Narrow screen resolution Wide screen resolution
A LA REGIÓN ESPAÑA Imprimir E-mail
Escrito por P. Antonio Bellagamba, IMC   
22.02.2006

Roma, 20 de junio de 2001

Queridos hermanos de la Región España:

 El 30 de abril de este año, justamente un año después del final de la VIII Conferencia Regional, concluía nuestra visita canónica a vuestra Región. Ha sido una visita que tenía la peculiaridad de ser la primera que hacía el Vicesuperior General, de acuerdo con las decisiones del X Capítulo General (XCG). El padre Antonio Bellagamba estuvo acompañado por el consejero para Europa, el padre J. A. Benedetti.

 Sintetizando lo que hemos percibido durante la visita, nos ha parecido vislumbrar en el caminar de la Región una mezcla vital y cotidiana de resurrección y muerte, de esperanzas y dudas, de altos y bajos. Fue éste también el eje de la liturgia con la que comenzamos la visita el martes de la Octava de Pascua. Una liturgia en la que la victoria de la vida sobre la muerte, de la certeza sobre las dudas, del futuro sobre el pasado, encontraba su expresión más elevada en estas palabras: "¡Ha resucitado!... Aquel a quien crucificasteis está vivo...; Mirad sus heridas y creed...". La Pascua nos recuerda a todos, discípulos y ministros del Resucitado, que si nos mantenemos fieles a nuestra vocación, si nos inspiramos con fidelidad creativa en el carisma del Fundador y en su espiritualidad, si sabemos aceptar los sacrificios que impone la falta de vocaciones, la parquedad de nuestros logros, la lejanía de la misión, podremos sentirnos cada día más Misioneros de la Consolata y ver los frutos de nuestro trabajo.

 En la redacción de esta carta seguiremos los puntos más importantes de vuestra VIII Conferencia Regional (Actas): nuestra identidad, nuestro ad gentes, la formación de base y permanente y la organización de la Región. De cada uno de estos temas trataremos de describir brevemente su situación, tal como la hemos visto y entendido, para hacer seguidamente nuestras observaciones e indicar propuestas para el futuro de la Región.

1. Nuestra identidad

 Tuvimos la posibilidad de comprobar vuestra sincera identificación con el Instituto, con su carisma, con los objetivos de nuestra presencia y actividad en España. Como en muchas otras Regiones, también vosotros tratáis de mantener vivo el recuerdo del Fundador y de difundir su espiritualidad. La Consolata no sólo puede apreciarse en las paredes de vuestras casas, sino especialmente en vuestros corazones. Os hemos sentido como miembros de nuestra familia misionera.

Vida espiritual

 Todas las comunidades prevén en sus horarios un mínimo de oración común. Os exhortamos a tener por lo menos dos encuentros diarios de oración, tratando de hacerlos significativos y abriendo suficiente espacio a la creatividad personal y comunitaria.

 Las Constituciones y nuestros Capítulos Generales piden a todos los misioneros un ritmo sostenido de oración cotidiana, semanal y mensual. A pesar de los muchos compromisos que parecen obstaculizar un ritmo intenso de oración comunitaria, deseamos recordaros que uno de los deberes del misionero es garantizar espacios suficientes para la dimensión espiritual como garantía de vida. Si se descuida con frecuencia y sin razones especiales y plausibles la oración, la vida religiosa sufrirá las consecuencias porque se empobrece su fuente, la perseverancia en la vocación y en el trabajo misionero podrían correr peligro por carecer de vigor y el espíritu del Instituto y vuestras actividades verse obstaculizados por carecer de motivación. No pretendemos un ritmo de oración excepcional o extraño a las Constituciones, pero de ningún modo podéis eximiros de lo que éstas establecen.

Vida consagrada y comunitaria

 Los superiores de comunidad mantienen una presencia discreta, limitada a garantizar un mínimo de organización y coordinar las actividades comunes. Una presencia, no obstante, que consideramos algo baja de tono o no del todo suficiente para garantizar una verdadera animación de la comunidad, que exige el acompañamiento de las personas, el ofrecimiento de ayuda y apoyo, la animación al carisma y la espiritualidad y la práctica del discernimiento comunitario para evitar que se tenga que recurrir con excesiva frecuencia al Superior Regional.

 Nuestra visita ha notado en la comunidad regional algunas mellas que pueden afectar a la serenidad y la unidad de los intentos del grupo. Confirmamos el deseo —expresado claramente en las actas de vuestra Conferencia— de que todos se empeñen y traten de fomentar "la capacidad de reconstruir las relaciones rotas" (Actas, p. 12). Animamos también a proseguir por el camino de la comprensión y el espíritu de familia, de modo que seamos siempre y en todas partes un signo —especialmente en esta nación dividida todavía por grupos que matan— de fraternidad y amor. Pedimos finalmente que los criterios que deben guiar al juzgar los acontecimientos regionales o las situaciones presentes y pasadas, se inspiren en una visión de fe de la realidad y de nuestra vida fraterna. Las cosas que deben unirnos son el carisma, la espiritualidad y nuestra herencia histórica. Acentuaciones de aspectos particulares de nuestra vida y de la misión deberán ser sometidos al discernimiento comunitario.

II. Nuestro ad gentes

1. Animación misionera y vocacional (AVM)

 Antes de introducirnos en los temas que nos parecen más específicos de nuestra AMV en España, deseamos recordar algunas expresiones que consideramos merecedoras de atención y posterior desarrollo.

 En primer lugar, los grupos FACOMI (Familias Colaboradoras Misioneras). Pudimos encontrarnos con ellos en Zaragoza, Elche y Madrid. Se trata de bienhechores que nos estiman y apoyan nuestra misión con su oración, sus sacrificios y su solidaridad concreta. Por vuestra parte, les aseguráis una información continua sobre la misión y momentos de oración y convivencia. La visita os invita a mantener vivo este sector de la AMV, tratando de incorporar nuevas familias y nuevos amigos, implicándoles en el trabajo que hacéis en favor de los marginados.

 En el pasado teníais una tienda (Ujamaa) en el centro de Madrid, cuyo fin consistía en dar a conocer el arte y las culturas de los países donde trabajamos y que al mismo tiempo generara algunas entradas. Tras un largo discernimiento, la Región decidió cerrarla y, como alternativa, organizar muestras misioneras itinerantes. Todas las comunidades se comprometieron a organizarlas y dirigirlas de acuerdo con el encargado regional. Los primeros resultados son esperanzadores. La visita considera que también este medio de animación misionera es válido e interesante, por lo que invita a proseguir esta iniciativa, aprovechando la cooperación de los grupos juveniles, de los laicos misioneros y de los miembros de la FACOMI.

 Nos hemos sentido complacidos encontrándonos con las Misioneras de la Consolata en su nueva residencia, en la que hace pocos meses se han establecido, insertándose entre la gente del barrio, en la pastoral local y en las actividades de AMV. La colaboración con nuestros misioneros, especialmente con la comunidad de Pinos Baja, nos ha parecido buena, constructiva y abierta a nuevas y mejores realizaciones, sobre todo en el campo de la animación misionera. Dada la proximidad a nuestras comunidades de la capital, es deseable que se valoren todos los momentos de familia para crecer en el intercambio del carisma común y la fraternidad, al igual que en la colaboración recordada.

a) Pastoral juvenil y vocacional

 La Región España, como tantas otras naciones secularizadas del occidente europeo, se ha visto sorprendida por un descenso dramático de las vocaciones. No obstante, parece que algunos institutos y diócesis se están rehaciendo lentamente y que se está produciendo cierta recuperación vocacional.

 La visita ha sugerido a la Región que haga un atento análisis de la situación y se pregunte: ¿Merecemos nosotros nuevas vocaciones? ¿Somos para los jóvenes que se nos acercan un ejemplo gozoso de vocación realizada? ¿Atrae nuestra vida a los jóvenes al seguimiento de Allamano? ¿Le hacemos una propuesta de consagrar su vida a la misión?

 Todos sabemos que las causas de la falta de vocaciones son múltiples y que con frecuencia van más allá de nuestra capacidad de comprensión, pero estas preguntas fundamentales podrían por lo menos señalarnos los caminos más inmediatos en favor de un compromiso serio y auténtico en el campo vocacional.

 Los jóvenes, en cualquier caso, siguen siendo vuestra mayor alegría y vuestra mejor esperanza, a pesar de que su número haya descendido considerablemente. Nos hemos encontrado con ellos en todas las comunidades, con ellos hemos vivido momentos de oración e intercambio espiritual, sobre todo durante la celebración de las Pascuas juveniles.

 La Conferencia afirmó que vuestra pastoral juvenil necesita una renovación y habéis pedido que se elabore cuanto antes un proyecto de Pastoral juvenil vocacional más acorde con las exigencias de los tiempos y caracterizado por algunos aspectos típicos (Actas, p. 18). A este respecto, deseamos:

- Animar vivamente a los responsables de este proyecto a poner en marcha y realizar cuanto antes lo señalado en la Conferencia, para que todas las comunidades de la Región puedan contar con líneas y orientaciones comunes en el trabajo pastoral juvenil.

- Recomendar a todos que se acoja a los jóvenes en vuestros centros con apertura de corazón y de mente, estando atentos a sus necesidades, inquietudes y aspiraciones, especialmente las espirituales. Los jóvenes se dan cuenta en seguida de si se les quiere o sólo se les tolera en nuestras comunidades.

- Exhortar a todos o estar dispuestos a colaborar en el acompañamiento personal de los jóvenes, como el medio más idóneo y práctico de descubrir y apoyar el nacimiento de una vocación. En este sentido, haced lo posible para que cada comunidad tenga al menos un misionero capaz, sensible y disponible para realizar ese acompañamiento vocacional, motor de toda pastoral juvenil.

b) Servicio conjunto de animación misionera (SCAM)

 Respecto a un pasado no muy lejano, parece que en la Iglesia española existe ahora un ambiente más receptivo para la AMV. El camino hecho por el SCAM a lo largo de estos últimos años es la prueba más evidente. La dirección nacional de las Pontificias Obras Misioneras y los centros misioneros diocesanos os abren las puertas en favor de una animación misionera en todo el país, y el próximo documento de la Conferencia Episcopal sobre la cooperación misionera de la Iglesia española debería dar un nuevo impulso a este servicio.

 Todo esto debe ayudar a mejorar vuestra AMV, de tal modo que no se limite sólo a contar experiencias parciales o personales de la misión, sino que proponga especialmente una seria reflexión sobre la misión en el mundo contemporáneo, así como la necesidad de ser misioneros y de proyectar una pastoral misionera en esta Iglesia y para esta sociedad.

 Invitamos al Departamento Regional de AMV a prever y realizar momentos de actualización para nuestros animadores y a participar en los que tienen lugar en las diócesis y los centros misioneros, con el fin de estar al día siempre y ser capaces de presentar viva y penetrante la vocación misionera en la Iglesia.

c) Los laicos misioneros de la Consolata

 Los laicos misioneros son la expresión más original de vuestra pastoral juvenil. El trabajo para la formación de los grupos juveniles y la preparación de los laicos para la misión es una de las características más llamativas y peculiares de la Región España. Existen, en efecto, grupos de laicos en todos los lugares donde estamos presentes y los consideramos un don, tanto para la misión como para el Instituto. La visita no sólo confirma este trabajo, sino que anima a todos los misioneros de la Región a sentirse interpelados por este movimiento.

 También con ellos hemos mantenido algunos encuentros, nos han contado sus experiencias y hemos compartido el gozo de su opción de vida por la misión. Vuestra Región ha sido capaz de comenzar este trabajo específico con los jóvenes y con una metodología propia y muy comprometida. Nuestro Instituto os lo quiere agradecer.

 Os incumbe ahora a vosotros la tarea de continuar el camino emprendido a través de la comunicación a los laicos de nuestra herencia más hermosa: el carisma, la espiritualidad y la misión. Con ellos y con el Secretario general para la Misión, tratad de despertar la atención de todos los misioneros sobre este tema y de proponer un proyecto de laicado a todo el IMC. Exhortamos a todos a profundizarlo y concretar los caminos propuestos entre vosotros.

 Quisiéramos también animar al Consejo Regional y a los superiores de las comunidades a implicar más a estos laicos tanto en la vida regional como en la de las comunidades locales. Deben convertirse poco a poco en parte de nuestra vida y compartir nuestro trabajo y espiritualidad. Sin duda pueden llegar a ser una gran riqueza y un potencial misionero y vocacional de primer orden.

d) Medios de comunicación social

 Son indispensables en nuestro trabajo de AMV. El Capítulo General nos anima a su uso. La visita ha constatado complacida que la revista Antena Misionera ha progresado y es apreciada en todas partes. La presencia activa de laicos misioneros en la redacción y su generosa colaboración han contribuido a mejorarla. Tampoco hay que olvidar la ayuda económica que, a través de ella, llega a la Región y a nuestras misiones. Valorad pues cada vez mejor a los laicos colaboradores y tratad de que la revista sea cada vez más atractiva y eficaz en la descripción de la misión. Cooperad de buen grado con ella con escritos y difundiéndola. Usadla en vuestro trabajo de AMV, en la predicación, cuando habléis del trabajo misionero y, para formar a los laicos. Es un medio de AMV del que debéis estar orgullosos.

 Os invitamos también a colaborar con el Secretariado general para la Misión en la realización del sito-internet, interesando en él a los jóvenes y los laicos.

 Para concluir, queremos exhortaros a crecer en algunas actitudes que consideramos de importancia decisiva para el trabajo de AMV: insistir en el trabajo en equipo y a nivel local al tiempo que cada cual hace suyos los proyectos de los demás ofreciéndoles una colaboración amable. También quien está más directamente encargado de un sector del AMV debe sentirse plenamente implicado en el proyecto regional y abierto a la colaboración cada vez que se le pida. Evítense, en fin, las interferencias indebidas, siempre nocivas para la fraternidad y la eficacia del trabajo.

2. Justicia y Paz

 El Capítulo recuerda el compromiso en favor de la justicia y la paz dentro de los cinco ámbitos de nuestro ad gentes, que si bien es válido para todo el Instituto, asume un significado especial en las Regiones del hemisferio Norte. Efectivamente, es en los países de Norteamérica y de Europa donde se está jugando el futuro del mundo y donde a menudo se toman decisiones políticas y económicas que provocan la pobreza y la degradación de los pueblos del Sur, entre los que trabajan muchos hermanos nuestros. La Conferencia trató este tema ampliamente (cfr. Actas, p. 28) y propuso algunas líneas operativas eficaces. La Región designó posteriormente un misionero para coordinar todo el sector a través de la Comisión Justicia y Paz.

 Exhortamos a todos a que asuman con seriedad este ámbito de compromiso misionero y a que se concreten todas las propuestas operativas. Con este fin invitamos a:

- Convertir en operativa la Comisión Justicia y Paz designando otros misioneros a fin de poner en marcha cuanto antes sus trabajos de concienciación de los misioneros y de colaboración con todas las iniciativas que promueve Justicia y Paz.

- Dar a conocer la realidad de la inmigración en España en los ambientes privilegiados de este sector.

3. Inmigrantes

 El Capítulo General pidió a las Regiones de Europa y de América del Norte que buscaran un propio ad gentes en el ámbito mismo de sus países (XCG, 44) y que lo incorporaran en el proyecto de AMV, evitando que aparezcan dicotomías o interferencias nocivas. La Región España ha sido la primera en responder a esta invitación y ha optado por trabajar entre los inmigrantes (Actas, pp. 25-26).

 La experiencia, que dura ya dos años, ha demostrado la validez de esta opción. La comunidad de Elche, designada para que asumiera un compromiso especial este servicio, deberá convertirse en la animadora de las demás comunidades de la Región en este campo. Los primeros pasos de su trabajo y sus futuros programas han sido presentados en un librito titulado Caminando con nuestros hermanos inmigrantes. También las demás casas de la Región han tomado las primeras iniciativas en este sector.

 La visita, al tiempo que ha comprobado la seriedad de las actividades hasta ahora realizadas, sobre todo por la comunidad de Elche, desea proponer algunos criterios de trabajo en este ámbito:

- En Elche la AMV y la pastoral de los inmigrantes deben completarse y apoyarse mutuamente, sin exclusivismos: el trabajo entre los inmigrantes debe iluminar la AMV y la misión debe inspirar la pastoral entre los inmigrantes.

- La comunidad de Elche debe convertirse en animadora de las demás comunidades de la Región, con el fin de que todas promuevan este servicio sin oposiciones o dicotomías con el trabajo de animación misionera o vocacional.

- Las indicaciones capitulares deben iluminar este trabajo dando la precedencia a los no cristianos y a nuestro estilo de presencia, de proximidad y de acompañamiento espiritual, que valora la dimensión religiosa de cada persona.

- Nuestro trabajo debe integrarse, donde sea posible, en los programas diocesanos y estar abierto a la colaboración con todas las fuerzas eclesiales y no eclesiales que trabajan en este campo.

III. Nuestra formación

1. Formación de base

 Las primeras etapas de la formación de base no existen en la Región porque no hay candidatos españoles. No obstante, la comunidad de Pinos Baja de Madrid acoge a algunos estudiantes que todavía no han hecho la profesión perpetua ni han sido ordenados. Hemos encontrado en esta comunidad una atmósfera de serenidad y de cooperación y un verdadero espíritu de familia. La relación con el formador es intensa y sincera. Hay seriedad en los estudios y un empeño denodado en las actividades pastorales.

 En la asamblea conclusiva de la visita hemos pedido a todos los misioneros que hicieran una seria reflexión sobre el futuro de esta casa, que hace seis años fue destinada por la Dirección General a centro para estudios superiores.

 Del abundante intercambio de opiniones, la asamblea se decanta positivamente sobre el significado y la importancia de la comunidad de Pinos Baja en el contexto de la Región. Es signo de vitalidad y de futuro y debe continuar implicada en las iniciativas regionales, especialmente en las de AMV y de pastoral entre los inmigrantes.

 La Dirección General, según sus posibilidades, se encargará de destinar estudiantes y misioneros a esta comunidad, valorando así las múltiples posibilidades que Madrid ofrece con sus universidades, con vistas a una mejor preparación para la misión. Además, se respetará la identidad y la finalidad de este centro para estudios superiores, que no podrá acoger a jóvenes candidatos IMC de la Región que se encuentran en las etapas formativas de los comienzos (propedéutico y filosófico).

2. Formación permanente

 Teniendo en cuenta las propuestas capitulares, la última Conferencia Regional ha insistido mucho en que se lleve a cabo un programa adecuado de formación permanente y en multiplicar las iniciativas que ayuden a los misioneros a crecer como personas, como religiosos y como misioneros. Todas las comunidades tienen encuentros periódicos en los que se debaten y profundizan temas formativos. A lo largo de las asambleas regionales se contemplan siempre momentos de formación permanente. Para los misioneros más jóvenes, en el pasado reciente se han organizado encuentros ad hoz y actualmente la Región ha delegado un misionero para coordinar tales iniciativas.

 La visita exhorta a continuar en el camino emprendido y subraya la importancia de profundizar en los documentos del Instituto, y a aprovechar también a las iniciativas diocesanas, que son muchas y significativas.

IV. Organización de la Región

1. El Consejo Regional

 El Consejo Regional mantiene un buen entendimiento, se encuentra regularmente y debate con regularidad todos los temas que se someten a su examen. Su servicio es apreciado por los religiosos; se estima especialmente la proximidad del Superior Regional a cada persona y a las comunidades. La comunicación dentro de la Región parece regular y suficiente.

 La visita, por tanto, anima al Consejo a mantener una consulta constante con la base y a mantener siempre viva la comunicación dentro de la Región. Los hermanos, por su parte, acepten serenamente las decisiones tomadas por el Consejo, que la praxis del Instituto y los textos constitucionales confían a su responsabilidad.

2. Estabilidad del personal

 La visita canónica precedente constató que la alternancia en el pasado había llevado a un rejuvenecimiento de la Región. Pero por otra parte se lamentaba que las muchas y frecuentes alternancias provocaban falta de estabilidad del personal y una escasa continuidad en el trabajo. La última Conferencia Regional ha pedido que todos los misioneros destinados en España permanezcan allí durante al menos 4-6 años.

 Mientras que la Dirección General ha continuado enviando personal joven para la AMCV, se ha notado también un esfuerzo por parte de los Misioneros para prolongar su tiempo de permanencia en la Región. No obstante, aún no se ha conseguido la deseada estabilidad y la tentación de volver pronto a la misión sigue presente.

 Vuestro deseo de volver es positivo. Sin embargo, os exhortamos a considerar el trabajo que estáis haciendo como verdadero ad gentes y a querer realizarlo durante un tiempo suficientemente prolongado. Esto redundará sin duda en beneficio del trabajo mismo que estáis haciendo.

3. Los Departamentos regionales

 La Región cuenta con casi todos los Departamentos Regionales requeridos por las Constituciones o recomendados por los Capítulos Generales. Cada Departamento tiene su propio encargado y la comisión correspondiente.

 Recomendamos a los directores de estos Departamentos empeño y espíritu de iniciativa en la realización de las propuestas a la Conferencia Regional y en el apoyo a los hermanos. Proponemos asimismo que la Comisión económica esté abierta también a laicos competentes y responsables en favor de una eficaz aportación profesional que pueden darnos.

4. La Administración regional

 Desde hace algunos años, la Región cuenta con una buena base administrativa: cuidada, precisa, previsora y bien fundada. Actualmente todas las comunidades de la Región consiguen autofinanciarse, excepto una que debe afrontar gastos de alquiler a la espera de una nueva residencia. Los pasos dados en este campo inducen a esperar que bien pronto la Región puede convertirse en una fuente de ayudas para otras Regiones más pobres del Instituto.

5. La Casa regional

 Es el punto de encuentro de los hermanos de la Región, de los misioneros en vacaciones y de los parientes y amigos. En ella se encuentran también los diversos departamentos y las actividades regionales. El responsable de la casa y los hermanos de la comunidad son solícitos en acoger fraternalmente a todos, aunque los espacios de la casa no sean excesivos.

6. Los seguros sanitarios

 Este tema fue ampliamente tratado durante la visita con vistas a solucionarlo a larga distancia. La propuesta que se hizo en el curso de la asamblea final fue pasar a todos los misioneros españoles, así como a los extranjeros residentes en la Región, del sistema llamado Colectivo misionero al denominado Colectivo general. Esto comportará un modesto aumento de la cotización, pero ofrecerá una mejor cobertura médica a todos los misioneros de la Región y a los residentes fuera de ella, evitando las desagradables situaciones de emergencia.

7. Asistencia a los enfermos y a los ancianos españoles 

 También este tema fue ampliamente debatido durante la visita canónica, especialmente con el Consejo Regional. El deseo común es que nuestros ancianos o enfermos, aunque pocos, no queden aislados durante el tiempo de la vejez o de la enfermedad, sino que tengan la posibilidad de continuar compartiendo la vida y las actividades regionales al lado de los demás hermanos.

 La visita ha confirmado la necesidad de continuar la reflexión para encontrar una solución adecuada al problema y que los diversos criterios y exigencias manifestados por los hermanos encuentren una respuesta. El tema será tratado próximamente y de la decisión que se adopte será informada la Dirección Regional.

Conclusión

 Al terminar quisiéramos dar las gracias a todos los miembros de la Región por la esmerada preparación y la viva participación en la visita canónica, al Consejo Regional por habernos introducido en lo más vivo del camino de la Región y por su servicio a la Circunscripción, a los superiores locales y los hermanos por su fraterna acogida en las respectivas comunidades. Un agradecimiento especial al P. Álvaro Palacios Arregui, Superior Regional, que se puso totalmente a nuestra disposición y nos acompañó durante toda la visita, demostrándose siempre dispuesto a darnos sus consejos y su ayuda.

 

 Queremos recordaros, finalmente, los temas más importantes que han estado presentes en nuestras oraciones y en las reflexiones comunes: enamorarse de Cristo con mayor intensidad y pasión cada día; pedir el don del Espíritu Santo para el discernimiento personal y comunitario y para el éxito de vuestra misión; conservar la caridad, el amor y la unión entre vosotros mismos por encima de todo; mejorar cualitativamente y cuantitativamente vuestra oración comunitaria y personal; hacer de la AMV, en todas sus expresiones, la misión a la que hoy el Instituto pide que os entreguéis generosamente y sin reservas.

 Terminamos esta carta el 20 de junio, fiesta de nuestra Madre, Fundadora y Patrona. Con vosotros y por vosotros ofrecemos a ella todo el maravilloso trabajo que habéis realizado en el pasado y estáis llevando adelante en el presente: los grupos juveniles, los laicos misioneros, la opción por los inmigrantes como vuestro ad gentes, el renovado compromiso por la Justicia y la Paz y la animación misionera y vocacional, que quiere responder a las aspiraciones y a las necesidades del mundo juvenil y de la Iglesia local. A ella le confiamos vuestra vida de consagrados y misioneros para que siga siendo el don más precioso que hacéis a Dios, cada día, cuando participáis en el sacrificio eucarístico. Confiamos en que por ella podáis proseguir el camino de fe, de vida radicalmente consagrada y de actividades creativas e incisivas que habéis emprendido.

 Que España, tierra de santos y de grandes misioneros, encuentre en vosotros auténticos seguidores del Señor y vea también reflejado en vosotros el anhelo que les animó y les hizo testimonios del evangelio hasta los extremos confines de la Tierra.

 Os confiamos a la intercesión de nuestro Padre Fundador al mismo tiempo que os saludamos.

P. Antonio Bellagamba, IMC

 Vicesuperior General

P. Jean André Benedettti, IMC

 Consejero continental