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A LA DELEGACION CONGO-KINSHASA PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Antonio Bellagamba, IMC   
21.02.2006

25 de marzo de 2002
Anunciación de María

Queridos hermanos:

La primera visita canónica a la "pequeña-gran" Delegación del Congo-Kinshasa ha sido un acontecimiento extraordinario en sí mismo y también porque se ha realizado después de la reunión anual de los Superiores de África y la ordenación diaconal de dos de nuestros estudiantes. Además, era la primera vez que una visita canónica era hecha por el Vicesuperior General. El Superior Delegado la había presentado como un un "momento de gracia y de crecimiento" e invitando a los miembros a prepararse y a vivirlo intensamente. Luego, un imprevisto obligó a cambiar los planes establecidos. Una infección en la rodilla del P. Bellagamba le obligó a volver a Roma inmediatamente después de la reunión de los Superiores en Kinshasa. Así, la visita fue retardada a fechas que se establecerían. Gracias a Dios, pronto las condiciones del P. Bellagamba mejoraron y fue posible reanudar el proyecto y concluirlo antes de la reunión del Consejo General de marzo.
Comenzando esta carta, el P. Louro y un servidor quisiéramos daros las gracias por la paciencia demostrada ante los imprevistos, por vuestra acogida y por la colaboración ofrecida en nuestro trabajo en medio de vosotros. Nuestro agradecimiento se dirige especialmente al P. Camerlengo, que nos acompañó con tanta disponibilidad y estuvo presente en todas las reuniones comunitarias.
Siguiendo el esquema preparado por vuestro Superior Delegado en su carta de presentación de la Visita, queremos detenernos en lo que él llama "momento de gracia", es decir, los logros que se pueden constatar en vuestra Delegación, y lo que él llama "momento de crecimiento", es decir, los elementos que deberían considerarse atentamente y que exigen un cambio y una mejora. En general debemos deciros que la Delegación nos ha impresionado por su vitalidad, su organización, la seriedad con la que habéis aceptado el peso de la formación de futuros Misioneros de la Consolata, la honestidad con que se nos han presentado sus cualidades como sus debilidades y el deseo de mejorar, teniendo en cuenta las directivas del Capítulo y las necesidades locales.


1. SITUACIONES QUE INFLUYEN EN NUESTRA PRESENCIA EN KINSHASA

Es esencial tener presente lo que sucede en Kinshasa, donde reside el gobierno central de la República Democrática del Congo y donde la Iglesia parece atravesar un momento de gran florecimiento, para comprender lo que vosotros tratáis de hacer. Lo habéis descrito en vuestra Conferencia y nosotros lo hemos asumido completándolo con otros aspectos que han aflorado posteriormente.
Congo está atravesando un período difícil a causa de la división en dos del País, de la guerra que periódicamente se vuelve a encender en el norte, con todas las consecuencias deletéreas que comporta, la miseria que alimenta, la degradación de los valores que produce. Hay sombras y luces en este cuadro general:

Sombras

- Tensiones sociales debidas a la situación de guerra.
- Falta de atención del Estado en los sectores de la sanidad, la educación y los transportes.
- Violación de la justicia y de los derechos humanos fundamentales, con detenciones arbitrarias, ilegales y triunfo de la ley del más fuerte sobre la legalidad.
- Devaluación de la moneda, aumento de los precios, salario insuficiente para el mantenimiento de la familia, economía precaria basada en la subsistencia y paro generalizado.
- Corrupción a todos los niveles, fraudes y delitos contra la propiedad.
- Pérdida de los valores tradicionales como la solidaridad, el sentido de la autoridad, el respeto de la vida y los bienes de la comunidad.
- Deterioro de la familia, crisis de la institución matrimonial, divorcio, abandono de niños, falta de perspectivas de futuro para la juventud.
- El sentido mágico de la vida, la espera de un milagro que cambie la propia existencia, la proliferación de sectas y el sincretismo religioso.
- La no autosuficiencia financiera de la Iglesia que la hace depender de las ayudas que provienen del exterior y frena su actividad.

Luces

- Recuperación de los valores tradicionales y del patriotismo verdadero, de la solidaridad y de la unidad nacional.
- Firmeza en querer conseguir la autosuficiencia y la autodeterminación.
- Clara toma de conciencia del pueblo de ser la verdadera fuerza de la nación.
- Nacimiento de movimientos que desarrollan una reflexión política que trate de comprender lo que está sucediendo en el País y en el mundo.
- Espíritu de iniciativa, gozo de vivir y esperanza de futuro mejor.
- Ardiente deseo de justicia y de paz, sostenido por un redescubrimiento de la oración.
- Formación de comunidades cristianas implicadas en la realidad de la historia, especialmente las CEVB (Comunidades de Base).
- Crecimiento copioso de las vocaciones, quizá entre las más altas de la Iglesia africana.
El ambiente apenas descrito impone algunas preguntas: ¿Con qué método debería actuarse, qué modelo de desarrollo se debería perseguir, qué tipo de formación debería impartirse y qué pastoral misionera organizarse para ser eficaz en su acción nuestro Instituto?
La Conferencia de la Delegación, a su tiempo, trató de dar respuestas. Ahora la visita canónica se pregunta qué objetivos se han conseguido y qué frutos se han cosechado.

2. EL CAMINO DE LA DELEGACIÓN DESPUÉS DEL CAPÍTULO

Uno de los primeros actos de la presente Dirección General, en consulta con el Superior Regional del Congo y su Vice presentes en el Capítulo, fue desmembrar, debido a la guerra, la Región Congo en dos circunscripciones: la Región Congo-Isiro y la Delegación Congo-Kinshasa. Desde ese momento habéis trabajado intensamente para organizar vuestra Delegación y dotarla de estructuras sencillas pero capaces de configurar un estilo de leadership operativo y eficaz.
El Superior de la Delegación con su Consejo han sabido imprimir a la Circunscripción un preciso sentido de la identidad, infundir en los hermanos un fuerte entusiasmo, organizar adecuadamente los seminarios dotándoles de equipos de formadores, iniciar el trabajo de animación misionera y perfeccionar el de la animación vocacional ya en marcha, decidir con rapidez y eficacia sobre las opciones pastorales, soñar y prever nuevas presencias IMC además de la actuales. El hecho de que el Superior y su Consejo residan en Kinshasa hace posible y más rápido el proceso para una solución de los problemas y las situaciones que necesitan una respuesta inmediata. Esta presencia ha ayudado también a daros a conocer más en la ciudad y a ser más activos en los diversos momentos de proposición y de reflexión de la Iglesia local.
La Delegación ha realizado diversos puntos de la programación de la Conferencia. Es deseable que en el próximo trienio se empeñe en conseguir las demás metas previstas venciendo toda resistencia. Todo esto nos alegra y hace que nos sintamos orgullosos de vuestro trabajo. Queremos, no obstante, recordaros que las dos circunscripciones fueron erigidas por motivos de guerra y de imposibilidad de comunicación, y que, terminadas esas contingencias, la Región debería unificarse.
En cualquier caso, al presente existe una realidad que os une íntimamente a los hermanos de Isiro: los tres seminarios. En ellos acogéis a los jóvenes de la Delegación como de la Región. Por tanto, sois responsables no sólo ante el Instituto y la Delegación, sino ante la Región del Norte sobre la formación que en ellos reciben los jóvenes. Os exhortamos a manteneros en íntimo contacto con la Región del Norte en general, pero especialmente en este sentido, informándola adecuadamente sobre la actividad formativa que lleváis adelante. Hacedla partícipe de las decisiones importantes que toméis y considerad su aportación como algo decisivo y no meramente consultivo.


3. VUESTRA COMUNIDAD

Hemos vivido con vosotros, en vuestras casas, hemos orado con vosotros y compartido muchas cosas que nos han hecho comprender que vuestras comunidades están bien estructuradas, que podemos sentirnos felices como hermanos unidos y que juntos podemos soñar, corregirnos y llegar a ser signos los unos para los otros de la comunidad ideal que, aunque nunca exista, nos atrae y nos estimula continuamente, o como se decía vosotros en las actas de la Conferencia, "sigue siendo fundamental promover las cualidades de nuestra vida".

La vida espiritual de vuestras comunidades

En general hemos encontrado que existe el deseo de perfección, de poner a Dios en el centro de la vida, de vivir en unión con Él y de cumplir su voluntad, aunque a veces sea tan costosa. Expresáis esta sed de Dios y de lo sobrenatural orando juntos por lo menos una vez al día. La mayoría lo hace dos veces; otros oran con la comunidad cristiana.
Siguiendo la enseñanza del último Capítulo General sobre este tema, os exhortamos a "tener un fuerte sentido de Dios, de su presencia entre nosotros y en los otros, a buscarle a Él continuamente y a buscar su voluntad. El afianzamiento en Dios nos hace capaces de amar el mundo y su corazón. En efecto, teniendo al Dios de Jesucristo en el centro de todo, se abre un gran espacio a los hermanos. Solamente el hombre de Dios es verdaderamente para los demás hermanos" (Actas del Capítulo 99, p.30).
En conformidad con esta exigencia, invitamos a cada uno a interesarse lo más posible del ritmo de oración recomendado por las Constituciones y a ser fiel a todos sus aspectos, dedicando todo el tiempo necesario sin temor a dañar el apostolado. Invitamos también a las comunidades de la Delegación a incluir en el PCV al menos dos encuentros diarios de oración y recomendamos a los superiores que motiven a los hermanos en la participación.
Permitidnos insistir también en la celebración de los sacramentos de la eucaristía y de la penitencia. Vuestras misas diarias deben estar marcadas por la sencillez, pero también por la dignidad que exige la celebración de los misterios divinos; es ésta una de nuestras características específicas. Además la eucaristía dominical debe vivirse en unión con la gente, caminando a su ritmo y teniendo en cuenta su madurez.
Y ahora una alusión a la frecuencia del sacramento de la penitencia. Nuestro ministerio nos pone en contacto con el mundo, con personas de toda categoría, tendencia política y situación económica, y nuestros valores están continuamente sometidos a influencias negativas que poco a poco nos inducen a una vida secularizada, donde los ideales de la santidad y de la perfección pueden desviarse. Debemos purificarnos con frecuencia para sentirnos renovados y para mantener nuestros ideales siempre genuinos. La confesión es uno de los medios que nos puede asegurar esa purificación y darnos la fuerza para reanudar el camino con entusiasmo y convicción.
Concluimos este punto recordándoos el deber que tiene cada uno de cuidar su formación espiritual. Nuestra vida en el Espíritu está siempre en crecimiento. Debemos esforzarnos en ser cada vez más como Cristo y obrar como él. Todo misionero tiene tiempo diariamente, o al menos algunas veces a la semana, de estar en intimidad con Cristo, para orar, leer, meditar, preparar las homilías, los encuentros y las diversas actividades que acompasan su vida apostólica.


La vida comunitaria

Vuestra Conferencia resalta la importancia de la vida comunitaria y contiene un serio programa, apto para su promoción (Cf. Actes, pp. 6-8). La vida comunitaria no es fácil para nadie y necesita un constante esfuerzo para vivirla en plenitud, para poder experimentar su belleza y su función en la creación de comunidades religiosas y misioneras. El X Capítulo General ha subrayado con vigor este valor (Cf. Actas, pp. 32-35) y ha ofrecido muchas propuestas operativas para promoverla y vivirla según el espíritu del Fundador, las nuevas exigencias de la internacionalidad y de la colaboración con las demás fuerzas pastorales.
Hemos admirado el empeño y el sacrificio con los que tratáis de vivir esta dimensión de nuestra consagración. En vuestras comunidades se respira el perfume del amor fraterno. También los hermanos que están de paso entre vosotros se sienten acogidos en su propia casa. Además vuestra hospitalidad y vuestra ayuda fraterna se extiende a los miembros de otras congregaciones, a los laicos que trabajan en la ciudad y a los voluntarios que vienen a hacer experiencias misioneras.
Todas vuestras comunidades son internacionales y es positivo constatar que no encontráis dificultades especiales para vivir este valor. Deseamos que esta tendencia continúe caracterizando a las nuevas comunidades que surjan en el futuro. Se trata de un valor que enriquece a la comunidad, corrobora su vitalidad y se convierte en un signo profético de la posibilidad de convivir en paz y armonía en un mundo dividido por el egoísmo y la prepotencia del hombre sobre el otro. La internacionalidad favorece el proceso de inculturación del carisma. Se trata de un desafío que debemos afrontar con seriedad y convicción y que debemos perseguir a través del diálogo y la confrontación entre los hermanos africanos y los que proceden de otros continentes.
Sois un grupo pequeño, los profesos perpetuos llegan entre vosotros a quince y vivís a breve distancia unos de otros; las condiciones geográficas y sociales os permiten tender hacia un modelo de vida comunitaria tal como la describen los Hechos de los Apóstoles (Hechos, 2 y 4). Un modelo como lo soñaba Allamano para sus misioneros: santos, hermanos, entregados a la misión juntos, abiertos al Espíritu, a la Iglesia y al mundo.
La pobreza con la que os rodeáis en las propiedades que poseéis, tanto en las casas donde vivís como en el vestido y en los medios que usáis, es realmente ejemplar. Continuad cultivando esta virtud, aspecto esencial de nuestra consagración y signo de credibilidad cuando se trabaja en medio de los pobres.
Hemos constatado que vuestras relaciones con la gente son buenas y que tratáis bien a vuestro personal. Pero también nos hemos dado cuenta de las consecuencias deletéreas que se pueden derivar del hecho de no tratar a todos de manera imparcial, de que pueden darse preferencias o aficiones indebidas hacia una determinada persona. Ciertos favoritismos y privilegios con algunos han creado situaciones desagradables para los misioneros, para la comunidad y para el Instituto.
Finalmente, en lo que tiene que ver con las relaciones con los familiares y los amigos, aun dejando claro que nuestro espíritu de familia nos empuja a demostrar afecto y gratitud hacia estas personas a las que estamos unidos por vínculos de sangre y amistad, es necesario que tales relaciones no se conviertan en un impedimento para los compromisos comunitarios y pastorales de la comunidad.


4. VUESTROS COMPROMISOS


Formación

Vuestro primer compromiso es la formación de los jóvenes consagrados a la misión en nuestro Instituto. El Superior Delegado, en su carta de presentación de la Visita Canónica, la llama: "opción prioritaria del gran compromiso con el personal y con los medios" de la Delegación (p. 3). Las Actas de la Conferencia declaran que "nuestra Delegación se caracteriza por la presencia de dos seminarios. Esta presencia es para nosotros una gracia de Dios, un don para la misión y un desafío para la fe. Sentimos la necesidad de preocuparnos en seguir bien el proceso formativo. La formación es responsabilidad de todos los misioneros" (Actes, p. 10). A visita terminada, reafirmamos con vosotros que los seminarios son una gracia de Dios que provee de vocaciones al Instituto, son un don para todos porque recuerdan el comienzo y el entusiasmo de nuestra vocación religiosa y misionera, y son asimismo un desafío porque la formación es obra de todos y no sólo cometido del formador.
Nos damos cuenta que la Delegación ha hecho lo posible para responder a este desafío. Ha creado un equipo para el seminario filosófico y propedéutico y está formando otro para el teológico; ha enviado un padre a estudiar filosofía ara asegurar una presencia nuestra en el filosofado y ha aceptado enviar a otro padre como profesor al Instituto Teológico Mazenod.
¿Demuestran los hermanos interés por el seminario teológico? A esta pregunta explícita, los miembros profesos de la Delegación han respondido afirmando que el seminario es visitado, que los estudiantes se sienten parte de la Delegación, que hay muchas actividades en común. Esta presencia ayuda a los estudiantes a identificarse y crecer en el sentido de pertenencia al Instituto, que brota de la común fraternidad. La visita a los seminarios y la participación en sus celebraciones para las profesiones y la recepción de los ministerios es un deber de hermanos mayores al que los hermanos jóvenes ven como testimonios de lo que se les enseña y de lo que deberán ser en el futuro.
El proceso formativo sigue la Ratio Formationis y nos ha parecido equilibrado. Mientras el filosofado tiene Directorio de Formación, el Teologado no lo tiene todavía. Es oportuno redactarlo cuanto antes, tanto por razones de claridad y continuidad en la formación como de ayuda específica a los formadores.
Si la formación es una responsabilidad de todos los miembros de la Delegación, lo es especialmente para los formadores que están directamente dedicados a este trabajo. Los hemos visto contentos, alegres y entregados; sienten el apoyo del Superior Delegado y de los hermanos. Su presencia en el seminario es uno de los factores más importantes que colaboran en la formación de los jóvenes. Por eso es necesario limitar los compromisos extraseminario que, aunque importantes, no permiten la total entrega al trabajo de formación.
Al final del año escolar es también oportuna una valoración sobre el propedéutico. Nacido en la parroquia, inicialmente funcionaba con una supervisión saltuaria de uno de los formadores del filosofado. Los Padres, por su parte, ofrecían algunos contenidos, pero todo el resto era dejado a la responsabilidad de los jóvenes. Este año, con motivo del crecido número de candidatos, lo habéis llevado a la sede del filosofado, con un formador directamente responsable, aunque no sea a tiempo completo. Será pues necesario valorar los pros y los contras de esta experiencia y considerar los criterios formulados por el Departamento de Formación de Base en las reuniones de los formadores para decidir cuál de los dos modelos preferís adoptar.
Los formadores han considerado importante la propuesta del Capítulo, reiterada por el Departamento de Formación de Base, de ofrecer a los estudiantes de teología breves cursos sobre la formación, sobre la misión, etc., y han organizado algunos. La visita toma nota de esto e invita a los formadores a continuar y, si es posible, incrementar este esfuerzo para dar a nuestros estudiantes de la formación más completa posible.
El Superior Delegado habla de otros desafíos de la formación cuando escribe sobre si se debe "llegar a una pobreza asumida y vivida como opción de amor y de solidaridad, trabajar por un mayor compromiso sobre la comunidad y sobre la familia, implicar más a las familias de nuestros seminaristas en el proceso de la formación y educar a contribuir también en el aspecto económico a la formación de sus hijos, empeñarse en el proceso de inculturación de la formación y el carisma IMC, ayudar a los jóvenes a vivir la experiencia pastoral como momento de formación, formando parte del itinerario formativo" (p.3). La visita se augura que estos aspectos sean estudiados y puestos en práctica.
A ellos querríamos añadir dos más. El primero se refiere a la formación espiritual de los estudiantes. El Fundador, aunque en otro contexto, alababa a la comunidad de la Casa Madre donde todo funcionaba como un reloj, pero observaba: "Temo que se contraiga la costumbre de no hacer aquello a lo que estamos obligados". Había que educar solamente al "espíritu de¼" que tanto le gustaba. En último término, es preciso educar a la escucha de Dios, a la que hemos aludido antes en esta carta.
El segundo aspecto se refiere a la "dimensión misionera" que debe caracterizar a la comunidad formativa. Esta debe pensarse y organizarse explícitamente en función de la misión. La misión debe formar a la comunidad, imprimirle el sentido de su marcha y el estilo especial de vida que corresponde a cada consagrado y a la comunidad en su conjunto.


Trabajo pastoral

El trabajo pastoral representa otro de los aspectos que caracterizan a la Delegación. Es fácil percibir la importancia que esta área ocupa en vuestra Circunscripción, tanto por el número de personas dedicado a ella como por la carga económica que representa. Ocho misioneros trabajan a tiempo pleno en la pastoral y los subsidios ofrecidos por la Delegación en este sector son considerables. Se trata de un buen trabajo, dado que los obispos, los sacerdotes locales y muchos feligreses elogian vuestra presencia en la Archidiócesis de Kinshasa y en la Diócesis de Kisantu. La parroquia de Saint Mukasa se presenta como un modelo de evangelización holística y profunda, capaz de mover a los fieles a la acción misionera en la parroquia. A facilitar este trabajo han contribuido la presencia de buenos equipos pastorales y las respuesta positiva por parte de los cristianos.
También la nueva parroquia Saint Hilaire, apenas erigida, si se la configura con los mismos criterios, podría dar rápidamente resultados apostólicos óptimos. La gente, en efecto, demuestra gran entusiasmo y deseo de colaborar y la Delegación espera poderos enviar un equipo bueno de trabajo. La parroquia Mater Dei siempre ha tenido altos y bajos, tiempos y contratiempos en la leadership y se presenta con características que han frenado el éxito: zona de campo, centros distantes y muy periféricos en relación con la ciudad, respuesta más lenta y menos interesada por parte de los parroquianos, leadership limitada entre los laicos y poca posibilidad de elección. Da esperanzas el actual equipo de misioneros decidido a desarrollar un trabajo pastoral metódico y cualificado, con espíritu y métodos renovados.
Tanto en vuestra Conferencia como en la relación de vuestro Delegado se mencionan aspectos que deberían ser tomados en atenta consideración por todos los que trabajan directamente en la pastoral, por los demás misioneros que allí colaboran y por los estudiantes que comienzan su inserción en este campo (Cf. Actes, pp. 12-14, y Cf. Relación pp. 3-4). Hacemos nuestros estos aspectos y os exhortamos a convertirlos en objeto de reflexión, de formación y de revisión en vuestros encuentros comunitarios.
Entre otros aspectos esenciales en orden a una pastoral eficaz, está también la capacidad de colaborar con los laicos en el proceso de decisión y organización de la parroquia, a través del instrumento del Consejo de Pastoral, superando toda forma de individualismo y toda tentación de protagonismo personal. En esta perspectiva es necesario aprender a valorar la aportación que los laicos pueden dar en la programación y en la ejecución de las actividades parroquiales y de formarles para que aprendan a asumir las responsabilidades que les competen, especialmente en la gestión de la economía de la parroquia. Nuestros dos últimos Capítulos Generales han estigmatizado fuertemente el espíritu individualista que prefiera actuar solo con la ilusión de hacer más.
En cuanto a los proyectos, tratad de desarrollar los que pueden ser dirigidos por el clero diocesano con la ayuda de los cristianos. No echéis sobre las espaldas de los que os sigan cargas insoportables e imposibles de llevar adelante.
Los misioneros que trabajan en las parroquias confiadas a nosotros deben tratar de ofrecer trabajo pastoral a nuestros estudiantes. Que los acompañen y animen si alguna vez la cualidad de su colaboración no fuera como cabría esperar. Actualmente el Instituto, en Kinshasa, trabaja en el campo de la formación y de la pastoral parroquial: ¿No se podría pensar en un nuevo campo de actividad ligado a la animación misionera y vocacional y al compromiso de justicia y paz? Tal actividad podría identificarnos mejor con nuestro carisma de misioneros. En la relación para la Visita leemos con satisfacción que os proponéis "estudiar las posibilidades de asumir otras y diferentes obras de consolación, actividades parroquiales de otro tipo", así como "estudiar las posibilidades de abrir nuevas presencias más compatibles con el concepto moderno de misión ad gentes propuestas por el último Capítulo General" (p.4). Recordamos, sin embargo, que todo esto se puede realizar si hay personal adecuado y después de cerrar una de las actividades pastorales que atendéis en estos momentos.


Animación misionera y vocacional

El flujo de los que llaman a la puerta y piden ser admitidos en nuestros seminarios es lisonjero y se mantiene constante. Por esta razón, incluso pensáis en presentar proyectos para aumentar las estructurase de formación ya existentes. En este sentido, os recordamos la importancia de empeñaros en preparar adecuadamente a estos jóvenes en su discernimiento vocacional, a verificar con atención la autenticidad de sus motivaciones vocacionales y a cualificar cada vez más el acompañamiento en casa y en el propedéutico antes de su entrada en nuestros seminarios. Es oportuno que la Delegación, en unión con la Región del Norte, actualice los criterios de admisión en el sentido de una mayor seriedad.
En cuanto a la animación misionera, nos parece laudable, pero de difícil realización, el proyecto de dedicar una persona a tiempo pleno a este sector. Por otra parte, constatamos con satisfacción que no se infravalora lo hasta ahora hecho por la comisión existente. El boletín Coko Cokoriko que publicáis periódicamente es una tentativa de animar a las familias de nuestros misioneros y de nuestros amigos. Podría ser el germen de un noticiero del tipo que otras circunscripciones ya tienen. ¿No sería oportuno explorar la posibilidad de usar la revista de Canadá, Réveil Missionnaire, y adaptarla al Congo? ¿O hacer una publicacón conjuntamente con todos los territorios de lengua francesa?
En las parroquias, todas las actividades pastorales y todo el camino de formación cristiana deberían ser encuadrados dentro del espíritu misionero. La parroquia Mater Dei, en el caso de que el proyecto de reestructuración se concretara (proyecto orientado a ser un verdadero santuario mariano según nuestro carisma), podría convertirse también en un centro de animación misionera, dirigido por un equipo adecuado de trabajo.


El compromiso por la Justicia y la Paz

El último Capítulo General ha vuelto a proponer vigorosamente nuestra implicación en el trabajo de Justicia y Paz, con todas las fuerzas locales, nacionales e internacionales (Cf. Actes, p. 49-50, 51-56), asumiéndolo como parte integrante de nuestro carisma de la consolación. En vuestra Delegación existe la comisión de J&P, pero se ha quedado inoperante. En línea con el mandato del Capítulo (Cf. Actes, p.50) es necesario hacerla operativa cuanto antes. En un país donde, como hemos visto anteriormente, la miseria aumenta, los derechos humanos son pisoteados, los pobres no tienen voz, es indispensable que nosotros los misioneros "nos convirtamos en la voz de todos los excluidos, con una conciencia crítica y evangélica: gracias a nosotros, éstos se dejarán sentir". (Actes, p. 53)
Esta nueva dimensión de la misión debe ser asumida con valentía y empeño, trabajando en unión con las fuerzas locales e internacionales, para favorecer la mejora cualitativa de las condiciones de vida de la gente, para hacer brillar una luz de esperanza en el futuro de los jóvenes, para llevar ayuda y consolación a los abandonados. La idea según la cual el próximo Superior Delegado se encargará también de las actividades de AMV y de J&P debe considerarse atentamente en favor de una acción misionera más incisiva de vuestro grupo en la Iglesia y la sociedad congoleñas.


Economía

Nos habéis manifestado un cierto disgusto por tener que depender casi exclusivamente de las ayudas de la Administración General para poder sostener y llevar adelante vuestras actividades formativas, pastorales y sociales. Alabamos vuestros esfuerzos en querer buscar en el lugar soluciones alternativas, si bien estamos convencidos de que, en la actual situación de pobreza y miseria, esto sería difícil, por no decir imposible.
Mientras os invitamos a dar gracias con nosotros a la Providencia y a los bienhechores que no dejan faltar lo necesario para poder compartir también con los pobres, os recordamos lo siguiente:
a)"Hemos elegido ser pobres porque Jesucristo fue pobre y la mayor parte de la humanidad es pobre. Del mismo modo, no es posible la misión sin ser 'para' y 'con' los pobres. La pobreza establece las premisas con una sobriedad y estilo de vida que permiten la solidaridad y la proximidad a la gente" (Actas del Capítulo 99, p. 32).
b)La situación de pobreza en la que vivís os lleva a educar al pueblo de vuestras comunidades parroquiales a afanarse para salir de una dependencia crónica y a practicar la solidaridad.
c)En los pequeños proyectos que vuestra Conferencia de la Delegación (Cf. Actes p. 9) invita a presentar a las instituciones nacionales internacionales, debidamente firmadas por el Obispo y el Superior Delegado, implicad lo más posible, desde el principio, a aquellos a quienes el desarrollo de esos proyectos están destinados, para que crezcan en la dirección de las cosas como si fueran suyas, venzan la sospecha de poder ser de alguna manera engañados y aprendan a buscar pequeñas fuentes de ganancia.
d)Hemos percibido vuestra legítima preocupación por lo que tiene que ver con la administración. Una buena administración de los bienes es un acto de justicia con los bienhechores, con el Instituto y con los destinatarios. No en todas las comunidades habéis conseguido una conveniente eficiencia en este campo y estáis preocupados por el futuro. Esperar la llegada de administradores ya preparados es irreal. Habrá pues que preparar convenientemente a algún miembro de vuestras comunidades que asegure un servicio competente, transparente y siempre actualizado. A él le corresponde saber mantener una distinción clara entre bienes de la parroquia y bienes de la comunidad IMC, como también preparar un inventario detallado de las dos realidades. La Delegación está agradecida al H. Paolo Ferrari por el precioso servicio que desde hace muchos años realiza en este campo. Sería oportuno que pudiera ayudarle algún contable, aunque sea laico, que pueda encargarse de la contabilidad de todas las comunidades. Para que todos puedan tener un mínimo conocimiento del modo de tener los libros contables y hacer balances mensuales, trimestrales y anuales, podríais invitar al Ecónomo General a dirigir un seminario sobre este tema, abierto a todos los hermanos, incluidos los teólogos.

5. CONCLUSIÓN

En la última santa misa que celebramos con los teólogos y algunos padres, se hicieron dos invitaciones:
La primera, del Libro del Deuteronomio, que decía: "Mira, yo pongo hoy delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desgracia. Si obedeces los mandamientos del Señor, tu Dios, que yo te prescribo hoy; si le amas, si sigues sus caminos , si guardas sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, vivirás y te multiplicarás y él te bendecirá en la tierra que vas a ocupar" (Dt 30, 15-20). En un país donde la muerte reina soberana a causa de la guerra, de la violencia y de la destrucción, donde la vida, tan sagrada hasta hace poco tiempo, ya no se respeta ni en los niños, que son abandonados, olvidados, maltratados¼, la invitación a elegir la vida es de una importancia capital. Y elegir la vida no es solamente "vivir", no morir, sino vivir en la plenitud de la vida, con todas las cualidades que el Creador ha infundido en ella.
"He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10): la vida física con sus exigencias de alimento, vestido, habitación, trabajo y justo salario. La vida intelectual con todas sus exigencias de educación, posibilidad de frecuentar una escuela y de desarrollar la mente con todo su potencial. La vida psíquica, con sus exigencias de afecto familiar, de respeto de la persona, de valorización del individuo. La vida moral, con su exigencia de libertad y de opciones personales sin imposiciones externas. La vida espiritual, con la libertad de religión, con el respeto a Dios y a las cosas religiosas, con la posibilidad de crecer en el amor a Dios y a su enviado Jesús. La vida política y económica, con el cese de las injusticias, de la corrupción, de la depauperización del país por parte de extraños, de la paz entre las diversas facciones, de la soberanía sobre la propia tierra y sobre los bienes relacionados con ella, con la terminación de los abusos en vuestro país por parte de las naciones más fuertes, por el propio enriquecimiento.
Queridos Misioneros: elegid la vida y el bien de la gente en todas sus manifestaciones, como nos enseñaba el Padre Fundador y siguiendo el estilo propio de nuestra tradición misionera.
La segunda invitación venía del Evangelio de Lucas, el cual advierte de que, como Jesús, "hay que sufrir mucho, ser rechazados y asesinados" (Lc 9, 22), y que debemos "negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle" (id., 23). Con estas palabras Jesús nos invita a elegir la vida aceptando la muerte parcial, el sacrificio de nosotros mismos, de nuestras tendencias negativas, de nuestro obrar no conforme con el suyo. Y todo esto no por masoquismo o tendencias autodestructivas, sino para "resucitar" y para "salvar la propia vida". El sacrificio ha sido siempre, y lo será aún más en el futuro, el compañero del misionero. En la lógica cristiana, la vida comienza con el sacrificio, la vida plena viene después de la muerte y la resurrección después de la cruz.
Son estos los pensamientos que hemos compartido durante la visita y de los que nos hacemos eco con fuerza en la liturgia de la cuaresma. Nuestra invitación es lo que nos hemos dicho en nuestros encuentros y se nos recuerda en la liturgia de hoy: elegimos la vida al amar al Señor, al poner en el centro a Dios como único y esencial, siguiendo nuestras Constituciones y la mejor tradición del Instituto. Y aceptamos todo lo que Dios nos envía para que nuestro espíritu sea siempre puro y nuestros ministerios conformes con su querer, con los signos de los tiempos y las necesidades de los hermanos.
Que la Consolata, que llevó en su seno la vida de Dios, fuente de consolación para todos, nos ayude a elegir la vida para nosotros y para quienes están confiados a nuestro ministerio. Que el Beato Allamano nos inspire a seguir su ejemplo para ser siempre más portadores de la vida que genera gozo y esperanza.

P. Antonio Bellagamba, IMC
Vice Superior General
P. Norberto Ribeiro Louro, IMC
Consejero Continental para África