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I. Décimo Capitulo General PDF Imprimir E-mail
Escrito por Consolata.org   
20.02.2006

La Consulta de los Superiores de Circunscripción echa a andar partiendo del último Capítulo General, de su espíritu y de sus orientaciones. Por eso consideramos que es oportuno recordar brevemente la finalidad que se propuso y que luego se concretó en las Actas. Esa finalidad fue triple:

 a. Nos enseñó a leer la realidad

Lo hizo proponiéndonos seis contextos que constituyen un reto para nuestra misión: la cultura dominante postmoderna y globalizada, la situación política y socioeconómica que plantea tantos desafíos a una praxis de justicia y de paz, el contexto religioso actual caracterizado por el fundamentalismno islámico, por la proliferación de las sectas y por una escasa práctica religiosa, especialmente en el mundo occidental; los rápidos cambios que se están produciendo tanto en las Iglesias de antigua fundación como en las jóvenes Iglesias de misión y la presencia en ellas de nuestro servicio misionero; los profundos cambios que se producen cada día en nuestro Instituto y las respuestas que da a los innumerables desafíos que le llegan, especialmente en el área de la formación y del carisma.

El Capítulo nos dijo que debíamos estar alerta frente a todos los signos de los tiempos, manteniendo siempre una mirada vigilante y un corazón abierto a la esperanza. Sugirió que ninguno de nosotros ni las Circunscripciones dejaran de dedicar algunos momentos periódicos a reflexionar sobre la realidad que nos rodea, dando la precedencia a los ámbitos que más tienen que ver con nuestra vocación. Solamente así nuestra praxis misionera evitará el peligro de "dar bofetadas al viento".

b. Confirmó que no somos simplemente "Misioneros", sino "Misioneros ad gentes"

El ad gentes fue el primer tema del Capítulo: "Con la expresión ad gentes, consagrada ya por el uso, entramos en el corazón de la inspiración original del Fundador, de nuestro carisma y también de este Capítulo. Todo lo que precede y sigue tiene aquí su punto de apoyo y su convergencia" (p. 39). Centrando toda la atención en este concepto, los capitulares quisieron llevarnos a la parte más íntima de nuestra propia vocación, pues es justamente el ad gentes lo que nos distingue como Misioneros y nos da un carácter peculiar.

En sintonía con la orientación capitular que quiso definir los ámbitos distintivos de nuestro ad gentes, todas las Circunscripciones se pusieron a estudiar decididamente el estilo y los elementos que caracterizan a nuestra misión. El camino comenzó en su día y este momento de la Consulta es oportuno para decirnos si nos encontramos en la dirección correcta.

c. Recordó que la espiritualidad constituye el elemento fundante de la vida del Misionero de la Consolata

El XCG agrupa en torno al término espiritualidad todos los elementos que constituyen el proyecto de santidad querido por el Beato Allamano para el Misionero de la Consolata y los sugeridos por la pedagogía de la Iglesia, nuestra madre y maestra. Recuerdo algunos: el uso de la Palabra de Dios; la necesidad de una formación permanente que sea "enérgica acción de renovación de todos los misioneros"; la reflexión sobre el plan de salvación de Dios para el mundo, cuyos dispensadores somos nosotros; la recuperación de la dimensión de la consolación como elemento carismático de nuestro Instituto; María Consolata en la vida del Misionero y en la acción apostólica es "modelo y guía, inspiradora y Madre"; la comunión como capacidad de vivir gozosamente con los hermanos, en colaboración con todas las fuerzas de la Iglesia y orientados a saber ver a Cristo en el rostro de cada persona.

Si fue ésta la intención del Capítulo, ¿cuál ha sido en los últimos tres años su impacto en la vida de nuestros Misioneros y en los compromisos de las Circunscripciones? Aunque con las dificultades obvias para valorar sus efectos, nos atrevemos a expresar un parecer desde nuestro observatorio como Dirección General. Nuestras percepciones han podido confrontarse especialmente a lo largo de las visitas a las Regiones y a través de las diversas iniciativas hasta ahora puestas en marcha a nivel general y de continente. Detallamos algunas de las áreas donde mayor ha sido, a nuestro parecer, el impacto en cuanto a operatividad:

- El intento de analizar, sobre todo en el curso de las Conferencias Regionales, la realidad de la Región y del país confrontándola con las claves de lectura ofrecidas por el Capítulo.

- Reflexión sobre la autenticidad de nuestro ad gentes y búsqueda de nuevos caminos. Tal vez ha sido ésta la cuestión más importante que el XCG planteó a las Circunscripciones y a cada uno de los Misioneros.

- Positiva acogida de las perspectivas de la nueva apertura en Asia. Las voces en contrario han sido bastante tenues si las comparamos con las que tuvieron lugar en tiempos de la apertura en Corea.

- Realización de una eficaz y fructífera confrontación con las Misioneras de la Consolata y puesta en marcha de iniciativas de interés común.

- Exigencia de constituir comunidades numérica y cualitativamente significativas. ¡Ha dejado de ser escandaloso que haya tres Misioneros en las comunidades!

- Acogida cordial de las iniciativas de renovación relacionadas especialmente con los tres momentos de nuestra vida: joven, adulto, anciano. Deseo de períodos sabáticos por parte de nuestros cohermanos que no pueden aprovechar las iniciativas organizadas por nuestro Instituto.

- Aprecio del cometido del Consejero continental y adhesión a las iniciativas lanzadas a nivel continental.

- Justicia y Paz es acogida casi en todas partes con interés y entra a formar parte del tejido mismo de la misión.

- Renovado interés por la realidad de los Laicos Misioneros.

Lo que acabamos de decir es solamente una lista, incompleta por tanto. Las relaciones regionales que sigan completarán este cuadro y podrán decir de qué modo está respondiendo el Instituto a los retos del XCG.