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III. El Personal PDF Imprimir E-mail
Escrito por Consolata.org   
20.02.2006

Nos referimos ahora a algunos aspectos relativos al personal, con el único fin de ponerlos de relieve y describirlos, sin pretender hacer de ellos un análisis profundo. La finalidad de esta relación tampoco lo permite. No obstante, aunque presentados sucintamente, estos aspectos pueden arrojar luz sobre la realidad que el Instituto está viviendo en este momento y podrán ser retomados, si la asamblea lo considera oportuno, en otro momento de esta consulta.

1. Disminución del personal

Las estadísticas de los últimos tres años indican que se está produciendo una disminución del personal del Instituto, aunque la brevedad del periodo no pueda ser un indicador fiable de la consistencia de esta tendencia. Confrontando las cifras que nos da el Anuario de 1999 con las del 2002, nos encontramos con el cuadro siguiente:

 1999  2002

Obispos 9 13

Sacerdotes 739 764

Hermanos 72 70

Estudiantes profesos 131 89

Novicios 36 29

Total 987 965 

 

Dos factores principales han sido, a nuestro parecer, los causantes de esta disminución: en primer lugar, haber añadido el año propedéutico no ha permitido que Kenya que pudiera tener el noviciado en el año 2000-2001, y en segundo lugar vemos que un número importante de estudiantes profesos temporales pide todos los años la dispensa de los votos o no es admitido a la renovación (unos 15). Mientras que el primer factor ha sido solamente coyuntural, el segundo inquieta y hace reflexionar. Volveremos sobre este tema más tarde en esta relación al hablar de perseverancia y abandonos del personal en periodo de formación.

El número de los Hermanos, aunque alto, sigue siendo aproximadamente el mismo. Los candidatos Hermanos provienen en este momento principalmente de África.

2. Distribución del personal

Transcribimos y comentamos lo que dicen las Actas capitulares sobre este tema: "[El Capítulo General], como orientación y ayuda a la Dirección General, da las orientaciones siguientes:

1. Cada Circunscripción se concienciará de que le es ya imposible a la Dirección General realizar una distribución del personal según el criterio de la 'sustitución' en lo que concierne al número y la cualidad de los Misioneros.

2. La Dirección General deberá proveer a asignar el personal disponible en orden de prioridades:

Ø A las nuevas aperturas programadas por el Capítulo;

Ø A la formación de base;

Ø A la animación misionera;

Ø A cualificarlo teniendo en cuenta la exigencias de estos sectores" (pp. 85-86).

Debemos confesar sinceramente que ni la Dirección General ni la de las Circunscripciones han adquirido conciencia de que la disponibilidad del personal no es ya como en tiempos pasados. Efectivamente, en la distribución del personal todavía se intentan de todos los modos posibles seguir el principio de la "distribución equitativa" y en las alternancias el de la justa "sustitución".

Sin embargo, lo expuesto de manera un tanto despiadada, aunque precisa, por la Programación 1999-2005 (pp. 40-41) responde a un criterio realista. Consideramos además que, antes o después, éste se convertirá en el único camino a seguir si queremos ser fieles al espíritu del XCG.

A nuestro parecer, América Latina y Europa no parece que hayan entrado todavía en la óptica de la revisión. En estas Regiones se ha tratado de recualificar las presencias, por lo que cuando una de ellas se cierra, se abre otra inmediatamente. Y esta praxis, especialmente en América Latina, por desgracia penaliza severamente la animación misionera y vocacional.

Más fácil en cambio ha resultado encontrar personal para las nuevas aperturas, tras haberlo hecho especialmente con el personal del primer destino, y hemos conseguido también aumentar levemente el número de los Misioneros en las Delegaciones (cf. Costa de Marfil, Venezuela, Sudáfrica).

2. Personal en situaciones especiales

La relación del Vicesuperior General detalla que 17 Misioneros han sido llevados en los últimos años a centros especializados de recuperación. Las situaciones problemáticas han tenido que ver principalmente con el tema psico-sexual. En algunos casos se ha tratado del problema del alcoholismo. Nuestra valoración de esos casos es generalmente positiva. El motivo de alguna eventual ineficacia —y en algunos casos así ha sido— se ha debido al hecho de que el individuo no acepta que tiene necesidad de un tratamiento serio, por lo que no colabora con el personal que le atiende. Por consiguiente, conviene recordar que, antes de enviar a algún misionero a estos cursos, es absolutamente necesario mantener con él un diálogo sincero y fraterno. El individuo debe saber de qué se trata, en qué consiste el curso y cuál es su objetivo.

Hasta ahora la Dirección General ha corrido con los gastos de estas terapias, que en algunos casos han sido bastante elevados. El Secretariado General ha recogido informaciones sobre muchos de los centros terapéuticos que trabajan en varios Continentes y las pone a disposición de los Superiores regionales que las necesiten.

3. La colaboración con las Misioneras de la Consolata

Auspiciada y querida por nuestros últimos Capítulos Generales, parece que tal colaboración ha encontrado el camino correcto. Las Direcciones Generales y muchas Direcciones Regionales se encuentran ahora regularmente para estudiar juntas temas de interés mutuo y para programar iniciativas comunes, y los Departamentos Generales y Regionales programan actividades comunes para la formación del personal. Parece que por todas partes se va descubriendo la satisfacción de colaborar juntos con espíritu de mutuo respeto y comunión, tal como deseaba de nosotros el Beato Fundador.

Es significativo al respecto el camino emprendido conjuntamente con las Misioneras de la Consolata de cara a la próxima apertura en Asia. Justamente con vistas a nuevas aperturas, también en el contexto de las Regiones debe haber una colaboración mutua desde el momento en que nace el proyecto hasta que se encarrila y se realiza. Se puede recordar al respecto la nueva experiencia de la Región Etiopía en Shambo y la de Colombia en La Tagua.