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| PADRE POSSAMAI DANTE 1924-2000 |
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| Escrito por Consolata.org | |
| 22.02.2006 | |
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Hijo de Angelo y Susanna Feltrin, nació en Rio do Oeste (Brasil) el 27 de junio de 1924, segundo de una familia de trece hermanos y hermanas que dieron dos Misioneros (él y el difunto P. Eugénio) y cuatro Misioneras de la Consolata. Entró en el Instituto en 1942 en Rio do Oeste y manifestó desde el primer momento deseos de ser santo en el seguimiento de Cristo que le llamaba a ser misionero. Así se expresa en una carta enviada al P. Gaudenzio Barlassina, superior general, en 1948, durante el postulantado: "Sé que soy muy imperfecto y que tengo dificultades para sacrificar mi voluntad, pero puedo asegurar, querido padre, que tengo voluntad resuelta de conseguir la perfección a la que Dios me llama" (3-8-1948). Y al año siguiente: "Reverendo padre superior, necesito muchas gracias y me confío totalmente a su intercesión. Tengo que corregirme de muchos defectos, necesito conseguir la gracia de la piedad y para ello recurro a sus oraciones. En el refectorio estamos leyendo la vida del P. Gilardino y me gusta mucho. Siento que me hace bien y anima mi fervor misionero y que me convence cada vez más de que para conseguir algún fruto de apostolado tengo que prepararme y practicar todas las virtudes. María Santísima no me dejará solo. Querido padre superior, cuando visite a la Consolata le ruego que se acuerde de mí y que deponga a sus pies mi corazón" (29-6-1949). Dante se consagra a Dios en 1950 con la profesión religiosa y en 1953 es ordenado sacerdote. El 17 de junio escribe al entonces superior general, P. Domenico Fiorina: "Me siento feliz porque sólo algunas horas me separan del gran momento. Tendría que permanecer de rodillas durante toda la eternidad para dar gracias a Dios de esta gracia tan grande y de tanta bondad... Cuántas veces usted, querido padre, ha cerrado un ojo sobre mis defectos y ha creído en otros aspectos donde Dios algo más provechoso en mí. Ahora doy gracias de todo esto a Dios y a los superiores... Desde que usted me admitió a la profesión perpetua ha disfrutado de paz y tranquilidad, pues el camino se me ha iluminado. Lo que me propongo hacer a partir de ahora, y ruego a Dios poderlo hacer hasta el momento de mi muerte, es trabajar solamente para la gloria de Dios bajo la guía de los superiores. Para mí el sacerdocio es como una montaña: cuanto más te acercas a la gente, más grande la sientes, hasta el punto de que sientes miedo en el momento de escalarla". El P. Dante trabaja al principio en la promoción vocacional y como profesor de nuestro seminario de Jahu. De 1957 a 1961 se encuentra en Roraima, donde se afana en un duro trabajo de pastoral itinerante visitando los asentamientos de los indios en la floresta y a los garimpeiros. En 1962 le encontramos enfermo en Rio de Janeiro para recuperar la salud. En realidad se dedica a los favelados, un trabajo difícil que no le desanima a pesar de ello. Escribe al P. Fiorina: "...trabajar en la favela es bonito, aunque uno no encuentre la menor correspondencia de nadie. Será un trabajo duro y lento y si Dios quiere llegarán los frutos" (6-10-1962). Seguidamente presta su colaboración en las parroquias de Formosa do Oeste, Cafelândia y Jesuitas.. Al mismo tiempo es director del Pequeño Seminario de Cafelândia. De 1968 a 1979 traba en Três de Maio como promotor vocacional y director del Seminario Nosa Senhora de Fátima, once años en los que se siente en lo suyo y que le produce gran satisfacción por el ambiente de comunión fraterna que sabe promover entre sus hermanos, quienes "hacen de su vida una poesía". De 1980 a 1990 sigue como promotor vocacional en Rio do Oeste. De 1990 a noviembre del 2000 le encontramos en Rio de Janeiro como vicepárroco y coordinador religioso regional de los Scout. Escribe al P. Piero Trabucco, superior general, y dice de su comunidad: "Como soy el más anciano de los cuatro misioneros, tengo que ser de buen ejemplo para ellos, pero no siempre lo consigo satisfactoriamente; a pesar de todo, trato de ser un elemento de unión y de espíritu de familia para el equipo... Gracias a Dios somos una comunidad feliz y armoniosa. Los más viejos tratamos de comprender a los jóvenes que querrían cambiarlo todo: campanario, campanas y casa. Pero pronto comprenderán que también nosotros fuimos jóvenes y no derribamos el campanario ni hicimos callar a las campanas... Querido P. Superior, ruego a nuestra Madre, la Consolata, que bendiga a todos nuestros superiores y haga fructificar al ciento por uno su trabajo" (30-6-1997). Víctima de un tumor maligno de próstata, se le opera al comenzar el año 2000, pero la enfermedad avanza inexorablemente. El 9 de noviembre se le lleva a la Casa Regional de Sâo Paulo donde, asistido por una hermana religiosa y por los hermanos sacerdotes, el día 11 se va a la Casa del Padre. Tenía 76 años, 50 de profesión religiosa y 47 de vida sacerdotal. Sus funerales se celebran el 12 de noviembre en la iglesia parroquial Nossa Senhora Consolata (Jardim Sâo Bento), presididos por el P. Michelangelo Piovano, superior regional, y concelebran 15 sacerdotes.. Participaron muchas religiosa Misioneras de la Consolata (entre ellas varias hermanas del difunto), fieles de la parroquia, ex alumnos de la Consolata y un grupo de scouts provenientes de Sâo Paulo y de Rio de Janeiro. El P. Albino Manuel Brás, párroco de la iglesia de la Consolata de Rio, comunidad donde el P. Dante trabajó en los últimos años de su vida, ofrece su testimonio del hermano difunto y el grupo de scouts expresa el sentimiento y el elogio al trabajo realizado por el P. Dante. Los restos mortales descansan en el cementerio "Chora Menino", en la Región de Santa Ana, de Sâo Paulo. P. Jordâo Maria Pessatti Carta del P. Dante a su hermana Suzana para ser leída después de su muerte Querido José Allamano: Soy un humilde hijo tuyo misionero. Doy las gracias desde el fondo del alma por haber sido llamado a la familia de la Consolata, tu familia. Todo lo que aprendí durante mi formación me ha servido para comprender mejor mi vocación y, con ella, el gran compromiso de evangelizar según tu carisma misionero. En el hospital he tratado de conocer mejor tu doctrina espiritual para aprender a ser misionero como tú nos quieres. No es un secreto que Dios me ha probado también con la enfermedad. Todo lo que pude suceder a una persona postrada por el sufrimiento me ha sucedido a mí: limitaciones y dependencia física y personal, donde tan necesaria es la presencia de un consolador atento y solidario. Jesús, el Hijo de Dios, arrodillado en un rincón del huerto de los Olivos, recibió del Padre un consolador, un ángel que le apoyó en su agonía. También yo, miserable y humano pecador, arrodillado, limitado y perplejo ante estas señales inequivocables, recibí de la bondad divina varios ángeles, solidarios y siempre presentes para consolarme e instruirme en el camino de la fe trazado en tu doctrina espiritual. ¡Cuántas palabras de consuelo, cuántas recomendaciones sobre la vida y el modo de vivir la misión en todas las circunstancias de la vida! Hasta puedo afirmar que este tiempo en el hospital ha sido para mí un retiro espiritual fructífero predicado por la vida y el buen ejemplo de tus hijos e hijas misioneros y misioneras. Y si hasta ahora mi estima, mi aprecio y mi admiración por tus hijos y por nuestra familia de la Consolata eran muy altos, hoy, después de todo esto, se han elevado hasta las estrellas, hasta el infinito. Que el Señor sea alabado y bendecida la Madre Consolata. Gracias, gracias padre José Allamano. La eterna gratitud de este hijo humilde que quiere vivir tu carisma. Que todo sea para gloria de Dios y de la Madre Consolata. P. Dante Passamai Homilía fúnebre del P. Michelangelo Piovano "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí". El P. Dante fue al encuentro del Padre después de haber elegido y seguido con gran amor a Cristo, camino, verdad y vida y ahora participa del banquete del Reino que el Padre prepara para sus hijos. El camino que él eligió al querer ser misionero se lo señaló también a muchos chicos, jóvenes o adolescentes. Como animador misionero y vocacional y con su entusiasmo sabía conquistar los corazones. Es lo que atestiguan muchos y muchas de los aquí presentes o en misión. Así escribía estos días sor Anair Voltolini desde Mozambique: "Usted ha sido y es una persona muy importante en mi vida... Gracias a su entusiasmo misionero hay hoy muchas personas comprometidas por Jesús y por su Reino; hay mucha gente en la misión, mucha gente feliz y agradecida. Gracias, P. Dante. Rece y ofrezca sus sufrimientos por mí y por los misioneros que un día nos encontramos con usted y nos sentimos interpelados por su fervor contagioso". Otro mensaje que nos llega también de Mozambique: "Los Misioneros brasileños en Mozambique queremos expresar nuestros sentimientos a la familia Possamai, a la comunidad de Rio de Janeiro y a la Región IMC de Brasil. Como el mismo P. Dante nos decía en su última carta (25-5.2000), 'es Dios quien da la vida y yo estoy en sus manos y me siento feliz. Doy las gracias a Dios por el gozo de ver en vosotros mi revelación misionera'. Muchos de nosotros nos sentimos contagiados por el entusiasmo misionero del P. Dante, que despertaba en el corazón la valentía de ser misionero. Él se ha ido pero su espíritu misionero continuará evangelizando en muchas misiones. Paz a su alma". El amor especial que el P. Dante nutría por la Consolata le llevaba a ser presencia de consuelo para muchos, de manera especial para los pobres, como él trató de hacer en estos últimos años en la parroquia de la Consolata de Rio. Como asistente espiritual de los scouts desplegaba un gran trabajo de animación y de formación misionera. La tarde pasada, un dirigente de los scouts de Sâo Paulo nos contaba cómo el p. Dante tuvo la capacidad y la valentía de trabajar con los jóvenes en un ambiente difícil como el de Rio y llevar adelante varias iniciativas y realizaciones. Siempre con este espíritu misionero, este año fundó en Río el grupo AMIGO, que mediante la oración, la acción y el servicio trabaja por la formación de los futuros misioneros y por las comunidades misioneras más necesitadas. El Instituto de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata expresa su agradecimiento muy personal a la familia Possamai, representada aquí por las hermana del p. Dante, Mary Fátima, Suzana y Consolata. |
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