocasión en la que tendremos que verificar de nuevo, valorar y elegir. ¿Cómo hacer todas estas cosas en este tiempo tan caracterizado por tensiones y conflictos? Tenemos que confiar más en el Espíritu, tenemos que invocarle más, ponernos en sus manos y en una actitud de súplica perseverante. Debemos vivir la comunión fraterna y ayudarnos recíprocamente.

 El año mariano que comenzó el día de Pentecostés es otra oportunidad que se nos presenta para seguir atentos a la Palabra, para colaborar con espíritu de servicio y disponibilidad en favor de la misión. Entremos así en el cenáculo con María, deseosos de recibir, como los apóstoles, la fuerza de lo alto. Y repitamos frecuentemente con fe: "Ven Espíritu Santo".