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| EL BEATO JOSÉ ALLAMANO |
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| Escrito por P. Piero Trabucco, IMC Madre Gabriella Bono, MC | |
| 22.02.2006 | |
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1 de diciembre de 2002
A los Misioneros y a las Misioneras de la Consolata
Queridos hermanos y hermanas:
Al comenzar el Año Litúrgico 2002-2003, con la seguridad de que todos estamos caminando con renovado empeño y alegría al encuentro del Salvador que viene, hemos pensado invitaros a reflexionar sobre un tema que sigue despertando el mayor interés en nuestros dos Institutos. Recordando la promesa hecha por el Beato Fundador pocos días antes de morir: "Desde el cielo actuaré, actuaré", "Haré más desde allí que desde aquí"[1], consideramos que es útil preguntarnos: ¿Cómo percibimos hoy su presencia? ¿Le sentimos próximo y activo? ¿Sigue siendo un punto seguro de referencia para cada uno de nosotros y para nuestras comunidades? ¿Nos confrontamos con sus criterios en las opciones de vida y de apostolado? ¿Invocamos su intercesión con confianza? ¿Sentimos el honor y tenemos la valentía de presentarle a la gente como modelo y protector? Tenemos la percepción clara de que nuestras dos Familias misioneras siguen en el empeño de ser fieles a su Padre, del que se sienten orgullosas y al que "no cambiarían por ningún otro"[2]. No obstante, en lo profundo del corazón sentimos que es posible afianzar aún más las raíces en nuestro origen, anticipándonos a vivir nosotros en primer lugar, para proponérselos luego a todos aquellos a quienes nos encontramos, los valores del carisma misionero que Allamano recibió del Espíritu y comunicó integralmente a sus hijos e hijas para que lo vivieran, lo desarrollaran y lo compartieran con muchas otras personas. Estamos seguros de que estos valores carismáticos los encontramos en lo concreto de la vida y la enseñanza de Allamano. Por eso queremos reflexionar una vez más y con una óptica especial sobre él. Esta carta, madurada en el ámbito de las dos Direcciones Generales, se dirige conjuntamente a las Misioneras y los Misioneros. El Fundador, en efecto, es el mismo padre de los hijos y de las hijas, que ama y asiste del mismo modo, sin distinciones, y quiere que caminen en sintonía con el idéntico espíritu misionero y religioso que se les transmitió como herencia propia. Oímos de nuevo con la emoción de siempre las preciosas palabras dirigidas en el testamento a sus "queridos Misioneros y Misioneras": "Por vosotros he vivido muchos años y por vosotros consumí bienes, salud y vida. Al morir espero convertirme en protector vuestro desde el cielo" (Cartas, X, 540). Hemos experimentado ya muchas veces que el Beato Allamano es protector eficaz para nosotros y para todos los que están cerca de nosotros. Con este espíritu proponemos brevemente algunas líneas operativas que pueden ayudarnos a vivir aún más intensamente nuestra comunión con el Padre Fundador y a implicar en ella a todas las personas que quieren participar, juntamente con nosotros, de sus riquezas espirituales y gozar de su intercesión ante Dios y ante nuestra Madre Consolata.
1. "Brille así vuestra luz delante de los hombres" (Mt 5,12)
Creemos que el Beato Allamano es una lámpara encendida que no debe ponerse debajo del celemín, sino en el candelabro, para que brille en la Iglesia. Aun sin haberle visto en esta tierra, hemos sabido ponernos en plena sintonía con él a través del estudio y la mirada del corazón. Ahora, gracias a Dios, podemos afirmar que le conocemos bien y que somos capaces de difundir su mensaje de manera genuina. Y puesto que estamos convencidos de que el pueblo de Dios tiene derecho a recibir este mensaje, porque Allamano pertenece a la Iglesia, nosotros, hijos e hijas suyos, sentimos la necesidad y el deber de darle a todos, haciéndole conocer cada vez más. No podemos reservar para nosotros esta luz ni tenerla escondida en el ámbito de nuestros Institutos. Ofrecemos algunas sugerencias para lograr este objetivo:
El 16 de febrero La fiesta litúrgica del Beato Allamano se preparará con una novena, con un triduo o con otras iniciativas que ayuden a descubrir su figura y su testimonio de santidad. Se celebrará con solemnidad y, donde sea posible, se utilizarán expresiones populares que favorezcan la participación de las comunidades cristianas. Renovemos la hermosa tradición de evocar, con ocasión de la fiesta litúrgica, el testimonio de su vida, sus enseñanza y sus intuiciones misioneras. Las comunidades de los Misioneros y de las Misioneras colaborarán activamente en la preparación y realización conjunta de esta celebración.
El día 16 de cada mes Valórese este día, e implíquese a los amigos y a las comunidades cristianas a nosotros confiadas. La celebración de este día debe reanudarse y convertirse en un momento fijo de encuentro espiritual de todos, de los hijos y las hijas de Allamano, y del pueblo cristiano. Cuando la liturgia lo permita, acostumbrémonos a usar las misas votivas en honor del Beato Allamano, especialmente en nuestras parroquias o iglesias abiertas al público. Los que están cerca de nosotros deben darse cuenta de que el día 16 es un día especial para nosotros, y por consiguiente también para ellos. El Departamento General de la Postulación enviará subsidios al respecto.
Catequesis y predicación Hagamos frecuentes referencias al pensamiento de Allamano en nuestra evangelización. Esto vale también para los que guían retiros o ejercicios espirituales. Citémoslo espontáneamente y con sencillez, porque la experiencia confirma que sus ideas y sus directrices espirituales y apostólicas son gratas para quienes tienen la posibilidad de conocerlas. ¿Acaso los hijos y las hijas no hablan con frecuencia y con satisfacción de su padre, justamente por lo mucho que le quieren?
Publicaciones sobre Allamano Utilicemos las numerosas publicaciones que hablan de él y que le presentan bajo diversos aspectos. Tenemos el raro privilegio —envidiado por muchos— de poseer su pensamiento, rico y práctico, en la colección de las conferencias dominicales y en las cartas. Es un material precioso que es oportuno difundir, seguros de hacer a otros un don muy útil. Esto vale especialmente para quienes tienen contactos con sacerdotes, seminaristas, personas consagradas y noviciados. No se olvide que el beato Allamano es uno de esos educadores natos llamados a seguir a Cristo más de cerca y ser ministros suyos.
Su imagen Contamos con muchas imágenes que reproducen el rostro de Allamano, al igual que muchas de sus frases. Recurramos también a estos medios sencillos para difundir su rostro, de tal modo que les resulte familiar a muchos. Está a punto de salir un nuevo cortometraje sobre el Fundador, realizado profesionalmente. Aparecerá en italiano, pero se prevé su traducción a otras lenguas. Será seguramente un instrumento moderno y eficaz para difundir el conocimiento de Allamano.
2. "Vosotros pues rezad así" (Mt 6,9)
Nuestro Padre fue un hombre de profunda vida interior y maestro de oración. ¿Quién no ha ido a visitar, por ejemplo, el camarín de la Consolata para ver el lugar donde él pasaba largas horas en adoración? A los propósitos que se hacían en los ejercicios espirituales, sugería él que se añadiera éste: "Quiero orar mucho y bien" (Conf IMC, III, 611). En este aspecto se situaba en la misma longitud de onda que Jesús, que solía retirarse a lugares solitarios a orar y enseñaba a "orar siempre, sin cansarse" (Lc 18,1). Lo que queremos poner aquí e relieve es el hecho de que ahora nuestro Fundador, en el cielo, es intercesor ante Dios de todos los que le invocan. Podemos rogar a Dios por intercesión de Allamano y rogar también para que sea nuestro intercesor ante Dios. También sobre esto deseamos ofreceros algunas indicaciones muy sencillas:
Orar por intercesión de Allamano En nuestras comunidades solemos recitar todos los días fórmulas tradicionales o nuevas de oración propias de nuestros Institutos. Con ellas nos dirigimos al Padre celestial por intercesión de Allamano y expresamos los deseos que más nos interesan. Dirigirse a Dios pasando a través del corazón de nuestro Padre Fundador nos parece un modo familiar y eficaz de orar. Prosigamos e intensifiquemos esta hermosa costumbre que, después de todo, nos mantiene en contacto íntimo con el Fundador que ora con nosotros y por nosotros.
Enseñar a los fieles a orar como José Allamano Los motivos para dirigirse a Dios Padre son muchos: alabanza, acción de gracias, implorar perdón, petición de ayuda, etc. La pedagogía de Allamano sobre la oración es muy rica y nosotros la conocemos muy bien. Démosla a conocer a la gente, convencidos de que de este modo ofrecemos una forma de oración sustancial y de acuerdo con el espíritu de la Iglesia. Sobre todo pongamos el mayor énfasis en los "amores" del Fundador, que son la Eucaristía y la Santísima Virgen. Los fieles se sentirán felices de ser discípulos de nuestro Fundador, sabio maestro de oración.
Pedir gracias y favores En los casos de especial necesidad, enseñemos a la gente a pedir gracias y favores a Dios por intercesión de Allamano. No olvidemos que el Fundador "está siempre al balcón", expresión que usó en relación con todos nosotros (cf.ConMC, II,482). Nos mira y espera desde el balcón, dispuesto a escucharnos no solamente a nosotros, sino a todas las personas necesitadas de la ayuda divina que nosotros le presentamos. Es hermoso ver un Misionero o una Misionera de la Consolata orar al Padre celestial junto a una persona necesitada, implorando la intercesión de su Fundador.
3. "Si tuvierais fe [...], nada os sería imposible" (Mt 17,20)
Hay un motivo muy especial para escribiros esta carta. Sentimos la necesidad de invitaros a todos y a todas a pedir con fe e insistentemente la intercesión de Allamano para obtener de Dios un milagro, con el fin de conseguir su deseada canonización. En la Congregación para la causa de los Santos, gracias a Dios y a cuantos han trabajado con inteligencia y amor, el proceso ha concluido felizmente con la beatificación. Ahora sólo queda presentar un milagro válido y comprobado a través de un proceso adecuado para que el Papa proclame "Santo" a nuestro Fundador. Todos nosotros deseamos ardientemente que esto suceda, pues estamos seguros de su santidad y porque consideramos positivo que se le presente a la Iglesia como modelo de vida espiritual y de entrega apostólica y misionera. También Allamano vivió esta misma experiencia cuando se trató de conseguir la beatificación de su tío José Cafasso. Si examinamos la intensa correspondencia entre él y el postulador de la causa, nos damos cuenta de lo mucho que tuvo que comprometerse en la búsqueda de los dos milagros que entonces se necesitaban. En un determinado momento tuvo que oír estas palabras del postulador: "Diga al Venerable que comience a hacer milagros, porque si no..." (Cartas, IV, 663). Y después de la beatificación le dijeron algunos cardenales: "Ahora os corresponde a vosotros hacerle santo consiguiendo los milagros" (Conf.IMC, III,723). Indudablemente, Allamano oró mucho y pidió que se orara para conseguir milagros por intercesión de San José Cafasso. Insistió entre sus hijos e hijas de manera especial. Son significativas estas palabras que dirigió a los alumnos que se encontraban en la Casa Madre en un momento en que les regalaba una reliquia de su tío: "Para que no tengáis miedo en pedir gracias e incluso un milagro" (Conf.IMC,II,606). Aunque raramente, se dejó llevar por algún inocente desahogo como éste: "Este santo varón [...] no quiere hacer milagros y nosotros debemos padecerlo. Quizá los haga más tarde [...] ¡Pero es ahora cuando los necesitamos!" (Conf.IMC,III,536). Realmente no sabemos qué admirar más en el Fundador, si su deseo de conseguir milagros o su conformidad con la voluntad de Dios. Escuchemos estas palabras pronunciadas con cierta satisfacción, volviendo de Roma, después de la beatificación de José Cafasso: "Ahora quieren hacerle santo. Los cardenales insisten [...] y también vosotros pedís gracias espirituales, que le complacen más y las hace más a gusto. Pero como éstas no bastan, pedid también gracias materiales, especialmente milagros quirúrgicos (se hace una novena, luego otra e incluso otra más sin cansarse). Sobre todo pedid verdadero espíritu apostólico" (Conf.IMC,III,723). Pero ahora estamos nosotros en su situación y el objetivo de nuestro interés más inmediato es su canonización. Y a él queremos dirigirnos con la misma fe y constancia, pero también con su idéntica conformidad a la voluntad de Dios. Lo que sugerimos sobre este punto es muy sencillo:
Orar para conseguir el milagro En primer lugar oremos nosotros para conseguir un milagro por intercesión de nuestro Fundador. Nos encontramos con muchas situaciones de necesidad, con muchos enfermos. ¿Por qué no pensar de inmediato en su protección y pedirle que interceda? Si tenemos fe, todo será posible.
Invitar a la gente a hacer lo mismo Comuniquemos a los demás la confianza que nosotros tenemos en la intercesión de Allamano. Al igual que en la beatificación, un milagro hecho en una zona misionera estará realmente en sintonía con el espíritu de Allamano, que amaba mucho a las personas a las que había enviado a sus hijas y a sus hijos. Juntamente con esta carta os enviamos un esquema de novena. Apresúrense los Superiores y las Superioras de Circunscripción a traducirla, incluso en las lenguas locales, para que pueda ser distribuida y usada más fácilmente.
Comunicar las gracias obtenidas Finalmente, pedimos que se comunique a los Departamentos competentes de los dos Institutos las gracias obtenidas por intercesión de Allamano, a fin de poderlas publicar para gloria de Dios y de nuestro Fundador.
Concluimos esta carta dirigiéndonos a la Virgen Consolata, que ha manifestó siempre su predilección a este hijo suyo, constituyéndole en su "tesorero", para que nos obtenga la gracia de crecer en el conocimiento y la comunión con él, y si esa es la voluntad de Dios, para poderle venerar pronto como "santo" juntamente con toda la Iglesia. En nombre de los dos Consejos Generales, os saludamos fraternalmente.
P. Piero Trabucco, IMC Madre Gabriella Bono, MC (Superior General) (Superiora General) |
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