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A la Región Tanzania PDF Imprimir E-mail
Escrito por P. Antonio Bellagamba, IMC   
20.02.2006


A LA REGIÓN TANZANIA


Roma, 20 de junio de 2003
Fiesta de la Santísima Virgen Consolata


Queridos Misioneros:

La visita canónica a vuestra región estuvo marcada por dos tiempos fuertes de la liturgia. Comenzó en cuaresma, cuando se invita a los cristianos a orientar su existencia hacia Dios de manera más intensa, estimulados por las llamadas de los profetas y mediante una renovación en la oración, en la práctica de la penitencia y de la justicia, y terminó en el tiempo pascual, que nos sumergió en el misterio de la muerte y la resurrección del Señor, de quien estamos llamados a participar de manera personal y dinámica. La Pascua de Resurrección da sentido a nuestros compromisos y a nuestro apostolado. Los textos leídos en la liturgia eucarística invitaban a los creyentes a dejarse penetrar por el dinamismo del Espíritu renovador y nos hicieron escuchar de nuevo el animoso anuncio de los primeros testimonios de la Buena Nueva.
Con vosotros y vuestras comunidades cristianas pudimos participar en la celebración de estos acontecimientos salvíficos. Permanecerá indeleble en nosotros el recuerdo de la trágica pasión de Cristo, magníficamente representada e interpretada (por ser experimentada en sus vidas) por los niños sin casas en el via crucis del Viernes Santo, en la Faraja House de Mgongo. No será fácil para nosotros olvidar el gozo desbordante durante la Vigilia Pascual en el santuario de la Consolata de Iringa y Nyabula, donde nos hicisteis partícipes de vuestro ministerio pastoral, invitándonos a bautizar a decenas de catecúmenos, preparados con esmero por vosotros y los catequistas.
Nos pusimos luego de viaje para visitar a las comunidades, acompañados por vuestro solicito Superior Regional, P. Giuseppe Inverardi, para poder hacer un balance de vuestro trabajo en los últimos seis años. A lo largo de toda la visita prevaleció sin duda el sentimiento bíblico del agradecimiento. Y al dar las gracias ponemos de relieve especialmente la obra de Dios en nosotros y en la misión, del mismo modo que nos abrimos a la conversión, ya que nos concienciamos con más claridad de nuestros límites.
Hemos compartido vuestras alegrías y vuestras dificultades, así como los sufrimientos del pueblo al que estáis llamados a consolar. La experiencia de nuestra debilidad y de nuestra pobreza, debido muchas veces al esfuerzo de tener que abandonar vuestro mundo, hecho de certezas y de seguridades, de reticencia al cambio, de titubeos y miedo ante lo “nuevo” que Dios nos tiene reservado, nos hace recordar la experiencia vivida por el apóstol Pedro. La liturgia del tiempo pascual lo presenta con nueva fuerza, diferente de aquella de arrogancia que le caracterizaba cuando hacía ostentación de una gran seguridad en sí mismo. Prueba de ello es el encuentro con el pobre cojo que le tendía las manos pidiéndole ayuda material cuando el apóstol subía al templo a orar. Pobre y desprendido de sí mismo, pero lleno del Espíritu de Jesús, Pedro pronuncia la más grande y hermosa afirmación de un evangelizador: “No tengo oro ni plata, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda” (He 3,6).
La espiritualidad pascual que nos ha acompañado durante toda la visita canónica nos invita a no asustarnos ni a perdernos de ánimo delante de las dificultades, sino a aspirar a las cosas más grandes ”porque su nombre es santo”. Hacer caminar con las propias piernas a aquellos a los que evangelizamos, con la dignidad de ser nuevas criaturas en Cristo, es el mayor desafío que tenemos y debemos afrontar en nuestro apostolado.


UNA MIRADA A LA REALIDAD DE TANZANIA

La misión no se hace nunca en el vacío, sino en situaciones históricas y en contextos precisos. Por eso, antes de comenzar una visita canónica y de concluirla con reflexiones y sugerencias, es importante dar una mirada a la actual situación de Tanzania, una situación que tiene una resonancia peculiar en la misión.


Contexto político

Tanzania es generalmente reconocida como un país políticamente estable. Al contrario que muchos otros Estados africanos, no hay grandes rivalidades tribales, y esto se debe probablemente, y entre otras cosas, al uso de una única lengua común a todos (swahili). Se respira un clima generalizado de paz, a pesar de los actos de violencia que se produjeron con ocasión de las últimas elecciones del 2000, cuando el Gobierno fue acusado de trampas electorales. A pesar de aceptarse el multipartidismo en 1995, el partido del Gobierno es el mismo que en los días de la independencia. No se puede afirmar que exista en el país una auténtica oposición, lo cual comporta algunos aspectos negativos para toda la nación, que está atravesando un período de estancamiento político. Efectivamente, en el pueblo no se advierte una verdadera madurez política capaz de generar una concreta alternativa al actual liderazgo.
La libertad religiosa es un dato efectivo. En el ámbito de la economía, con el camino libre para un proceso de privatización, se lleva a cabo la venta de empresas estatales generalmente a multinacionales extranjeras, con el consiguiente riesgo de que aumente el paro.


Contexto social

Generalmente en Tanzania se disfruta de un clima de respeto y acogida mutua entre la gente. En relación con los misioneros, es evidente todavía una gran estima hacia ellos. Los ciudadanos tanzanos conviven manifestando una gran tolerancia religiosa, aunque profesen religiones diferentes y no obstante algún que otro exceso individual de fundamentalismo, especialmente en la costa, donde la presencia islámica es mayoritaria.
La pobreza se extiende por todo el país, donde un 36% de la gente vive con menos de lo necesario, por debajo del umbral de la pobreza. El paro es grande, especialmente entre los jóvenes (60%). Y aun hablando del 70% de la fuerza laboral empleada en la agricultura y la pesca, hay que decir que con frecuencia se trata de actividades que sólo garantizan el mínimo indispensable para la subsistencia. En cambio, quien tiene un empleo, estatal o privado, debe echar sus cuentas con salarios muy bajos que no permiten pensar en el futuro, sino simplemente en sobrevivir.
Uno de los peligros más reales para la vida de la nación y para el futuro de sus ciudadanos es la corrupción, que existe en todas partes, que penetra en todos los asuntos, tanto personales como colectivos y políticos, y que convierte al dinero en la fuerza más poderosa y atractiva. Una corrupción que lamentablemente ha hecho acto de presencia incluso en la comunidad de los creyentes, lo que lleva a la destrucción de los valores más nobles de la acción humana y cristiana.


Contexto educativo

Si al final de los años 70 se alcanzó nada menos que el 96% de la escolarización, de los años 80 a hoy se está asistiendo a un gradual empeoramiento del sistema escolar. Hoy solamente el 75% de los niños en edad escolar se inscribe en la escuela primaria, que dura siete años. Es preciso, no obstante, considerar que el 6% de los inscritos abandona muy pronto la escuela. Y, en fin, más del 80% de los alumnos no consigue superar los exámenes finales. La inscripción en las escuelas secundarias es solamente de 5%, un porcentaje entre los más bajos del mundo.
La insuficiencia del sistema educativo en Tanzania es evidente y con ella se relaciona cierta decadencia moral de los maestros y los bajos salarios que perciben.


Contexto sanitario

El dispensario es en Tanzania el centro de asistencia sanitaria más extendido. Pero con frecuencia la gente no puede contar con el servicio de verdaderos médicos. Se calcula que en Tanzania hay un médico por cada 25.000 habitantes. Los hospitales regionales deberían tener una función importante en la organización de la red nacional de la sanidad, pero en realidad, cuando se trata de consultas y controles especializados, la mayor parte de la veces hay que recurrir a los centros de Dar-es-Salaam. Esto quiere decir un viaje cuyo coste está al alcance de poca gente.
Hay una escasez endémica de personal profesionalmente preparado, de centros sanitarios y de medicinas, de tal modo que la asistencia médica es totalmente inadecuada para las necesidades de la población. Cada vez es más difícil encontrar medicinas en los hospitales, especialmente en los estatales, lo que obliga a la gente a surtirse en las pequeñas farmacias privadas, que muchas veces están de acuerdo con el propio personal de las estructuras públicas para provocar el alza de su precio. Escasez y falta de calidad: en los controles hechos por el Ministerio de Sanidad en el 2001, más del 30% de las muestras medicinales examinadas no superaron el control de efectividad.
Aunque la enfermedad sigue siendo la causa principal de muerte en Tanzania, el problema del SIDA es cada vez más serio y ocasiona más víctimas. Se calcula que aproximadamente 1.300.000 personas son sieropositivas. Entre las mujeres en estado de gestación, el 33 % están afectadas del virus y todos los años nacen unos 70.000 niños contagiados por el virus. Este problema está causando al país la pérdida de muchas fuerzas juveniles y aumentando de manera preocupante e l número de los huérfanos.


Contexto eclesial

La Iglesia en Tanzania se articula en parroquias, generalmente bien provistas de estructuras físicas, y pueden contar especialmente con la aportación fundamental de las pequeñas comunidades de base. Digna de notar es la experiencia del catecumenado, que dura de dos a tres años, aunque en general lo hacen los hijos, adolescentes y jóvenes, de los propios cristianos. Entre los adultos son pocas las conversiones.
Se trata de una Iglesia que intensifica las celebraciones litúrgicas, que a su vez no siempre son la expresión de una fe vivida profundamente, testimoniada en la vida y comprometida en el anuncio con entrega misionera. La Iglesia de Tanzania sigue siendo dependiente del extranjero, no en cuanto al personal sino especialmente en cuanto a las ayudas financieras.
Todos los años la Conferencia Episcopal de Tanzania publica una carta por cuaresma. Ha habido cierto efervescencia durante las últimas elecciones, cuando los obispos, mediante algunas publicaciones, invitaron a los cristianos a una participación responsable y activa. Otras breves publicaciones han sido preparadas por las comisiones de pastoral, liturgia, justicia y paz. Dicho esto, se tiene la impresión de que, por motivos de prudencia y por las particulares condiciones del país, en la Iglesia de Tanzania no abundan los documentos significativos. Hay que añadir que, en la mayor parte de los casos, esas publicaciones no llegan a la base y muchas veces ni siquiera a los propios sacerdotes.
Uno de los aspectos más cruciales en el campo pastoral es la juventud. La Iglesia en Tanzania es una Iglesia de jóvenes que poco a poco están perdiendo el sentido de pertenencia cultural al propio grupo étnico, al sentirse atraídos y confundidos por los medios de comunicación social que los condicionan, lo que les lleva a perder de vista los auténticos valores humanos y culturales. El reto para la Iglesia consiste en acercarse a la juventud para hacer de puente entre lo viejo y lo nuevo y especialmente para formarles a ser verdaderos discípulos del Señor y líderes del futuro.
Un terreno muy significativo en el ámbito teológico es la inculturación. Por encima de los grandes discursos y de las afirmaciones, no se está haciendo mucho por llevarlo a cabo. Los misioneros deberían ayudar a la Iglesia a mantener viva esta aspiración ofreciendo su colaboración, si se pide y como se pida, para dar continuidad a este proceso.
Una última consideración sobre los catequistas: a pesar de que se consideren los primeros y más importantes colaboradores en la vida de las parroquias, se teme mucho emprender con ellos el camino de la institución y formación de verdaderos ministerios laicales.

Insertados en estos contextos nacionales y eclesiales que comportan posibilidades y retos, ¿cuáles son las respuestas significativas que vosotros ofrecéis para consolidar y acrecentar el bien que estáis ya realizando?
Más que ofreceros una lista de actividades, queremos presentar una visión de conjunto de lo que vuestra Dirección Regional y vosotros mismos os habéis propuesto ser y hacer, extrayéndola de las relaciones que nos habéis presentado y de los diálogos mantenidos con vosotros. Es decir, queremos analizar y explicar qué tipo de Región sois y podéis llegar a ser para testimoniar mejor el Evangelio de Jesús y ser constructores del Reino de Dios en Tanzania.


UNA REGIÓN QUE TESTIMONIA LA SANTIDAD EN LA COMUNIÓN

El mejor don que podéis ofrecer a la Iglesia, a la gente y la obra más fecunda que podéis intentar realizar para promover el Reino de Dios es el testimonio de una consagración vivida con fe, amor y santidad, juntamente con vuestro ministerio ejercitado en la entrega más radical y constructiva, a la luz de los signos de los tiempos. El anhelo de santidad entre vosotros no debe declinar jamás, el esfuerzo por mejorar la vivencia de los consejos evangélicos no os debe abandonar nunca, el grito del salmista: “Mi alma tiene sed ti, Señor” (Sal 63), debe ser siempre el estribillo de vuestra ascesis espiritual.


Las comunidades locales

Tenéis 21 comunidades en la Región. Trece de ellas están formadas al menos por tres misioneros y ocho por dos. Se percibe en general un clima sereno, por lo menos exteriormente, y tras haber superado algunas dificultades, también cierta unidad de intenciones. La mayor parte de las comunidades practica dos momentos de oración al día, muchas veces con los cristianos del lugar; sólo algunas oran juntas una vez al día. Casi todos los miembros de la Circunscripción participan en las diversas actividades de formación permanente y en las reuniones zonales organizadas por la Dirección Regional. Un alto porcentaje participa en los ejercicios espirituales anuales que normalmente se hacen en dos turnos y se predican en dos lenguas.
Se notan, sin embargo, algunas dificultades y faltas que impiden que las comunidades sean un instrumento eficaz de testimonio evangélico. La visita considera válida la valoración hecha en este campo por la Dirección Regional y la hace suya: “Lo confesamos, estamos lejos de la intensidad espiritual querida por Allamano y subrayada por los Capítulos Generales y otros documentos del Instituto. Nos distingue más la actividad que la dimensión contemplativa, entendiendo por ésta un tiempo adecuado para la oración, la reflexión personal y comunitaria, encuentros significativos comunitarios, lectura, estudio y descanso. Expresado en términos de prácticas de piedad, son visiblemente pocos los que cotidianamente hacen la meditación, y el retiro mensual quizá haya dejado de practicarse casi totalmente. El rezo del rosario se practica más. No es que se descuiden los valores; es más bien la incapacidad y la falta de valentía para pararse”.
Para infundir vitalidad a vuestra vida espiritual personal y comunitaria os invitamos a formular juntos el proyecto comunitario de vida al comienzo de cada año. Somos conscientes de que algunos misioneros, por no estar acostumbrados, tienen dificultades cuando se trata de estudiarlo con otros, pero en el Instituto este instrumento de vida y de trabajo está convirtiéndose en una praxis cada vez más habitual y deberíais comenzar a esbozarlo juntos, con el fin de no privar a las comunidades de este sencillo pero fructífero ejercicio de discernimiento comunitario. Otra práctica que os aconsejamos es la reunión comunitaria por lo menos cada dos meses mediante una prolongada parada para la reflexión y la oración, para valorar y planificar vuestra vida fraterna y vuestro apostolado. En cuanto a las prácticas de piedad que no soléis hacer juntos, aunque son recomendadas por las Constituciones, os exhortamos a que encontréis el tiempo más conveniente para ser fieles a ellas a nivel personal. Especialmente os animamos a amaros de veras, a ayudaros mutuamente, a admirar y aceptar los lados positivos de los hermanos y a ser comprensivos con los aspectos que nos os gustan.
Sólo una comunidad impregnada de amor y de comprensión mutua, caracterizada por el perdón mutuo, sostenida por la oración comunitaria y corroborada con la personal, puede convertirse en un testimonio real y significativo para vosotros y para los cristianos que os miran, os juzgan y os siguen según vuestra credibilidad.


Los miembros de las comunidades

Viendo las cosas y hablando con los misioneros de la Región, hemos percibido que no pocos tienden a la santidad, convirtiendo la propia vida y actividad en un signo evidente de su amor a Jesús, aceptando su voluntad y dedicándose totalmente al bien de los demás. Es admirable la actitud de algunos misioneros que asumen, y hasta piden, el sacrificio como medio privilegiado de hacer fecundo su ministerio. Queremos sinceramente darles las gracias al mismo tiempo que les animamos a continuar por lo largo del camino incondicional de la santidad y la entrega.
También nos hemos encontrado con misioneros que han optado con demasiada facilidad por su tranquilidad, tanto en el camino hacia la santidad como en el trabajo, más interesados por su vida sin problemas que por lo demás, haciendo de sí mismos y de sus necesidades el centro de la propia existencia. Su testimonio corre el riesgo de ser muy débil, insignificante y sin el menor vigor. Queremos dirigir a éstos una invitación fraterna: recordaos de los momentos más entusiastas de vuestra vocación, de la intimidad con la que estabais unidos al Señor. Del entusiasmo de los años más hermosos de vuestra existencia, de la generosidad con que dedicasteis vuestras energías a la misión y os entregasteis a ella. ¡Recordad todo esto y tomad nuevo impulso! El camino de la santidad no prevé pausas, el entusiasmo no es privilegio de la juventud y la entrega no sigue la trayectoria de la vida fisiológica. Evitad la mediocridad, el compromiso, el estancamiento. No os dejéis atrapar por las pequeñeces dictadas por una mente árida y mezquina. Levantaos ante la invitación que Jesús dirige al paralítico y reanudad el camino de la santidad y de la generosidad.
Si hubiera alguien que por heridas psicológicas sufridas, por deficiencias de carácter o por tendencias incompatibles con nuestra vocación, temiera ser motivo de tropiezo para otros, que pida la ayuda de la Región o del Instituto para evitar así que esto se produzca. Con la gracia de Dios, la fuerza de su Espíritu y la ayuda profesional, todos podemos redimirnos y acceder a una vida renovada y redimida, superando la tentación de limitarse a ser la víctima pasiva de esas situaciones.
En vuestra comunidad regional hay todavía varios Hermanos Laicos. Sed amables con su presencia, pues como bien dice la Relación de la Región, “ellos realizan una actividad estupenda. Incluso en estos últimos años hemos contemplado una importante realización de construcciones, tanto en el campo religioso (iglesias, capillas) como en el resto (escuelas, dispensarios, etc.). Su presencia y cooperación es necesaria y estimada”. Ojalá que el Departamento regional de AMV proponga con convicción esta vocación y que nuestros Hermanos Laicos aumenten por el bien de la misión.
Vuestra Región puede contar con un buen número de jóvenes misioneros, de los que dependerá en buena medida el futuro de la presencia y de la misión del Instituto en Tanzania. La Dirección Regional es consciente de la responsabilidad de acompañar debidamente a estos misioneros a que se inserten del mejor modo posible en el apostolado y a tomar las riendas gradualmente de responsabilidades cada vez mayores. Nos complace haber podido constatar que periódicamente se organizan encuentres especiales para ellos, en los que las dimensiones espiritual, formativa y recreativa se armonizan adecuadamente. Aplaudimos a la Dirección Regional por estas iniciativas y la animamos a perseverar en ellas. Hemos tomado nota con cierto orgullo por el hecho de que algunas de nuestras instituciones sean dirigidas con celo por estos hermanos más jóvenes, especialmente porque son africanos. Se trata de un signo de madurez de la Región, que los ayuda sabiamente a crecer en la confianza de sí mismos y porque son apreciados y valorados. Dirigimos a estos jóvenes nuestra invitación a vivir la misión con fe, entusiasmo y generosidad, mientras que exhortamos a los hermanos con más experiencia a que los acompañen, los apoyen y los estimen.


La Dirección, los Departamentos y las Comisiones regionales

Hemos constatado que el Superior Regional es estimado y su servicio bien aceptado para la mayor parte de los misioneros. Se entrega intensamente al bien de todos y de cada uno, sin distinción alguna. Le ayuda en su servicio un Consejo que se reúne cada dos meses durante dos días. Los miembros discuten libremente de los problemas y las situaciones, tanto de cada uno de los misioneros como de las comunidades, y normalmente llegan a decisiones consensuadas. El influjo del Consejo en la vida y las actividades de la Región es bien acogido y ayuda a llevar adelante con cierta rapidez una gran cantidad de trabajo. La visita comprende la imposibilidad de tener un vicesuperior regional plenamente dedicado a ese cometido, por lo que recomienda que el Superior Regional pueda contar al menos con la colaboración de un secretario capacitado y fiel, que le ayude en las diversos quehaceres burocráticos de su competencia, en el trabajo de secretaría y archivo, etc. Esta cooperación permitiría al Superior Regional dedicarse más a la reflexión, a la planificación y al acompañamiento de las actividades regionales, seguir visitando las comunidades permaneciendo más tiempo en ellas e incluso tener la posibilidad de más descanso en favor de su salud.
En la Región hay dos Departamentos regionales, uno de Animación Misionera y Vocacional (AMV) y otro para la Administración. Existen también las Comisiones de Justicia y Paz, Evangelización y Formación permanente. Sólo los Departamentos de AMV y de Administración tienen un director exclusivamente dedicado a este trabajo. Los visitadores han podido comprobar todos los esfuerzos que los misioneros responsables de los departamentos y de las comisiones hacen para promover los objetivos, los programas y las actividades de su competencia. Por estos estupendos servicios damos las gracias cordialmente a los misioneros encargados. No obstante, por el bien de la Región consideramos necesaria la constitución de un verdadero Secretariado regional para la Misión, con un misionero dedicado exclusivamente a él, a fin de que la dinámica de las finalidades y los programas de las comisiones antes recordadas sean mayores y cuenten con más tiempo. En el futuro inmediato, con el cierre de dos parroquias y con el envío de un buen número de misioneros a la Región, este Secretariado podrá ser una realidad.
Actualmente la Comunidad Regional sufre en su interior situaciones de conflicto, de división y de tensiones serias. Los visitadores perciben que el momento presente es favorable para tener la valentía de hacer un esfuerzo común y conseguir una vida consagrada cualitativamente mejor y una acción pastoral más incisiva.


Los bienes de la comunidad

Una mención especial merece el Departamento de la Administración Regional, que juntamente con las demás administraciones locales vigila sobre el buen uso de los bienes que nos envía la Providencia, los bienhechores y el Instituto, para la evangelización y para los necesitados. Los misioneros deben procurar educar a los cristianos y a los grupos parroquiales a conseguir la autonomía financiera, mediante oportunas iniciativas aptas para ser cada vez menos dependientes del exterior. De los diálogos mantenidos y de los documentos consultados, podemos concluir que la Administración Regional se lleva con esmero y precisión, según las normas del Instituto. Es de alabar el esfuerzo que se hace para mejorar la administración en el ámbito local, de tal modo que se puede disponer de un cuadro general completo de la situación financiera de la Región. Para poder realizar todo esto se necesita la colaboración de todos, la práctica responsable de la caja común, el envío puntual de los balances económicos, la gestión de los proyectos y la elaboración de los presupuestos, implicando en ello a todos los miembros de las comunidades. El amor a la pobreza, dicen las Constituciones, debe llevar a la comunión de bienes, de trabajo e iniciativas, siendo fieles al ideal de “tener todo en común” (cf. Const. 45). Os exhortamos ardientemente a testimoniar el voto de pobreza, especialmente estando cercanos a la gente que debería caracterizarnos como misioneros de la Consolata; no podemos correr el riesgo de alejarnos irremediablemente del pueblo por nuestro modo de administrar los bienes y nuestro estilo de vida poco austeros. Pedimos al Consejo de Administración y al Regional que sean más meticulosos al conceder permisos de adquisición de medios de transporte y que controlen la entidad de los gastos para su mantenimiento. Especialmente exhortamos a los misioneros a no pretender un vehículo para cada uno, a usar estos medios casi exclusivamente por motivos pastorales y no para viajes inútiles o para traslados personales, que con frecuencia manifiestan un deseo de evadirse de la normalidad de vuestra vida.


UNA REGIÓN QUE ANUNCIA EL EVANGELIO EDIFICANDO LA IGLESIA


La encíclica Evangelii nuntiandi y la Redemptoris missio, así como las Actas del X Capítulo General, han tratado debidamente este aspecto del anuncio evangélico en nuestra misión y nosotros asumimos los contenidos expresados en estos documentos como paradigma para las reflexiones que ahora compartimos con vosotros.


La pastoral parroquial

Vuestra Región está totalmente entregada a la evangelización en las 16 parroquias que tenemos confiadas y gracias a los servicios de un Departamento Regional creado para este fin. Anunciáis el Evangelio en las condiciones que la propia Redemptoris missio menciona: los no cristianos, todavía muy numerosos en los territorios de vuestras parroquias, los catecúmenos, y los propios cristianos, especialmente los que han abandonado la Iglesia y la vida cristiana. Pero casi todos vuestros esfuerzos están dirigidos fundamentalmente a las comunidades cristianas.
Vuestra evangelización es integral. Incluye las actividades de primera evangelización entre los no bautizados, un notable empeño por la catequesis de todos los grupos que constituyen la parroquia, los esfuerzos no pequeños en favor de la promoción humana y algunas iniciativas dirigidas a sensibilizar sobre temas de justicia y paz. Vuestra metodología es en parte la misma en todas las parroquias y se apoya en la estupenda colaboración de los catequistas. Con éstos os reunís mensualmente para algunos momentos de formación y para planificar las actividades. En la programación podéis contar con la Baraza la Walei (comisión de los laicos), que demuestra capacidad de liderazgo en ámbito parroquial y que os ayuda tanto en los asuntos económicos como en las iniciativas pastorales, para poder así llegar a todos los grupos de hombres, mujeres y jóvenes que trabajan en diferentes sectores, así como a las comunidades de base que, además de representar una de las opciones preferenciales de la Iglesia en Tanzania, están presentes y operativas en todas las parroquias que tenéis confiadas. Vuestra evangelización ha conseguido éxitos magníficos. En vuestras parroquias hay un gran número de católicos, esparcidos por multitud de aldeas, con un alto sentido de la participación en la vida eclesial. Todos los años se celebran en la comunidades parroquiales centenares de bautismos, aunque entre los neófitos son pocos los adultos. Son asimismo muchas las iniciativas de carácter social y de promoción humana promovidas en ámbito local. Los visitadores comprueban todos estos buenos frutos del anuncio del Evangelio en las comunidades cristianas en las que trabajáis y expresa su agradecimiento a Dios y a todos los que han trabajado y trabajan para la edificación de la Iglesia en Tanzania.


La pastoral se renueva

Mirando al futuro y a la luz de este desarrollo eclesial que vosotros mismos nos habéis ayudado a descubrir y entender, nos parece importante el esfuerzo de dar más cabida entre vosotros a la participación de los laicos, de tal modo que se sientan realmente agentes de pastoral y no solamente simples ayudantes. Seguid proponiendo a la jerarquía local la institución de los ministerios laicales y, respetando las disposiciones de los obispos, instituid en vuestras parroquias los que están reconocidos y son permitidos. Que las comunidades de base sean efectivamente células vivas en la parroquia, con su oración, con sus iniciativas a favor de los pobres y también con sus reflexiones sobre temas de justicia y paz. Esforzaos en proponer y desarrollar algún movimiento nuevo como el grupo de los trabajadores cristianos, de los encuentros matrimoniales, de la renovación carismática..., de tal modo que podáis responder cada vez mejor a la expectativas de la gente.
Siguiendo las indicaciones de Ecclesia in Africa (cf. 47 y 76), sometemos a vuestra atención algunas preguntas: ¿No pensáis que ha llegado el momento de trabajar en profundidad con las personas que sienten la necesidad de una relación más íntima con Dios por medio de la predicación y de los ejercicios espirituales en las parroquias? ¿O que se inicie la práctica de la dirección espiritual para estas personas? Es verdad que a los tanzanos les gustan las celebraciones, los cantos, las danzas litúrgicas, la alegría de estar en la casa de Dios. Pero todas estas manifestaciones ¿están corroboradas con los contenidos de nuestra fe o más bien se trata solamente de explosiones espontáneas de alegría sin una sólida base? Los coros parroquiales que representan en la práctica buena parte de la animación litúrgica, ¿representan una ayuda para la celebración o más bien hacen que los participantes estén pasivos, con el consiguiente alejamiento de la vida litúrgica? En vuestra evangelización, y con el fin de promover el encuentro y la cooperación entre los feligreses, ¿no podríais recurrir a la capacidad innata de la gente para representar escenas evangélicas por medio de comedias y dramatizaciones? Estamos seguros de que vuestras parroquias pueden convertirse en verdaderos centros de propulsión de la vida social en la medida que sepáis estimular y apoyar todas estas iniciativas, recreativas y culturales, que atraen y unen a los habitantes del lugar.
No podemos dejar de dirigir una palabra de ánimo sobre lo que estáis haciendo por la primera evangelización en las misiones que tenéis confiadas. En vuestras relaciones como preparación a la visita habéis escrito unánimemente que hay todavía un porcentaje de no bautizados en todas las parroquias. Sólo una relación menciona algunas iniciativas emprendidas para acercarse a los no cristianos y proponerles seguir a Cristo. No sólo os invitamos sino que os exhortamos cordialmente a confiar este ministerio específico en todas las parroquias a uno de los misioneros de la comunidad para que, en colaboración con los demás agentes de pastoral, pueda darse un impulso a la primera evangelización.
Finalmente, a la luz de todo esto nos parece oportuno animaros a abrir en la Región un centro de animación misionera y vocacional más que una nueva parroquia. Pero si vuestra opción se orienta hacia la segunda solución, haced de modo que la parroquia cuente con un centro de animación, para poder así mostrar y proponer nuestro carisma, lo que permitirá ofrecer un rostro nuevo en vuestras presencias en Tanzania, donde AMV y pastoral se completen y se inspiren mutuamente.


La misión define la pastoral

Como misioneros, debéis introducir y desarrollar especialmente la animación misionera y vocacional en las parroquias. Vuestra evangelización, si no cuenta con esta dimensión, no se distinguirá en nada de la realizada por los sacerdotes diocesanos o por los religiosos de otros Institutos. Parece imposible que, a pesar de tantas parroquias y de una escuela como la de Mafinga, consigamos atraer a tan pocos jóvenes a la vida misionera. Es verdad que las vocaciones de consagración especial en Tanzania están en declive y que, debido a los bajos resultados escolares de tantos jóvenes, muchos son automáticamente expulsados de los seminarios, pero persiste la perplejidad sobre el número tan reducido de formandos presentes en nuestro propedéutico y filosofado de Morogoro.


UNA REGIÓN QUE DENUNCIA FORMANDO LAS CONCIENCIAS Y CONSOLANDO

La denuncia profética, que podemos retrotraer al ministerio de Jesús, ha sido desde 1972 reconocida por la Iglesia en el Sínodo sobre la justicia y reafirmada, entre otros, por el Sínodo para África como parte constitutiva de una evangelización auténtica e integral. Nuestro último Capítulo ha señalado el servicio por la justicia como uno de los cinco ámbitos específicos de nuestro ad gentes.


Las dificultades de un camino iniciado.

Siguiendo estas pistas, vuestra Región ha constituido una Comisión ad hoc que ha participado puntualmente en todos los encuentros continentales organizados por el Secretariado General para la Misión sobre estos temas. La Comisión ha colaborado con otras fuerzas para sensibilizar y formar a nuestros misioneros, difundiendo el uso del Manual de Justicia y Paz y organizando anualmente un seminario, teniendo en cuenta los diversos ministerios pastorales, incluidos los laicales, sobre temas como el SIDA, los derechos de los trabajadores, etc. Desgraciadamente no le ha resultado posible a la Dirección Regional encontrar un misionero que se dedicara exclusivamente a dirigir esta Comisión ni ha podido unir este servicio a otras iniciativas en un Secretariado regional para la Misión. Como observa la relación del director de la Comisión: “Sin una actividad más decidida es imposible esperar frutos en este campo”. Hay que decir que lo que se ha podido realizar en este campo de la justicia y la paz se ha hecho juntamente con las Misioneras de la Consolata.
A las dificultades de organización interna se añaden otras externa, descritas en las relaciones de la Dirección Regional para la visita: “Tanzania todavía no ‘brama’ frente a las injusticias cometidas. Hay una gran resignación, por lo que no se sienten arrastrados por la ola. Las palabras que se repiten en todos los discursos son: paz, unidad, serenidad. Tampoco a la Iglesia jerárquica... le gusta la confrontación con el gobierno. Prefiere el diálogo. No se sabe si éste se practica ni qué frutos produzca”. También la Conferencia de los Religiosos del país ha intentado despertar la propia comisión de justicia y paz y ha organizado una reunión de los representantes de las diversas congregaciones. Los presentes fueron poquísimos y la reunión fue suspendida. Sin embargo, las injusticias, las cacicadas, la corrupción, la situación de la mujer, los niños de la calle, etc., son realidades que exigen la intervención de todos porque urge y es digno que se superen situaciones que piden justicia.
A pesar de estas y otras dificultades, os exhortamos a incluir en vuestra evangelización el compromiso por la justicia y la paz, sin el que cualquier esfuerzo por anunciar el Reino de Dios se queda incompleto y no encarna la vocación profética de la Iglesia y de los consagrados.


La denuncia a través de la promoción humana

El empeño en pro de la promoción humana y de las instituciones que la favorecen es parte esencial del servicio a favor de los derechos humanos y del carisma de nuestro Instituto. La integración entre predicación evangélica y promoción humana la llevamos en nuestra sangre y por eso en todos los sitios donde trabajamos han surgido y siguen surgiendo obras intencionadamente destinadas a elevar el ambiente y las condiciones de vida de la gente. Vuestra Región está muy comprometida en estas iniciativas, algunas de las cuales se han transformado en auténticos signos de denuncia de los males y de los desequilibrios provocados por la sociedad actual y por la consiguiente y creciente marginación de los más débiles. Entre otras, queremos señalar dos que nos parecen emblemáticas: el hospital con la cercana escuela taller de Ikonda y el centro de rehabilitación de muchachos golfos, llamado Faraja House.
La primera, a pesar de los inconvenientes causados por las distancias y la preocupación por los grandes gastos que comporta, expresa de manera evidente toda vuestra preocupación por los más lejanos y los que no cuentan para el sistema sanitario nacional y especialmente por los enfermos de SIDA, que necesitan más que nadie cuidados especiales y mucho consuelo. Si el hospital de Ikonda pudiera especializarse en el trabajo de la prevención, toda la población sentiría sus beneficios. La Faraja House es la respuesta concreta a otra opción preferencial, la de encargaros de las personas más frágiles de la sociedad, los niños abandonados por la sociedad y sin familia. Este centro está atravesando ahora un momento delicado de definición y necesita la colaboración de todos.
Estas obras han sido queridas por la Región y compete a su Dirección la responsabilidad última del funcionamiento de las instituciones. Aquellos a quienes se les ha recomendado ese funcionamiento deben estar en sintonía con las directrices regionales, con el fin de dar continuidad a los servicios que en ellas se ofrecen y para garantizar su indispensable mantenimiento económico. La Región, por su parte, debe acompañar el trabajo de los encargados de estos centros estudiando y aprobando las planificaciones propuestas por ellas, verificando su fiel ejecución y concediéndoles el necesario y legítimo espacio y libertad de acción que nace de su entrega y experiencia. Recomendamos que, en lo que se refiere al futuro de la Faraja House, del hospital de Ikonda y de la cercana escuela taller, se emprenda un estudio serio y profundo para presentarlo en la próxima conferencia regional, limitándose por ahora a decidir solamente sobre los aspectos o intervenciones parciales más urgentes y que no se pueden posponer.


Promoción humana y estructuras

Muchas son las demás obras de promoción humana y de asistencia religiosa existentes en la Región. Se distinguen las estructuras de las que están provistas las parroquias: iglesias amplias y hermosas; salones parroquiales amueblados y otras construcciones destinadas a la formación del pueblo de Dios, habitaciones destinadas a los misioneros dignas, hospitales, etc. Siguen a continuación las carpinterías, las escuelas de costura, los molinos, los talleres de zapatería, las pequeñas y grandes cultivaciones agrícolas, los dispensarios, los asilos infantiles, etc. Desgraciadamente, algunas de estas obras languidecen porque no consiguen autofinanciarse y están perdiendo su finalidad pedagógica por falta de nuevos alumnos. En una nación donde el paro de los jóvenes es muy alto, estas actividades podrían ser revitalizadas y continuar formando hombres y mujeres preparados, como sucedía en el pasado.
En relación con todas estas obras, hemos percibido sensibilidades diferentes. Algunos misioneros afirman que se hace muy poco por la promoción humana; otros se lamentan de que no disponen de medios para construir como hacen otras misiones más “ricas”; algunos manifiestan su preocupación sobre el futuro de todo lo que se ha hecho, cuando se pase a otros la gestión de tantas obras, sabiendo que no tendrán las posibilidades económicas para mantenerlas. Y hay alguno convencido de que el tiempo de las construcciones y de las estructuras ha terminado porque ha llegado la hora de invertir todo en la formación de las personas.


Promoción humana y formación

Los documentos de la Iglesia, al igual que los de nuestro Instituto, pueden servirnos de ayuda para clarificar y responder a los interrogantes que acabamos de exponer. La Redemptoris missio recuerda que la Iglesia ha tratado siempre de impulsar el verdadero progreso de los pueblos, especialmente con la acción promotora del desarrollo de los misioneros, tendiendo especialmente a la transformación de las conciencias, al ser más que al tener, a la luz del Evangelio (cf. 58).
También en las Actas de nuestro X Capítulo General se afirma que “expresión actual de consolación es la promoción de la paz, de la justicia y de la solidaridad” (p. 51). El propio Allamano quería que sus misioneros asumieran como estrategia trabajar por la dignidad y la felicidad de las personas (“sed primeramente hombres y luego cristianos”), una obra grata a Aquella que es consolada por el bien que hacemos a la gente.
Ante las muchas y urgentes necesidades de la población podemos ceder a la tentación de lanzarnos a programas e iniciativas concretos, con frecuencia inspirados solamente en criterios personales y caracterizados por el paternalismo o por el asistencialismo. El Instituto, con el fin de superar la tentación del individualismo, propone a todos los misioneros la práctica de la caja común que todas las Circunscripciones deben asumir y hacer que sea eficaz y habitual. Los proyectos de promoción deben obedecer a la dinámica y a los criterios de un desarrollo real y contar con el aval explícito del Superior Regional y del Ordinario del lugar. El misionero es promotor de desarrollo, pero protagonista y actor principal de todo proyecto y crecimiento debe ser la población local que, adecuadamente educada, crece en madurez en cada uno de sus miembros.
La formación de las personas sigue siendo el objetivo principal de todo proyecto eficaz, porque nos hace capaces de descubrir y valorar la propia habilidad, así como de conocer los derechos y las responsabilidades de cada uno, tanto en la sociedad como en la Iglesia. Es evidente que ese servicio debe prescindir de toda forma de presión o de poder personal, cultural y religioso, y estar libre de los condicionamientos que se derivan de poseer o no medios, obras y prestigio. El Beato Pablo Manna escribió: “Donde más fuertes son las misiones, más débil es la Iglesia”. Y nuestro Fundador advertía: “La virtud de la humildad es tan necesaria que, sin ella, no solamente no podremos hacer ningún bien, sino que haremos mucho mal” (Pietre vive, p. 28).
Ahora que vuestras parroquias no carecen de estructuras, tratad de invertir en formación.


UNA REGIÓN QUE CELEBRA Y PROPONE LA MISIÓN AD GENTES


En la Redemptoris missio el Papa reafirma con claridad y energía que, aunque todos los bautizados son misioneros y toda la Iglesia es misionera, se necesitan siempre institutos que “asuman como misión propia el deber de la evangelización, que pertenece a toda la Iglesia” (65). Y “estos Institutos, que todavía ‘continúan siendo muy necesarios’, no sólo para la actividad misionera ad gentes, como es su tradición, sino también para la animación misionera tanto en las Iglesias de antigua cristiandad, como en las más jóvenes” (66).
Si todos los carismas mantienen vivo en la Iglesia uno de los aspectos fundamentales de la vida cristiana, el nuestro se dirige a mantener encendida la antorcha de la misión universal de la Iglesia, dondequiera que nos encontremos y hagamos lo que hagamos. De cada uno de nosotros se debería poder decir lo que se escribió del Beato Manna: fue siempre y solamente misionero.


Transmitir el espíritu de la misión

En Tanzania debe ser asumida por todos en su plenitud esta identidad común. ¿Trabajáis en una parroquia? Debéis ser párrocos misioneros. ¿Estás comprometidos en la educación y en la formación? Sois llamados a ser educadores y formadores misioneros. ¿Estáis trabajando en un hospital, en una granja, en un departamento, en una revista? En todas partes debéis recordar la misión. Vuestra Región tiene el deber de animar a las jóvenes comunidades cristianas de tal modo que sean cada día más misioneras: mediante el envío de personas, mediante la oración y los sacrificios, así como mediante el apoyo económico en favor del apostolado misionero. Confiamos en que a través de la AMV podáis ayudar a vuestras comunidades cristianas a dar de su pobreza material y de su riqueza de personal religioso y laico.


Los instrumentos para animar y llamar a la misión

De todo esto se deriva la importancia del Departamento de AMV que la Región creó hace algunos años y que cuenta con un Director exclusivamente dedicado a esta tarea. Su cometido consiste especialmente en animar a todos a poder infundir en la gente el espíritu de la misión. Él solo debe afrontar las tareas de su Departamento, mantener contactos con los jóvenes que tienen vocación y con sus familias, promover los programas de AMV y la preparación de las ordenaciones de nuestros sacerdotes y de las profesiones religiosas. Sin vuestra cooperación es muy poco lo que el Director puede hacer y no se conseguirán muchos frutos.
Otro medio que la Región os pone a disposición por medio de la AMV es la revista Enendeni. Ha comenzado a publicarse al principio de este año y puede convertirse en un medio muy útil para mantener y ampliar los contactos con la juventud del país. Dadla a conocer, suscribid a los que se abren con generosidad a un serio camino vocacional; dada como regalo a los que trabajan gratuitamente en vuestras parroquias y en otras instituciones de las que sois responsables. La revista llega donde ni vosotros ni el Director de AMV podéis llegar y su eficacia no dejará de ser positiva y cargada de esperanza. La juventud en Tanzania tiene pocas oportunidades de leer y sin duda la revista es una ocasión única de lectura, especialmente para los estudiantes que viven en las escuelas. ¡Cuántos jóvenes han descubierto su vocación misionera leyendo revistas misioneras!
Los seminarios de Mafinga y Morogoro son los dos puntos de referencia de vuestro trabajo de formación de nuestras vocaciones. El cambio de liderazgo en favor de nuestros misioneros africanos es una señal de la madurez que la visita constata con alegría y gratitud. Estos seminarios conservan su validez y es necesario el apoyo de toda la Región tanto para tener vocaciones como para ayudarlas a madurar. Responsabilizaos de estos estudiantes, acogedlos en vuestras parroquias con afecto fraterno, ayudadles en sus dificultades y sed fieles en enviar una relación a los formadores después de las vacaciones transcurridas entre vosotros.


La alegría del nunc dimittis

La Región, que celebra la universalidad de la misión de la Iglesia, debe ser también capaz de cantar con alegría el nunc dimittis. La obra de implantación de la Iglesia en Tanzania puede llegar a su término para los Institutos Misioneros, porque su cometido ha sido fundamentalmente realizado. Saber darse cuenta de que ha llegado la hora del nunc dimittis puede ser costoso, pero puede convertirse también en una experiencia liberadora. Esto del nunc dimittis no es un canto fúnebre sino un himno que anuncia nueva vida, la misma que el anciano Simeón contemplaba en el recién nacido Redentor.
Los proclamamos juntamente con las Misioneras de la Consolata que trabajan en nuestra misma misión. Con ellas, dice la relación de la Región, “la colaboración pasa por las normales dificultades de relación y de estilos diversos, pero fundamentalmente es fraterna y constructiva... Es evidente la voluntad de colaboración y de ayuda mutua”. Esto nos alegra y hace que sintamos la necesidad de insistir en la búsqueda de los medios y los modos de encontrarse, con el fin de revisar las relaciones mutuas y de estudiar algunos aspectos del carisma y de la misión que compartimos.
Pronunciamos este nunc dimittis en unión con los laicos de la Consolata que trabajan en la Faraja House, así como con los amigos que nos ayudan con tanto cariño, con los profesionales y los operarios que trabajan para nosotros, aunque sea por poco tiempo.


El Magnificat del futuro

Pronunciamos el nunc dimittis con todos, pero para cantar juntos también el Magnificat del futuro. Este es el punto de llegada de nuestra permanencia en medio de vosotros, que con firme convicción y con claridad os hemos presentado en la asamblea final de la visita canónica.
Mirar al mañana de nuestra familia misionera en Tanzania es el discernimiento fundamental y vital que os espera. El futuro no os debe coger de sorpresa, sino que lo debéis preparar y planificar de tal modo que vuestra cooperación con la Iglesia local se sitúe cada día más en las fronteras del ad gentes de la sociedad tanzana y según el carisma que nos distingue. ¿Cómo queréis ser reconocidos y estimados en Tanzania cuando vuestro número sea más reducido, cuando la mayoría de las parroquias pasen a manos de los sacerdotes diocesanos, cuando otras fuerzas os sustituyan en las actividades de promoción humana y de pastoral?
Una opción podría ser la de asegurar en las diócesis donde actualmente trabajáis una o dos presencias pastorales, apoyadas por un centro de AMV. Pero también se podría tender con mayor decisión hacia otros servicios cualificados, como la formación a los ministerios eclesiales y la promoción humana en las situaciones de marginación social, que piden justicia y consuelo. El centenario de nuestra presencia en esta querida nación en 2019 será testigo del resultado de este discernimiento vuestro.


Conclusión

Comenzábamos esta carta afirmando que a lo largo de toda la visita prevaleció en nosotros el sentimiento bíblico del agradecimiento a Dios, queriendo resaltar así especialmente su obra en vosotros y en la misión.
En Él, “de cuyo corazón compasivo nació la Misión” (XCG 49), consideramos un deber daros las gracias a todos vosotros, que habéis sido asociados por el Señor a la obra de salvación en Tanzania; a los misioneros que por su amor quisieron descansar para siempre en tierras tanzanas después de haber ofrecido su vida por el Reino; a los hermanos que, a pesar de su edad avanzada y su salud precaria, no se dan por vencidos y siguen creyendo que la misión es siempre una novedad, flor y fruto del dinamismo carismático del Beato Allamano; a los misioneros jóvenes que estimulados por la tensión a la santidad vivida por los que les han precedido se convierten en discípulos y continuadores de una vida y de un mensaje que siempre les supera; a las Hermanas Misioneras y a los Laicos Misioneros de la Consolata que, a vuestro lado y con el mismo entusiasmo, colaboran en unidad de intenciones para llevar a todos la Consolación; al Superior regional y a su Consejo, que durante toda la visita nos han ayudado y acompañado fraternalmente y con espíritu de colaboración.
Que la Virgen Consolata y el Beato Allamano sigan siendo vuestros modelos y vuestra inspiración.

P. Antonio Bellagamba, IMC
(Vicesuperior General)
P. Norberto Ribeiro Louro, IMC
(Consejero Continental)