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P. BAGGIO GUIDO 1911-2001 PDF Imprimir E-mail
Escrito por La Redacción del Da Casa Madre   
22.02.2006

 Sus padres se llamaban Angelo y Angela. Nació en Rosà di Vicenza en 1911. Entró en el Instituto en 1928. Hizo la profesión religiosa en 1931 y fue ordenado sacerdote en 1937. Ese mismo año fue destinado a Meru (Kenya), donde realizó su apostolado hasta 1955. En los años 1940-44 estuvo prisionero en Suráfrica. Fue muchas veces coadjutor parroquial y párroco en Kyeni, Rombia, Tigania, Gatonga, Materi, Gatunga, Kiangunyi, Mwea y Gatuyri.

 El 15 de enero de 1947 escribe al P. Gaudenzio Barlassina, superior general. Es la primera vez desde cuando ha vuelto de la prisión de Suráfrica: "Agradezco infinitamente al Señor que me encuentre todavía en misión, ocupado en realizar mi tarea de misionero; gracias a Él por nuestra vuelta a la misión; gracias a Él por la excelente salud corporal con la que cuento hasta ahora, tan buena que puedo recorrer alguna vez 70 millas al día visitando alguna de las escuelas-capillas más lejanas".

 El P. Baggio se encuentra en la misión de Kyeni y habla de su trabajo. En primer lugar del comienzo de una escuela para modelar y cocer la terracota que despierta la admiración y el apoyo financiero del District Commissionner. "Todo esto a mayor gloria de Dios y por el buen nombre de nuestras misiones católicas de la Consolata". Con el P. Rosano pone en marcha también una carpintería que atrae a numerosos jóvenes deseosos de aprender el oficio.

 El P. Baggio habla también de las 15 escuelas-capillas de la misión, de los más de 200 catecúmenos esparcidos por todo el territorio y de las numerosas conversiones que se verifican cada año. Se trata de un gran trabajo que se despliega sobre varios frentes, comprometiendo al misionero día y noche. No obstante, encuentra todavía tiempo para practicar sus grandes aficiones: el canto y la pintura. "Este año quisimos solemnizar la Navidad con algo especial. ¡Si hubiera oído, querido padre, la misa de Haller cantada a dos voces y otros motetes! Fue una enorme satisfacción para todos, hasta para las ancianas 'cicio' que, fuera de la iglesia, me decían: '¿Sabe, padre, que parecía que estábamos en el cielo?'".

 "¿Y la pintura? ¿Que si la he dejado aparte? No, no, últimamente he pintado un san Miguel (m2x1,50) que se convertirá en icono de la futura iglesia de la Primary. El año pasado concursé con alguna pintura y dibujos a lápiz en la exposición de Arts & crafts de Nairobi y, Deo gratias, he vendido algunas cosas y conseguido buena crítica en el diario Standard".

 De 1949 a 1957 el P. Guido es párroco en Rombia, una de las misiones más lejanas y necesitadas de la Prefectura de Meru y el trabajo para "llevar adelante la misión" en sentido material es enorme. El 22-12-1952 escribe al P. Domenico Fiorina y se lamenta de no contar con un cohermano que le ayude en el enorme trabajo: "...Hay que construir el colegio-dormitorio para 30 muchachos, escuela y dormitorio para otras tantas muchachas, una gran cabaña para los enfermos y otra aún mayor para los cristianos que vienen a dormir el sábado para participar en la misa del domingo... Y sobre todo es necesario construir una cocina de piedra y ladrillos... Gracias a Dios, todo esto es ya hoy una realidad. Además de esto, la casa de los padres, de ocho habitaciones, se eleva ya un metro del suelo... También he tenido que hacer dos grandes hornos para ladrillos y poner en marcha una carpintería con cinco obreros".

 Arquitecto, albañil, carpintero..., el P. Guido debe hacer también de comerciante para remediar con alubias y otros alimentos la comida de 250 estudiantes de la misión. Por eso pide e insiste en los años sucesivos la presencia de un cohermano con el que compartir las cargas de la misión. La espina que le atormenta es que, teniendo que llevar adelante la misión, todos estos trabajos e incumbencias, "no puede ir en busca de los cristianos y catecúmenos y llevarles la santa misa".

 En el mes de agosto de 1958, el P. Baggio va a Estados Unidos a visitar a sus familiares. Desde allí, el 10-10-1958 escribe al P. Fiorina: "Monseñor Bessone me escribe diciendo que no deje que América me robe el corazón. Le he dicho: ¿Cómo va a ser eso posible si la mitad de él lo he dejado en el Embú? Sí, padre, deseo inmensamente volver, sacrificar toda mi vida por nuestros queridos negros. Durante los ejercicios espirituales en Washington se me ha escapado alguna lágrima cuando recordaba aquella región; perdóneme, padre, es que tengo un corazón algo débil..., pero es el caso que yo quiero morir misionero en Africa".

 En realidad, el gran trabajo de los últimos años, llevado adelante solo, le ha afectado y la salud del P. Guido se ha resentido. El viaje a USA tiene la finalidad de ayudarle recuperarse física y psíquicamente. Con ese mismo fin, en el mes de octubre de 1959 va a trabajar a Brasil. Aquí se dedica a la pintura, decora iglesias y capillas del Instituto, promueve la animación misionera en las parroquias con algunos ducumentales hechos por él mismo en Africa. Durante algún tiempo es párroco en Curitiba, pero el llamado "mal de Africa" es más fuerte que cualquiera otra afición. Sueña con Africa y desea sólo volver a trabajar en el Meru. Después de tanta insistencia, en el mes de septiembre de 1962 se encuentra de nuevo en su amada tierra de adopción.

 De 1962 a 1967 trabaja en Gatunga. Está contento de encontrarse en su Africa y se sumerge con entusiasmo en el trabajo misionero. Pero el clima tórrido mina su organismo y se ve obligado a un período de descanso. Se recupera y en 1968 va a Materi, donde se siente bien y espera, con la gracia del Señor, hacer todavía mucho bien.

 Entre 1971 y 1972 se encuentra en Italia para las vacaciones y un período prolongado de descanso. En este tiempo tiene la oportunidad de organizar dos exposiciones personales de pintura en Bassano del Grappa y luego en Turín, en la Galleria Cassiopea, así como dos colectivas en Vicenza, despertando el interés del público y consiguiendo ventas interesantes. Desde sus tiempos de estudios en Turín le acompañó el instinto y la formación específica de la pintura. Bajo la guía del pintor Morgari, consiguió una estimable técnica. A partir de entonces trabajó siempre movido por un impulso que le salía de dentro. Se percibe en su ánimo serenidad, ingenuidad, autenticidad, espontaneidad en la capacidad de contemplar las cosas. Sus dibujos y sus cuadros, lineales y sencillos, se sienten siempre como una participación del ánimo en la naturaleza. Los colores son ricos, nunca atormentados, y su problemática pictórica está muy adherida a la realidad. Momentos de vida y de una lírica que serenan".

  A propósito de su arte, un día el P. Baggio se expresó así: "La pintura es para mí una segunda vocación. La primera es la de ser misionero en Africa. Y ha sido así desde cuando tenía doce años, en los tiempos en que comencé a pensar en ser misionero en Africa y comencé asimismo a dibujar, pero he de decir que la vocación por Africa tuvo siempre la precedencia".

 En 1972 se encuentra en Alpignano, donde colabora en la animación misionera. Ese mismo año vuelve a Africa, a Kenya, y trabaja en Gatunga durante dos años, seguidamente en Tuthu, siguiendo en Kianguunyi. De 1980 a 1986 trabaja como coadjutor en Mwea y de 1986 a 1994 en Gaturi.

 En 1995 vuelve a Italia y reside en la casa de Alpignano. Aquí, el 11 de julio de 2001, después de una larga estancia hospitalaria, descansa en el Señor. El 13 de julio se celebra la misa funeral en la capilla del Beato Allamano, presidida por el P. Francesco Bernardi, quien recuerda al difunto considerando la parábola de los diez talentos. El P. Guido contó con el talento del pincel y dejó en Meru la impronta de obras importantes: iglesias y muestras personales. Las ganancias de su arte le permitieron construir capillas, hacer puentes, excavar pozos. Un verdadero talento de oro... misionero.

 Pero además del talento del pincel, el P. Guido supo aceptar el don del sufrimiento, sacramento de la presencia de Dios, presencia que creemos y esperamos plenamente realizada en el cielo con la Consolata y el Fundador.

 

 La Redacción del Da Casa Madre