Narrow screen resolution Wide screen resolution
Padre ROSSI ENRICO 1935 - 2001 PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Giovanni Battista Colusso   
21.02.2006

Hijo de Giuseppe y Oldani Eva, nació el 27.3.1935, en Ossona (MI). En 1955, a sus veinte años, entra en el Instituto en la casa de Rosignano Monferrato. En 1961 se consagra al Señor con la profesión religiosa y en 1966 es ordenado sacerdote. En 1968 parte hacia Argentina y trabaja allí hasta 1976, dedicándose a la pastoral como vicepárroco en Paso del Rey y en Rosario y luego como párroco en Córdoba (1973-76). Mientras tanto estudia y, en 1969, obtiene el diploma en catequesis para los adolescentes y en 1974 el de psicopedagogía.
En 1976 es destinado a la Región Italia, donde trabaja en la animación y promoción vocacional. De 1976 a 1985 trabaja sucesivamente en las casas de Bedizzole, Milán y Bevera, donde enseña también religión en las escuelas del Estado. Sucesivamente ejercita el cargo de superior de la casa de Gambettola, durante dos años. Su servicio se despliega en muchas actividades, todas orientadas a dar a conocer y a que se ame el Instituto, así como a atraer jóvenes para la misión. El 14.5.1986 le escribe así el P. Giuseppe Villa, superior regional: "Las noticias llegadas de diversas partes sobre las actividades por ti iniciadas y sobre el celo desplegado merecen un vivo reconocimiento: el 'raid' juvenil en Turín, la peregrinación a Rovereto, las actividades en la diócesis, el 60° del Fundador con obispo y clero. Excelente también el empeño demostrado en la dirección de la casa, en el esmero y decoro de las funciones".
También la gente de Gambettola se da cuenta de ello y, en el momento de dejar esta casa para trasladarse a Roma, donde le llama la obediencia, escriben a los superiores: "El Padre Rossi, durante su misión "gambettolese" ha conseguido, aun en medio de notables dificultades, acercar a Cristo y a la Iglesia una larga lista de personas que hasta entonces habían sido indiferentes, haciéndose estimar, además de como eclesiástico, también como amigo y confidente al que poder dirigirse con el corazón abierto y total confianza".
El Padre Enrico trabaja en Roma durante seis años. Aquí participa en un curso de "aggiornamento", se licencia en ciencias de la Educación en la UPS, se doctora en pastoral en la Universidad Lateranense y luego trabaja como director del Centro de Servicio Misionero de la Casa Generalicia.
De 1994 a 2001 trabaja como superior y animador misionero en Castellarano San Valentino y seguidamente en Gambettola. En el mes de octubre de 2001 es destinado a la casa de Cavi di Lavagna como animador, pero los planes de Dios son diferentes y, el jueves 20 de diciembre, vuelve a la Casa del Padre.
La redacción del Da Casa Madre

Crónica de una ausencia

18 de diciembre, martes: el P. Enrico siente malestar, hormigueo en el brazo y la pierna izquierdos y rigidez facial en la parte izquierda. Llamado el médico, éste ordena que se le lleve al centro sanitario de Lavagna. El TAC permite diagnosticar un inicio de ictus cerebral y se lleva al hospital de Sestri Levante. El lunes 17 había comenzado la novena de Navidad en la parroquia de San Antonio de Sestri Levante. El martes le sustituyo y voy a visitarle al hospital, donde le encuentro sereno y con buen ánimo.
19 de diciembre, miércoles: por la tarde, el obispo de Chiavari bendice la nueva sección de pneumatología del hospital de Sestri. Mientras tanto el P. Enrico habla con los pacientes de su habitación y con algunas enfermeras de su misión en Argentina y de su tarea de animación misionera en Italia cuando, improvisamente, se le oscurece la vista y balbucea. Le atiende el médico, llega el obispo con el capellán del hospital, quienes le administran la unción de los enfermos y la bendición papal.
Ya en coma, se le traslada a Lavagna para repetir el TAC, pero no sirve de nada.
20 de diciembre, jueves: llegan los familiares desde Ossona y el Superior Regional desde Turín. A las 17.30 el P. Enrico vuelve a la Casa del Padre. Sobre la mesilla ser encontraba el material de los Ejercicios Espirituales que había preparado para las Religiosas de la Presentación, donde celebraba muchas veces. El Señor le había destinado a celebrar su Navidad no en Belén ni tampoco en Cavi, sino en el cielo.
La tarde del jueves, un numeroso grupo de amigos recitamos el rosario alrededor de sus restos mortales
22 de diciembre, sábado: a las 8.30 tienen lugar los funerales en la iglesia parroquial de Cavi. Preside el rito el P. Gottardo Pasqualetti, acompañado por el párroco, don Stefano Traini, por los cohermanos, cohermanas y amigos. Sus restos mortales permanecen en el tanatorio para permitir a los familiares que pudieran llegar para darle el último adiós.
P. Igino Carnera


Entregado a la animación

Como de 1941 a 1953 estuve destinado en la casa apostólica de Montevecchia y de 1953 a 1959 en el seminario de Bevera, seguí siempre con interés a los jóvenes de nuestro Instituto de Lombardía y en particular de la diócesis de Milán. El seminario de Bevera recordaba a muchos jóvenes y entre ellos se encontraba Enrico Rossi, de Ossona. Mi contacto con él fue breve, pero suficiente para darme cuenta de que era muy correcto y ordenado. Pronto nuestros caminos se separaron y no volví a verle hasta muchos años después en Bevera, a donde yo mismo había vuelto como director del seminario.
La comunidad religiosa no era tan numerosa como en aquellos tiempos ni el seminario estaba tan poblado. El mundo estaba cambiando, la misma animación misionera había optado por formas nuevas: un padre seguía el "seminario de la diáspora" y el P. Enrico Rossi atendía, con laudable entrega, los encuentros de los jóvenes de diversas parroquias.
Con la experiencia misionera hecha en Argentina, en el periodo crítico de la dictadura y de los "desaparecidos", sabía despertar el entusiasmo en medio de los grupos juveniles. Recuerdo el interés y el esmero con que organizaba encuentros de formación y retiros espirituales de muchos adolescentes y jóvenes. Mantenía relaciones de amistad y estima con el director del "Ufficio Missionario" de Milán. Estaba siempre dispuesto a organizar jornadas misioneras, acercándose a la diócesis de Bérgamo, donde contaba también con buenos amigos.
Tenía un método de animar muy peculiar, pero lo que me parecía eficaz en él era el modo de mantener la continuidad a lo largo del tiempo en sus tareas. Puedo decir que aprendí del P. Enrico algunas líneas fundamentales para interesar a los jóvenes en el tema misionero. A veces invitaba al director del Centro Misionero o a su sustituto a dirigir el encuentro con los jóvenes y se quedaban admirados al ver a muchos de ellos atentos y comprometidos. Era el P. Enrico quien, como buen psicólogo -como él decía-, los sabía atraer y formar.
Más tarde fue destinado a Roma, donde se entregó a la animación misionera, a lo que añadía la dirección de la librería y la organización de varias salas para el desarrollo de las actividades de animación. Después de Roma, en el periodo 1994-98, estuvo en la casa misionera y la parroquia de S. Valentino. También aquí se dedicó con todas sus fuerzas a la reordenación estructural y organizativa de la casa-parroquia y a la catequesis, y estableció una buena relación con el centro misionero diocesano. Supo implicar a los feligreses y otras personas que en las actividades del centro e hizo muchas cosas en beneficio de todos.
También en Gambettola, su penúltima sede, trabajó intensamente, tal vez en detrimento de su salud, y en Cavi di Lavagna, donde pensó que podría recuperarse, pero que empeoró repentinamente.
Querido P. Enrico, gracias por tu amistad y por la confianza que me manifestaste, hablándome a veces de tus dificultades. Te gustaban las cosas hechas con precisión casi exagerada, pero todos estábamos convencidos de la rectitud de tu conciencia. Gracias por el hermoso testimonio misionero que nos diste a todos los que te conocimos y te quisimos. La Consolata, que te quiso en su Instituto, te ha acogido y presentado a Jesús, de quien fuiste sacerdote y misionero. Y como te fuiste bastante joven, te pedimos que sigas trabajando desde el cielo como Santa Teresita del Niño Jesús.
P. Giovanni Battista Colusso