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P. Giannelli Antonio 1923-2001 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Doctora Leda Schirinzi   
22.02.2006

 Nació en Parabita (Lecce) en 1923, de Pasquale e Vigna Settimia, y entró en el Instituto en 1933. En 1943 se consagra al Señor con la profesión religiosa y en 1947 es ordenado sacerdote. En 1949 es destinado a la misión de Kenya en la diócesis de Nyeri. Tiempos de los Mau Mau, abundan las tensiones, los peligros y el miedo, todo lo cual convierte su misión en dificultades desde el principio. Trabaja como vicepárroco en Rocho (Nyeri), Fort Hall y Gekondi. En 1954, el obispo, monseñor Carlo Cavallera, le envía a trabajar a las "farms" de Tinderet, que cuenta con plantaciones de café, pero como no es esto su pan, vuelve a Italia en 1957 y se queda en Italia.

 Aquí trabaja en el campo de la animación misionera en Darfo, Milán y Bolonia. En 1975 vuelve a Kenya, donde desarrolla el trabajo de la pastoral en Kiangonyi, Guturi y Kerugoya. De 1977 a 1983 es párroco en Gatur, reconstruye la residencia de descanso de los ancianos y la dota de habitaciones espaciosas y con todos los servicios necesarios. También se afana en la construcción de capillas en varios centros misioneros.

 De 1983 a 1987 es vicepárroco en Ichagaki y Tetu. Aquí se fija en Wamagana, una de la más grandes escuelas-capilla de la misión y la promueve con nuevas escuelas, además de construir las casas para padres y hermanas. Con la ayuda de amigos que van a visitarle a África, construye una de las más hermosas iglesias de la diócesis, dedicada, naturalmente, a la Virgen, su Virgen, la de la Cultura de Parabita. Siempre atento al tema social, construye también una escuela para niños discapacitados, una de las pocas existentes en Kenya. Escribiendo al P. Piero Trabucco, superior general, para darle las gracias por la ayuda recibida para sus obras, dice entre otras cosas: "El mismo día (de la inauguración) ha comenzado también la asociación 'Allamano Friends', que se propone esponsorizar y mantener viva la escuela y difundir el conocimiento y la devoción del Fundador, del que todos los cristianos de Wamagana son devotos.

 Con esto creo que he realizado un deber de agradecimiento hacia quien me ha dado la posibilidad de ser misionero. El próximo año cumplo 50 años de ordenación sacerdotal y creo que la obra de los discapacitados es lo más hermoso que he hecho, de lo que doy gracias al Señor, a la Virgen y a nuestro Fundador" (11-12-1996).

 Su actividad no se detiene, pues consigue hacer pozos para dar agua a la misión y a la gente, además de luz eléctrica.

 Con estas obras y su estilo amigable y cordial se atrae la amistad de la gente, por lo que su jubileo de oro en 1997 es un triunfo en el que recoge los frutos de su infatigable trabajo.

 Su salud, sin embargo, está gravemente amenazada. Ya en 1988 aparecieron los primeros linfomas, enfermedad que le llevaría a la tumba. Por este motivo vuelve a Italia en 1999, donde pasará por un largo calvario en la enfermería de Casa Madre, y donde fallece el 24 de febrero de 2001.

 El funeral tiene lugar el 26 de febrero, presidido por el P. Clemente Barlocco, que traza su currículo de vida con emoción y datos precisos, indicando "quién era el P. Giannelli" para nuestro Instituto y para la joven iglesia de Nyeri. De él nos proyecta luces y sombras, pero especialmente un corazón misericordioso, entregado, fiel a la vocación, lleno de amor por la gente, especialmente por los más pobres e indefensos y por los más alejados para poder recibir beneficios.

 Pocas horas antes de morir recordaba todavía a los niños discapacitados de Wamagana, a quienes dejó todo lo que tenía.

 Su cuerpo es enterrado en su pueblo natal, Parabita, donde descansa al lado de su familia.

P. Clemente Barlocco

y P. Giuseppe Mina

Testimonios

Instrumento de caridad

 El P. Antonio Giannelli, pequeño gran misionero, nos ha dejado para siempre. Un corazón inmenso y una fe firme, junto con un espíritu algo rebelde y fanfarrón, hicieron de él un instrumento magnífico de la caridad y del amor.

 En Kenya, desde principios de los 50, supo crear en poco tiempo desde la nada estructuras de acogida y residencia de ancianos abandonados y para niños con graves discapacidades motoras y psíquicas, dos estrellas en el firmamento de la bondad y de la entrega a los demás, independientemente de la raza, la religión o el credo político.

 Federico Cesarani

Misionero incansable y gran amigo

 Recuerdo todavía, como si fuera ayer, la emoción y cierta aprehensión cuando, en febrero de 1992, mi marido y yo, por vez primera, los dos médicos, aterrizamos en Nairobi invitados por el P. Antonio Giannelli para un breve periodo en la misión fundada por él en Wamagana (Nyeri).

 Muchas sensaciones se agolpan ahora en mi mente: los perfumes desconocidos, la confusión general, pero especialmente la sonrisa confortante y la vivacidad de Father Generi, como se le llama al P. Antonio.

 Un breve viaje de pocas horas nos llevó a la misión de Wamagana, a los pies del monte Kenya. Un viaje en el que toda la madre África nos venía al encuentro con su majestuosidad, en contraposición con la pobreza, por encima de toda imaginación. Fueron tres días intensos, vividos en las aldeas cercanas, con el empeño de William, médico pneumólogo del hospital en el Matharì y la contemplación del trabajo realizado por el P. Antonio.

 La vida nos ha permitido hacer otros viajes a Wamagana y experimentar muchas otras alegrías en Italia: el compromiso político y el voluntariado siempre animados por el P. Antonio, misionero incansable, gran amigo. Pero la propia vida nos ha reservado algunos días tristes: la desaparición prematura de William y ahora la pérdida del P. Antonio.  

 Querido P. Antonio, ya no será como antes, cuando tu mirada se detenía en los niños de la escuela o cuando en el centro de discapacitados nos hacías ver los esfuerzos sobrehumanos para mantener el nivel digno y aceptable de la asistencia. Pero yo volveré a Kenya con el espíritu que tú me has enseñado, con tu Jambo en el corazón.

 Doctora Leda Schirinzi